{"id":90038,"date":"2020-01-02T15:26:55","date_gmt":"2020-01-02T15:26:55","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/prisioneros-del-tiempo-existe-una-salida\/"},"modified":"2020-01-02T15:26:55","modified_gmt":"2020-01-02T15:26:55","slug":"prisioneros-del-tiempo-existe-una-salida","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/prisioneros-del-tiempo-existe-una-salida\/","title":{"rendered":"Prisioneros del tiempo: \u00bfexiste una salida?"},"content":{"rendered":"<p>No nacemos por voluntad propia. Recibimos esta vida y, con ella, una fecha de caducidad, que tampoco es fijada por nosotros. Y vamos creciendo, viviendo, haciendo las cosas que normalmente todas las personas hacen: crear una familia, trabajar, pagar facturas, darnos gustos particulares, envejecer\u2026<\/p>\n<p>El tiempo pasa y nuestra vida se extingue. Vivimos en un mundo en constante transformaci\u00f3n, donde nosotros, aun contra nuestra voluntad, cambiamos simplemente por la acci\u00f3n del tiempo. La persona que \u00e9ramos de ni\u00f1os, luego adultos y despu\u00e9s ancianos, se constituye, con muchas variables, a trav\u00e9s de los valores, la percepci\u00f3n del mundo y la consciencia que vamos adquiriendo a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Y a pesar de que estamos atrapados en este camino del tiempo, hemos emprendido cambios personales. Estudiamos, conseguimos cambiar h\u00e1bitos -nos esforzamos por ser m\u00e1s saludables, m\u00e1s productivos en el trabajo, m\u00e1s cultos-, pero no conseguimos romper con nuestra limitaci\u00f3n fundamental: la de ser una consciencia egoc\u00e9ntrica, que ve el mundo desde una perspectiva separada del todo.<\/p>\n<p>Nuestra consciencia egoc\u00e9ntrica puede incluso ser una consciencia ego-ampliada. Podemos tener compasi\u00f3n por los animales, por el planeta en que vivimos, podemos ampliar nuestro ego personal a un ego familiar, que percibe a su familia como la cosa m\u00e1s importante y busca protegerla; podemos incluso expandir nuestra consciencia al ego de un pa\u00eds, que eventualmente podr\u00eda enfrentarse a otros pa\u00edses. Pero, por mucho que ampliemos esa consciencia a n\u00facleos mayores, seguimos siendo seres fundamentalmente egoc\u00e9ntricos y lo demostramos a la primera ocasi\u00f3n en que pisan nuestro callo y reaccionamos, listos para devolver el golpe, atacar, o huir, en caso de que tengamos miedo.<\/p>\n<p>A pesar de ello, muchas personas, en general la mayor\u00eda de las personas, siguen aparentemente satisfechas con sus vidas, dejando que el camino del tiempo las lleve sin preguntarse mucho por qu\u00e9 la vida es as\u00ed, qu\u00e9 espera de nosotros y qui\u00e9nes somos realmente.<\/p>\n<p>Otras personas se sienten como Bill Murray en la pel\u00edcula <em>El D\u00eda de la Marmota<\/em> (1993). En ella interpreta a un reportero que, por razones desconocidas, queda atrapado todos los d\u00edas en el mismo d\u00eda, el d\u00eda en que \u00e9l hac\u00eda el reportaje sobre la tradicional conmemoraci\u00f3n en una ciudad de las supuestas previsiones meteorol\u00f3gicas de una marmota.&nbsp; Se despierta siempre el mismo d\u00eda y todo se repite, caus\u00e1ndole ello una profunda angustia.<\/p>\n<p>Hay personas que sienten inquietud por el correr de los d\u00edas, tal como el reportero de la pel\u00edcula, como si estuvieran atrapadas en un \u201cd\u00e9j\u00e0 vu\u201d, y por eso parten en busca de un sentido m\u00e1s amplio para sus vidas. Tales personas son almas que han madurado en el girar de la rueda de la vida y de la muerte, la rueda que en la India llaman S\u00e1msara. Seg\u00fan esta visi\u00f3n, las experiencias de la vida tienen como objetivo recordarnos que hay una consciencia m\u00e1s profunda en nuestro ser, que no es egoc\u00e9ntrica, que proviene del Todo y es eterna, y con la que podemos sintonizarnos por completo.<\/p>\n<p>Esta consciencia est\u00e1 vinculada al aliento de una vida plena. Si la descubrimos interiormente, podemos desvelar el verdadero sentido de nuestra existencia. Esa es la tarea que tenemos como pasajeros de este viaje. Todos somos \u00abpasajeros\u00bb o \u00abviajeros\u00bb, comprometidos en un viaje del que hemos o\u00eddo hablar innumerables veces, a trav\u00e9s de historias contenidas en pel\u00edculas y libros, o incluso transmitidas oralmente por los ancianos (en el caso de comunidades tradicionales). Viaje que, a pesar de repetirse una y otra vez, desconocemos casi por completo.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, podemos entender los cambios en la actitud del reportero de la pel\u00edcula despu\u00e9s de darse cuenta de que estaba atascado en un c\u00edrculo vicioso.&nbsp; En los primeros \u00abd\u00edas repetidos\u00bb su actitud fue de negaci\u00f3n e irritaci\u00f3n: la idea de permanecer por tiempo indefinido en la ciudad, en la fecha conmemorativa y en el trabajo que \u00e9l odiaba, era aterradora. Sin embargo, pronto el personaje se da cuenta de que podr\u00eda sacar provecho de la situaci\u00f3n. Su actitud confirma entonces la imagen arrogante y egoc\u00e9ntrica que contempla el espectador al principio de la pel\u00edcula: ahora es un especulador astuto, un aprovechado, que recoge informaci\u00f3n un d\u00eda para usarla en su beneficio al d\u00eda siguiente. Y, habiendo llegado a ser muy bueno en ello, utiliza sus habilidades para intentar conquistar a la mujer que \u00e9l cre\u00eda era el amor de su vida. Sin embargo, las habilidades adquiridas a trav\u00e9s del enga\u00f1o y el ego\u00edsmo no fueron capaces de ayudarle a tener \u00e9xito en ese intento. El resultado fue la frustraci\u00f3n, que se extiende al conjunto de su vida. Vencido por el aburrimiento y la angustia, se suicida varias veces, despert\u00e1ndose siempre a las seis de la ma\u00f1ana, en la misma habitaci\u00f3n de hotel y con el mismo disgusto.<br \/>\nEn esta historia podemos ver una representaci\u00f3n del referido viaje del ser humano en busca del sentido de la vida.<\/p>\n<p>Despertamos a esta b\u00fasqueda cuando percibimos el vac\u00edo esencial del paso del tiempo, cuando sentimos plenamente que, de hecho, \u00abno hay nada nuevo bajo el sol\u00bb. Es como si todo siempre se repitiera, y esa repetici\u00f3n nos causa disgusto.<\/p>\n<p>Pero con la capacidad de observar reci\u00e9n adquirida nos sentimos tentados a convertirnos en due\u00f1os del tiempo y, ante la previsibilidad del mundo, creemos haber encontrado la llave de la sabidur\u00eda, la misma llave que abrir\u00eda la prisi\u00f3n del tiempo. Craso error. En realidad, solo percibimos la existencia de algo grandioso, tan grandioso que ser\u00eda capaz de llenar el vac\u00edo abierto por la percepci\u00f3n del ciclo repetitivo. Pero el proceso de transformaci\u00f3n de consciencia no se consum\u00f3. Pues a\u00fan sigue siendo nuestra consciencia egoc\u00e9ntrica la que gu\u00eda nuestras acciones; y es con ella con la que nos acercamos a aquel \u00abalgo grandioso\u00bb, con la certeza de conquistarlo. Y cuando nuestras expectativas se frustran, nos damos cuenta de que nada ha cambiado realmente, seguimos siendo prisioneros del tiempo.<\/p>\n<p>Es entonces cuando, si el anhelo es genuino, nuestra capacidad de observaci\u00f3n se eleva a un nivel superior y pasamos a encarar el tiempo sin ansiedad ni expectativa. Al igual que sucedi\u00f3 con el reportero de la pel\u00edcula, estamos convencidos de que las acciones egoc\u00e9ntricas no pueden ayudarnos a encontrar el sentido de la vida, y despu\u00e9s de habernos aferrado a un auto-olvido, dej\u00e1ndolo atr\u00e1s, ahora se aclara nuestra visi\u00f3n y se disuelven las ilusiones sobre nosotros mismos y el mundo.<\/p>\n<p>Nos acostumbramos a mirar hacia afuera y a percibir todo desde afuera hacia adentro, y pensamos que los cambios tambi\u00e9n tienen que suceder de afuera hacia adentro, pero, como dec\u00eda Gandhi, \u00abtenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo\u00bb. Un cambio fundamental y real de consciencia solo sucede a partir de ese n\u00facleo de nuestra consciencia que no es egoc\u00e9ntrico, ni susceptible a la mutabilidad de las cosas. A partir del momento en que ese n\u00facleo es vivificado, surge una nueva percepci\u00f3n, una consciencia que nos eleva desde la condici\u00f3n de prisioneros del tiempo a la libertad y la consciencia de nosotros mismos, como sucedi\u00f3 con el reportero de <em>El D\u00eda de la Marmota.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"text-align-justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7304,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063],"tags_english_":[],"class_list":["post-90038","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/90038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7304"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90038"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=90038"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=90038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}