{"id":91947,"date":"2021-08-02T06:37:51","date_gmt":"2021-08-02T06:37:51","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/rostros-de-dios-parte-1\/"},"modified":"2021-08-02T06:37:51","modified_gmt":"2021-08-02T06:37:51","slug":"rostros-de-dios-parte-1","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/rostros-de-dios-parte-1\/","title":{"rendered":"Rostros de Dios. Parte 1"},"content":{"rendered":"<p>Galileo proclam\u00f3 que \u00abel lenguaje en el que Dios escribi\u00f3 el universo son las matem\u00e1ticas\u00bb. \u00c9ste gobierna tanto en los mundos sutiles invisibles a nuestros ojos como en el mundo material; en el macrocosmos y en el microcosmos, que es el ser humano. En las ense\u00f1anzas cabal\u00edsticas, existe el t\u00e9rmino <em>macroprosopus<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a name=\"[1]\"><\/a> <\/em><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, que es un compuesto de dos palabras griegas, \u00abmacro\u00bb y \u00abprosopo\u00bb (persona), que se traduce como \u00abel vasto o gran semblante\u00bb. Su contraparte es el concepto arameo de <em>Arikh-Anpin, la Cara<\/em> <em>M\u00e1s Larga,<\/em> en su sentido metaf\u00edsico m\u00e1s alto, o abstracto, refiri\u00e9ndose a la manifestaci\u00f3n primaria del Infinito, el veh\u00edculo de Ain Soph, la coronaci\u00f3n del \u00c1rbol de la Vida, y a <em>Adam Kadmon<\/em>, el prototipo del hombre perfecto y divino, el microcosmos que ha conectado el Cielo y la Tierra. En contraste con \u00e9l est\u00e1 <em>Zair Anpin<\/em>, <em>el Rostro Menor,<\/em> el ca\u00eddo y encadenado Ad\u00e1n del Ed\u00e9n (de quien todas las personas en la Tierra somos \u00abdescendientes\u00bb) y que tambi\u00e9n se llama <em>microprosopus.<\/em> Curiosamente, el t\u00e9rmino <em>microprosopus<\/em> tambi\u00e9n aparece en la teratolog\u00eda (de las palabras <em>griegas teratos <\/em>\u2013 monstruo- y <em>logos <\/em>\u2013 ciencia-), que estudia las causas y efectos del desarrollo anormal, y se utiliza para describir <em>\u00abun monstruo con una cara defectuosa<\/em>\u00ab. (The Century Dictionary). \u00bfPodemos encontrar una verdad metaf\u00f3ricamente expresada sobre el hombre contempor\u00e1neo en estas palabras desagradables? Si es as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo determina este \u00abrostro defectuoso\u00bb nuestra conciencia y conocimiento de nosotros mismos? \u00bfSomos conscientes de nuestra condici\u00f3n? \u00bfNos identificamos con nuestro \u00abrostro humano\u00bb? \u00bfPueden los \u00abmonstruos\u00bb con rostros defectuosos transformarse y convertirse, como la Bestia de un cuento de hadas, en seres con un rostro perfecto? Finalmente, \u00bfsomos capaces de conocer el verdadero \u00abrostro\u00bb de Dios en nuestro actual nivel de desarrollo? \u00bfY qu\u00e9 <em>es?<\/em><\/p>\n<p>En muchos idiomas, por ejemplo en polaco e ingl\u00e9s, hay un sin\u00f3nimo de la palabra \u00absemblante\u00bb, que se asocia a un n\u00famero. En polaco, la palabra es \u00aboblicze\u00bb, en ingl\u00e9s \u00abface\u00bb. Quien se ha encontrado con la numerolog\u00eda (pitag\u00f3rica, cabal\u00edstica o caldea) sabe que dice que el mundo fue creado a trav\u00e9s de los n\u00fameros. Los n\u00fameros son las ideas originales de las ense\u00f1anzas de Plat\u00f3n. Tienen su propio car\u00e1cter, alma y enorme poder de influencia, tanto en los mundos sutiles como en el mundo material. En hebreo, un mismo s\u00edmbolo define tanto una letra como un n\u00famero. Las letras son inseparables de los n\u00fameros y son los bloques de construcci\u00f3n de todo lo que existe.<\/p>\n<p>En el <em>Sefer Yezirah<\/em> leemos que toda la realidad revelada se basa en diez n\u00fameros primarios. Pero detr\u00e1s de lo que se revela hay algo que no conocemos, un Ser que no est\u00e1 disponible para nuestros sentidos imperfectos. Una Conciencia silenciosa, invisible, poderosa, que nunca se muestra directamente a sus hijos terrenales. Se esconde tan eficazmente que muchos de nosotros &#8211; los seres humanos que habitamos el mundo material y estamos vestidos con cuerpos f\u00edsicos &#8211; negamos su existencia. \u00a1S\u00ed! Incluso los representantes de la ciencia lo niegan, y la opini\u00f3n de que hay una obra sin autor parece muy il\u00f3gica. Sin embargo, para aquellos en quienes el \u00e1tomo divino en el coraz\u00f3n est\u00e1 activo, haciendo posible que se manifieste el sentido espiritual de la intuici\u00f3n, est\u00e1 claro que detr\u00e1s del mundo revelado debe de haber un Ser invisible para nosotros, que pueda ser reconocido por sus frutos, por sus obras. Y estos son sus rostros, o quiz\u00e1s sus m\u00e1scaras.<\/p>\n<p>Y, en este punto, surge la pregunta de si, en un mundo como el nuestro, tenemos contacto con el Dios Verdadero. \u00bfSe fund\u00f3 este mundo por iniciativa de la Fuente original de nuestra existencia? \u00bfO es obra de un demiurgo benevolente que, como afirmaba Plat\u00f3n, no lo cre\u00f3 directamente, sino introduciendo en el ca\u00f3tico mundo de la materia el mundo de las ideas con el que lo puso en orden? \u00bfO tal vez este mundo no es un producto de un ser bueno, sino de una criatura malvada y sat\u00e1nica, como afirmaban los viejos gn\u00f3sticos?<\/p>\n<p>Este \u00faltimo concepto puede parecer chocante, her\u00e9tico e iconoclasta al principio. Sin embargo, cuando pensamos en el hecho de que vivimos en la realidad de la cadena alimentaria, en la que uno se come al otro, entonces podemos enfrentarnos a nuestro rostro \u00abmonstruoso\u00bb. Entonces puede surgir en nosotros la idea de que tal vez hay algo de ello: tal vez vivimos en un mundo creado por un ser imperfecto. Dado que, para sobrevivir, uno tiene que robarle la vida a otra criatura, empezamos a pensar que esta idea debe haber surgido en la conciencia de alguien en quien haya alguna carencia fundamental. Y dado que en los corazones de la mayor\u00eda de nosotros hay un esfuerzo natural por el bien, un deseo de ser buenos y hacer el bien, sentimos que, despu\u00e9s de todo, debe de haber un verdadero Dios en alg\u00fan lugar que sea pura Bondad, pura Perfecci\u00f3n, que haya plantado este esfuerzo en nosotros.<\/p>\n<p>Probablemente cada uno de nosotros ya se confront\u00f3 con la inscripci\u00f3n colocada en la entrada del templo en Delfos: \u00abHombre, con\u00f3cete a ti mismo, y conocer\u00e1s el universo y los dioses\u00bb. Ello nos lleva a la idea de que tal vez Dios (\u00bfdioses?) no debe ser buscado en el mundo exterior, sino en el lugar donde la vista no puede llegar. Porque, mirando hacia fuera, <em>\u00absolo vemos un reflejo como en un espejo; mientras que mirando hacia el interior veremos cara a cara. Ahora lo sabemos en parte; entonces lo sabremos plenamente, as\u00ed como seremos plenamente conocidos\u00bb<\/em> como proclama el hermoso \u201c<em>Himno<\/em> <em>b\u00edblico al Amor\u201d<\/em> (1 Corintios 13:12). En versos anteriores del mismo, (9-11), leemos: <em>\u00abPorque sabemos en parte y profetizamos en parte, pero cuando llega la integridad, lo que es en parte desaparece. Cuando era ni\u00f1o, hablaba como un ni\u00f1o, pensaba como un ni\u00f1o, razonaba como un ni\u00f1o. Cuando me convert\u00ed en hombre, dej\u00e9 atr\u00e1s los caminos de la infancia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Estas palabras parecen decir que el hombre en el nivel actual de desarrollo a\u00fan no est\u00e1 verdaderamente desarrollado; es imperfecto, su evoluci\u00f3n a\u00fan no ha terminado y, por lo tanto, ve tenuemente, no ve la realidad en su verdadera esencia, sino s\u00f3lo a trav\u00e9s del espejo de su vestido material.<\/p>\n<p>Resulta que conocerse a s\u00ed mismo no es tan f\u00e1cil como puede parecer. Incluso cuando tratamos de conocernos a nosotros mismos en un nivel interno, durante mucho tiempo no podemos deshacernos del h\u00e1bito de identificarnos con la imagen que tenemos de nosotros mismos. En lugar de paz en el coraz\u00f3n, a menudo encontramos miedo. M\u00e1scaras y creencias acerca de qui\u00e9nes somos. El escritor polaco Witold Gombrowicz escribi\u00f3 en su libro \u00abFerdydurke\u00bb que \u00abno se puede escapar de un rostro (una m\u00e1scara social) sino en otro rostro\u00bb<a name=\"_ftnref2\"> <\/a><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Juntas, estas m\u00e1scaras crean una identidad falsa que llamamos el \u00abego\u00bb. Y uno puede decir, siguiendo a Gombrowicz, que el \u00abego\u00bb &#8211; esta falsa imagen de nosotros mismos &#8211; realmente solo la podemos superar con otra \u00abimagen\u00bb, pero no la que es un producto de nuestra mente.<\/p>\n<p>(Contin\u00faa en <a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/rostros-de-dios-parte-2\">la parte 2<\/a>)<\/p>\n<hr \/>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.logon.media\/en\/faces-god-part-1#_ftnref1\">[1]<\/a> H. P. Blavatsky: <em>Glosario teos\u00f3fico.<\/em><\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.logon.media\/en\/faces-god-part-1#_ftnref2\">[2]<\/a> Witold Gombrowicz (4 de agosto de 1904 \u2013 24 de julio de 1969) fue un escritor polaco. En 1937 public\u00f3 su primera novela, <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Ferdydurke\"><em>Ferdydurke,<\/em><\/a><em> <\/em>de la que dec\u00eda: <em>\u00abVivimos en una era de cambios violentos, de desarrollo acelerado, en la que las formas asentados se rompen bajo la presi\u00f3n de la vida <\/em>[&#8230;] <em>La necesidad de encontrar una forma para lo que es todav\u00eda inmaduro, no censurado y subdesarrollado, as\u00ed como el gemido de la imposibilidad de tal postulado, \u00e9sta es la emoci\u00f3n principal de mi libro\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>&#8216;Mug&#8217;- en la versi\u00f3n original polaca \u00abg\u0119ba\u00bb- es una met\u00e1fora de una especie de disfraz, una forma que uno no debe ignorar.<\/p>\n","protected":false},"author":917,"featured_media":14257,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-91947","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/91947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/917"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14257"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=91947"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=91947"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=91947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}