{"id":90726,"date":"2020-07-07T07:40:04","date_gmt":"2020-07-07T07:40:04","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/somos-dioses\/"},"modified":"2020-07-07T07:40:04","modified_gmt":"2020-07-07T07:40:04","slug":"somos-dioses","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/somos-dioses\/","title":{"rendered":"\u00bfSomos dioses?"},"content":{"rendered":"<p>La realidad que tan bien conocemos se impone con rotundidad, pues somos muy conscientes de nuestra fragilidad, de nuestro sometimiento a la enfermedad y a la disoluci\u00f3n, de nuestra escasa consciencia con respecto al alma y al Esp\u00edritu e, incluso, en no pocas ocasiones, de nuestra escasa consciencia en lo que ata\u00f1e propiamente al ser humano.<\/p>\n<p>Sin embargo, no son pocos los maestros espirituales, fil\u00f3sofos y humanistas que no solo se lo han planteado, sino que han mantenido tal opini\u00f3n. En los evangelios cristianos, por ejemplo, encontramos que Jesucristo, estando a punto de ser apedreado por los jud\u00edos <strong>\u2014<\/strong>porque siendo hombre, se proclamaba Dios<strong>\u2014<\/strong>, responde, seg\u00fan testimonio de Juan: <em>\u00ab\u00bfAcaso no est\u00e1 escrito en la ley?: Yo he dicho que sois dioses\u00bb. <\/em>(<em>Juan<\/em> 10:34)<em>&nbsp; <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u201cLey\u201d a la que hace referencia el texto de Juan es el <em>Salmo<\/em> 82:6:<\/p>\n<p><em>\u00abYo dije: Vosotros sois dioses,<br \/>\nY todos vosotros hijos del Alt\u00edsimo; <\/em><\/p>\n<p><strong><em><sup>7 <\/sup><\/em><\/strong><em>Pero como hombres morir\u00e9is,<\/em><br \/>\n<em>Y como cualquiera de los pr\u00edncipes caer\u00e9is. <\/em><\/p>\n<p><strong><em><sup>8 <\/sup><\/em><\/strong><em>Lev\u00e1ntate, \u00a1oh, Dios!, juzga la tierra;<\/em><br \/>\n<em>Porque t\u00fa heredar\u00e1s todas las naciones\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si analizamos el contexto en el que se dicen tales palabras, resulta evidente que el t\u00e9rmino \u201cdioses\u201d se refiere a personajes que mantienen cierta autoridad y prestigio entre los hombres (magistrados, jueces, etc.) que han recibido su poder y autoridad \u201cpor decreto divino\u201d y, por tanto, que son considerados como representantes de Dios ante los hombres. En otras palabras, personajes considerados como \u201cdioses\u201d ante el pueblo, pero mortales.<\/p>\n<p>\u00bfCabe por ello considerar que las palabras de Jes\u00fas hacen referencia a que el ser humano es un dios, un ser inmortal?<\/p>\n<p>La naturaleza divina del ser humano era un concepto que estaba muy presente en la antig\u00fcedad, en particular, en la tradici\u00f3n pitag\u00f3rica. Plat\u00f3n, por ejemplo, habla de \u201c<em>lo divino en nosotros<\/em>\u201d (\u201c<em>Timeo<\/em>\u201d 90 c), aludiendo a la parte racional del alma. Ahora bien, para Plat\u00f3n el hombre es un alma (eterna e inmortal), unida a un cuerpo animal, mortal. En tal sentido, el fil\u00f3sofo entiende el cuerpo como la c\u00e1rcel del alma. Plotino, ep\u00edgono de Plat\u00f3n y de su filosof\u00eda, en el primer tratado de \u201c<em>Eneada<\/em>\u201d (I,10) (\u201cSobre qu\u00e9 es el animal y qu\u00e9 el hombre\u201d), plantea el mismo asunto, al se\u00f1alar que el animal humano es bipolar por naturaleza, en el sentido de estar compuesto de un cuerpo vivificado (la bestia inferior) y un alma (el hombre verdadero):<\/p>\n<p>\u00ab<em>\u201dBestia\u201d es el cuerpo vivificado; pero el hombre verdadero es otro<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si bien, como nos ha dicho con anterioridad:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Pero la meta de nuestro af\u00e1n no es quedar libre de culpa, sino ser dios<\/em>\u00bb.<em> <\/em>(I, 2, 6)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En \u201cEneadas\u201d (V,8,30), Plotino deja constancia de que el Hombre (divino) y \u201cTotal\u201d se ha transformado en su propia creaci\u00f3n, esto es, en un hombre mortal:<\/p>\n<p><em>\u00abCrea esta otra forma de hombre en que se ha transformado. Pues convertido actualmente en un hombre, dej\u00f3 de ser el Hombre total\u201d. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s expl\u00edcito se nos muestra el escritor y gram\u00e1tico romano, Macrobio (siglo IV), quien en su \u201c<em>Commentarii in Somnium Scipionis<\/em>\u201d (\u201c<em>Comentario al Sue\u00f1o de Escipi\u00f3n<\/em>\u201d, de Cicer\u00f3n), llega a afirmar:<\/p>\n<p><em>&nbsp;\u00abEl alma es no solo inmortal, sino tambi\u00e9n un dios. Ahora bien, si el hombre que, abandonado de su cuerpo, ha sido recibido en la condici\u00f3n divina intenta decir a un hombre enterrado en esta vida: \u201cent\u00e9rate de que eres un dios\u201d, aquel no hace part\u00edcipe de tama\u00f1o privilegio al mortal, hasta que el mortal ha comprendido su verdadera naturaleza, no sea que llegue a pensar que lo que es mortal y caduco en los otros recibe tambi\u00e9n el calificativo de divino\u00bb. <\/em>(<em>\u201cComentario al Sue\u00f1o de Escipi\u00f3n de Cicer\u00f3n\u201d <\/em>II, 12, 5-6)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y a\u00f1ade, en la misma l\u00ednea que Plotino:<\/p>\n<p>\u201c<em>El hombre visible no es el hombre verdadero, sino que el hombre verdadero es aquel que gobierna al hombre visible<\/em>\u201d. (<em>\u201cComentario al Sue\u00f1o de Escipi\u00f3n de Cicer\u00f3n\u201d <\/em>II, 12, 9)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los textos cl\u00e1sicos coinciden, por tanto, en afirmar que el Hombre verdadero (divino) ha terminado por transformarse en el hombre natural y visible (el hombre mortal), pero tambi\u00e9n, que el hombre puede volverse dios, a trav\u00e9s de su alma, esto es, que un hombre mortal, puede transformarse en inmortal. Por ello, podemos leer en el primer libro de los textos herm\u00e9ticos (atribuidos al m\u00edtico Hermes Trismegisto), cap\u00edtulo X, (\u201c<em>La clave<\/em>\u201d):<\/p>\n<p>\u201c<em>As\u00ed que nos atrevemos a decir que el hombre es un dios mortal y que un dios celeste es un dios inmortal<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal trasformaci\u00f3n (de un hombre mortal a un hombre inmortal) se llevar\u00eda a cabo cuando el ser humano comienza por cambiar su forma de pensar, en el sentido de que toma consciencia de que, en sus aspectos m\u00e1s elevados, es divino. As\u00ed, en el primer libro de los textos herm\u00e9ticos, cap\u00edtulo XI (\u201c<em>La inteligencia a Hermes<\/em>\u201d), la \u201cinteligencia\u201d declara a Hermes (el hombre-alma que aspira a transformarse en divino:<\/p>\n<p><em>\u201cNada te impide que te creas inmortal y conozcas todo, las artes, las ciencias, las costumbres de todos los animales. El\u00e9vate por encima de toda altura, desciende por debajo de toda profundidad, re\u00fane en ti todas las sensaciones de las cosas creadas, del agua, del fuego, lo seco y lo h\u00famedo. Sup\u00f3n que est\u00e1s al mismo tiempo en todas partes, en la tierra, en el agua, en el cielo; que nunca has nacido, que eres todav\u00eda un embri\u00f3n, que eres joven, viejo, muerto, m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. Abarca todo al mismo tiempo: los tiempos, los lugares, las cosas, las cualidades, las cantidades, y comprender\u00e1s a Dios. Pero si cierras tu alma en el cuerpo, si la rebajas y dices: No comprendo nada, no puedo nada, no s\u00e9 ni lo que soy, ni lo que ser\u00e9, \u00bfqu\u00e9 tienes entonces en com\u00fan con Dios?\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Escuela de la Rosacruz \u00c1urea, por su parte, nos recuerda que el ser humano est\u00e1 vinculado a un principio espiritual o \u00e1tomo chispa de esp\u00edritu. Debido a tal v\u00ednculo, podemos decir que somos seres espirituales o dioses en potencia. Sin embargo, se hace evidente que ello no es suficiente para definirnos como dioses. Si disponemos, por ejemplo, de la semilla de un manzano, no podemos decir que ya disponemos de un \u00e1rbol y, mucho menos, de sus frutos. A todos se nos hace evidente que, antes de poder disfrutar de las manzanas, debemos enterrar la semilla, esperar a que germine, cuidar de su progreso (quitar la maleza, protegerlo contra las plagas, regarlo\u2026) y, solo despu\u00e9s de un proceso de varios a\u00f1os, si todo va bien, podremos, al fin, disfrutar de las manzanas de nuestro \u00e1rbol. Del mismo modo, cuando el principio interior presente en el ser humano germina, dejamos de ser dioses en potencia, y podemos decir que somos seres en proceso de ser dioses.<\/p>\n<p>Pero solo cuando nuestro \u201c\u00e1rbol interior\u201d ha crecido y madurado lo suficiente para dar los frutos de una nueva consciencia, una consciencia universal, en la que toda separatividad ha sido disuelta, solo entonces podemos decir con propiedad: somos dioses, pues entonces participamos de la consciencia de nuestro dios interior.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9401,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-90726","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90726","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90726"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90726"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90726"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90726"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}