{"id":90991,"date":"2020-10-03T19:24:10","date_gmt":"2020-10-03T19:24:10","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-espacio-hiper-dimensional\/"},"modified":"2020-10-03T19:24:10","modified_gmt":"2020-10-03T19:24:10","slug":"el-espacio-hiper-dimensional","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-espacio-hiper-dimensional\/","title":{"rendered":"El Espacio Hiper-Dimensional"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan nos dice el fil\u00f3sofo Rudolf Steiner, creador de la Antroposof\u00eda, en su libro \u201c<em>La cuarta dimensi\u00f3n<\/em>\u201d, el ser humano tiene seis dimensiones: cuatro en el reino astral, cinco en el \u201cdevach\u00e1n inferior\u201d (plano mental inferior), y seis dimensiones en el \u201cdevach\u00e1n superior\u201d (plano mental superior o man\u00e1sico). As\u00ed, nuestra personalidad tridimensional, la \u00fanica de la que habitualmente somos conscientes, no ser\u00eda sino una \u201csombra\u201d (reflejo, o proyecci\u00f3n), del aspecto cuatridimensional de nuestro Ser. &nbsp;Tales declaraciones, no pasan, de ser meras curiosidades, si no fuera, porque, como dice el mismo autor:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>\u201cSiempre nos sentiremos impotentes en el mundo superior si no desarrollamos facultades que nos permitan ver aqu\u00ed, en el mundo de la conciencia ordinaria, el mundo superior\u201d.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y, por otro lado, como a\u00f1ade Steiner, para el com\u00fan de los mortales, las dimensiones superiores existen solo como ideas: <em>\u201cEl verlas comienza cuando entramos en el mundo espiritual, donde somos inmediatamente&nbsp; &nbsp;forzados a adecuarnos a m\u00e1s de tres dimensiones\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El problema es que, salvo que seamos videntes, no podemos percibir, conscientemente, lo que se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de la tercera dimensi\u00f3n. Cierto que algunos matem\u00e1ticos han formulado hip\u00f3tesis e ideas sobre la cuarta dimensi\u00f3n e, incluso, sobre dimensiones superiores; sin embargo, no pueden probar que el espacio hiper-dimensional exista. Con todo, pensamos que, racionalmente, podemos llegar a intuir la existencia al menos de la cuarta dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Perm\u00edtannos intentarlo.<\/p>\n<p><strong><em>Primer intento<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La experiencia cotidiana nos muestra que nos movemos en un mundo tridimensional, esto es, que se manifiesta a lo largo, ancho y alto.<\/p>\n<p>Recordemos, antes de seguir con nuestros razonamientos, las 3 dimensiones conocidas:<\/p>\n<p>\u2013 Un punto (\u2022) no tiene dimensi\u00f3n alguna, es un mero concepto que indica, desde la perspectiva espacial, una posici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013 Una l\u00ednea (\u2014\u2014\u2014) tiene una sola dimensi\u00f3n (largo).<\/p>\n<p>\u2013 Un plano tiene dos dimensiones (largo y ancho).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-63701\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/plane-square.jpg\" alt=\"\" title=\"\" width=\"34\" height=\"32\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/plane-square.jpg 34w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/plane-square-24x24.jpg 24w\" sizes=\"(max-width: 34px) 100vw, 34px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013 Un objeto tridimensional, por ejemplo, un cubo tiene, evidentemente, 3 dimensiones (largo, ancho y alto).&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-63715\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/cube.jpg\" alt=\"\" title=\"\" width=\"46\" height=\"43\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/cube.jpg 46w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/cube-24x22.jpg 24w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/cube-36x34.jpg 36w\" sizes=\"(max-width: 46px) 100vw, 46px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Intentemos ahora imaginar a un ser de una sola dimensi\u00f3n que vive en un mundo de una sola dimensi\u00f3n (una l\u00ednea ilimitada). Tal ser podr\u00eda \u201cmoverse\u201d, en una sola direcci\u00f3n, dentro de la l\u00ednea, pero nunca ser\u00eda capaz de ser consciente de la dimensi\u00f3n en la que habita. Para ello tendr\u00eda que \u201csalir\u201d de su propia dimensi\u00f3n, es decir, convertirse en un ser de dos dimensiones.<\/p>\n<p>Imaginemos ahora a un ser de dos dimensiones, habitando en un plano. Tampoco este ser podr\u00eda ser consciente de la dimensi\u00f3n en la que habita. Tan solo podr\u00eda ser consciente de los seres u objetos que se mueven en el plano, esto es, de los seres u objetos lineales (de 1 dimensi\u00f3n).<\/p>\n<p>Siguiendo con nuestro razonamiento, un ser de 3 dimensiones, que viva en un espacio tridimensional (por ejemplo, en un cubo), tampoco podr\u00eda ser consciente de su tridimensionalidad, ya que solo podr\u00eda \u201cver\u201d seres bidimensionales.<\/p>\n<p>Ahora bien, el hombre (y otros seres vivos), es consciente de la tercera dimensi\u00f3n en la que se mueve, por lo que, necesariamente, ha de contener en su constituci\u00f3n, como m\u00ednimo la cuarta dimensi\u00f3n y moverse en un espacio tetradimensional.<\/p>\n<p><strong><em>Segundo intento<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Enfoquemos el problema desde otra perspectiva.<\/p>\n<p>Si tomamos, por ejemplo, un cubo (la forma tridimensional m\u00e1s simple, formada por 6 cuadrados plegados), y lo proyectamos ortogonalmente en un plano (las rectas proyectantes auxiliares son perpendiculares al plano de proyecci\u00f3n), obtendremos un cuadrado.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-63729\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/projections-cube.jpg\" alt=\"\" title=\"\" width=\"284\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/projections-cube.jpg 284w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/projections-cube-24x24.jpg 24w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/projections-cube-36x36.jpg 36w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/projections-cube-48x46.jpg 48w\" sizes=\"(max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si proyectamos el cuadrado ortogonalmente obtendremos una l\u00ednea, y si proyectamos la l\u00ednea, un punto. Podr\u00edamos, por tanto, decir que el punto (0 dimensiones) es la proyecci\u00f3n de una recta (1 dimensi\u00f3n), que la l\u00ednea recta es la proyecci\u00f3n de un cuadrado (2 dimensiones) y que el cuadrado es la proyecci\u00f3n ortogonal de un cubo (3 dimensiones). Siguiendo tal razonamiento, cabe se\u00f1alar que cuando vemos una l\u00ednea, no solo estamos observando una forma unidimensional, sino igualmente, la arista de una forma bidimensional (cuadrado). Del mismo modo, cuando observamos un cuadrado, no solo estamos observando una forma bidimensional, sino una cara de un objeto tridimensional (cubo).<\/p>\n<p>Siguiendo la misma l\u00f3gica, cuando vemos un cubo, no solo estar\u00edamos viendo un objeto tridimensional, sino una parte de una figura tetra-dimensional; en este caso, de una figura formada por 8 cubos, que los matem\u00e1ticos han llamado Tesaracto o Hipercubo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-63743\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Hipercubo-2-2.jpg\" alt=\"Hypercubus\" title=\"\" width=\"320\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Hipercubo-2-2.jpg 320w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Hipercubo-2-2-267x300.jpg 267w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Hipercubo-2-2-21x24.jpg 21w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Hipercubo-2-2-32x36.jpg 32w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Hipercubo-2-2-43x48.jpg 43w\" sizes=\"(max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/p>\n<p>Proyecci\u00f3n tridimensional del hipercubo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-63757\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Crucifixion-o-Corpus-hypercubus-Ano-1954-Autor-Salvador-Dali1.jpg\" alt=\"\" title=\"\" width=\"306\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Crucifixion-o-Corpus-hypercubus-Ano-1954-Autor-Salvador-Dali1.jpg 306w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Crucifixion-o-Corpus-hypercubus-Ano-1954-Autor-Salvador-Dali1-191x300.jpg 191w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Crucifixion-o-Corpus-hypercubus-Ano-1954-Autor-Salvador-Dali1-15x24.jpg 15w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Crucifixion-o-Corpus-hypercubus-Ano-1954-Autor-Salvador-Dali1-23x36.jpg 23w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Crucifixion-o-Corpus-hypercubus-Ano-1954-Autor-Salvador-Dali1-31x48.jpg 31w\" sizes=\"(max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/><\/p>\n<p>Dal\u00ed: <em>Crucifixi\u00f3n<\/em>, conocida tambi\u00e9n como &nbsp;<em>Corpus hypercubus<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al respecto, cabe la siguiente pregunta: Si el cubo, es una parte de una figura mayor, \u00bfpor qu\u00e9 no tropezamos con \u201cel todo\u201d, cuando giramos alrededor del mismo? La respuesta, evidentemente, es muy simple. Un ser bidimensional, por mucho que gire alrededor de un cuadrado, nunca tropezar\u00eda con \u201cel todo\u201d del cubo, dado que el \u201cresto\u201d del cubo se encuentra en otra dimensi\u00f3n. Del mismo modo, por mucho que giremos alrededor del cubo, nunca tropezaremos con las otras 7 \u201ccaras\u201d del Tesaracto o Hipercubo, ya que se encuentran en una dimensi\u00f3n perpendicular a la tercera.<\/p>\n<p>Es evidente que lo que acabamos de exponer de un modo tan somero, no prueba que la cuarta dimensi\u00f3n exista, pero s\u00ed que, a trav\u00e9s de la raz\u00f3n, podemos intuir o vislumbrar su existencia. Y si podemos intuir que el ser humano (y otros seres vivos), posee como m\u00ednimo 4 dimensiones, no nos resultar\u00e1 dif\u00edcil aceptar que una gran parte de lo que denominamos \u201cser humano\u201d, existe \u201coculto\u201d a nuestra percepci\u00f3n, en otras dimensiones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":10430,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063],"tags_english_":[],"class_list":["post-90991","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10430"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90991"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90991"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}