{"id":98207,"date":"2022-12-02T17:30:40","date_gmt":"2022-12-02T17:30:40","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-soldadito-el-senor-de-la-guerra-y-el-vagabundo\/"},"modified":"2022-12-02T17:30:40","modified_gmt":"2022-12-02T17:30:40","slug":"el-soldadito-el-senor-de-la-guerra-y-el-vagabundo","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-soldadito-el-senor-de-la-guerra-y-el-vagabundo\/","title":{"rendered":"El Soldadito, El Se\u00f1or de la Guerra y el Vagabundo"},"content":{"rendered":"<p>Mucho antes del amanecer, el soldadito se despierta. Su cuerpo inmediatamente comienza a moverse en una serie de gestos precisos y regulares, repetidos cientos de veces. Se prepara a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n, las abluciones, el entrenamiento de fuerza, el condumio y la concentraci\u00f3n. Mentalmente, recita los seis principios del guerrero. Por s\u00ed mismo, es solo un peque\u00f1o soldado pero, al servicio de su amo, el se\u00f1or de la guerra, se convierte en guerrero. Se pone su armadura y se ci\u00f1e sus armas. Luego, exhala con un suspiro corto y sonoro todo lo que en \u00e9l es debilidad; luego inhala, decidido, la energ\u00eda de la valent\u00eda y el coraje. Est\u00e1 listo. Va a dedicar un nuevo d\u00eda a la gloria de su se\u00f1or. Esa es su suerte, su destino.<\/p>\n<p>En la vida ordinaria, el soldadito es un trabajador en los muelles del puerto de la gran ciudad. Descarga contenedores de barcos supercargueros de todo el mundo, principalmente de Asia. No sabe lo que hay en los contenedores. Solo sabe su n\u00famero y zona en la que debe almacenarlos, antes de que otro trabajador, en unas pocas horas, d\u00edas o meses, los vuelva a mover para enviar el contenido a alg\u00fan lugar del pa\u00eds, a un supermercado o a una f\u00e1brica. Para el soldadito, el mundo ordinario es solo un reflejo de la vida real. La vida real consiste en cumplir su misi\u00f3n. Ha nacido para esto. El puerto es el punto de partida de las conquistas. Los contenedores, que llegan en cargueros enteros, son unidades de valor y mercanc\u00edas, adquiridas con gran esfuerzo. Son tesoros de guerra. Pero todos estos tesoros no son nada comparados con el muy noble ideal del se\u00f1or de la guerra: el dominio absoluto de los siete reinos, inaugurando la edad de oro de la humanidad, el fin de los conflictos, las luchas, el hambre y la injusticia. El soldadito ya no ser\u00e1 un soldado, sino un ciudadano libre del reino unificado. El se\u00f1or de la guerra se convertir\u00e1 en el se\u00f1or de la paz. Bajo el poder de un solo amo, los siete reinos obedecer\u00e1n a un solo r\u00e9gimen, el del \u201cimperio de la naturaleza unificada\u201d, en palabras de su amo. El objetivo est\u00e1 muy cerca. Seis reinos ya han sido conquistados. Solo queda uno. Y hoy es el gran d\u00eda. El d\u00eda de la conquista del s\u00e9ptimo reino, el Septentri\u00f3n. Hoy el soldadito no descarga contenedores. Se est\u00e1 embarcando. El buque insignia est\u00e1 en el puerto. Muestra con orgullo el bander\u00edn de sangre y oro del conquistador. Despu\u00e9s de revisar su equipo por \u00faltima vez, camina hacia el enorme barco. A pocos metros del imponente buque naval, se detiene y mira hacia arriba. Veinte metros por encima de \u00e9l puede leer en el casco, escrito en letras may\u00fasculas negras sobre un fondo pintado en el habitual gris militar: IMPERTURBABLE. De hecho, es la impresi\u00f3n que da. De repente, con un ruido met\u00e1lico, se abre una escotilla en el costado de la cabina. El peque\u00f1o soldado se acerca. Luego, sin dudarlo, se adentra en la maquinaria m\u00e1s grandiosa y compleja jam\u00e1s realizada: cables, tuber\u00edas, cilindros hidr\u00e1ulicos, compresores, poleas, mecanismos de todo tipo, circuitos impresos\u2026, elementos perfeccionados a lo largo de las generaciones de soldados mec\u00e1nicos que se han sucedido desde los primeros d\u00edas de la fabricaci\u00f3n del barco. Camina por un pasillo marcado por focos incrustados en el suelo. De habitaci\u00f3n en habitaci\u00f3n, piso tras piso, finalmente llega frente a una puerta cerrada. Al cabo de unos segundos, la puerta se abre de lado y un oficial le da la bienvenida al que ser\u00e1 su dormitorio durante toda la traves\u00eda. \u00c9l no estar\u00e1 solo. Es un dormitorio de 500 camas y nadie sabe cu\u00e1ntos dormitorios como \u00e9ste hay en la inmensa nave. Tantos peque\u00f1os soldados, como \u00e9l, comprometidos a vida o muerte, por la conquista definitiva. Despu\u00e9s de haberle mostrado su cama, la n\u00famero 299-B, el oficial le dirige esta lapidaria frase: \u201cEres peque\u00f1o, pero eres \u00fatil\u201d.<\/p>\n<p>Una hora despu\u00e9s, suena una sirena y el suelo tiembla. El barco est\u00e1 navegando. Una extra\u00f1a sensaci\u00f3n invade al soldadito, como si estuviera en un ascensor. Un mensaje resuena en los altavoces, \u201cVuelvan a sus camas inmediatamente, inmersi\u00f3n inminente\u201d. \u00a1El barco del se\u00f1or de la guerra es un submarino! El soldadito apenas tiene tiempo de instalarse en su cama antes de sentir que es arrastrado hacia las profundidades del oc\u00e9ano, a una velocidad vertiginosa. En pocos minutos, el IMPERTURBABLE alcanza su profundidad de crucero, a 3200 pies.<\/p>\n<p>En grupos de 30, los soldaditos van, por turnos, a la sala de entrenamiento, luego a las duchas, despu\u00e9s a la cantina y de nuevo al dormitorio. Los altavoces transmiten mensajes de propaganda en forma de historias heroicas. A las diez de la noche, las luces se apagan. Debe dormir, porque el despertador suena a las tres de la ma\u00f1ana. El soldadito debe mantenerse en perfecta forma f\u00edsica y mental para la gran batalla. Sin embargo, no puede conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo aqu\u00ed, en las entra\u00f1as de este monstruo submarino? \u00bfCambiar\u00e1 realmente su vida cuando el Septentri\u00f3n sea derrotado, aplastado por un ej\u00e9rcito de soldaditos?<\/p>\n<p>\u00bf\u00c9l es solo eso?, \u00bfun ser diminuto?. \u00bfEs su vida real una simple vida \u00fatil?<\/p>\n<p>El soldadito se queda dormido ante estas preguntas que se hace por primera vez, y para las que no tiene ninguna respuesta. Pero ya las luces vuelven a encenderse, la m\u00fasica de marchas militares resuena en los altavoces. El soldadito se cuadra, como todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, ya no se trata de meditar sobre el noble significado de su lucha. La m\u00e1quina de guerra infernal se ha puesto en marcha. \u00c9l, un peque\u00f1o soldado, muy peque\u00f1o, diminuto, est\u00e1 enrolado en un conflicto en el que se siente ajeno. Peor a\u00fan, \u00e9l no quiere esta guerra. Odia en quien se ha convertido. Por supuesto, quiere pelear, pero para finalmente ser libre, libre de una vida miserable en la que no encaja. No se siente como en casa. Por eso ha seguido el camino del se\u00f1or de la guerra. Pues, seg\u00fan sus principios, el caudillo deber\u00eda conducirlo a la libertad que tanto anhela. Pero ahora se encuentra a s\u00ed mismo como un peque\u00f1o pero \u00fatil pe\u00f3n en una estrategia que ha sido ingeniosamente ideada, sin su conocimiento. \u00bfPor cu\u00e1nto tiempo? \u00bfDurante a\u00f1os, siglos, milenios, ciclos astron\u00f3micos? Pero, \u00bfde d\u00f3nde vienen estos pensamientos? Tambi\u00e9n le parecen extra\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEs la llamada del Septentri\u00f3n\u201d, escucha en su coraz\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un d\u00eda m\u00e1s para levantarse, hacer ejercicio, ducharse, comer y luego descansar. El peque\u00f1o soldado obedece. No es diferente de los dem\u00e1s. \u00c9l es simplemente&#8230; llamado por otra cosa. Pero el se\u00f1or de la guerra no lo ha olvidado. Mientras el submarino inicia, muy paulatinamente, con una lentitud calculada, el ascenso hacia las afueras de la isla de Septentrion, se convoca al soldadito. Un oficial con uniforme blanco y negro de la guardia personal del se\u00f1or lo conduce a la sala de control de la nave. El capit\u00e1n est\u00e1 all\u00ed. Lo est\u00e1 esperando. El soldadito solo distingue su silueta. Est\u00e1 petrificado por un miedo que nunca antes hab\u00eda sentido, como un joven ant\u00edlope que se enfrenta a un le\u00f3n unos segundos antes del desenlace fatal.<\/p>\n<p>Pero tan pronto como le habla, el miedo se convierte en confianza.<\/p>\n<p>\u201cHoy es un gran d\u00eda, el d\u00eda en que tu m\u00e1s \u00edntimo deseo se har\u00e1 realidad. Su preparaci\u00f3n est\u00e1 completa. Estas listo. Cierto, no sali\u00f3 como pensabas. Pero la libertad tiene sus propias exigencias. Te has transformado. \u00bfEres consciente de ello? Dentro de ti nace el poder del control sobre tu vida. \u00bfDe verdad cre\u00edas que eras peque\u00f1o y \u00fatil? No, eres t\u00fa mismo, y nadie puede juzgarte o decidir por ti lo que es \u00fatil o no. Hoy te ofrezco tu herencia, el reino de las siete tierras. Para esto, debes revelarte en la lucha final que nos har\u00e1 absolutamente libres. Tienes la fuerza. \u00bfPero tienes el deseo, la voluntad? Hasta ahora, has sido \u00fatil. Ahora eres imprescindible. Sin ti es imposible derrotar al Septentri\u00f3n. Ahora ponte la armadura y prep\u00e1rate para conquistar tu libertad\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo de su breve discurso, el se\u00f1or de la guerra hab\u00eda permanecido en la oscuridad de la sala de control. En esta aura oscura, se pod\u00edan distinguir dos cuentas de sangre y oro, terriblemente inquietantes. Los ojos, fijos en un punto espec\u00edfico por encima de la cabeza del soldadito, como si no le miraran a \u00e9l, sino a otro mucho \u00a0m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>La puerta de la sala de control se abri\u00f3 y el oficial lo condujo de regreso a su dormitorio, cama 299-B. Entonces lleg\u00f3 el momento. Mientras se pon\u00eda la armadura, pens\u00f3 en las palabras del se\u00f1or. Ten\u00eda la fuerza, pero \u00bften\u00eda el deseo, la voluntad? Una pregunta crucial, vital, ineludible. Antes de comprometerse en cuerpo y alma a la lucha, deb\u00eda responder a esta pregunta. Si no, la lucha responder\u00eda por \u00e9l. S\u00ed, algo en \u00e9l hab\u00eda cambiado. \u00bfPor esta preparaci\u00f3n en particular, o era otra cosa? Pero, \u00bfqu\u00e9 era\u2026?, \u00bfla llamada del Septentri\u00f3n? \u00bfEsa extra\u00f1a pregunta sin respuesta?<\/p>\n<p>Se \u00a0puso la armadura y coloc\u00f3 su fiel espada en la vaina a su lado izquierdo. Era una situaci\u00f3n in\u00e9dita y anacr\u00f3nica: un diminuto soldado con armadura, portando un sable, en un enorme submarino, dispuesto a luchar contra una patria que le hab\u00eda llamado en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El submarino emergi\u00f3\u00a0 \u00a0y el ej\u00e9rcito del se\u00f1or de la guerra se abalanz\u00f3 sobre las costas de la isla. Septima, la capital, estaba cerca. Los habitantes de Septentrion no se opusieron. Los guerreros avanzaban por tierras conquistadas. Por muy poderoso que fuera, algo estaba molestando al se\u00f1or de la guerra. Montado en su tanque real en sangre y oro, ten\u00eda el ce\u00f1o fruncido y parec\u00eda descontento. Orden\u00f3 algunas ejecuciones, para dar ejemplo. Pero cuanto m\u00e1s avanzaba con su invencible ej\u00e9rcito hacia la capital de la \u00faltima regi\u00f3n que nunca hab\u00eda sido conquistada y que no ofrec\u00eda resistencia, m\u00e1s sent\u00eda que su sed de poder lo abrumaba. Y ning\u00fan submarino podr\u00eda haberlo protegido de esta inmersi\u00f3n. As\u00ed que dio rienda suelta a su ira. El peque\u00f1o soldado hab\u00eda desenvainado su espada. \u00c9l ten\u00eda la fuerza. Su deseo y su voluntad ahora le fueron impuestos por su amo. Las puertas de la ciudad de Septima se resquebrajaron bajo el ariete. Pero esta locura agresiva era vana e innecesaria. El IMPERTURBABLE ya no hac\u00eda honor a su nombre. Una perturbaci\u00f3n irreversible hab\u00eda ocurrido en el sistema del muy poderoso se\u00f1or de la guerra. Un peque\u00f1o (pero muy \u00fatil) defecto en la armadura que se consideraba invencible. Un punto d\u00e9bil, inmemorial e inalterable, del que el se\u00f1or de la guerra no puede prescindir. Porque sin este punto d\u00e9bil, ninguna conquista es posible. Una grieta lo suficientemente ancha como para dejar pasar un suspiro de no combatividad.<\/p>\n<p>El soldadito deambula por la ciudad en busca de un enemigo al que derrotar: el precio a pagar por su libertad. Pero la ciudad est\u00e1 desierta con un vac\u00edo intenso y conmovedor. En el recodo de un callej\u00f3n ve a un anciano vestido con harapos, y sentado en una vieja alfombra desgastada por las cuatro esquinas. El soldadito se le acerca y le grita: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres y qu\u00e9 haces aqu\u00ed, cuando todos los habitantes de la ciudad han huido?\u00bb<\/p>\n<p>\u201cSoy el \u00fanico habitante de esta ciudad\u201d, responde el vagabundo. Si tal es tu deseo, si tal es tu voluntad, y si tienes la fuerza, entonces toma mi vida y a su vez te convertir\u00e1s en el \u00fanico amo. Esta ciudad es tu hogar, esta isla es tu patria. No importa c\u00f3mo llegaste aqu\u00ed. Has o\u00eddo en tu coraz\u00f3n el llamado del Septentri\u00f3n, y lo has respondido. Ning\u00fan poder, ning\u00fan se\u00f1or, puede competir con ese llamado. El Septentri\u00f3n no puede ser sometido, ni conquistado, mientras su llamada se escuche en el coraz\u00f3n de un solo soldadito. Te dejo las llaves de la ciudad. No te pertenece, pero ahora tienes las llaves. Sube a las murallas, contempla la extensi\u00f3n de tu reino, mira al se\u00f1or de la guerra que, no habiendo encontrado aqu\u00ed nada que le interese, regresa, encaramado en su imperturbable pero in\u00fatil nave. \u00c9l piensa: \u00abNo me importa, encontrar\u00e9 otro soldadito, siempre encontrar\u00e9 uno\u00bb. Cree que puede seguir contando con seres diminutos para satisfacer su sed de poder indefinidamente. Pero t\u00fa, ya no eres un soldado diminuto. Eres un habitante de la tierra natal de Septentrion. La vida real te tiende los brazos, la vida inmensa, sin l\u00edmites y sin guerra.<\/p>\n","protected":false},"author":937,"featured_media":56058,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110089],"tags_english_":[],"class_list":["post-98207","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-science-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/98207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/937"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=98207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=98207"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=98207"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=98207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}