{"id":90769,"date":"2020-07-13T13:56:10","date_gmt":"2020-07-13T13:56:10","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/sanacion-y-muerte-interior\/"},"modified":"2020-07-13T13:56:10","modified_gmt":"2020-07-13T13:56:10","slug":"sanacion-y-muerte-interior","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/sanacion-y-muerte-interior\/","title":{"rendered":"Sanaci\u00f3n y muerte interior"},"content":{"rendered":"<p>La mejor manera de acompa\u00f1ar el proceso de curaci\u00f3n es dejar morir el deseo activo de curar. Esta puede ser una declaraci\u00f3n provocadora, pero intentemos averiguar si es cierto o no observando la psicolog\u00eda de la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando estamos muy enfermos, puede surgir un fuerte deseo de curaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n. Tambi\u00e9n podemos tomar conciencia de la importancia de estar vivo. A menudo, como respuesta, solo deseamos regresar a un estado de \u201cbuena salud\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 es saludable dejar morir el deseo activo de curarse? Bueno, la pregunta que debemos hacernos primero es si la curaci\u00f3n f\u00edsica o mental es causada o efectuada por la voluntad humana, o si un deseo intenso de recuperaci\u00f3n no nos vuelve insensibles al movimiento sutil de curaci\u00f3n. \u00bfSe requiere de nuestro pensamiento y voluntad activos para lograr la curaci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l es el origen del movimiento hol\u00edstico de sanaci\u00f3n, equilibrio y restauraci\u00f3n de la armon\u00eda?<\/p>\n<p>En primer lugar, hay un desequilibrio en el cuerpo o el alma (psique), una alteraci\u00f3n en el estado ordenado del sistema cuerpo-alma: una enfermedad. Las causas externas de tal trastorno pueden ser, por ejemplo, un envenenamiento lento o repentino del cuerpo o lesiones causadas por accidentes. Las causas internas pueden ser causadas psicol\u00f3gicamente por la situaci\u00f3n de la vida actual, o por hechos pasados que en la actualidad se expresen como enfermedades del cuerpo f\u00edsico. Pero tambi\u00e9n, causas aparentemente externas, como los accidentes, pueden haber sido provocadas inconscientemente por constelaciones psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo es nuestra relaci\u00f3n con un trastorno de nuestra salud?<\/strong><\/p>\n<p>Supongamos ahora que ha ocurrido una perturbaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es nuestra relaci\u00f3n interna con este trastorno? En realidad, hay b\u00e1sicamente tres posibilidades.<\/p>\n<p>Una de las posibilidades es que le tengamos mucho miedo a la enfermedad. Esto puede llevarnos a condenarla, rechazarla y buscar desesperadamente razones y explicaciones para ello. Luego est\u00e1 el deseo de curarse o el anhelo de recuperar la salud perdida. Pero todas estas reacciones son simplemente una resistencia al hecho f\u00edsico-energ\u00e9tico de la enfermedad.<\/p>\n<p>Una segunda posibilidad es que seamos indiferentes a la enfermedad, ignor\u00e1ndola, neg\u00e1ndola o banaliz\u00e1ndola. Esto tambi\u00e9n es una forma de resistencia al hecho f\u00edsico-energ\u00e9tico de la enfermedad. En el caso de enfermedades leves, sin embargo, esto puede ir acompa\u00f1ado de la desaparici\u00f3n de la enfermedad.<\/p>\n<p>Una tercera posibilidad es que observemos la enfermedad, como cualquier otro aspecto en nosotros, en pura conciencia. Esto significa que estamos atentos a los impulsos del cuerpo y la psique en una gentil atenci\u00f3n, sin querer orientar el desenlace de la enfermedad. Tal conciencia, siendo imparcial, est\u00e1 libre del deseo de curaci\u00f3n. Sin embargo, esa conciencia reconoce sin juzgar cuando ese deseo surge en el pensamiento y la voluntad, se formula y se activa.<\/p>\n<p><strong>\u00bfD\u00f3nde se originan los procesos de curaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>La curaci\u00f3n surge en el individuo del campo omnipresente del orden y el amor universales. No se requiere nuestro deseo de salud para que la curaci\u00f3n tenga lugar; m\u00e1s bien, requiere nuestra falta de resistencia a este orden din\u00e1mico e impersonal del todo.<\/p>\n<p>Para reconocer una y otra vez lo que significa la ausencia de resistencia, se requiere una mente simple que, con intuici\u00f3n, no haga m\u00e1s que darse cuenta de todo el movimiento de lo que es<em>.<\/em> En este estado, los procesos de curaci\u00f3n interna no solo tienen lugar sin ser perturbados, sino que el inconsciente tambi\u00e9n puede vaciarse en la conciencia. La comprensi\u00f3n intuitiva y los impulsos relacionados con las causas externas de la enfermedad pueden entonces comunicarse. De ah\u00ed puede surgir una acci\u00f3n inteligente.<\/p>\n<p>La conciencia sin prejuicios significa dejar morir la soberan\u00eda de la interpretaci\u00f3n personal y, por tanto, el deseo. El yo se rinde a la conciencia pura y sin distorsiones. Porque es el yo (el ego) quien, alrededor del simple hecho de la enfermedad, crea el deseo, la idea, la imagen de la curaci\u00f3n, que no tiene sustancia ni verdad en s\u00ed misma. En este estado de deseo, la conciencia se vuelve insensible al hecho de que el movimiento de curaci\u00f3n ya ha comenzado con la primera aparici\u00f3n del trastorno.<\/p>\n<p><strong>Rendirse a la conciencia<\/strong><\/p>\n<p>La simple conciencia no significa \u00abyo percibo\u00bb. Significa que me rindo a la conciencia. Hay conciencia del miedo. Hay conciencia de la indiferencia. Hay conciencia de la respuesta del miedo, de la que surge el deseo de curaci\u00f3n. Hay conciencia de confusi\u00f3n. Hay conciencia de desorientaci\u00f3n. Hay conciencia del deseo de saber. Hay conciencia del deseo de la verdad. Rendirse a esta conciencia acaba con el yo personal que siempre se apodera y corrompe el impulso desinteresado natural de curaci\u00f3n. La verdad es que estos impulsos desinteresados llevan su propio poder de manifestaci\u00f3n y despliegan su propia din\u00e1mica, libres del yo, impulsados por la totalidad. Tambi\u00e9n es cierto que estos impulsos son absorbidos y desviados repetidamente por el ego y, por lo tanto, no pueden dar fruto.<\/p>\n<p>El misterio del aspecto espiritual de la curaci\u00f3n es, por tanto, el mismo que el de la liberaci\u00f3n espiritual interior: la entrega completa de la voluntad del yo y la receptividad y permeabilidad resultante del esp\u00edritu humano hacia el orden sagrado.<\/p>\n<p>Ramana Maharshi lo expresa de esta manera: \u00abLa otra forma es matar al ego someti\u00e9ndose por completo al Se\u00f1or, reconociendo su impotencia y diciendo siempre: <em>\u2018\u00a1No yo, sino t\u00fa, oh Se\u00f1or!<\/em>\u2019, Abandonando todo pensamiento de \u2018Yo\u2019 y \u2018mi\u2019, dejando completamente en manos del Se\u00f1or lo que guste hacer contigo. La devoci\u00f3n no es completa mientras el devoto quiera esto y aquello del Se\u00f1or. La verdadera devoci\u00f3n es el amor de Dios por amor y nada m\u00e1s, ni siquiera para obtener la salvaci\u00f3n\u00bb [1].<\/p>\n<p><strong>El fin de la falta de armon\u00eda emocional<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero no menos importante, queremos tratar espec\u00edficamente las heridas internas y las \u00abenfermedades\u00bb del alma. La mente com\u00fan cree que debe tomar conciencia de la causa de estos estados emocionales discordantes para poder resolverlos. Pero eso no es realmente cierto. Toda supuesta causa que la mente identifica es solo la consecuencia de otra causa. La creencia de que uno comprende el problema al nombrar una de las causas proviene del yo, que quiere una explicaci\u00f3n r\u00e1pida y sencilla para encontrar la paz.<\/p>\n<p>El fin de la falta de armon\u00eda emocional no radica en encontrar una supuesta causa o explicaci\u00f3n externa. Reside en tener conciencia de la propia emoci\u00f3n, sin querer que la emoci\u00f3n desaparezca ni que permanezca. Tal conciencia de la emoci\u00f3n es mirar con los ojos de la eternidad en lugar de mirar con los ojos de la experiencia o el conocimiento y, por tanto, del tiempo. Vamos a profundizar un poco m\u00e1s en ello para aclararlo.<\/p>\n<p>La mente ordinaria solo es consciente indirectamente de la emoci\u00f3n, es decir, por el contenido de su pensamiento. Piensa, por ejemplo, en hechos pasados, posiblemente incisivos, que luego parecen estimular una cierta emoci\u00f3n, pero que siempre estuvo latente. Despu\u00e9s aparece un nivel que toma conciencia de la emoci\u00f3n, pero inmediatamente quiere explicarla y clasificarla a trav\u00e9s del pensamiento. Sin embargo, cada explicaci\u00f3n es una expresi\u00f3n de lo temporal. Pero tambi\u00e9n se produce dentro de nosotros un nivel que solo ve la calidad de la emoci\u00f3n. Mira la calidad de la fuerza de la emoci\u00f3n, libre de pensamientos, libre de asociaciones con acontecimientos y recuerdos del pasado. Dado que esta mirada est\u00e1 libre del pasado y libre de la expectativa de un futuro, est\u00e1 libre del tiempo. Est\u00e1 mirando desde la totalidad del ahora. En este proceso de observaci\u00f3n se produce un vaciamiento del subconsciente anterior. Porque ya no hay ninguna resistencia que se oponga a este vaciamiento natural y curativo del subconsciente. Cuando este proceso tiene lugar, puede ir de la mano de una transformaci\u00f3n completa de \u00ablo que es\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Un orden y una armon\u00eda omnipresentes<\/strong><\/p>\n<p>El hecho de la curaci\u00f3n f\u00edsica y mental es una prueba del principio de un orden y armon\u00eda impersonales y omnipresentes. Porque la curaci\u00f3n es la re-manifestaci\u00f3n de este orden y armon\u00eda en una parte del todo. La enfermedad, por otro lado, no prueba que sea posible perturbar el campo omnipresente del orden sagrado y la armon\u00eda, sino la posibilidad de separarse de este campo en un cierto nivel. Aqu\u00ed el principio herm\u00e9tico es v\u00e1lido: como en lo grande, as\u00ed en lo peque\u00f1o. Tanto arriba como abajo. As\u00ed pues, el estado colectivo de la humanidad se puede comparar con el de una persona que sufre una falta de armon\u00eda en su alma (psique).<\/p>\n<p>Morir hacia adentro, en el sentido de morir al pasado, es la muerte de la resistencia a la pura vitalidad del eterno ahora. Es la muerte de la resistencia a la re-manifestaci\u00f3n del orden y la armon\u00eda universales y omnipresentes. Y un aspecto din\u00e1mico de este orden universal, entre otras cosas, es la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Devaraja Mudaliar: <em>D\u00eda a d\u00eda con Bhagavan<\/em> (<em>Conversaciones con Ramana Maharshi)<\/em><\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":9553,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-90769","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90769"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90769"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}