{"id":91815,"date":"2021-05-20T13:21:36","date_gmt":"2021-05-20T13:21:36","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-poder-de-la-espada-y-de-la-lanza\/"},"modified":"2021-05-20T13:21:36","modified_gmt":"2021-05-20T13:21:36","slug":"el-poder-de-la-espada-y-de-la-lanza","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-poder-de-la-espada-y-de-la-lanza\/","title":{"rendered":"El poder de la Espada y de la Lanza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las armas juegan un papel importante<\/strong><\/p>\n<p>Desde tiempos inmemoriales, han existido armas que sirvieron al hombre no solo para obtener alimento y protecci\u00f3n contra ataques, sino que fueron utilizadas principalmente para la conquista de tierras y la expansi\u00f3n del poder. En la antig\u00fcedad, hasta la Edad Media, las armas preferidas eran la lanza, la ballesta y la espada. En los siglos XI-XIII, los cruzados fueron a Tierra Santa con espadas y lanzas para reconquistar los territorios cristianos de los \u201cocupantes musulmanes\u201d. La espada tambi\u00e9n se us\u00f3 contra las comunidades religiosas espirituales cristianas, como los albigenses y los bogomilos. El fanatismo religioso fue evidente, y hubo asesinatos y homicidios. La religi\u00f3n tambi\u00e9n se entend\u00eda como un proceso externo con el que luchar por una idea divina; justificaba el derramamiento de sangre.<\/p>\n<p>Incluso en los tiempos modernos, las armas desmpe\u00f1an un papel importante en la protecci\u00f3n de la propia gente y en el juego pol\u00edtico global por el poder. Sin embargo, las armas en manos terrenales destruyen e infligen heridas.<\/p>\n<p><strong>Las armas como fuerzas espirituales<\/strong><\/p>\n<p>La espada y la lanza tambi\u00e9n tienen un significado simb\u00f3lico. En Mateo (10,34) dice: \u00ab<em>No he venido a traer la paz, sino la espada<\/em>\u00ab. El Apocalipsis de Juan (1,16) habla del Hijo del Hombre \u201c<em>de su boca sal\u00eda una espada aguda de dos filos<\/em>\u201d. La Carta a los Hebreos (4,12s) dice: \u00ab<em>Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y m\u00e1s cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir en dos el alma y el esp\u00edritu, las coyunturas y los tu\u00e9tanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del coraz\u00f3n, y no hay criatura que se oculte a sus ojos, sino que todas las cosas est\u00e1n desnudas y abiertas a los ojos de Dios, a quien debemos rendir cuentas<\/em>.\u201d<\/p>\n<p><strong>La lucha interior<\/strong><\/p>\n<p>La espada y lanza tambi\u00e9n aparecen en mitos y sagas. Por ejemplo, en el Cantar de los Nibelungos, Sigfrido mata al drag\u00f3n y es recompensado con el tesoro de los Nibelungos. Asimismo, San Jorge mata a un drag\u00f3n que tiranizaba la ciudad. Por esto, el rey le recompensa con oro.<\/p>\n<p>El drag\u00f3n puede entenderse como un s\u00edmbolo del yo inferior, es decir, de todas las agresiones y deseos inferiores dentro de nosotros. Estos deben ser superados por nosotros e integrados en la conciencia para que el alma divina, simbolizada por el tesoro de oro, pueda desplegarse.<\/p>\n<p><strong>La lanza y el Grial<\/strong><\/p>\n<p>Un arma tambi\u00e9n juega un papel importante en la \u00f3pera Parsifal de Richard Wagner. La lanza con la que se atraves\u00f3 el costado de Jes\u00fas en la cruz y el Grial en el que se recogi\u00f3 la sangre de la herida: se conservan como reliquias en el Castillo del Grial. Fortalecidos por el Grial, los Caballeros del Grial se dispusieron a luchar por el bien. Klingsor, que fue excluido de la comunidad del Grial debido a su falta de castidad, construy\u00f3 un castillo m\u00e1gico fuera del \u00e1rea del Grial con chicas seductoras como habitantes. Amfortas, que sali\u00f3 con la lanza para derrotar a Klingsor y poner fin a estas servidumbres, cay\u00f3 presa del seductor cortejo de las muchachas y as\u00ed perdi\u00f3 la lanza ante Klingsor, quien le hiri\u00f3 con ella. Es una herida que no cura y que causa un dolor aun m\u00e1s ag\u00f3nico con cada desvelamiento del Grial. Solo Parsifal, purificado tras a\u00f1os de deambular, que regresa a la regi\u00f3n del Grial siendo inocente y puro, siente el dolor de la herida de Amfortas en su coraz\u00f3n y renuncia a la seducci\u00f3n de Kundry, puede recuperar la lanza y liberar a Amfortas de su tormento.<\/p>\n<p>La lanza, que en la \u00f3pera de Wagner se asocia con el manejo de las fuerzas creadoras divinas, inflige una herida incurable a quien no las utiliza seg\u00fan la voluntad divina. \u00bfY no es cierto que todo ser humano lleva dentro de s\u00ed una herida profunda que no cicatriza? Est\u00e1 en su coraz\u00f3n, que se ha desconectado de las fuerzas divinas de su origen. Esta herida no se puede curar con poderes terrenales; requiere un poder espiritual superior.<\/p>\n<p><strong>La espada llameante<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos entender la espada de doble filo de la Biblia en este contexto? En el Apocalipsis, la espada sale de la boca del Hijo del Hombre. En la Carta a los Hebreos, la espada se conecta con la Palabra de Dios. La espada se experimenta como un poder de juicio que llama a la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n y de los pensamientos, poniendo as\u00ed en marcha un proceso doloroso. Por lo tanto, es una herida sagrada la que esta espada nos inflige, una herida que quiere despertar nuestra conciencia y abrir nuestros ojos a nuestro estado de ser real.<\/p>\n<p>Al final de G\u00e9nesis 3, se habla de una espada llameante clavada en la tierra por los Elohim para negarle al hombre el acceso al \u00c1rbol de la Vida. \u201c<em>Expuls\u00f3 al hombre y puso al oriente del Jard\u00edn del Ed\u00e9n querubines y una espada llameante para guardar el camino hacia el \u00e1rbol de la vida<\/em>\u201d. (G\u00e9nesis 3, 24)<\/p>\n<p>Se trata de una espada llameante asociada con la potencia del fuego. Sin embargo, no se refiere aqu\u00ed a la espada de la afirmaci\u00f3n de la fuerza del ego y el poder terrenal, sino que es una espada que brilla con fuego divino. No podemos usar esta espada, nos quemar\u00edamos, pues requiere un poder diferente. El esp\u00edritu se ha asociado siempre con el fuego. Por lo tanto, nosotros mismos debemos convertirnos en el poder ardiente del esp\u00edritu para pasar por la puerta de fuego. \u00bfC\u00f3mo se debe entender esto? Tenemos que silenciar la voluntad de nuestro ego y dejar que se desvanezca en el fondo para que la voluntad espiritual pueda volver a tomar su lugar en nosotros y nos gu\u00ede. Sin embargo, esto no significa euforia espiritual, como la que mostraron los Caballeros Templarios en los siglos XI-XIII cuando irrumpieron en Jerusal\u00e9n para retomar la Ciudad Santa. No, es una tormenta silenciosa pero dolorosa dentro de nosotros que nos lleva a la humildad de coraz\u00f3n, en cuya pureza podemos recibir el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u00bfY la espada no es tambi\u00e9n un s\u00edmbolo de la columna vertebral del hombre? \u00bfAcaso nuestra columna vertebral no debe convertirse tambi\u00e9n en una espada llameante? La columna vertebral es responsable de algo m\u00e1s que la postura erguida del hombre. Cuando el esp\u00edritu penetra en un ser humano, la columna vertebral tambi\u00e9n es inundada por \u00e9l. Una vez que el esp\u00edritu ha establecido su residencia en el coraz\u00f3n, puede ascender a la cabeza, fluir desde all\u00ed a lo largo de la columna, descender hasta la pelvis y el plexo sacro; as\u00ed nos redimimos del karma y luego, junto con el karma purificado, ascender de nuevo por la columna hasta la cabeza. Entonces somos inundados con el poder ardiente del esp\u00edritu y podemos atravesar la puerta de fuego de la espada llameante con los querubines como guardianes y entrar en la tierra espiritual.<\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":13646,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-91815","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/91815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13646"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=91815"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=91815"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=91815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}