{"id":90568,"date":"2020-05-18T05:39:54","date_gmt":"2020-05-18T05:39:54","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/caballeros-durmientes-parte-2\/"},"modified":"2020-05-18T05:39:54","modified_gmt":"2020-05-18T05:39:54","slug":"caballeros-durmientes-parte-2","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/caballeros-durmientes-parte-2\/","title":{"rendered":"Caballeros Durmientes &#8211; Parte 2"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/caballeros-durmientes-parte-1\">Ir a la parte 1<\/a><\/p>\n<p>En la vida de cada uno de nosotros, llega el momento en que nos damos cuenta de la esterilidad de nuestra existencia terrenal. Durante innumerables encarnaciones en este planeta, tenemos un gran n\u00famero de experiencias que demuestran claramente que es imposible lograr la realizaci\u00f3n seg\u00fan las leyes de este mundo. Nos damos cuenta de que, a pesar de obtener todos los bienes materiales posibles, un compa\u00f1ero de vida so\u00f1ado o la autorrealizaci\u00f3n profesional, todav\u00eda nos sentimos vac\u00edos y anhelamos otro mundo. Podemos sentirnos extranjeros en la Tierra, como si estuvi\u00e9semos atrapados aqu\u00ed. El s\u00edmbolo de nuestra esclavitud y nuestra condici\u00f3n imp\u00eda son las estrellas atenuadas en la corona, a las que alude el poema de Konopnicka. Sentimos \u00abgran nostalgia\u00bb por un hogar espiritual, por una patria divina perdida.<\/p>\n<p>En las ense\u00f1anzas gn\u00f3sticas este anhelo se llama pre-recuerdo. En nuestra consciencia hay un sentimiento inexplicable de que hay un mundo perfecto, lleno de amor, al que podemos regresar. Este pre-recuerdo est\u00e1 representado en la leyenda por el viejo monta\u00f1\u00e9s. \u00c9l simboliza la voz de nuestro verdadero ser, que nos habla a trav\u00e9s de la llamada chispa espiritual, presente en nuestro coraz\u00f3n. Esta chispa es una part\u00edcula divina oculta en nosotros, la semilla de la que puede renacer nuestra divinidad. Su voz nos recuerda el tesoro espiritual que nos espera.<\/p>\n<p>Esta voz habla al peque\u00f1o \u00abJuan\u00bb en nosotros, a una parte de nuestra psique animada por nuestra chispa espiritual y su anhelo por Dios. La coincidencia del nombre del h\u00e9roe principal de la leyenda y el b\u00edblico Juan el Bautista, que endereza los caminos para la llegada del Salvador, es bastante relevante. El Juan en nosotros prepara nuestro sistema para el nacimiento del alma nueva, representado en la Biblia por Jes\u00fas. Necesitamos entender que todos los personajes y acontecimientos descritos en la Biblia y otros libros sagrados de diversas tradiciones religiosas, as\u00ed como los mitos de todo el mundo, se relacionan con aspectos de nuestro mundo interior y nuestras luchas internas en el camino hacia la libertad espiritual.<\/p>\n<p>Cuando surge esta llamada a la libertad, el Juan oculto en nosotros se pone en marcha para buscar el tesoro divino. Para los alquimistas Mercurio representaba el elemento esencial de esta fase de nuestro camino espiritual. En esta etapa comenzamos a buscar la Verdad espiritual. Asistimos a diferentes conferencias, talleres, reuniones, leemos libros esot\u00e9ricos, meditamos, cambiamos la dieta, trabajamos en nuestro propio car\u00e1cter. En otras palabras, tratamos de vibrar en armon\u00eda con el mundo del Esp\u00edritu de todas las formas posibles. Y si perseveramos, llega un momento en que, seg\u00fan las palabras de Jes\u00fas -\u00abbusca y encontrar\u00e1s\u00bb-, hay un punto de inflexi\u00f3n en nuestro camino y estamos conectados con las fuerzas de la Gnosis. Uno de los s\u00edmbolos donde se produce dicha conexi\u00f3n, un lugar puente entre nuestro mundo terrestre \u00abbajo la luna\u00bb y la dimensi\u00f3n del Esp\u00edritu, para los antiguos era la gruta. Fue una gruta de roca donde naci\u00f3 Jes\u00fas, y otra en la que resucit\u00f3 de entre los muertos.<\/p>\n<p>Las rocas y las piedras siempre han sido asociadas a la Tierra, la materia dura y la cristalizaci\u00f3n, gobernada por Saturno. Bajo la influencia de Saturno tiene lugar la primera fase alqu\u00edmica del proceso de transformaci\u00f3n del hombre \u00abplomizo\u00bb terrenal en un ser divino vestido con una t\u00fanica de luz dorada. Esta fase se llama <strong>nigredo<\/strong> &#8211; ennegrecimiento.<\/p>\n<p>La gruta simboliza una brecha simb\u00f3lica en nuestra actitud materialista. Un lugar dentro de nosotros al que la energ\u00eda c\u00f3smica puede tocar. El Juan de la leyenda empuja la piedra y baja a la gruta oscura. All\u00ed se enfrenta a su propio miedo y conoce la oscuridad dentro de s\u00ed. Experimenta la primera de las dos \u00abnoches oscuras del alma\u00bb, la noche descrita por San Juan de la Cruz como \u201cel camino estrecho\u201d de la purificaci\u00f3n interior. Inicialmente se purifica de sus aspiraciones m\u00e1s mundanas, apegos materialistas y deseos corporales. Se enfrenta a su sombra y la ilumina lentamente con el poder de su consciencia. A medida que se acostumbra a los aspectos de s\u00ed mismo de los que antes era inconsciente, recibe cada vez m\u00e1s fuego espiritual. En la leyenda lo vemos simbolizado en la imagen de la hoguera y la conversaci\u00f3n con el caballero.<\/p>\n<p>Juan entra en una gran gruta y a la luz del fuego percibe <em>\u00abhermosos caballos y el caballero durmiente con una armadura brillante entre ellos\u00bb.<\/em> En esta fase reconoce las fuerzas liberadoras divinas ocultas dentro de s\u00ed mismo. El caballero despierto le muestra la gruta vecina en la que otros caballeros durmientes descansan sobre sus espadas. Cuando llegue el momento, se despertar\u00e1n del sue\u00f1o, subir\u00e1n a sus corceles y liberar\u00e1n las monta\u00f1as y la tierra.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos por un momento ante la imagen de un caballero a caballo. Un hombre montado en un caballo, con el que se comunica a trav\u00e9s de los movimientos sutiles de su cuerpo, recuerda un centauro. En esta forma m\u00edtica, mitad caballo, mitad hombre, apuntando con un arco a las estrellas, los alquimistas vieron la combinaci\u00f3n perfecta de cuerpo, alma y esp\u00edritu. El centauro con la cabeza, el pecho y los brazos de un hombre, as\u00ed como el tronco y las patas de un caballo sugiere una imagen de la trinidad divina constre\u00f1ida en un cuerpo animal de cuatro patas (el cuatro es el n\u00famero de la tierra).&nbsp; Es tambi\u00e9n la imagen del Esp\u00edritu que gradualmente toma control sobre los instintos animales en el hombre. Esta imagen no es accidental, porque se refiere a las influencias de J\u00fapiter que aparecen al final del proceso de la nigredo.<\/p>\n<p>J\u00fapiter, en contraste con Saturno, oscuro, fr\u00edo, melanc\u00f3lico y terrenal, trae optimismo, calor e idealismo, pero tambi\u00e9n una tendencia a la exageraci\u00f3n y la falta de moderaci\u00f3n. Como en el centauro, vemos aqu\u00ed una combinaci\u00f3n de lo divino y lo animal. Tambi\u00e9n podemos ver la misma imagen en la figura b\u00edblica de Juan el Bautista, descrita como <em>\u00abla voz que clama en el desierto\u00bb<\/em>. Como leemos en el Evangelio de Marcos (Mc. 1, 6):<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>Juan estaba vestido de pelo de camello, y ten\u00eda un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y com\u00eda langostas y miel silvestre.<\/em><\/p>\n<p>El pelo de camello, en el que Juan est\u00e1 vestido, se asocia al cuerpo terrenal del cual los instintos animales no han sido completamente erradicados. En este cuerpo, sin embargo, ya existe una fuerza de transmutaci\u00f3n, cuyo s\u00edmbolo es un camello. Este animal del desierto tiene la capacidad de convertir las reservas de grasa almacenada en energ\u00eda y agua. El cintur\u00f3n de cuero en las caderas de Juan ilustra su voluntad de distanciarse de los aspectos m\u00e1s bajos de su naturaleza. Las langostas que come es energ\u00eda que absorbe lo que es denso y bajo, y la miel es el oro del Esp\u00edritu, con el que lentamente comienza a vestirse. La tercera estrofa del poema de Mar\u00eda Konopnicka se refiere a esta etapa del camino, cuando habla de \u00abvientos galopando por el sendero de la estepa\u00bb y \u00abherraduras de oro de los corceles\u00bb.<\/p>\n<p>Las energ\u00edas de J\u00fapiter alimentan a Juan con la fuerza de los ideales, la esperanza y la luz. El caballero de brillante armadura, que personifica las virtudes del alma, le ofrece al muchacho un tronco en llamas que debe iluminar las etapas posteriores de su camino. Juan sale de la gruta transformado, purificado y enriquecido con la luz del Esp\u00edritu que circula en su sangre. Su salida de la gruta a la luz del d\u00eda, anuncia el comienzo del <strong>albedo<\/strong>, la siguiente etapa del proceso alqu\u00edmico. Esta salida de la cueva se puede comparar con el nacimiento del alma nueva en el hombre, cuyo s\u00edmbolo es Jes\u00fas. Esta alma nace de la chispa de la que hemos hablado anteriormente.<\/p>\n<p>Juan regresa con su propia gente y comienza a compartir su Luz con los dem\u00e1s. \u00c9l camina por el camino de disminuirse a s\u00ed mismo para que el Otro en \u00e9l, el alma nueva, Jes\u00fas, pueda crecer en fuerza. La leyenda termina con la fase del albedo.<\/p>\n<p>Sin embargo, Juan recibe la promesa de que, cuando llegue el momento, todos los caballeros durmientes (las fuerzas de Cristo) despertar\u00e1n en su sistema y liberar\u00e1n a su alma del mundo de la materia; as\u00ed podr\u00e1 regresar a su hogar espiritual.<\/p>\n<p>Hay dos etapas del camino ante \u00e9l:<br \/>\n&#8211; <strong>citrinitas<\/strong>, bajo el patrocinio de Venus y La Luna, que es sin\u00f3nimo de purificaci\u00f3n, maduraci\u00f3n del alma nueva y de tejido de su vestido de luz,<\/p>\n<p>&#8211; la etapa de transici\u00f3n, entre citrinitas y rubedo, bajo el patrocinio de Marte, cuando se produce la crucifixi\u00f3n, s\u00edmbolo de la muerte total del antiguo \u00abyo\u00bb. La culminaci\u00f3n del proceso es la etapa de <strong>rubedo<\/strong>, cuando el oro del Esp\u00edritu circula en la sangre humana. Es cuando el alma de Juan, cual novia divina, realiza sus esponsales con el Esp\u00edritu, tal como aparece en el Apocalipsis de San Juan:<\/p>\n<p><em>\u201cUna mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.\u201d <\/em>(Apocalipsis 12, 1).<\/p>\n<p>Tanto el Juan de la leyenda, como cada uno de nosotros, reciben esa promesa:<\/p>\n<p><em>Y cuando pasen cien d\u00edas, cien noches pasar\u00e1n, con corazones llenos de poder se levantar\u00e1n caballeros, los caballeros se levantar\u00e1n, los caballos montar\u00e1n, y encender\u00e1n estrellas en la corona dorada.<\/em><\/p>\n<p>\u00abEs la libertad\u00bb de la que habl\u00f3 el viejo monta\u00f1\u00e9s.<\/p>\n","protected":false},"author":917,"featured_media":8852,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-90568","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/917"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90568"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90568"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}