{"id":90782,"date":"2020-07-18T17:13:33","date_gmt":"2020-07-18T17:13:33","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/la-crisis-del-yo\/"},"modified":"2020-07-18T17:13:33","modified_gmt":"2020-07-18T17:13:33","slug":"la-crisis-del-yo","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/la-crisis-del-yo\/","title":{"rendered":"La crisis del yo"},"content":{"rendered":"<p>Vivimos tiempos en los que siempre pasa algo nuevo, tiempos de un ajetreo perpetuo, y este movimiento constante tambi\u00e9n va acompa\u00f1ado de un potencial espiritual, un paso espiritual que en la actualidad est\u00e1 abierto para todos. Los grandes maestros espirituales que, durante siglos, han venido a nosotros, siempre han dado este paso y nos han mostrado un ejemplo que podr\u00edamos seguir. As\u00ed, esta posibilidad tambi\u00e9n ha tomado forma y se manifiesta en la memoria de la naturaleza, que, en nuestro tiempo, irradia su influencia sobre la humanidad.<\/p>\n<p>Este potencial est\u00e1 conectado a la conciencia de la que el poeta alem\u00e1n Holderlin dej\u00f3 constancia en su poema \u201cLos robles\u201d, con las palabras:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>\u201cCada uno de ustedes es un mundo<\/em><\/p>\n<p><em>Que vive como las estrellas del cielo<\/em><\/p>\n<p><em>Cada uno un dios,<\/em><\/p>\n<p><em>Juntos en uni\u00f3n libre.\u00bb<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Estas palabras describen una posibilidad, una espiritualidad potencial dentro de nosotros: como las estrellas del cielo, cada uno de nosotros somos un Dios en potencia, un mundo en miniatura, un microcosmos, que existe junto a otros en uni\u00f3n y libertad. Hace unos dos mil quinientos a\u00f1os, Pit\u00e1goras, el fil\u00f3sofo griego, tambi\u00e9n ense\u00f1\u00f3 a sus alumnos la misma filosof\u00eda espiritual, aunque en sus tiempos el mensaje estaba m\u00e1s oculto, en un lenguaje velado a causa del antagonismo dominante con los poderes y autoridades de la \u00e9poca. A\u00fan no hab\u00eda llegado el momento para este mensaje.<\/p>\n<p>En lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, somos un Dios. Jes\u00fas nos dice: \u201cVosotros sois dioses\u201d (Juan 10:34). Podemos aceptarlo o rechazarlo, pero para muchos de nosotros, llega un momento en nuestras vidas, una experiencia de vida interior, que puede cambiar todos nuestros puntos de vista previamente mantenidos. Y este \u201cdespertar\u201d va en aumento en nuestros tiempos. Cada vez m\u00e1s personas experimentan un cambio de conciencia, un cambio impulsado desde lo m\u00e1s profundo de su ser.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo?\u201d Esta pregunta se la hacen cada vez m\u00e1s personas, pero la respuesta no se puede encontrar en este mundo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n y qu\u00e9 es el yo?<\/strong><\/p>\n<p>El \u201cyo\u201d percibe lo que le rodea. Miro a mi alrededor y, por lo tanto, soy el centro de un \u201cc\u00edrculo\u201d creado por mis percepciones. El mundo est\u00e1 fuera de m\u00ed y tiene un impacto en mi \u201cyo\u201d interior, mientras que mi conciencia interact\u00faa continuamente con ambos. Internamente sigo generando el \u201ccentro\u201d, y mis experiencias y percepciones de la vida se imprimen en mi conciencia.<\/p>\n<p>Michel de Montaigne (1533-1592) ampli\u00f3 esta situaci\u00f3n se\u00f1alando las caracter\u00edsticas \u00fanicas que han evolucionado para cada individuo debido a este estado del \u201cyo\u201d:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>Todos estamos hechos de retazos coloridos, cada uno atado al otro, tan flojo que revolotean a voluntad. La conciencia de s\u00ed mismo, de cada ser humano, es tan \u00fanica y diferente como \u00e9l es diferente de todos y cada uno de los dem\u00e1s seres humanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Cada uno de nosotros es varios, es muchos, es una prolijidad de yoes (Fernando Pessoa, 1888-1935).<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Herman Hesse (1877-1962) declar\u00f3:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>En realidad [\u2026] ning\u00fan yo, ni siquiera el m\u00e1s ingenuo, es una unidad, sino un mundo muy diverso, un peque\u00f1o cielo estrellado, un caos de formas, etapas y estados, herencias y posibilidades. [&#8230;] Como cuerpo, todo ser humano es uno, pero como alma nunca es as\u00ed. [\u2026] El cuerpo es siempre uno, el alma que lo habita, sin embargo, consiste en innumerables \u201cunos\u201d. Por lo tanto, el ser humano es como una cebolla formada por m\u00faltiples capas, un tejido formado por muchos hilos (Hermann Hesse, 1877-1962).<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Todos estos autores trataron, a su manera, de influir en nuestra percepci\u00f3n, de abrir nuestra conciencia a un nivel de pensamiento superior. Y puede ocurrir que, durante una experiencia de vida particular, nuestra conciencia se agite y una nueva transparencia ilumine nuestra conciencia. El \u201cyo\u201d experimenta algo de la energ\u00eda viva y fluente de la vida. Y en un momento de apertura vigorosa, vemos que toda la vida est\u00e1 conectada, que hay un flujo y reflujo que est\u00e1 formado por las fuerzas del alma. Comenzamos a ver que todas las formas de vida tambi\u00e9n est\u00e1n llenas de vida del alma, lo que nos habla de los ocultos mundos sutiles activos detr\u00e1s del mundo visible manifestado.<\/p>\n<p>\u00bfY el ser humano?<\/p>\n<p>En este sentido, Herman Hesse tambi\u00e9n nos dice:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>El ser humano no es de ninguna manera un producto firme y duradero, es m\u00e1s bien un ensayo y una transici\u00f3n, no es otra cosa sino el estrecho y peligroso puente entre la naturaleza y el esp\u00edritu. Hacia el esp\u00edritu, hacia Dios, lo impulsa la determinaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima; hacia la naturaleza, en retorno a la madre, lo atrae el m\u00e1s \u00edntimo deseo: entre ambos poderes vacila su vida temblando de miedo. Lo que la gente, la mayor parte de las veces, entiende bajo el concepto de \u00abser humano\u00bb es siempre solo un transitorio convencionalismo burgu\u00e9s (Hermann Hesse). <a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.logon.media\/de\/die-krise-des-ich#_ftn1\">[1]<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>El alma ha sido creada en un lugar entre el tiempo y la eternidad, a los que toca . El alma toca la eternidad con sus fuerzas superiores, pero con sus fuerzas inferiores toca el tiempo (Maestro Eckhart).<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><strong>Yo y no-yo<\/strong><\/p>\n<p>Al contemplar la naturaleza del ser-yo es posible que podamos adquirir consciencia, con nuestro ojo interior, de la disoluci\u00f3n de los mundos energ\u00e9ticos m\u00e1s sutiles a medida que se transforman en una \u201cnada\u201d espiritual. Y como sabemos, todo se origina en &nbsp;esta \u00abnada\u00bb; crea todo y todo vuelve a ella. Solo queda la conciencia pura.<\/p>\n<p>Si centramos nuestra concentraci\u00f3n en el momento presente, en el eterno \u00abahora\u00bb, podemos experimentar interiormente que nacemos en cada momento y somos disueltos en cada momento; nuestra existencia est\u00e1 experimentando continuamente un ciclo de nacimiento y muerte. Solo nuestra conciencia es constante.<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda herm\u00e9tica leemos:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>Dios es un c\u00edrculo infinito cuyo centro est\u00e1 en todas partes y cuya circunferencia no est\u00e1 en ninguna. [2]<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Esta es la declaraci\u00f3n de una verdad fundamental. En el nivel espiritual m\u00e1s elevado, el nivel del no-ser, el esp\u00edritu puro, el eterno \u201cyo\u201d, se convierte en el centro. Representado por un punto en el centro del c\u00edrculo, sin embargo, no es una sustancia. Es un principio que da forma a la sustancia a su alrededor, creando una esfera. As\u00ed nacen las periferias alrededor del centro y todas ellas son \u00fanicas y un reflejo del principio central. La abundancia y diversidad de la existencia tambi\u00e9n se refleja en cada ser. Tambi\u00e9n soy un lugar tan perif\u00e9rico, un reflejo del yo divino en el centro &#8211; en mi centro.<\/p>\n<p>El arquetipo, el principio y la reflexi\u00f3n, la sustancia, tambi\u00e9n est\u00e1n en constante comunicaci\u00f3n ya que son una unidad. Poderosos impulsos magn\u00e9ticos irradian incesantemente desde el centro hasta la periferia y, desde all\u00ed, regresan de la periferia al centro. Por lo tanto, el espacio entre ellos est\u00e1 en constante movimiento. Es el alma, el campo de manifestaci\u00f3n entre el tiempo y la eternidad, el campo de su encuentro.<\/p>\n<p>Las experiencias de vida del yo mortal, la periferia, son constantemente absorbidas por el centro divino, la chispa de esp\u00edritu, el yo eterno, mientras que la chispa espiritual irradia constantemente de nuevo en el campo de la manifestaci\u00f3n. Hay una interacci\u00f3n incesante entre los dos. Todos los pensamientos, sentimientos y acciones del yo de la naturaleza mortal se comunican instant\u00e1neamente al centro y se reflejan de nuevo enriquecidos con impulsos divinos. Por lo tanto, nuestra vida recibe un prop\u00f3sito y valor a trav\u00e9s de una visi\u00f3n intuitiva, y puede transformarse a trav\u00e9s del crecimiento espiritual.<\/p>\n<p>Somos una aventura c\u00f3smica. La deidad se experimenta a s\u00ed misma en nosotros, en cada individuo, por lo tanto comparte las experiencias del \u201cyo\u201d. Por lo tanto, nuestro \u201cyo\u201d adquiere una importancia espec\u00edfica como un significado existencial para el Dios interior. Angelus Silesius (1624-1677), el m\u00edstico alem\u00e1n, lo resumi\u00f3 diciendo:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>S\u00e9 que, sin m\u00ed, Dios no puede vivir ni un instante<\/em><\/p>\n<p><em>Si yo tuviera que dejar la vida, \u00c9l tampoco podr\u00eda continuar. [3]<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Mi centro es un principio que recibe experiencias de vida a trav\u00e9s de la sustancia, a trav\u00e9s de mi \u201cyo\u201d. A trav\u00e9s de m\u00ed, lo m\u00e1s \u00edntimo se convierte en Dios. Sin embargo, es posible para m\u00ed separarme del Dios interior simplemente poniendo mi enfoque en m\u00ed mismo. Puedo intentar convertirme en el \u00fanico centro, llenando mi entorno con objetos y valores que solo se relacionan con mi personalidad, creando as\u00ed mi propio significado a trav\u00e9s de mi propia voluntad y del entorno que creo. A consecuencia de ello, la conexi\u00f3n entre lo divino y el yo, el centro y la periferia, se pasa a un segundo plano y se convierte en vagos impulsos que solo operan en el inconsciente. Un abismo surge dentro de mi ser y la conexi\u00f3n interior ya no es coherente, pero, sin embargo, el centro divino sigue funcionando.<\/p>\n<p>Los impulsos espirituales nos llevan a la crisis, a una crisis existencial. No puede ser de otra manera porque el otrora intacto campo del alma ha desaparecido en gran medida. Entonces, las fuerzas del centro tienen que disolver y romper todo lo que causa la separaci\u00f3n, para sanar la interrupci\u00f3n de la conexi\u00f3n armoniosa original y restablecer el principio de gu\u00eda interno. Esto me afecta de una manera dram\u00e1tica, pero tambi\u00e9n conduce al punto donde los ojos internos pueden abrirse<\/p>\n<p>En sus propias palabras, Carl Jung refuerza el estado actual del yo de la siguiente manera:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>El yo es una adquisici\u00f3n emp\u00edrica de la existencia individual. Surge primeramente, al parecer, del choque de los factores som\u00e1ticos con el entorno y, una vez puesto como sujeto, se desarrolla por medio de nuevos choques con el entorno y con el mundo interno. El yo es la personalidad consciente. [4]<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>El fil\u00f3sofo Jochen Kirchhoff afirma:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>El desarrollo del yo es un deseo combativo, una conciencia que se aferra a s\u00ed misma, que se contrae a s\u00ed misma. La lucha por la conciencia penetra en la naturaleza. Cuando se forma el capullo en una planta y finalmente se abre en una flor, \u00e9ste es un acto de fuerza que la naturaleza logra. Despu\u00e9s de este tremendo esfuerzo, la flor&nbsp; parece ingr\u00e1vida, porque en la flor, la planta supera su naturaleza terrestre. (Jochen Kirchhoff.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfDe qu\u00e9 se trata el universo sino del desarrollo de la conciencia; &nbsp;una lucha por la luz, la forma y la conciencia? Todo el sufrimiento, el dolor y la miseria, todas las cosas terribles que suceden solo pueden justificarse con esta perspectiva m\u00e1s alta y m\u00e1s abarcadora en mente\u201d (Jochen Kirchhoff). [5]<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Despu\u00e9s de un sinf\u00edn de experiencias, lo terrenal puede comenzar su camino de regreso al centro, para reconectar con su fuente divina. Llega a una floraci\u00f3n final, luego los p\u00e9talos se caen y es agarrado por el no ser, cayendo como una fruta al \u00absuelo\u00bb. El suelo es la tierra en la que vivimos, pero tambi\u00e9n es el Dios interior. A trav\u00e9s de la devoci\u00f3n a \u00c9l, el alma ser\u00e1 sanada, renacer\u00e1 del ser m\u00e1s \u00edntimo, se volver\u00e1 ingr\u00e1vida, desprendi\u00e9ndose de los lazos de la materia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es posible que durante este camino de regreso, a medida que lo natural se vuelve m\u00e1s y m\u00e1s consciente de su transitoriedad, le entre miedo, un miedo a no ser, a lo desconocido. Pero en la entrega a la ilimitabilidad de la nueva alma emergente, nuestro ser ser\u00e1 perfeccionado. El resultado es que \u201cnosotros\u201d nacemos de nuevo de lo m\u00e1s \u00edntimo, de lo desconocido. En este doble camino de aumento y disminuci\u00f3n, desvanecimiento y crecimiento, en esta \u201ccomunicaci\u00f3n\u201d cada vez m\u00e1s intensa con el Dios interior, surgen momentos de unidad con lo divino, de unidad absoluta. Y as\u00ed como los aspectos del viejo yo se disuelven, el secreto de la inmortalidad se revela en el espacio proporcionado. Entonces se cumple la sensaci\u00f3n de crisis cada vez m\u00e1s nuevas y el flujo de revelaciones siempre reci\u00e9n experimentadas llenar\u00e1 nuestro ser.<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>En ti est\u00e1 todo lo<\/em><em> visible y<\/em><em> el infinito invisible (Rose Ausl\u00e4nder, 1901-1988: \u201cEn ti\u201d)<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Hermann Hesse, El lobo estepario, C\u00edrculo de Lectores, Barcelona 1979<\/p>\n<p>[2] Citado en: Joost Ritman, Die Bibliotheca Philosophica Hermetica, en: La gnosis herm\u00e9tica a lo largo de los siglos, Haarlem y Birnbach 2000, p. 668<\/p>\n<p>[3] Angelus Silesius, The Cherubine Wanderer (El Peregrino Quer\u00fabico), Libro Primero, verso 8 https:\/\/nytz.files.wordpress.com\/2015\/05\/peregrino-querubinico.pdf<\/p>\n<p>[4] C.G. Jung, Aion. Contribuci\u00f3n a los simbolismos del s\u00ed-mismo, Editorial Paid\u00f3s, 2\u00aa edici\u00f3n 1997, Barcelona, p. 19<\/p>\n<p>[5] Jochen Kirchhoff, El otro mundo. Una aproximaci\u00f3n a la realidad, Klein-Jasedow, 2a edici\u00f3n 2002, p. 217).<\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":9595,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-90782","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9595"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90782"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90782"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}