{"id":91842,"date":"2021-05-26T18:36:29","date_gmt":"2021-05-26T18:36:29","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-catarismo-la-religion-del-amor-parte-i\/"},"modified":"2021-05-26T18:36:29","modified_gmt":"2021-05-26T18:36:29","slug":"el-catarismo-la-religion-del-amor-parte-i","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-catarismo-la-religion-del-amor-parte-i\/","title":{"rendered":"El catarismo, la religi\u00f3n del amor &#8211; Parte I"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp; Desde mediados del siglo X, un movimiento religioso se propag\u00f3 r\u00e1pidamente por toda Europa Occidental, hasta ser erradicado por la Iglesia Romana: el catarismo. &nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp; El origen del movimiento ha sido discutido por la historiograf\u00eda, sin resultados concluyentes, por lo que el debate sigue abierto. Algunos autores lo consideran una evoluci\u00f3n de las formas her\u00e9ticas orientales, otros lo ven como un impulso renovador totalmente occidental, surgido de una parte del clero latino, descontento con la Reforma gregoriana y vinculado a la llegada a Oriente del bogomilismo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp; El movimiento recibi\u00f3 diferentes nombres (b\u00falgaros, publicanos, patarinos, tejedores, bougres&#8230;). El t\u00e9rmino \u201cc\u00e1taro\u201d les fue aplicado por primera vez hacia el 1163 por el monje renano Eckbert de Sch\u00f6u, quien en sus discursos se refiere con dicha palabra a una secta her\u00e9tica surgida en las ciudades de Bonn y Colonia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp; Un personaje y un hecho hist\u00f3rico resultan relevantes a la hora de analizar los or\u00edgenes del catarismo: Nicetas, obispo bogomilo de Constantinopla (algunas fuentes lo llaman \u201cpapa Nicetas\u201d), y el gran concilio c\u00e1taro celebrado en San F\u00e9lix de Caram\u00e1n, al sur de Francia, en 1167 (nos ha llegado un documento que relata lo sucedido en dicho concilio: <em>la carta de Niquinta<\/em>, publicada en 1660 por Gillaume Besse en su <em>\u201cHistoria de los condes, marqueses y duques de Narbona\u201d,<\/em> si bien, algunos autores dudan de su autenticidad). Nicetas impuso a su llegada a Lombard\u00eda su visi\u00f3n dualista absoluta, e imparti\u00f3 entre sus seguidores el <em>\u201cConsolamentum\u201d<\/em>. Posteriormente fue a Languedoc donde, en presencia de representantes de las diferentes iglesias c\u00e1taras, presidi\u00f3 el concilio de San F\u00e9lix de Caram\u00e1n, confirm\u00f3 en el cargo a seis obispos c\u00e1taros (Robert d&#8217;Espernon, obispo franc\u00e9s; Sicard Cellarier, obispo de Albi; Marcos, obispo de Lombard\u00eda; Bernard Raymond, obispo de Toulouse; Gerald Mercier, obispo de Carcassona; y Raymond de Casals, obispo de Agen), y renov\u00f3 los <em>\u201cconsolamenta\u201d<\/em>.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp; Pese al intento unificador de Nicetas, m\u00e1s que de catarismo, deber\u00edamos hablar de \u201ccatarismos\u201d pues, en su origen, lo encontramos vinculado a grupos como los Albigenses, los Bogomilos, Paterinos, o los mismos trovadores de la \u00e9poca. Por otro lado, al menos las comunidades asentadas en Italia, estaban fragmentadas en seis iglesias locales con obispado propio, no existiendo una organizaci\u00f3n diocesana.<\/p>\n<p><em><strong>El dualismo c\u00e1taro<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp; Para comprender la religi\u00f3n c\u00e1tara creemos necesario tener presente las ra\u00edces gn\u00f3sticas de la misma, y su dualismo (proclama la existencia de dos principios antag\u00f3nicos que act\u00faan en el mundo: el Bien y el Mal).<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp; Zoroastro o Zaratustra, el iniciado que estructur\u00f3 y dio forma al mazde\u00edsmo en el Ir\u00e1n de los siglos VI y VII a.C., ense\u00f1aba ya a sus alumnos la existencia de dos dioses, de dos fuerzas opuestas que se enfrentan en el Universo: el dios del Bien o de la Luz, Ormuz, y el dios del mal o de las tinieblas, Arriman.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; El mazde\u00edsmo ense\u00f1aba que el hombre vive en un continuo debate entre estas dos fuerzas o principios, y que es castigado o recompensado seg\u00fan sus propios actos. Las ense\u00f1anzas de Zoroastro influyeron notablemente en las religiones posteriores, especialmente en el cristianismo y en el manique\u00edsmo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;&nbsp; Manes, nacido en el a\u00f1o 216, en Persia, recoge la antorcha de los misterios de Zoroastro y proclama, igualmente, que en el Universo existen dos principios: el dios de la Luz y el dios de las Tinieblas o de la materia.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Las creencias del manique\u00edsmo, est\u00e1n vinculadas al gnosticismo cristiano de los primeros siglos y, en particular, a la gnosis cristiana de Pablo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; La religi\u00f3n c\u00e1tara que se propagar\u00e1 r\u00e1pidamente a principio del siglo XI por toda Europa, diferencia claramente entre el Esp\u00edritu y sus obras, y el cuerpo, creaci\u00f3n material y, por tanto, obra de Satan\u00e1s.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp; No faltan fuentes hist\u00f3ricas que permitan profundizar en los aspectos filos\u00f3ficos, doctrinales y pr\u00e1cticos que generaban tal antagonismo. No obstante, aparte de los documentos procedentes de los archivos de la Inquisici\u00f3n y los tratados escritos con el fin de desacreditar a los c\u00e1taros, se conservan tres documentos estrictamente c\u00e1taros que nos ofrecen luz al respecto:<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; <em>El libro de los dos principios<\/em>, manuscrito latino de los a\u00f1os 1260 y que es un resumen de una obra compuesta por el doctor c\u00e1taro Juan Lugio, en 1230.<\/p>\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; El ritual occitano (o ritual de Lyon)<\/em>.<\/p>\n<p><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; El ritual latino.<\/em><\/p>\n<p>Estos \u00faltimos (aproximadamente, del a\u00f1o 1250), son de gran importancia para todo lo concerniente a la liturgia c\u00e1tara. A estos tres valiosos documentos cabe a\u00f1adir dos evangelios ap\u00f3crifos que ejercieron una clara influencia en las formulaciones doctrinales de los c\u00e1taros:<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; <em>La Cena Secreta o Interrogaci\u00f3n de Juan<\/em>, escrito transmitido por los bogomilos hacia 1190 y que tuvo especial importancia entre los c\u00e1taros franceses e italianos, y<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; <em>La Ascensi\u00f3n de Isa\u00edas<\/em>, antiguo texto b\u00falgaro usado entre los bogomilos.<\/p>\n<p><em>El libro de los dos principios<\/em>, aboga por un dualismo creador que se asienta en la existencia de dos \u00f3rdenes de realidades opuestos: la realidad espiritual, invisible y eterna, y el mundo visible, temporal, en el que reina la maldad y la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Los c\u00e1taros no pod\u00edan concebir que un Ser \u00fanico, sabio y bondadoso, hubiera podido crear al mismo tiempo ambos \u00f3rdenes de existencia, por lo que presupon\u00edan la existencia de dos creadores distintos y opuestos: el primer orden de existencia ser\u00eda creaci\u00f3n del Dios Bueno o Dios Leg\u00edtimo, mientras que este mundo material se consideraba obra del Dios Malo.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; El principio creador del Mundo (el Dios malo), ser\u00eda co-eterno del Dios Bueno, mas no era un Dios verdadero. Es el Pr\u00edncipe de este Mundo, el Pr\u00edncipe de las Tinieblas, mas no tiene la existencia absoluta que solo el Dios verdadero posee.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Frente a este <em>dualismo absoluto<\/em>, otros sectores del catarismo abogaban por un <em>dualismo moderado<\/em>, considerando este mundo como obra de Satan\u00e1s o Lucifer, quien en su ca\u00edda, su rebeli\u00f3n contra su creador, arroj\u00f3 a las almas a la \u201ctierra del olvido\u201d, el mundo de la materia, en el que el alma pierde el conocimiento de su origen y esencia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp; Para los dualistas moderados, solo el Cristo es el Creador, puesto que \u00e9l es Dios, Pero Lucibel, el pr\u00edncipe de la guerra y las calamidades, <em>\u201cno ha creado, pero ha transformado al mundo, imagen grosera y terrestre del mundo perfecto y celeste\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; En ambos supuestos, seg\u00fan la concepci\u00f3n c\u00e1tara, no hay m\u00e1s infierno que el de este mundo. El hombre participa, por su alma, del Reino del Esp\u00edritu, y por su cuerpo del mundo del Dios malo. La salvaci\u00f3n se llevar\u00eda a cabo mediante la uni\u00f3n del alma con el Esp\u00edritu. Tal uni\u00f3n solo podr\u00eda llevarse a cabo mediante el bautismo instituido por Cristo y transmitido sin interrupci\u00f3n por los Ap\u00f3stoles: el bautismo de fuego, la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo por aquellos que lo poseen, a trav\u00e9s de la imposici\u00f3n de manos.<\/p>\n<p><em><strong>El \u201cconsolamentum\u201d o bautismo de fuego<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El bautismo de fuego, o de la Luz, era el principal sacramento c\u00e1taro, y, seg\u00fan sus concepciones, el verdadero bautismo del Cristo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp; Tanto <em>El ritual occitano (o ritual de Lyon)<\/em> como <em>El ritual latino<\/em>, describen ampliamente el bautismo de fuego bajo el nombre de <em>Consolamentum<\/em> o bautismo espiritual. A trav\u00e9s de \u00e9l, se realiza una verdadera uni\u00f3n m\u00edstica entre el alma prisionera del cuerpo y su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <em>El Consolamentum<\/em> lo recib\u00edan los novicios en el momento de ser ordenados, tras una estancia de tres a\u00f1os en una casa de Perfectos, en los que se les preparaba en las ense\u00f1anzas y en la pr\u00e1ctica de las estrictas reglas de vida.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; <em>En el Ritual Occitano<\/em> leemos al respecto:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>Si quer\u00e9is recibir este poder y fortaleza, es preciso que guard\u00e9is todos los mandamientos de Cristo y del Nuevo Testamento seg\u00fan vuestro poder. Y sabed que ha mandado que el hombre no cometa ni adulterio ni homicidio, ni mentira, que no jure ning\u00fan juramento, que no robe ni desole, que no haga al pr\u00f3jimo lo que no quiera que se haga con \u00e9l, y que el hombre perdone a quienes le hayan hecho da\u00f1o, que ame a sus enemigos, y rece por sus calumniadores y por sus acusadores y los bendiga, y si se le roba la t\u00fanica, que d\u00e9 tambi\u00e9n el manto; que no juzgue ni condene, y muchos otros mandamientos.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La ceremonia de ordenaci\u00f3n se desarrollaba en presencia de otros Perfectos. Tras el intercambio de frases rituales, el oficiante colocaba el <em>Nuevo Testamento<\/em> sobre la cabeza del ne\u00f3fito y pon\u00eda sobre \u00e9l su mano derecha para llevar a cabo el <em>Consolamentum<\/em> o bautismo espiritual. Pero antes de poder recibir el <em>Consolamentum<\/em>, el novicio deb\u00eda pasar por un periodo de trabajo y rigurosa ascesis conocido bajo el nombre de <em>endura<\/em>.<\/p>\n<p><em><strong>La \u201cendura\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>El verdadero sentido de la \u201cendura\u201d ha sido, ciertamente, mal comprendido, acusando a los c\u00e1taros de entregarse al suicidio. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. La \u201cendura\u201d, ciertamente representa la muerte, pero no de la personalidad, sino la aniquilaci\u00f3n de lo imp\u00edo en el ser, en el microcosmos, y la santificaci\u00f3n de todo el sistema. La base fundamental de tal trabajo era apartarse del mundo para consagrarse por entero a Dios, y purificar el cuerpo mediante una dieta estrictamente vegetariana.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Tambi\u00e9n los simples creyentes, en caso de grave enfermedad, pod\u00edan recibir el <em>Consolamentum<\/em>, lo que no significaba que se les abrieran autom\u00e1ticamente las puertas celestes, sino que pod\u00edan ser perdonados.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp; Una vez que los novicios eran consagrados, convirti\u00e9ndose en Perfectos o Perfectas, deb\u00edan vivir y desplazarse, de dos en dos, predicando y ejerciendo alguno de los oficios aprendidos en su estancia comunal.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; En la siguiente parte, veremos el segundo aspecto del catarismo que hemos mencionado: su relaci\u00f3n con el cristianismo romano.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/el-catarismo-la-religion-del-amor-parte-ii\">(Contin\u00faa en parte 2)<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":930,"featured_media":13764,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-91842","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/91842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/930"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13764"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=91842"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=91842"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=91842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}