{"id":91931,"date":"2021-08-01T10:35:15","date_gmt":"2021-08-01T10:35:15","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-santo-grial-parte1\/"},"modified":"2021-08-01T10:35:15","modified_gmt":"2021-08-01T10:35:15","slug":"el-santo-grial-parte1","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-santo-grial-parte1\/","title":{"rendered":"El Santo Grial \u2013 Parte1"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cSobre todo, que se salve la naturaleza salvaje\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>(Friedrich H\u00f6lderlin, Himno a la Virgen)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El Grial &#8211; El c\u00e1liz de Cristo<\/strong><\/p>\n<p>Hasta mediados del siglo XII, casi nadie hab\u00eda o\u00eddo hablar del Grial, pero solo cien a\u00f1os despu\u00e9s estaba en boca de todos en toda Europa. Como de la nada, el Grial irrumpi\u00f3 en la conciencia de la \u00e9poca y conmovi\u00f3 a las personas en lo m\u00e1s profundo de su ser. A veces se lo describ\u00eda como un c\u00e1liz, a veces como un cuenco plano con forma de plato, otras como una piedra misteriosa o una joya preciosa. La primera vez que leemos sobre el Grial es hacia el a\u00f1o 1190 en <em>Le Conte du Graal<\/em> (El cuento del Grial) de <em>Chretien de Troyes<\/em>. Casi al mismo tiempo, Robert de Boron escribi\u00f3 su novela <em>Estoire dou Graal<\/em>. Mientras que en la obra de Chretien todav\u00eda faltaba una referencia directa al Redentor cristiano, Robert hizo una conexi\u00f3n inmediata del Grial con el c\u00e1liz de Cristo, el vaso legendario de la \u00daltima Cena. El autor se\u00f1ala que Jos\u00e9 de Arimatea recogi\u00f3 en \u00e9l las gotas de sangre de Jes\u00fas moribundo durante la crucifixi\u00f3n, antes de trasladarse a Gran Breta\u00f1a con el Grial y fundar la primera iglesia en Glastonbury. As\u00ed, el cristianismo entr\u00f3 en contacto con el mundo celta y se acerc\u00f3 a &nbsp;antiguas fuentes, precursoras de la leyenda&nbsp;del Grial.<\/p>\n<p><strong>El caldero de los celtas: una magia m\u00e1s primaria <\/strong><\/p>\n<p>En el texto m\u00e1s antiguo sobre el Grial en toda la literatura art\u00farica, el poema gal\u00e9s <em>Preiddeu Annwfn<\/em> [1], el rey Arturo se embarca con sus compa\u00f1eros en un peligroso viaje nocturno por mar para robar un caldero m\u00e1gico del inframundo. La inspiraci\u00f3n po\u00e9tica de los bardos surge de este caldero, del que se dice que se enciende con el aliento de nueve doncellas. El antiguo dios irland\u00e9s Dagda tambi\u00e9n posee un caldero m\u00e1gico, al igual que el gigante gal\u00e9s Bran. Son recipientes maravillosos que pueden proporcionar comida y bebida para todos, como una cornucopia&nbsp;cuyo flujo no cesa. En el caldero, incluso los muertos pueden ser resucitados a una nueva vida. Todos estos gloriosos atributos de nutrici\u00f3n y transformaci\u00f3n ya se atribu\u00edan al Caldero Celta mucho antes de que el Grial se estableciera como un s\u00edmbolo cristianizado. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 los poetas, m\u00e1s tarde, cerraron la brecha entre la imagen celta del alma y el s\u00edmbolo cristiano de la salvaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de este intento de entretejer lo pagano y lo cristiano?<\/p>\n<p><strong>La cara nocturna del hombre se revela<\/strong><\/p>\n<p>En todas las historias que hablan expl\u00edcitamente del Grial, siempre aparece con una extra\u00f1a doble cara, como una cabeza de Jano con una cara oficial de d\u00eda y una cara no oficial de noche. Esta paradoja es particularmente llamativa en la prosa de Lancelot. Aqu\u00ed, la idea del Grial en su superioridad moral est\u00e1 evidentemente influida por el pensamiento cistercense. La salvaci\u00f3n a trav\u00e9s del Grial depende de la renuncia a los impulsos sexuales y, por lo tanto, est\u00e1 ligada a la pureza sexual. Solo a trav\u00e9s de una vida casta y sin pecado se puede esperar que se le conceda la redenci\u00f3n y la admisi\u00f3n al c\u00edrculo de consagraci\u00f3n. <a>Pero esta esterilidad pura del Grial se queda en apariencia,<\/a>&nbsp;a expensas de la desaparici\u00f3n del reino art\u00farico. As\u00ed entendido, el poder del Grial no puede ser efectivo en el \u00e1mbito terrenal.<\/p>\n<p><em>Lancelot fracasa<\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed, no es el caballero del Grial puro Galahad quien est\u00e1 en el centro de la narraci\u00f3n, sino su padre errante Lancelot, quien, a pesar de toda su nobleza de esp\u00edritu, cae repetidamente presa de la locura y el frenes\u00ed. Adem\u00e1s de esto, Lancelot es expuesto como un instigador de adulterio, tras haber tenido una relaci\u00f3n clandestina con Ginebra, la esposa del Rey Arturo. Lancelot lucha en vano durante a\u00f1os para contemplar el Grial, pero siempre se le niega dolorosamente. Finalmente, renuncia al camino del Grial y abraza de todo coraz\u00f3n el camino de Minne (el idealizado amor cort\u00e9s medieval). Ginebra es su estrella gu\u00eda y su diosa, que eclipsa incluso al Grial.<\/p>\n<p><em>Anfortas sufre<\/em><\/p>\n<p>Un conflicto similar surge en la figura del anciano Rey pescador, Anfortas, quien en locas aventuras hab\u00eda cortejado el amor de una hermosa mujer que estaba casada con otro hombre. Como Rey del Grial, se habr\u00eda visto obligado a mantener el voto de castidad, que le prohib\u00eda todas las escapadas amorosas. Pero Anfortas, completamente humano, no cumpli\u00f3 con la estricta ley del Grial. Como castigo simb\u00f3lico, en la batalla, su test\u00edculo fue atravesado por una lanza pagana envenenada. Desde entonces qued\u00f3 paral\u00edtico y padeci\u00f3 terribles dolores hasta que su sucesor vino y lo redimi\u00f3 haci\u00e9ndole \u201cla pregunta\u201d. Pero Parzival lo hizo esperar, y as\u00ed el viejo Rey del Grial languideci\u00f3 en agon\u00eda. A Anfortas se le \u00a1permiti\u00f3 mirar el Grial, todos los d\u00edas, lo que evit\u00f3 su muerte, aunque su herida no se cur\u00f3. As\u00ed permaneci\u00f3 vivo, pero sufriendo y paralizado. El lector no puede evitar preguntarse qu\u00e9 milagros sigue obrando el Grial aqu\u00ed. \u00bfEs solo una se\u00f1al vac\u00eda sin poder? \u00bfO acaso el secreto del Grial reside precisamente en la revelaci\u00f3n del ser humano herido que ha perdido su integridad y busca desesperadamente lo perdido?<\/p>\n<p><em>Sigune en la desesperaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Una desgracia a\u00fan mayor le sobrevino a Sigune, la prima de Parzival, que llor\u00f3 a su difunto amante Schionatulander hasta el punto de la autodestrucci\u00f3n. Cundrie tambi\u00e9n le suministraba regularmente alimento del Grial, pero el poder curativo del Grial ahora parec\u00eda haberse extinguido por completo frente al sufrimiento humano. Sigune no encontr\u00f3 consuelo, ni alegr\u00eda, ni fuerza interior a trav\u00e9s del Grial. Nada pod\u00eda aliviar su dolor, nada pod\u00eda acabar con su lealtad al difunto. Completamente fuera de s\u00ed, comenz\u00f3 a arrancarse las trenzas hasta que no qued\u00f3 cabello en su cabeza. Su cuerpo estaba completamente demacrado por la constante mortificaci\u00f3n. Parzival apenas reconoci\u00f3 a su prima p\u00e1lida como la muerte, tan aterradora era la decadencia ya evidente. Finalmente, Sigune se encerr\u00f3 en una estrecha ermita provista tan solo de un peque\u00f1o mirador. All\u00ed enterr\u00f3 el cuerpo de su amado amigo y se arrodill\u00f3 diariamente en oraci\u00f3n sobre su tumba hasta que ella misma muri\u00f3.<\/p>\n<p><em>Un camino tr\u00e1gico<\/em><\/p>\n<p>Aunque Parzival finalmente hab\u00eda logrado liberar al sufriente Anfortas al hacer la pregunta redentora, su reinado en el Grial tuvo que vivirlo con el aguij\u00f3n infligido por Sigune. Esta futilidad llega a un punto dram\u00e1tico en la \u00faltima obra de Wolfram von Eschenbach. La historia de Sigune y Schionatulander, cuyo trasfondo se mantuvo oculto en Parzival, ahora se narra parcialmente en el fragmento de Titurel (llamado as\u00ed por el progenitor del clan del Grial). Sigune y Schionatulander se hab\u00edan retirado al bosque, donde los sobresalt\u00f3 el ladrido de un perro de caza. El perro se llamaba Gardeviaz, que significa \u00abguardar el camino\u00bb [2]. Schionatulander atrap\u00f3 al sabueso y se lo llev\u00f3 a Sigune. Mientras ataba al perro, se dio cuenta de la maravillosa cuerda que arrastraba. Consist\u00eda en preciosas cintas de seda a las que se un\u00edan piedras preciosas con clavos de oro. Las piedras preciosas formaban letras que compon\u00edan un texto. El texto contaba una historia de amor que se desarrollaba en la correa del perro de 20 metros de largo como si fuera un pergamino. Sigune inmediatamente comenz\u00f3 a leer con entusiasmo y qued\u00f3 como bajo un hechizo m\u00e1gico. En medio de la historia, el perro se apart\u00f3 de un tir\u00f3n y escap\u00f3 a la espesura del bosque. Sigune, que hab\u00eda intentado aferrarse a la correa, recibi\u00f3 heridas en la piel por los bordes afilados de las gemas. Schionatulander sali\u00f3 corriendo y sigui\u00f3 al perro al desierto. Sin embargo, despu\u00e9s de un tiempo, regres\u00f3 sin \u00e9xito, con todo el cuerpo herido por espinas. Pero nada era m\u00e1s importante para Sigune que terminar de leer la aventura de los amantes desconocidos, por lo que volvi\u00f3 a enviar a su amante. Ella le rog\u00f3 que cumpliera su deseo m\u00e1s ardiente y recuperara la correa. Si \u00e9l se sacrificaba por la cuerda, ella le promet\u00eda su amor sincero como recompensa. Y as\u00ed, Schionatulander parti\u00f3 de nuevo <a>hacia el desierto <\/a>&nbsp;para conquistar el coraz\u00f3n de Sigune. Pero se enred\u00f3 inextricablemente en el laberinto del bosque y nunca encontr\u00f3 el camino de regreso a ella con vida.<\/p>\n<p>Schionatulander no hab\u00eda logrado guardar el camino. Se hab\u00eda distanciado demasiado de sus instintos naturales. En consecuencia, Sigune no pudo seguir leyendo la historia de amor. Y Wolfram, el poeta, no pudo seguir escribi\u00e9ndola. Su narraci\u00f3n se rompe tan abruptamente como la correa del perro. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 el poeta call\u00f3 de repente? \u00bfQu\u00e9 premonici\u00f3n fue tan poderosa que lo dej\u00f3 sin palabras? \u00bfY qu\u00e9 ten\u00eda la cuerda de tan vital para que Sigune actuara de forma tan completamente irracional y se olvidara de todo lo dem\u00e1s? La correa del perro era m\u00e1s preciada para Sigune que el Grial, de hecho, le era tan querida como si fuera el Grial mismo.<\/p>\n<p><em>El anhelo de lo trascendente&#8230; y el amor terrenal<\/em><\/p>\n<p>En todas estas im\u00e1genes brevemente esbozadas, la idea del Grial, de impronta cristiano-eclesi\u00e1stica, se resquebraja profundamente. El vaso de la salvaci\u00f3n amenaza con reventar y es radicalmente cuestionado en el subtexto. Para muchos protagonistas del c\u00edrculo art\u00farico, el Grial ya no es la meta m\u00e1s alta. La esfera celestial ya no es el \u00fanico lugar de anhelo para ellos. Y as\u00ed los poetas, ocultos en el trasfondo de todas las aventuras del Grial, se preguntan: \u00bfPor qu\u00e9 el coraz\u00f3n divino no abraza a toda la creaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 no ve y ama la Tierra? \u00bfPor qu\u00e9 el reino de los sentidos es un paso excluido de la salvaci\u00f3n del Grial? \u00bfPor qu\u00e9 el buscador del Grial no se dirige hacia el desierto de la naturaleza con tanta devoci\u00f3n como hacia el cielo? \u00bfPor qu\u00e9 no hay una Diosa igual al lado de Dios? Los poetas del Grial est\u00e1n profundamente conmovidos por estas preguntas existenciales, por lo que el doloroso crep\u00fasculo del Grial se convierte para ellos en la tranquila esperanza de un nuevo amanecer. Esperan un recipiente de salvaci\u00f3n que una los opuestos, del cual ya no se excluya nada.<\/p>\n<p>(<a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/el-santo-grial-parte-2\">contin\u00faa en la segunda parte<\/a>)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Caitlin &amp; John Matthews, La incursi\u00f3n del rey Arturo en el inframundo, La b\u00fasqueda del Grial m\u00e1s antigua, Publicaciones de im\u00e1genes g\u00f3ticas, Glastonbury 2008<\/p>\n<p>[2] Wolfram von Eschenbach, Titurel, verso 148<\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":14187,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-91931","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/91931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=91931"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=91931"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=91931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}