{"id":92369,"date":"2021-11-29T11:32:25","date_gmt":"2021-11-29T11:32:25","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-jardinero-y-la-muerte\/"},"modified":"2021-11-29T11:32:25","modified_gmt":"2021-11-29T11:32:25","slug":"el-jardinero-y-la-muerte","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-jardinero-y-la-muerte\/","title":{"rendered":"El Jardinero y la Muerte"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un noble persa<\/strong><\/p>\n<p><em>Esta ma\u00f1ana, mi jardinero p\u00e1lido de miedo,<\/em><\/p>\n<p><em>Entr\u00f3 corriendo: \u2018Mi se\u00f1or, un momento, por favor\u2019.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8216;Estaba podando un brote tras otro en aquel rosal<\/em><\/p>\n<p><em>y cuando me volv\u00ed y mir\u00e9, ah\u00ed estaba la sombr\u00eda Muerte.<\/em><\/p>\n<p><em>Me espant\u00e9 y hu\u00ed por el otro camino,<\/em><\/p>\n<p><em>pero a\u00fan divis\u00e9 su mano lanzando una amenaza.<\/em><\/p>\n<p><em>Amo, con tu caballo, d\u00e9jeme cabalgar con Dios a <\/em><\/p>\n<p><em>Isfah\u00e1n, adonde puedo llegar antes del anochecer.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Por la tarde, mucho despu\u00e9s de haberse marchado a toda velocidad,<\/em><\/p>\n<p><em>en el parque de los cedros, la Muerte fue la que encontr\u00e9.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8216;\u00bfPor qu\u00e9 -as\u00ed le pregunt\u00e9, mientras ella esperaba en silencio-<\/em><\/p>\n<p><em>le diste, esta ma\u00f1ana, tal susto a mi sirviente?&#8217;<\/em><\/p>\n<p><em>Sonriendo vino su respuesta: &#8216;No hubo amenaza, <\/em><\/p>\n<p><em>seguro que sorprend\u00ed a tu jardinero y eso hizo que huyera,<\/em><\/p>\n<p><em>cuando encontr\u00e9, a primera hora de la ma\u00f1ana, aqu\u00ed todav\u00eda trabajando<\/em><\/p>\n<p><em>a quien, esta misma noche, debo recoger en Isfah\u00e1n.\u2019 [1]<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La historia o poema trata sobre el Jardinero y la Muerte. No se trata de un jardinero, sino del Jardinero, alguien aparentemente familiar y conocido por nosotros. Nos lo cuenta un hombre noble, un hombre de alto rango, para quien el jardinero poda un brote tras otro en la rosaleda. Para un estudiante en el camino espiritual esto parece muy reconocible. \u00bfNo somos nosotros tambi\u00e9n elegidos para podar brote tras brote en la rosaleda de nuestro se\u00f1or?<\/p>\n<p>As\u00ed que la historia es sobre nosotros. Despu\u00e9s de todo, ese jardinero somos nosotros.<\/p>\n<p>Cuando podamos la rosaleda, si no nos mantenemos firmes y miramos hacia atr\u00e1s, ah\u00ed est\u00e1 la Muerte, nuestra Muerte. Es decir, todo lo que ata nuestra personalidad a los afanes y atractivos de este mundo, y la subordina a \u00e9l. Eso nos preocupa, nos sentimos amenazados. Nuestra reacci\u00f3n natural como personas es querer evitar lo inevitable a toda costa.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde ese d\u00eda, el noble se encuentra con la Muerte en el parque de cedros. El parque de cedros indica el poder de la fe, como los cedros del L\u00edbano, con los que se construye el templo (de sabidur\u00eda) de Salom\u00f3n. Entonces resulta que el noble no teme a la Muerte, al contrario, como ejemplo de paz interior entabla conversaci\u00f3n con ella. Se mantiene al margen del destino del jardinero, y no se enfada con la Muerte. Se mantiene neutral. Por lo tanto, podemos ver al noble como un s\u00edmbolo del alma nueva (original).<\/p>\n<p>Al obedecer al impulso del &#8216;viejo yo&#8217;, el jardinero no puede escapar a su destino. Si, con el despertar de la nueva conciencia del alma, hubiera pedido consejo a su se\u00f1or, le habr\u00eda dado la fuerza y la sabidur\u00eda para aceptar su destino.<\/p>\n<p>Rudolf Steiner dice lo siguiente sobre la intervenci\u00f3n del destino en la vida de una persona:<\/p>\n<p><em>Lo que yace en el destino del hombre, viene solo en la m\u00e1s peque\u00f1a parte de la conciencia ordinaria, prevalece en su mayor parte en el inconsciente. Pero es precisamente al revelar lo que proviene del destino que se revela al ser humano, que trae algo previamente inconsciente en el reino de la consciencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Por esta adquisici\u00f3n de conciencia&#8217;, uno se vuelve consciente de c\u00f3mo en la vida entre el nacimiento y la muerte el destino no est\u00e1 tejido; a uno se le recuerda la vida entre la muerte y el nuevo nacimiento,<\/em><\/p>\n<p>a\u00f1ade Steiner. Y contin\u00faa:<\/p>\n<p><em>Al discutir esta referencia de la experiencia humana de uno mismo a la cuesti\u00f3n del destino, uno ser\u00e1 capaz de desarrollar un buen sentimiento para la relaci\u00f3n entre lo sensorial y lo espiritual. El que ve el destino reinando en el hombre, ya est\u00e1 en lo espiritual. Porque el destino no tiene nada natural.<\/em><\/p>\n<p><strong>Pieter Nicolaas van Eyck (1887-1954)<\/strong><\/p>\n<p>P. N. van Eyck fue profesor acreditado de lengua y literatura neerlandesas en la Universidad de Leiden durante d\u00e9cadas. Salt\u00f3 a la fama como poeta y cr\u00edtico, y fue un influyente intelectual formador de opini\u00f3n a nivel nacional. Este poema es uno de los m\u00e1s conocidos en la historia literaria neerlandesa. Proviene de la tradici\u00f3n suf\u00ed oriental [2] (de ah\u00ed la referencia a la ciudad persa de Isfah\u00e1n) y fue tra\u00edda a Europa occidental por el poeta, pintor y director de fotograf\u00eda franc\u00e9s Jean Cocteau (1889-1963) a trav\u00e9s de su novela Le Grand \u00c9cart (1923), traducida al neerland\u00e9s como De Grote Vergissing (El gran error). Posteriormente, Van Eyck hizo una variante que encontr\u00f3 mucha resonancia en el \u00e1rea ling\u00fc\u00edstica neerlandesa. El despertar de una nueva conciencia del alma (aqu\u00ed personificada en el noble persa) es un tema central en la obra de Van Eyck.<\/p>\n<p>Cuando Van Eyck comenz\u00f3 a saborear la vida, amenaz\u00f3 con hundirse en la belleza terrenal como en una &#8216;bah\u00eda de placeres nunca satisfactorios&#8217; en la que inicialmente busc\u00f3 en vano valores esenciales que tambi\u00e9n tendr\u00edan &#8216;el sentido sensual&#8217;. Para muchos, se trata de experiencias reconocibles a las que el poeta se refiere como &#8216;el juego de la vanidad&#8217;. Pero una vez que ha redescubierto el alma, el &#8216;alma radiante&#8217; o el &#8216;nucleo de luz&#8217;, sabe que no hay salvaci\u00f3n fuera de su propio ser. Entonces muchas cosas cambian. En su nueva visi\u00f3n del mundo, es iluminado e irradia en una claridad superior. El poeta reconoce que \u00abtodas las cosas est\u00e1n conectadas en la Unidad\u00bb. Encuentra mucho apoyo en los poemas m\u00edsticos de Juan de la Cruz en los que se canta la unidad con la divinidad. Dios definitivamente toma el lugar central en la vida del poeta:<\/p>\n<p><em>Dios quiere, en m\u00ed, ser feliz como ser humano.<\/em><\/p>\n<p>El mundo ya no es para \u00e9l desolado y vac\u00edo, un caos. Por el contrario, est\u00e1 lleno de la \u00abplenitud divina\u00bb. El mundo es una manifestaci\u00f3n en forma de Dios o, citando a Spinoza: Deus sive natura [3]. A partir de 1920 Van Eyck abraz\u00f3 a Spinoza en su poes\u00eda. En la experiencia del mundo como forma de Dios, la dualidad entre terrenal y &#8216;celestial&#8217; ha desaparecido definitivamente. El poeta tambi\u00e9n supera su soledad, ya que la conciencia del yo se convierte en conciencia de unidad. Al adoptar plenamente estos puntos de vista spinozistas, alcanz\u00f3 la plena madurez en el campo po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Esto ocurri\u00f3 por prueba y error. A veces puede dar testimonio de la &#8216;felicidad de ser uno en todo&#8217;, a veces debe aceptar resignadamente las decepciones de la vida en esta Tierra. Esto \u00faltimo da como resultado un verso hermoso, citado a menudo en la colecci\u00f3n &#8216;Inkeer (Arrepentimiento)&#8217;:<\/p>\n<p><em>Quienquiera haya encontrado su sufrimiento eterno,<\/em><\/p>\n<p><em>No pide ayuda (consuelo) para su magullada humanidad,<\/em><\/p>\n<p><em>No puede quejarse por el dolor de los desvinculados (=al azar),<\/em><\/p>\n<p><a><em>heridas golpeadas en su alma sin piedad,<\/em><\/a><a class=\"msocomanchor\" href=\"#_msocom_1\" id=\"_anchor_1\" name=\"_msoanchor_1\">[1]<\/a><\/p>\n<p><em>de cuyo agudo dolor sufre su parte del mundo.<\/em><\/p>\n<p>En la \u00faltima fase de su vida, el poeta llega a una descripci\u00f3n concreta del destino del hombre en esta vida,<\/p>\n<p><em>la autorrealizaci\u00f3n del alma, mediante la contemplaci\u00f3n del mundo creado como la bella autorrevelaci\u00f3n de Dios en la naturaleza o en el mundo.<\/em><\/p>\n<p>Da testimonio de esta &#8216;nueva vida&#8217;, con reservas, en las conocidas l\u00edneas:<\/p>\n<p><em>Sin embargo, esta nueva vida aqu\u00ed en la Tierra no est\u00e1 terminada;<\/em><\/p>\n<p><em>Ning\u00fan hogar temporal puede ocultar la carencia,<\/em><\/p>\n<p><em>Que s\u00f3lo enlaza lo que nos aleja de aqu\u00ed.<\/em><\/p>\n<p>El alma anhela, anhela lo que sustrae de aqu\u00ed, el \u00abotro lado\u00bb donde est\u00e1 la tierra bendita, y donde el alma alcanzar\u00e1 su plenitud, libre de los obst\u00e1culos que el cuerpo le impone. Sin embargo, y esta es la contradicci\u00f3n permanente con Van Eyck, el hombre del alma no necesita ir &#8216;all\u00ed&#8217;, ni al &#8216;otro lado&#8217;, sino &#8216;hacia aqu\u00ed&#8217; como reza el t\u00edtulo de su \u00faltima colecci\u00f3n, <em>Herwaarts<\/em>. El mensaje del poeta es muy claro en esto: cumple la tarea que la vida te impone en la Tierra, una tarea que no tienes que buscar. Solo espera y ver\u00e1s &#8216;lo que la vida quiere de ti&#8217;.<\/p>\n<p>En esto el alma encuentra descanso y vive &#8216;bendita en esta \u00fanica cosa, en este momento&#8217;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuentes:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Ronald Langereis \u00a9 2009 del holand\u00e9s, &#8216;De Tuinman en de Dood&#8217; de P.N.van Eyck (1887-1954), quien tom\u00f3 el tema de &#8216;Le grand \u00e9cart&#8217; de Jean Cocteau.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/oils-well.blogspot.com\/2009\/11\/gardener-and-death.html\">Your aunt on a timber raft: The Gardener and Death (oils-well.blogspot.com)<\/a><\/p>\n<p>[2] Jalaluddin Rumi, Masnavi<\/p>\n<p>[3] \u2018Deus sive natura\u2019 Lat\u00edn para \u2018Dios en la naturaleza\u2019 en B. Spinoza, \u00c9tica<\/p>\n<hr \/>\n<p><a name=\"_msocom_1\"><\/a><\/p>\n<p><a class=\"msocomoff\" href=\"#_msoanchor_1\">[1]<\/a>La versi\u00f3n holandesa dice: No hay compasi\u00f3n en su alma<\/p>\n<p>No tengo el poema para comparar\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":923,"featured_media":15891,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-92369","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/92369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/923"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15891"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92369"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=92369"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=92369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}