El Enigma del Tiempo

"¿Que hora es?" nos preguntamos constantemente, mirando nuestros relojes, nuestros teléfonos y pantallas de computadora. ¿Tendremos suficiente tiempo para lo que queremos hacer? ¿Se nos acabará el tiempo?

El Enigma del Tiempo

En este ajetreado torbellino de la vida tal como lo conocemos, ¿alguna vez te has detenido lo suficiente como para considerar el tiempo? ¿Te has tomado el tiempo para hacerlo? ¿O es una pérdida de tiempo considerarlo? ¿Qué es el tiempo en realidad? Al igual que el mundo en que vivimos, el tiempo tiene opuestos, dualidades. Podemos tener demasiado tiempo en nuestras manos, o no tener suficiente tiempo. Podemos pasar un momento feliz haciendo cosas agradables, o un momento triste si las cosas no salen según lo planeado. Podemos usar nuestro tiempo de manera constructiva o, como ya se ha dicho, perderlo. Los tiempos pueden ser buenos cuando tenemos seguridad financiera, o los negocios van bien, o pueden ser malos cuando nos encontramos endeudados, sin hogar o hambrientos. Hay un momento para levantarse, un momento para acostarse y un momento para casi todas las actividades del día. El tiempo puede volar o puede arrastrarse. Pero ¿qué es este tiempo? ¿Y por qué es tan importante? ¿Por qué estamos tan atrapados en él, tan temerosos de que se nos acabe? ¿Te has detenido a pensar en esto?

«¿Qué hora es?» nos preguntamos constantemente, mirando nuestros relojes, nuestros teléfonos y pantallas de computadora. ¿Tendremos suficiente tiempo para lo que queremos hacer? ¿Se nos acabará el tiempo? Hay un momento adecuado para hacer esas cosas, cuando todo va bien, pero si nos ocurren percances, obviamente era el momento equivocado. Está ahí todos los días, esta vez las 24 horas del día, desde el amanecer hasta el atardecer y durante toda la noche.

Piensa en la frecuencia con la que nos referimos al tiempo en el lenguaje cotidiano. ¿Por qué dependemos tanto de él? ¿No podríamos existir sin él? ¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si nos quedáramos sin tiempo o si el tiempo no existiera? Es una tontería, podrías decir, no podemos prescindir del tiempo. ¿Cómo nos organizaríamos, cómo llegaríamos a tiempo? Pero ¿qué es el tiempo? ¿Lo has visto alguna vez? ¿Lo has olido, tocado, oído? Podemos percibir el paso del tiempo, la progresión del tiempo, pero el tiempo mismo no es palpable. ¿No es más bien como el viento? Tampoco podemos ver el viento, pero podemos percibir sus efectos, el movimiento que provoca. Pero a diferencia del tiempo, el viento se detiene periódicamente, deja de soplar y entonces todo movimiento queda en reposo, en paz.

En otro sentido, tal vez podamos comparar el tiempo con nuestra experiencia de Dios. Oímos hablar de Dios, de esta fuerza divina. Leemos sobre él, escuchamos a la gente hablar sobre él. Pero no podemos verlo, tocarlo, olerlo. Sin embargo, entendemos, al menos algunas personas lo hacen, que una fuerza divina existe en todas partes, es lo que mantiene vivo a nuestro planeta, mantiene todo en un ciclo de movimiento, de actividad. Si cesa ese movimiento nos estancamos, todo lo que nos rodea se estanca, se cristaliza, finalmente deja de existir. ¿O no es así? ¿Ese cese de movimiento no brinda otra oportunidad para percibir lo que realmente podría estar allí? Al igual que la paz desciende cuando el viento deja de soplar.

Cuando nos atrevamos a dejar de correr, de seguir el ritmo del tiempo, tal vez podamos descubrir algo más. Algo que nos rodea, pero también dentro de nosotros. Cuando soltamos el tiempo somos traídos al presente, al momento. No hay tiempo como el presente, ¿recordamos haber oído esto? Si vivimos en el presente, en el aquí y ahora, no hay tiempo. Sin futuro, sin pasado, sin pensamientos o preocupaciones al azar. En pocas palabras, es una experiencia atemporal. No sólo no hay tiempo “como” el presente, sino que no hay tiempo EN el presente.

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Fecha: noviembre 13, 2022
Autor: Pam Wattie (Australia)
Foto: Marion Pellikaan / Jos Vallen

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