{"id":97832,"date":"2022-11-22T17:56:16","date_gmt":"2022-11-22T17:56:16","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-grito-infinito-de-la-naturaleza\/"},"modified":"2022-11-22T18:02:06","modified_gmt":"2022-11-22T18:02:06","slug":"el-grito-infinito-de-la-naturaleza","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-grito-infinito-de-la-naturaleza\/","title":{"rendered":"El grito infinito de la naturaleza"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abEl Grito\u00bb<\/em> es un cuadro de Edvard Munch de gran belleza y fama, con una historia pintoresca y controvertida. Es una de las obras de arte m\u00e1s caras del mundo, y se han producido varios intentos de robar una u otra de las cuatro versiones que pint\u00f3 Munch. Sin embargo, <em>El grito<\/em> es un icono del arte moderno debido a la angustia mental del personaje que retrata con tanta fuerza, que provoca en el espectador intensas reacciones psicol\u00f3gicas de simpat\u00eda, empat\u00eda o curiosidad.<\/p>\n<p>La angustia evidente en el tema se atribuye a menudo, de forma algo superficial, al delicado estado mental del pintor, como muchas biograf\u00edas retratan a Munch, un alma atormentada propensa a la influencia del alcohol y la depresi\u00f3n. La experiencia que inspir\u00f3 <em>El grito<\/em> suele atribuirse a una crisis de salud mental que coloquialmente describir\u00edamos como un \u201cataque de p\u00e1nico\u201d.<\/p>\n<p>Con respecto a su experiencia, Munch escribi\u00f3:<\/p>\n<blockquote><p><em>Iba caminando por la carretera con dos amigos cuando el sol se puso; de repente, el cielo se volvi\u00f3 rojo como la sangre. Me detuve y me apoy\u00e9 en la valla, sinti\u00e9ndome indescriptiblemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendieron sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me rezagaba, temblando de miedo. Entonces o\u00ed el enorme e infinito grito de la naturaleza.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-55916\" title=\"\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/th-2.jpg\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"142\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/th-2.jpg 226w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/th-2-24x15.jpg 24w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/th-2-36x23.jpg 36w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/th-2-48x30.jpg 48w\" sizes=\"(max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/><\/p>\n<p>Algunos atribuyen esta reacci\u00f3n a las consecuencias psicol\u00f3gicas de toda una vida de penurias personales, dolor y sufrimiento, que le provocaron una intensa sensibilidad a la crueldad de la vida. Otros atribuyen la causa de su malestar a la proximidad del manicomio donde estaba internada su hermana. O tal vez, sugieren, reaccion\u00f3 ante la angustia de los animales que mor\u00edan en un matadero cercano.<\/p>\n<p>Sin embargo, las cr\u00edticas difundidas sobre esta obra de arte pasan por alto las propias palabras del artista, que transmiten una perspectiva pragm\u00e1tica y profundamente espiritual de la vida. Teniendo en cuenta los comentarios de Munch sobre el cuadro y \u00a0otras reflexiones filos\u00f3ficas y metaf\u00edsicas, podr\u00edamos concluir que le impresion\u00f3 la yuxtaposici\u00f3n de la belleza natural intr\u00ednseca de la puesta de sol y sus sentimientos de inquietud acerca de la fugacidad de la vida.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo original de la obra de Munch era \u00abDer Schrei der Natur\u00bb, que se traduce al espa\u00f1ol como \u00abEl grito de la naturaleza\u00bb. Puede haber sido una soledad indescriptible y un miedo paralizante lo que golpe\u00f3 a Munch al reconocer, en los dram\u00e1ticos colores de la puesta del sol y en su aura expresionista, las insondables profundidades de la naturaleza y su \u00ednfimo lugar en el Todo. O, tal vez, \u201cel enorme grito infinito de la naturaleza\u201d alude al grito de dolor y angustia que emana de cada elemento del universo al soportar cambios incesantes en sus interminables ciclos de nacimiento, vida y muerte. \u00bfO tal vez Munch era sensible al sufrimiento de la naturaleza al sucumbir al ataque ego\u00edsta de explotaci\u00f3n por parte del ser humano?<\/p>\n<p>En la pintura de Munch podemos vislumbrar sin duda la expresi\u00f3n de una consciencia que percibe, seg\u00fan sus propias palabras, que<\/p>\n<blockquote><p><em>La naturaleza no es solo todo lo que es visible para el ojo\u2026 tambi\u00e9n incluye las im\u00e1genes interiores del alma.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Tal vez, en ese traum\u00e1tico momento, resuena el \u201cenorme grito infinito\u201d de la naturaleza con su intenso anhelo interior de reconciliaci\u00f3n y reunificaci\u00f3n con el universo que lo rodea y lo impregna.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de un prop\u00f3sito superior al pintar <em>El grito<\/em> est\u00e1 respaldada por la admisi\u00f3n de Munch de que<\/p>\n<blockquote><p><em>Mi arte es realmente una confesi\u00f3n voluntaria y un intento de explicarme a m\u00ed mismo mi relaci\u00f3n con la vida; es, por tanto, en realidad una especie de ego\u00edsmo, pero estoy constantemente esperando que a trav\u00e9s de esto pueda ayudar a otros a alcanzar claridad.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>En este contexto, podr\u00edamos considerar que Munch pretend\u00eda invitar al espectador sensible a mirar <em>El grito<\/em> como si fuera un espejo, para considerar cu\u00e1n lejos estamos de ser conscientes de nuestro lugar en el Todo. O cu\u00e1n lejos hemos dejado \u00a0la consciencia de uni\u00f3n con la naturaleza y el Esp\u00edritu que nos impregna.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la angustia \u00a0que puede verse\u00a0 en <em>El Grito<\/em> expresa la autoconsciencia, no de un loco, sino de un ser humano com\u00fan que llega de manera extraordinaria a la inevitable realizaci\u00f3n de su mortalidad. Y, al mismo tiempo, tambi\u00e9n a la inmortalidad del verdadero Ser que lleva dentro de \u00e9l. A trav\u00e9s de <em>El grito<\/em>, Munch nos desaf\u00eda a cuestionar cu\u00e1n abiertos estamos a la realidad de nuestra vida. \u00bfSentimos tambi\u00e9n esa agitaci\u00f3n interna o escuchamos ese desgarrador e infinito grito de la naturaleza que nos llama a dejar de lado todas nuestras ilusiones y a enfrentar la irrealidad de nuestra existencia transitoria?<\/p>\n<p>De hecho, el atractivo universal de <em>El grito\u201d<\/em>sugiere que Munch logr\u00f3 su objetivo de pintar un<\/p>\n<blockquote><p><em>estudio del alma, es decir, el estudio de mi propio ser.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>La notable impresi\u00f3n que este sencillo pero profundamente desconcertante cuadro tiene en tantas personas seguramente indica algo m\u00e1s que la simple est\u00e9tica. Como dijo Munch,<\/p>\n<blockquote><p><em>En mi arte intento explicarme la vida y su significado.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Al hacerlo, intenta transmitir algo de otra dimensi\u00f3n, penetrando m\u00e1s all\u00e1 del ego para tocar el coraz\u00f3n de nuestro ser.<\/p>\n<p>Las percepciones que Munch comparte a trav\u00e9s de sus palabras y pinturas no son locura, enga\u00f1o o ansiedad para aquellos que se han vuelto sensibles a la llamada de esta inquietud interior. Son requisitos previos para el reconocimiento interior de la realidad de nuestra existencia y nuestro delirio de individualismo. Son las claves para nuestra liberaci\u00f3n de esta enfermedad, de nuestra idea de separaci\u00f3n de cuerpo y alma.<\/p>\n<p>Cuando experimentamos este estado como un despertar interior, vemos la ilusi\u00f3n de nuestros intentos de capturar la eternidad en el tiempo. Reconocemos la futilidad \u00faltima de nuestro materialismo, y entonces podemos decir con Munch:<\/p>\n<blockquote><p><em>De mi cuerpo podrido crecer\u00e1n flores y yo estoy en ellas y eso es la eternidad.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuentes<\/strong><\/p>\n<p>[1] Eggum, Arne (1984): <em>Edvard Munch: pinturas, bocetos y estudios. <\/em>Munch, Edvard (ed.). Nueva York, NY, C. N. Potter. pags. 305. ISBN 0-517-55617-0<\/p>\n<p>[2] Prideaux, Sue (2005): <em>Edvard Munch: Detr\u00e1s de \u201cEl grito\u201d.<\/em> New Haven, CT: Prensa de la Universidad de Yale. ISBN 978-0-300-12401-9.<\/p>\n","protected":false},"author":923,"featured_media":55914,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063],"tags_english_":[],"class_list":["post-97832","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/97832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/923"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55914"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=97832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=97832"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=97832"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=97832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}