En el borde del Nido

¿Dónde está Jarad ahora?

En el borde del Nido

Mundo 1

¿Dónde está Jarad ahora?

Tal vez recuerde, lector, lectora,  haber conocido a Jarad hace algún tiempo en Logon. Era un joven amigo  que estaba despertando a un nuevo mundo mientras aún estaba inmerso en el viejo. Los llamaba Mundo 1 y Mundo 2. Por la mañana, cuando despertaba, sabía en qué mundo estaba. No era capaz de elegir conscientemente, pero sí de identificar que su estado de sueño y las actividades del día anterior determinaban su vida.

¿Dónde está Jarad ahora? ¿Qué es de su vida?

La vida había continuado para él pero, ahora, su conciencia de las cosas, de las situaciones, había cambiado. Se había vuelto más consciente de lo que le ocurría, consciente de que hay un camino entre ambos mundos, el nuevo y el viejo, que debía transitar. Un camino que recorría ahora en el presente que, a veces,  era apenas un sendero y que, en ocasiones, lo sentía tan peligroso como si caminase por el borde de un acantilado; un camino que le resultaba muy  confuso,  incluso dudaba si todavía estaba en él.  Sin embargo, al mismo tiempo, ese camino tenía un aire de seguridad. ¡Qué frustrante!. ¡No podía entenderlo!.

Experimentó una guerra que rugía dentro de sí mismo, con consecuencias para su salud tanto mental como física. ¿Cuándo terminaría todo? Era consciente ahora, más que nunca, de ser un extraño en una tierra aún más extraña que alguna vez había considerado su hogar. Pero ahora, a veces, sentía a la tierra claramente hostil y ya no podía soportar vivir en ella. Descubrió que ya no se identificaba con ella, con lo que se llama “realidad”, realidad que, cada vez ,se volvía más irreal, más distante de él, ¿o era él quien estaba distante de ella? Parecía que ya no había algo que fuera real,  que él pudiera ver o sentir de manera tangible. Se sentía totalmente perdido.

Nada excepto ese “algo” dentro de él, ese algo que, de alguna manera, lo guiaba, que lo mantenía fuera de peligro en medio del caos que percibía dentro y alrededor suyo. Algo que, de repente, se hizo evidente justo cuando pensaba que tendría que renunciar, cuando pensaba que estaba perdido, y que ya solo le quedaba rendirse.

Comenzó a confiar cada vez más en este algo, en esta fuerza interior. ¡Para prestarle atención, para necesitarlo! Se dio cuenta de que eso, y solo eso, lo llevaba por un camino seguro y pacífico a través de toda la agitación exterior. En la medida en que aceptó esto y confió en su guía interior, su compañero interior recién encontrado se hizo más fuerte, se volvió más real, lo puso en contacto con su mundo nuevo, ansiado durante mucho tiempo, su Mundo 1, su mundo preciado. Cada vez más, por la mañana, empezaba a despertarse espontáneamente en ese mundo,  a darse cuenta de que de alguna manera había cruzado (¿o seguía cruzando?) un puente entre los dos mundos. Había una nueva esperanza.

Entonces, ¿dónde se encuentra realmente? ¿dónde encontramos a Jarad ahora? Es consciente de que está entrando en un mundo verdaderamente nuevo, una experiencia totalmente nueva y, sin embargo, tiene una sensación de familiaridad al respecto, como un reconocimiento, un sentimiento de volver a casa. Nuevamente se siente como un extranjero, pero ahora no en una tierra extraña , sino entrando en una nueva realidad, como si fuese un polluelo encaramado en el costado del nido, esforzándose por volar, lo que le aporta alegría y, también, cierto grado de aprensión.

Ahí  lo encontramos ahora: ¡en el borde del nido, listo para aprender a volar! Ahí se sienta nuestro amigo Jarad, con mucha contemplación, mucha especulación sobre su maravilloso futuro; aleteando , piando alegremente y , también, con una sensación de inquietud, de especulación cautelosa: ¿podrá hacerlo? ¿podrá volar?

Y llegó el momento. Salió del nido. ¡Aleteando furiosamente, sin mirar hacia abajo! De repente, un duro golpe, cayó de espaldas sobre el polvo, en la base de su árbol. Eso le hizo darse cuente de que volar no iba a ser tan sencillo como pensaba y que no había vuelta atrás, que ya no gozaría de la seguridad del nido en lo alto del árbol.

Definitivamente se trataba de ¡morir o volar! Parecía algo muy, muy humillante. Obviamente, el lugar para aprender a volar se encuentra a ras de suelo, y hay que ir de abajo hacia arriba, al contrario de lo que había supuesto.

De manera que así encontramos a Jarad, nuestro amigo, en un lugar aparentemente solitario. Aunque tiene muchos ayudantes por todas partes que lo animan, le resulta evidente que nadie puede hacerlo por él, nadie le puede hacer volar.Tendrá que encontrar  la manera de volar por sí mismo.  La primera tarea había sido dejar ir su nido seguro, su apego al mundo que conocía y que consideraba su hogar. Ya no tenía acceso a él, se había convertido en un lugar extraño en el que ya no vivía. Por eso sentía la necesidad de apresurarse, ya que estar en tierra y no  poder volar no le ofrecía seguridad.  Vislumbraba dónde tenía que estar y recordando toda su preparación pensó que , tal vez,   le podía dar un buen uso nuevamente. Así que lo intentó, sentía que su alma se elevaba, lo que le devolvía su entusiasmo. ¡Algo dentro de él lo impulsaba!, algo que casi ha olvidado.

A medida que sus esfuerzos se volvían cada vez más fructíferos, esta motivación interna se  convertía en una experiencia más real, más viva, más capaz de elevarlo por encima del suelo, por encima de cualquier cosa de la Tierra. Y, de repente, maravilla de maravillas, ¡estaba en el aire! ¡Libre! O eso le parecía.

Por el momento se encuentra en un mundo nuevo y se da cuenta de que para permanecer en este mundo nuevo debe prestar atención a una nueva forma de vivir en una nueva realidad.  Pronto descubre  que hay muchas cosas que evitar: las que pueden atraerlo a su viejo mundo, hacia su nido, o situaciones que pueden precipitarlo al suelo, derribarlo. Descubre que se trata de las viejas amistades, viejas ideas, viejas formas de pensar y actuar. Con mucha perseverancia y práctica  aprende el modo de superarlos, aprende a elevarse por encima de todos los obstáculos. Confía en la guía de ese algo que percibe dentro de sí mismo y en la ayuda de otros seres humanos que también pueden volar. Lo ha conseguido: ha entrado en una nueva realidad, una nueva vida.

Su mundo 1.

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Fecha: octubre 22, 2022
Autor: Pam Wattie (Australia)
Foto: Chanan Greenblatt on Unsplash CCO

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