{"id":99275,"date":"2023-01-16T12:27:32","date_gmt":"2023-01-16T12:27:32","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/?post_type=logon_article&#038;p=99275"},"modified":"2023-01-16T17:07:17","modified_gmt":"2023-01-16T17:07:17","slug":"la-realeza","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/la-realeza\/","title":{"rendered":"La realeza"},"content":{"rendered":"<p>En el mundo que conocemos, las llamadas revistas del coraz\u00f3n o prensa rosa est\u00e1n bien implantadas desde hace d\u00e9cadas, y proliferan ahora en internet. Las hay, de una u otra forma, en todo lo que llamamos mundo occidental. Espacios donde, con un desparpajo m\u00e1s o menos mesurado, se pasa revista a cualquier banalidad de la beautiful people o gente guapa, esa gente que va desde los reyes propios y ajenos, a la aristocracia chic y famosos varios: actores y actrices, modelos, influencers \u2013menuda palabra para menudo oficio. En resumen, de aquellos que levantan cabeza en esta sociedad en la que ha de saberse lo m\u00e1s \u00edntimo de los dem\u00e1s, y no tanto lo de uno mismo.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno se ha visto hoy amplificado en las redes sociales que, al parecer, son las que mandan y dictan lo que se ha de decir, de qui\u00e9n y en el tiempo y lugar adecuados. Para la ruina o la gloria.<\/p>\n<p>Iluso de m\u00ed, siempre despreci\u00e9 estos medios, porque ignoraba entonces lo que en el fondo significan, el capital humano y ps\u00edquico que mueven y los niveles de interpretaci\u00f3n que esconden.<\/p>\n<p>Es bien sabido que aquello que no nos perdonamos a nosotros mismos o escondemos con mucho celo \u2013infidelidades, enredos fiscales, fiestas por todo lo alto, moral laxa o muy laxa\u2026\u2013 se los perdonamos alegremente a quien luce presencia y figura en estos espacios privilegiados, algunos sostenidos con dinero p\u00fablico.<\/p>\n<p>Bueno, pero \u00bfqu\u00e9 tipo de fascinaci\u00f3n ofrece la vida privada de las personas que, por el hecho de aparecer en los medios p\u00fablicos, gozan del prestigio de lo que voy a llamar <em>realeza?<\/em> La realeza, en tanto que estado y privilegio de reyes y reinas, y su entorno \u00edntimo, en todos los tiempos, los que llevaban \u201cvida de rey\u201d.\u00a0 Adem\u00e1s, claro est\u00e1, la imagen que ten\u00eda de ellos y la actitud que adoptaba el pueblo no soberano: sumisi\u00f3n, temor, reverencia, admiraci\u00f3n, envidia, imitaci\u00f3n\u2026 y, no pocos, odio, aversi\u00f3n y dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Es decir que lo que se aprecia en estas miradas \u2013positivo o negativo\u2013 tiene que ver con el <em>sentimiento, la emotividad, el subconsciente, el coraz\u00f3n,<\/em> aquello que tiene vida propia y rara vez dominamos. O sea, que reg\u00edan y rigen las emociones.<\/p>\n<p>Me he preguntado muchas veces a qu\u00e9 viene esta admiraci\u00f3n y reverencia de origen tan lejano, que ha atravesado revoluciones, decapitaciones y exilios reales; cambios radicales en los roles de mujeres, personas de otras razas o condici\u00f3n sexual diferente, pues siguen perviviendo en nosotros como una liturgia profana, a veces tan cercana a la liturgia religiosa, que no podr\u00edamos distinguirlas.<\/p>\n<p>A falta de religiones cuyos postulados seguir, \u2013tal ha sido el descr\u00e9dito en que han ca\u00eddo, es necesario que ese <em>espacio sagrado de nuestra conciencia<\/em> tenga alimento de una u otra forma. En nuestro tiempo las tribunas, los altares y palios han sido sustituidos por espacios donde cada uno \u2013pues el individuo es sagrado y el pueblo soberano desde la Revoluci\u00f3n francesa\u2013 puede expresarse libremente, ya sea de hecho u opini\u00f3n, o a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n pura y dura de la llamada <em>posverdad,<\/em> voz definida por el Diccionario la RAE como \u201cdistorsi\u00f3n deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opini\u00f3n p\u00fablica y en actitudes sociales\u201d.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que los reyes eran a la vez sacerdotes y profetas, lo que les confer\u00eda un aura y un poder sobre el pueblo como si fueran la divinidad misma, cuyos designios transmit\u00edan a su gente. Pensemos en los jueces y reyes de Israel \u2013Samuel, Sa\u00fal, David, Salom\u00f3n, etc.\u2013 cuya unci\u00f3n ven\u00eda directamente de Dios a trav\u00e9s de sus sacerdotes, lo que supon\u00eda estar en el lugar adecuado de la verdad y el poder. Era una \u00e9poca en que el ser humano era m\u00e1s primitivo y tribal; y viv\u00eda con patrones y creencias colectivas. Es a partir del cristianismo en el Imperio Romano y, antes, en la Grecia cl\u00e1sica, cuando se desarroll\u00f3 en Occidente un prototipo de individualidad que supuso la existencia de un alma individual con libre albedr\u00edo; ya seas patricio, plebeyo o esclavo, hombre o mujer, jud\u00edo o gentil, tienes un alma y una idiosincrasia propia.<\/p>\n<p>Nos hemos referido a los lugares sagrados, pues bien, hablemos de los templos.<\/p>\n<p>Ya en los sesenta del pasado siglo dijo McLuhan \u201cel medio es el mensaje\u201d, o sea, t\u00fa eres donde \u201cte muestras\u201d. Y el espacio privado, convertido ahora en p\u00fablico, es el lugar donde se expone lo sagrado.<\/p>\n<p>Lo que se expone en un espacio sagrado de difusi\u00f3n medi\u00e1tica \u2013media-templos, redes-templo\u2013tiene ese poder de fascinaci\u00f3n, porque al ocupar ese lugar privilegiado donde ponemos el coraz\u00f3n, que es el impulso principal, a\u00f1oramos, aunque sea por un instante, ese pedestal que dan los nuevos lugares sagrados. Porque nosotros queremos, en el fondo de nuestra alma y con todo derecho, ser reyes. Solo que casi nunca apuntamos al trono verdadero y, por pura ignorancia, llenamos el escenario de figuras desenfocadas, de h\u00e9roes o monstruos de verdad o de plastilina, de variopintos cuerpos, de sombras en la caverna.<\/p>\n<p>Afortunadamente, de esos espacios se sale con la misma rapidez con que se entra; y lo que era un templo se convierte en un carnaval.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se toman como sagrados esos lugares? Porque tienen la palabra o en ellos se dicen las palabras de la tribu, las que llegan a la mayor\u00eda. Antes se dec\u00eda \u201clo dice el Libro (la Biblia), o el libro (cuando el libro imprim\u00eda autoridad)\u201d, luego \u201clo dice la TV\u201d, y ahora \u201cha aparecido en internet\u201d, el circo de la vida de hoy.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta que los medios y redes han tomado hoy el lugar de lo sagrado y quienes aparecen en ellas representan a los seres ungidos, lo sagrado se ha desacreditado paulatinamente, no por falta de p\u00fablico, sino por falta de contenido sagrado. Podr\u00edamos decir que, como en la caverna de Plat\u00f3n, solo vemos y actuamos bajo el impulso de las sombras, y rara vez desde la luz que las hace posibles. \u00bfPor qu\u00e9? Una serie de obst\u00e1culos o entidades intermedias hacen que la luz original se convierta en una sombra o un simulacro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>El peso de este mundo es amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Bajo la carga de la soledad,<\/em><\/p>\n<p><em>bajo la carga de la insatisfacci\u00f3n,<\/em><\/p>\n<p><em>el peso que cargamos es amor.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este es el comienzo de un poema de A. Ginsberg, poeta norteamericano de la generaci\u00f3n Beat o beatneak.<\/p>\n<p>Ese amor que ha entrevisto el poeta es la energ\u00eda c\u00f3smica, divina, el amor universal, a\u00fan sin pasar por los filtros humanos que desfiguran su potencia y claridad; y nuestra sed de una fuente de luz pura es saciada por una representaci\u00f3n de personajes de entrem\u00e9s en los espacios medi\u00e1ticos: <em>la realeza<\/em>.<\/p>\n<p>La energ\u00eda universal es una. Depende del estado en el que la absorbamos, del estado de conciencia con el que la percibamos, para que veamos un camino claro o un espacio turbio. Y no hablo con criterios morales, sino pura y simplemente energ\u00e9ticos, de la simple escala de pureza del aire que respiramos, como de las diferentes octavas de una escala musical.<\/p>\n<p>En general, hoy se piensa \u2013y cu\u00e1ndo no\u2013 que el ideal de la tribu es la acumulaci\u00f3n de poder, dinero, gloria. Los simulacros de la verdadera luz, que es discernimiento, compasi\u00f3n, amor desapegado. Estamos tratando con la \u00fanica energ\u00eda de la vida, solo que en diferentes grados de vibraci\u00f3n y representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En <em>Las bodas alqu\u00edmicas de Cristian Rosacruz<\/em> (1616), obra de Joannes Valentin Andreae, se habla de \u201cencarnar la realeza\u201d, es decir, de alcanzar, a trav\u00e9s de un proceso alqu\u00edmico, la uni\u00f3n del rey y la reina, los aspectos masculino y femenino de nuestro ser, el Alma y el Esp\u00edritu: la liberaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la comprensi\u00f3n de primera mano de lo que somos y de lo que es en verdad la vida.<\/p>\n<p>El proceso alqu\u00edmico conlleva la posesi\u00f3n de un anhelo, un toque de llamada, y la puesta en marcha de un camino de purificaci\u00f3n interior, en el que, a trav\u00e9s del fuego aportado por las fuerzas del camino, \u2013las fuerzas gn\u00f3sticas, del conocimiento\u2013, se diluyen todos los fantasmas pasados y presentes. Entonces, podemos atisbar algo de lo que realmente somos: el ser humano original, el rey que sabe qui\u00e9n es, el Odiseo vuelto a su \u00cdtaca verde y humilde.<\/p>\n<p>Este parece ser el destino de todos los seres humanos: ser reyes en su sentido m\u00e1s primigenio. Hijos de Dios, reyes de s\u00ed mismos.\u00a0 La <em>realeza<\/em> que ocupa los espacios sagrados medi\u00e1ticos es solo un tenue reflejo de la verdadera realeza que estamos llamados a ser. Por eso llaman la atenci\u00f3n, porque son un espejo de lo que queremos ser: libres y eternos.<\/p>\n<p>El tiempo hablar\u00e1 para quienes est\u00e1n y, sobre todo, para quienes son.\u00a0 Porque, en el fondo, solo se trata de <em>ser o no ser.<\/em><\/p>\n","protected":false},"author":930,"featured_media":98857,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-99275","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/99275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/930"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/98857"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=99275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=99275"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=99275"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=99275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}