{"id":92729,"date":"2022-05-13T08:01:12","date_gmt":"2022-05-13T08:01:12","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-camino-iniciatico-en-la-divina-comedia-de-dante-parte-3\/"},"modified":"2022-05-13T08:01:12","modified_gmt":"2022-05-13T08:01:12","slug":"el-camino-iniciatico-en-la-divina-comedia-de-dante-parte-3","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-camino-iniciatico-en-la-divina-comedia-de-dante-parte-3\/","title":{"rendered":"El camino inici\u00e1tico  en \u201cLa Divina Comedia\u201d de Dante &#8211; Parte 3"},"content":{"rendered":"<p>(<a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/el-camino-iniciatico-en-la-divina-comedia-de-dante-parte-2\">viene de la parte 2<\/a>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan la <em>Divina Comedia<\/em>, Dante y Virgilio descienden primero por el lomo de Lucifer y luego escalan su anca para salir del Infierno. De este modo traspasan el centro de la tierra e invierten su ruta, por lo que, a partir de ese momento, en vez de descender, comienzan a ascender.<\/p>\n<p>El nuevo&nbsp; proceso de purificaci\u00f3n-transmutaci\u00f3n&nbsp; que inician, se corresponde con el&nbsp; Purgatorio.&nbsp; As\u00ed, el poeta exclama con j\u00fabilo que ahora que ha dejado un mar tan cruel (el Infierno), desplegar\u00e1 las alas para navegar por mejores aguas:<\/p>\n<p><em>y cantar\u00e9 de aquel segundo reino<\/em><\/p>\n<p><em>donde se purifica el esp\u00edritu humano<\/em><\/p>\n<p><em>y se hace digno de subir al Cielo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Purgatorio, Canto I)<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\" title=\"\">[i]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No obstante, antes de alcanzar la puerta del Purgatorio, Dante y Virgilio han de recorrer un tramo intermedio: el \u201cAntepurgatorio\u201d, donde&nbsp; entran en contacto con los negligentes, aquellos que, por una u otra raz\u00f3n,&nbsp; murieron sin aprovechar adecuadamente las oportunidades espirituales que les fueron ofrecidas, y cuantos vivieron en pecado pero se arrepintieron antes de morir.<\/p>\n<p>En esta fase,&nbsp; Dante se va alejando m\u00e1s y m\u00e1s de la influencia del mundo material, al tiempo que va tomando conciencia de su esencia espiritual.<\/p>\n<p>Ante Dante y Virgilio llega un \u201ccelestial barquero\u201c, un \u00e1ngel transportador de esp\u00edritus que deja a un grupo de almas junto a la playa.&nbsp; Las almas piden a los dos viajeros que les indiquen el camino a la monta\u00f1a (el camino hacia las cimas del esp\u00edritu), indicaci\u00f3n que los viajeros no pueden ofrecer.<\/p>\n<p>Sin embargo, al inicio del tercer canto del Purgatorio, Dante y Virgilio se hallan al pie de un monte, cuyas rocas encuentran tan escarpadas que dudan poder escalarlo. Cuando Dante exclama: \u201cMaestro m\u00edo, \u00bfqu\u00e9 camino seguiremos?, Virgilio responde: \u201cNo des ning\u00fan paso hacia abajo; prosigue subiendo detr\u00e1s de mi hasta la cima de este monte, hasta que se nos aparezca alg\u00fan experto gu\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El consejo no puede ser m\u00e1s apropiado, pues una vez que el candidato, con decisi\u00f3n, se ha puesto en camino hacia la monta\u00f1a del esp\u00edritu, no puede dejarse invadir por la desaz\u00f3n, se presente esta como se presente. En realidad,&nbsp; solo puede y debe proseguir con determinaci\u00f3n el camino, pues el Purgatorio representa, no lo olvidemos, una segunda fase de purificaci\u00f3n del alma.<\/p>\n<p>Al inicio del canto IX, Dante deja constancia de una visi\u00f3n que le parece ver entre sue\u00f1os:&nbsp; un \u00e1guila con plumas de oro suspendida en el cielo que, bajando terrible como un rayo, le arrebata hasta la esfera del fuego (el Sol), donde le parece que ambos ard\u00edan:<\/p>\n<p><em>cre\u00ed ver, en un sue\u00f1o, suspendida<\/em><\/p>\n<p><em>un \u00e1guila en el cielo, de \u00e1ureas plumas,<\/em><\/p>\n<p><em>con las alas abiertas y dispuesta (\u2026)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Luego me pareci\u00f3 que, tras dar vueltas,<\/em><\/p>\n<p><em>terrible como el rayo descend\u00eda,<\/em><\/p>\n<p><em>y que arriba hasta el fuego me llevaba.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>All\u00ed me pareci\u00f3 que ambos ard\u00edamos;<\/em><\/p>\n<p><em>y el incendio so\u00f1ado me quemaba<\/em><\/p>\n<p><em>tanto, que el sue\u00f1o tuvo que romperse.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Purgatorio, Canto IX)<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\" title=\"\">[ii]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se trata de una clara indicaci\u00f3n relativa al toque del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>El Purgatorio&nbsp; descrito por Dante en <em>La Divina Comedia<\/em> consiste en una monta\u00f1a con siete terrazas, cada una de las cuales relacionada con uno de los pecados capitales. Antes de atravesar la puerta del Purgatorio, el \u00e1ngel del portal graba en la frente de quienes all\u00ed acceden tantas letras \u201cP\u201d como pecados capitales hayan sido culpables:<\/p>\n<p><em>Siete P, con la punta de la espada,<\/em><\/p>\n<p><em>en mi frente escribi\u00f3: \u00abLavar procura<\/em><\/p>\n<p><em>estas manchas&nbsp; me dijo&nbsp; cuando entres\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Purgatorio, IX)<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\" title=\"\">[iii]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la medida en que cada pecado es expiado, una \u201cP\u201d le es borrada de la frente y el candidato asciende a una terraza m\u00e1s elevada para expiar su siguiente falta.<\/p>\n<p>La primera&nbsp; terraza&nbsp; es la&nbsp; de los soberbios que se ven obligados a caminar cargando sobre sus espaldas grandes piedras. En la segunda habitan los envidiosos.&nbsp;&nbsp; Los iracundos son castigados en la tercera terraza. En la cuarta los perezosos deben correr todo el tiempo como forma de expiar su pecado. La quinta terraza es donde se castiga a los avariciosos. Los glotones son destinados a la sexta, donde no existe ninguna clase de alimento o bebida, salvo una cascada de agua helada. La s\u00e9ptima terraza es la de los lujuriosos quienes son consumidos en una pared de fuego hasta que su pecado es expiado.<\/p>\n<p>As\u00ed, Dante se ve obligado a travesar los siete c\u00edrculos escalonados del Purgatorio, donde encuentra&nbsp; a toda una serie de personajes que representan los siete pecados capitales de los que las almas han de ser purificadas.<\/p>\n<p>En la cima de la monta\u00f1a se encuentra el jard\u00edn del Ed\u00e9n, donde las almas viven en un estado de inocencia y se preparan espiritualmente para ascender al Para\u00edso.<\/p>\n<p>Cuando Dante se hace digno de entrar en el Para\u00edso se&nbsp; reencuentra con Beatriz (\u201cel Otro\u201d, el Alma Esp\u00edritu).<\/p>\n<p>Con ello se abre&nbsp; ante el candidato la tercera etapa (\u201crubedo\u201d) que debe recorrer, etapa del proceso alqu\u00edmico habitualmente designado como \u201clas bodas alqu\u00edmicas del alma&nbsp; y el&nbsp; Esp\u00edritu\u201d, con el fin de formar el \u201cRebis\u201d, el ser macho-hembra que evoca la m\u00edstica unidad primordial ed\u00e9nica o plat\u00f3nica. Tal uni\u00f3n m\u00edstica, o matrimonio alqu\u00edmico,&nbsp; representado en la Divina Comedia por el encuentro de Dante y Beatriz en el Ed\u00e9n, pone de manifiesto que el candidato ha logrado superar todos los obst\u00e1culos que le separaban de&nbsp; su Dios interior.<\/p>\n<p>As\u00ed, tras finalmente haberse hecho digno de Beatriz, esta dice a Dante:<\/p>\n<p><em>Abre los ojos y m\u00edrame cual soy,&nbsp; <\/em><\/p>\n<p><em>has visto cosas que te han dado fuerza <\/em><\/p>\n<p><em>suficiente para sostener mi sonrisa.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Para\u00edso, Canto XXIII)<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\" title=\"\">[iv]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tales palabras expresan m\u00e1s, mucho m\u00e1s,&nbsp; que una simple met\u00e1fora de amor, pues solo quienes&nbsp; han logrado superar con \u00e9xito el largo camino hasta el Alma Esp\u00edritu, pueden \u201cabrir los ojos\u201d y ser capaces de sostener \u201cla sonrisa\u201d del Esp\u00edritu, lo que, despojado de met\u00e1foras, implica ver cara a cara al Ser interior, soportar la visi\u00f3n del Fuego del Esp\u00edritu&nbsp; y&nbsp; conocer las verdades metaf\u00edsicas y universales que trascienden el propio&nbsp; mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;(<a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/el-camino-iniciatico-en-la-divina-comedia-de-dante-parte-4\">continuar\u00e1 en la parte 4<\/a>)<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\" title=\"\">[i]<\/a><em> La Divina Comedia de Dante Alighieri,<\/em> Freeeditorial\/autor de este art\u00edculo<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\" title=\"\">[ii]<\/a> Ibidem<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\" title=\"\">[iii]<\/a> Ibidem<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\" title=\"\">[iv]<\/a> Ibidem<\/p>\n","protected":false},"author":938,"featured_media":56682,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063],"tags_english_":[],"class_list":["post-92729","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/92729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/938"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92729"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=92729"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=92729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}