{"id":92280,"date":"2021-11-17T09:02:07","date_gmt":"2021-11-17T09:02:07","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/colapso-renacimiento-parte-2\/"},"modified":"2021-11-17T09:02:07","modified_gmt":"2021-11-17T09:02:07","slug":"colapso-renacimiento-parte-2","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/colapso-renacimiento-parte-2\/","title":{"rendered":"Colapso \/ Renacimiento  (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<p>(<a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/colapso-renacimiento-parte-1\">Viene de la Parte 1<\/a>)<\/p>\n<p><strong>El camino<\/strong><\/p>\n<p>El primer paso en el Camino, cualquiera que sea la forma y el lenguaje que este adopte, es la comprensi\u00f3n de los mecanismos de aprisionamiento de la conciencia realizado por ella misma. Esta es informaci\u00f3n comprensible. Para prepararse para una fuga, primero hay que estudiar detenidamente el plano de la prisi\u00f3n, sus puntos d\u00e9biles, el ritmo de los cambios de guardia, los d\u00edas y las horas de abastecimiento o traslado, etc., y conocer los rudimentos de la vida extramuros.<\/p>\n<p>El segundo paso es la sensaci\u00f3n dolorosa de la presi\u00f3n del ego, la experiencia \u00edntima de su dominio multifac\u00e9tico y sus consecuencias en el cuerpo, en las emociones y en los pensamientos. Este conocimiento de primera mano dar\u00e1 a la informaci\u00f3n inteligible sabor, relieve, color. La anima, le da vida y despierta un poderoso deseo de liberaci\u00f3n, un impulso din\u00e1mico. Sin esta animaci\u00f3n, sin este suplemento indispensable del alma, sin esta emoci\u00f3n, sin esta corriente, la comprensi\u00f3n puramente intelectual sigue siendo letra muerta, un inter\u00e9s superficial: no mueve nada, no nos pone en movimiento; nos abre los ojos, pero nos quedamos paralizados. No es lo mismo leer un art\u00edculo sobre una hambruna o una dictadura que sufrirlas en carne propia. La informaci\u00f3n se convierte en conciencia clara a trav\u00e9s de la experiencia interior.<\/p>\n<p>El tercer paso es el compromiso personal con el Camino, la desobediencia consciente y voluntaria, en el d\u00eda a d\u00eda, a los mandatos del ego, basado en la comprensi\u00f3n, el autoconocimiento y la aspiraci\u00f3n a la emancipaci\u00f3n. Es un trabajo de despojo, de neutralizaci\u00f3n de automatismos, de entrega al propio Camino. El resultado es una especie de inc\u00f3moda ligereza, de despojo liberador, pero tambi\u00e9n una inmensa gratitud por poder poner fin a d\u00e9cadas de autoesclavitud.<\/p>\n<p>El cuarto paso se deriva con naturalidad de los anteriores. Es una actitud nueva, no programada, ante las circunstancias, los acontecimientos, los encuentros; una actitud, en todos los aspectos de la vida, que espont\u00e1neamente tiene en cuenta el inter\u00e9s del conjunto, del bien com\u00fan que incluye (pero no se limita) a uno mismo. Un desinter\u00e9s l\u00facido, una amabilidad libre de toda expectativa.<\/p>\n<p>El cultivo y florecimiento de estos cuatro aspectos del Camino abre la puerta a un nuevo mundo, un campo de conciencia previamente inexplorado. No es un lugar m\u00e1s o menos lejano al cual nos habr\u00eda llevado nuestro viaje. No, el nuevo mundo siempre ha estado, sigue estando y siempre estar\u00e1 aqu\u00ed. Simplemente, nuestro anterior estado de conciencia, inapropiado por ser egoc\u00e9ntrico, nos negaba el acceso a \u00e9l. Cuando se disipa la espesa niebla del egocentrismo, aparece una nueva realidad. No se trata de un \u00abviaje hacia\u00bb, sino de una elevaci\u00f3n progresiva del nivel de conciencia; esta abre un campo de percepci\u00f3n completamente diferente, permite la entrada efectiva en ella y revela una nueva capacidad de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>So\u00f1ar con una sociedad equitativa, no violenta, basada en el respeto al bien com\u00fan y a la naturaleza, sigue siendo una utop\u00eda si no se resuelve prioritariamente la cuesti\u00f3n del ego. Es como dise\u00f1ar un redil donde las ovejas puedan llevar una vida feliz, sana, equilibrada y plena, sin pensar primero en la eliminaci\u00f3n del lobo que lo habita.<\/p>\n<p>La destituci\u00f3n del ego es la condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para la resoluci\u00f3n de la actual crisis multifac\u00e9tica. En la medida en que esta crisis global pone de manifiesto la posibilidad de una inminente y violenta extinci\u00f3n de la especie humana -una extinci\u00f3n debida a las consecuencias de su propia forma de pensar, desear y actuar-, podemos deducir que el despertar de una nueva conciencia liberada de los automatismos del ego es un paso necesario, si queremos plantearnos nuestra supervivencia colectiva. Parafraseando a Andr\u00e9 Malraux: <em>el ser humano del tercer milenio ser\u00e1 espiritual o <a>no ser\u00e1 m\u00e1s<\/a><\/em><em>. <\/em>Esta es nuestra primera y \u00faltima responsabilidad. Si no asumimos esta tarea, entonces nuestros esfuerzos por preservar el planeta y la humanidad ser\u00e1n una agitaci\u00f3n vana e insuficiente.<\/p>\n<p>Solo el surgimiento del nuevo (\u00a1y eterno!) paradigma esbozado m\u00e1s arriba, la silenciosa y asidua autorrevoluci\u00f3n interior, posiblemente acelerada por el amenazante final, ser\u00e1 capaz de sembrar las semillas de un renacimiento civilizador que haya sido capaz de sacar las consecuencias del pasado, del extrav\u00edo fundamental del que somos a la vez responsables y v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Nuestra \u00fanica opci\u00f3n, nuestra \u00fanica libertad, radica en la actitud que adoptemos hoy aqu\u00ed frente a la incertidumbre que caracteriza nuestra existencia.<\/p>\n<p>La sociedad que nos rodea es una construcci\u00f3n de la que nosotros somos las piedras vivas. Si las piedras se est\u00e1n desmoronando, desintegrando, \u00bfqu\u00e9 duda cabe de que la construcci\u00f3n colapsar\u00e1? No es una nueva disposici\u00f3n de las mismas piedras lo que hoy necesitamos con urgencia, sino una transformaci\u00f3n radical, una verdadera mutaci\u00f3n, una regeneraci\u00f3n, una curaci\u00f3n espiritual de estas piedras que somos. Solo entonces podremos hablar de una nueva organizaci\u00f3n de la humanidad, una organizaci\u00f3n saludable, pac\u00edfica, inspirada, amorosa y feliz.<\/p>\n<p>El egocentrismo, &#8211; esa enfermedad de la conciencia, esa droga alucin\u00f3gena que hace que el ser humano sea capaz de creer que est\u00e1 en el centro de todo -aunque invisible, no reconocido, domina universalmente.<\/p>\n<p>La tan anhelada \u00absoluci\u00f3n\u00bb no vendr\u00e1 de un nuevo modelo de organizaci\u00f3n sino que radica en el (re)nacimiento de un nuevo hombre, de una nueva mujer, regenerados desde dentro a trav\u00e9s de un trabajo intenso, profundo, sincero, perseverante e intransigente sobre uno mismo. No en el intento de alcanzar alguna meta, por loable que sea, sino a partir de una comprensi\u00f3n, una aspiraci\u00f3n y una angustia arraigadas en lo m\u00e1s profundo del ser, ese abismo inaccesible al ego; sobre la base de la certeza de que este es el \u00fanico Camino que quiere, necesita y puede tomar, y sobre la base de una genuina y desesperada compasi\u00f3n por su humanidad doliente.<\/p>\n<p>Como colectividad humana, estamos peligrosamente cerca de un punto de ruptura hist\u00f3rico. El muro fatal ahora est\u00e1 muy cerca, y estamos acelerando cada d\u00eda. Esta situaci\u00f3n, sin precedentes en la historia planetaria porque es global, en la que las actividades de una especie amenazan la supervivencia de todas las dem\u00e1s, incluida su propia supervivencia, es a la vez angustiosa y emocionante. Porque nos obliga a nosotros, sus perpetradores, a determinar la medida de nuestra ceguera, de nuestra locura, a abrir los ojos y remediarla activamente. Tenemos as\u00ed la \u00aboportunidad\u00bb sin precedentes de vernos, por as\u00ed decirlo, obligados a abandonar nuestras prerrogativas, nuestras concepciones err\u00f3neas y destructivas de nosotros mismos, de nuestros semejantes y de los seres vivos, para finalmente dar el salto cu\u00e1ntico al que siempre nos han invitado las tradiciones espirituales: dar el paso decisivo hacia una revoluci\u00f3n total de la conciencia, \u00fanica salida al gran problema en que nos hemos convertido como individuos y como especie. No estamos ante un problema: somos el problema mismo. \u00a1Todas las dem\u00e1s especies que a\u00fan viven en la tierra podr\u00edan dar testimonio de esto si pudieran hablar!<\/p>\n<p>La colisi\u00f3n, el choque actual -del que somos a la vez testigos y actores- opone por un lado nuestra aspiraci\u00f3n infinita a un mundo de Luz y, por otro lado, un mundo material aparente cada vez m\u00e1s oscuro, pesado, complejo, agitado, asfixiante, injusto, inhumano, dif\u00edcil de habitar. Por un lado, nuestra sed de una nueva humanidad se orienta hacia la Fuente interior de la que todo procede. &nbsp;Y, por otro lado, sufrimos una conciencia del yo cada vez m\u00e1s densa, cristalizada, tensa y atenta a sus preocupaciones e intereses inmediatos; dominada por el miedo a la p\u00e9rdida o la carencia, por su desmedida codicia por el control, las posesiones materiales, el placer y la seguridad. La crisis actual es, de hecho, el resultado de esta divisi\u00f3n interior, de este profundo desgarramiento del ser, que se ha vuelto insoportable.<\/p>\n<p>Un nuevo ser humano debe nacer, nacer\u00e1, entregado por nosotros mismos, totalmente limpio de la escoria de la ilusi\u00f3n y del devastador egocentrismo de la realidad. Solo puede (re)nacer de las cenizas del ego. El camino de regreso a la sabidur\u00eda ya no es una opci\u00f3n: es el ultim\u00e1tum que la naturaleza y nuestra propia supervivencia nos est\u00e1n dando. Al borde de este camino florecen y crecen las flores del sentido com\u00fan, la sobriedad, la humildad, el conocimiento y respeto a las leyes de la vida, la conciencia de la unidad de todo y de todos, la responsabilidad y la compasi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":923,"featured_media":15546,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-92280","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/92280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/923"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92280"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=92280"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=92280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}