{"id":90713,"date":"2020-07-02T15:48:55","date_gmt":"2020-07-02T15:48:55","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/la-diosa\/"},"modified":"2020-07-02T15:48:55","modified_gmt":"2020-07-02T15:48:55","slug":"la-diosa","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/la-diosa\/","title":{"rendered":"La Diosa"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp; La Era de Acuario, en la que estamos entrando, incide de manera muy determinante en lo que podr\u00edamos denominar \u201cla b\u00fasqueda de lo femenino\u201d, o de los \u201carquetipos femeninos\u201d. Como resultado, al tiempo que el modelo de una sociedad patriarcal se debate en una profunda crisis, \u201cla Diosa\u201d ha comenzado a recobrar su antiguo estatus.&nbsp; No se trata tan solo de la equiparaci\u00f3n de los valores, derechos y posici\u00f3n social de ambos sexos, sino de un profundo cambio cultural y espiritual, en el que los aspectos femeninos del alma (imprescindibles en todo proceso de autorrealizaci\u00f3n) comienzan a cobrar el valor que merecen.<\/p>\n<p>&nbsp; Tampoco se trata, claro est\u00e1, de imponer \u201clo femenino\u201d a \u201clo masculino\u201d, sino de la imprescindible s\u00edntesis de ambos.<\/p>\n<p>&nbsp; No es f\u00e1cil acotar y definir lo que abarca la imagen de \u201cla Diosa\u201d. Si tuvi\u00e9ramos que sintetizarlo en pocas palabras, dir\u00edamos que la Diosa encarna todos los procesos de la naturaleza: creaci\u00f3n, fertilidad, maternidad, sexualidad\u2026 Pero tambi\u00e9n aspectos que van m\u00e1s all\u00e1, aspectos arquet\u00edpicos asociados con nuestra propia mente e, igualmente con nuestra psique (el alma).<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-63323\" src=\"http:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest.jpg\" alt=\"Isis\" title=\"\" width=\"640\" height=\"1096\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest.jpg 640w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest-175x300.jpg 175w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest-598x1024.jpg 598w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest-14x24.jpg 14w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest-21x36.jpg 21w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/10-Auguste_Puttemans_Isis_2-pinterest-28x48.jpg 28w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; Lo primero de lo que nos damos cuenta es que la manifestaci\u00f3n de la Diosa comprende formas y estados muy diversos. No es posible encerrarla en los estereotipos asociados con lo que, popularmente, se acostumbra a definir como&nbsp; \u201cfeminidad\u201d, pues se trata de algo mucho m\u00e1s complejo, que comprende aspectos como el nacimiento (la vida), la subsistencia, y la destrucci\u00f3n (la muerte).<\/p>\n<p>&nbsp; En tal sentido, la Diosa abarca la totalidad de los opuestos, incluido lo masculino y lo femenino, lo que da la vida y lo que la quita.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp; En la mitolog\u00eda griega, el arquetipo de la Gran Madre, en cuanto personificaci\u00f3n de la Madre Tierra, estuvo representado por Gea o Gaia (Tierra), la primera creaci\u00f3n c\u00f3smica tras el Caos inicial (aquello indefinible que exist\u00eda con anterioridad a todo, y equiparable a la gran oscuridad informe):<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u201cAntes que todas las cosas fue Caos; \u2013escribe Hes\u00edodo en su Teogon\u00eda\u2013, y despu\u00e9s Gea la de amplio seno, asiento siempre s\u00f3lido de todos los Inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo y el T\u00e1rtaro sombr\u00edo\u2026\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;&nbsp; En tal sentido, parece evidente que Gaia hace referencia a la primera emanaci\u00f3n del Inmanifestado (Caos) o, dicho de otro modo, a su primera manifestaci\u00f3n en cuanto materia c\u00f3smica que, con posterioridad, dar\u00e1 origen a los cielos (Urano) y las aguas (Ponto).<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;As\u00ed, en su aspecto m\u00e1s elevado, Gaia es vista como la matriz de todo lo viviente (incluyendo los cielos, los dioses del Olimpo y las aguas). En sus aspectos m\u00e1s densos, son los cuerpos de la Tierra.&nbsp; Hacemos alusi\u00f3n&nbsp; a \u201ccuerpos\u201d, dado que la Tierra, al igual que el ser humano, dispone de siete cuerpos o envolturas.<br \/>\n&nbsp; &nbsp;<br \/>\n&nbsp;Con posterioridad, Gaia fue sustituida por su hija Rea, a veces tambi\u00e9n llamada Cibeles, diosa frigia, que&nbsp; fue adorada en Roma como Magna Mater, la \u201cGran Madre\u201d, e identificada con Ceres, la diosa romana de la agricultura, equivalente a la griega Dem\u00e9ter (Demeter&nbsp; y su hija Pers\u00e9fone fueron&nbsp; personajes centrales de los misterios eleusinos).<\/p>\n<p>&nbsp; La Diosa y su culto presentaron numerosas denominaciones, si bien se trata siempre de una misma esencia, que abarca tanto lo que podemos denominar materia-f\u00edsico densa, como materia-an\u00edmica. El culto a la Diosa Madre, al menos en su aspecto gn\u00f3stico&nbsp; y m\u00e1s luminoso,&nbsp; nos ha llegado, particularmente, a trav\u00e9s de la diosa egipcia&nbsp; Isis.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; La creadora de la teosof\u00eda, H. P. Blavatsky, nos dice al respecto:<\/p>\n<p><em>&nbsp; Como diosa de misterio, se la representa generalmente con el rostro cubierto de un velo impenetrable, y en el frontispicio de su templo en Sais se ve\u00edan escritas las siguientes palabras: \u201cSoy todo lo que ha sido, es y ser\u00e1, y ning\u00fan mortal ha quitado jam\u00e1s todav\u00eda el velo que oculta mi divinidad a los ojos humanos\u201d. (H. P. Blavatsky, Glosario teos\u00f3fico)<\/em><\/p>\n<p>La imagen de Isis como madre dando el pecho a su hijo, fue&nbsp; adoptada por el cristianismo, bajo las numerosas representaciones de la virgen de la leche (versi\u00f3n cristiana de Isis amamantando a Horus), y de la virgen Mar\u00eda con Jes\u00fas en brazos. Pero si bien la imagen de la Diosa pervivi\u00f3 oculta en las tradiciones esot\u00e9ricas,&nbsp; la sociedad (al&nbsp; menos en el denominado primer mundo) termin\u00f3 por estructurarse&nbsp; en base a un claro predominio del racionalismo masculino, frente a su contrapunto femenino. El resultado, como resulta obvio, es una sociedad carente, en buena parte, de los valores afectivos y, en particular, del reconocimiento de nuestro h\u00e1bitat, la Tierra, y todo lo que conforma el \u00e1mbito terrestre, como sagrado.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; De hecho, pocos hoy en d\u00eda son capaces&nbsp; de percibir a la Tierra como la \u201cDiosa madre\u201d, como un todo org\u00e1nico vinculado con el Logos Solar, una unidad sagrada y viva que nos da la vida&nbsp; y a la que, mal que pese a algunos, necesitamos para seguir viviendo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp; El car\u00e1cter sagrado de la Madre Tierra se ha perdido y, seguramente hoy m\u00e1s que nunca, es necesario recuperarlo. Vivimos una \u00e9poca en que la Naturaleza se ha desacralizado por completo, donde la Tierra&nbsp; no se percibe como un ser vivo, sino como algo que se puede explotar sin ning\u00fan tipo de miramiento, en provecho, casi siempre, de unos pocos. No es casual, por ello, que la contaminaci\u00f3n de las aguas, de la tierra y del aire, alcance en nuestros d\u00edas un punto cr\u00edtico, que amenaza con volverse una verdadera cat\u00e1strofe para todos cuantos compartimos el planeta azul.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; Al&nbsp; profundizar en el mito de la diosa, tal vez podamos&nbsp; comprender qu\u00e9 aspectos espirituales laten en el mismo, as\u00ed como tomar consciencia&nbsp; de c\u00f3mo tales aspectos espirituales fueron perdi\u00e9ndose a favor de un dios masculino que, lejos de armonizarse con la Naturaleza, opt\u00f3 por intentar someterla&nbsp; y, a la larga, deriv\u00f3&nbsp; en la oposici\u00f3n entre esp\u00edritu y materia. Tal oposici\u00f3n ha dado lugar a la creencia de que el mundo espiritual y el mundo f\u00edsico se encuentran totalmente alejados, suponiendo que, de hecho, pertenecen a realidades diferentes y contrapuestas. Sin embargo, y pese a que la doctrina del dualismo ha marcado profundamente tanto el alma humana como la forma de acercarse a lo sagrado,&nbsp; podemos decir que el esp\u00edritu y la materia no est\u00e1n en guerra. Tampoco el esp\u00edritu y la carne, dado que lo divino se encuentra en lo humano, al igual que en cualquier sitio u objeto que podamos abarcar con nuestras miradas. No hay nada, ni podr\u00e1 haberlo nunca, que no sea divino. Sin embargo, con cu\u00e1nta frecuencia se intenta separar \u201clo de arriba\u201d&nbsp; y \u201clo de abajo\u201d, lo terrestre y lo celeste, dando por supuesto que \u201clo de arriba\u201d o celeste es bueno, y \u201clo de abajo\u201d o terrestre est\u00e1 contaminado por \u201cel pecado\u201d. Tal modo de enfocar la vida, responde \u00fanicamente a nuestra visi\u00f3n dualista, a una falta de conciencia de la Unidad que todo lo engloba. Por supuesto, en el proceso que llamamos espiritual, m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, el candidato es confrontado con tal dicotom\u00eda. Y lo cierto es que son pocos quienes, tras afrontar la aparente dualidad entre el cuerpo y el esp\u00edritu, son capaces de derribar dicho tab\u00fa&nbsp; y se atreven&nbsp; a vivir con plenitud en el cuerpo, sabiendo que el mismo no es sino un aspecto (sin duda el m\u00e1s denso y, por ende, m\u00e1s oscuro) de la realidad luminosa del verdadero Ser.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9359,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-90713","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9359"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90713"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90713"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}