{"id":89898,"date":"2019-11-05T08:00:30","date_gmt":"2019-11-05T08:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/imaginacion-creadora-transformacion-a-traves-de-la-percepcion\/"},"modified":"2019-11-05T08:00:30","modified_gmt":"2019-11-05T08:00:30","slug":"imaginacion-creadora-transformacion-a-traves-de-la-percepcion","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/imaginacion-creadora-transformacion-a-traves-de-la-percepcion\/","title":{"rendered":"Imaginaci\u00f3n creadora &#8211; Transformaci\u00f3n a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El investigador franc\u00e9s Henri Corbin se ha ocupado, en numerosas publicaciones, de la m\u00edstica del Islam. Una de sus grandes obras es <em>L&#8217;imagination cr\u00e9atrice dans le soufism d&#8217;Ibn &#8216;Arabi<\/em> (La imaginaci\u00f3n creadora en el Sufismo de Ibn Arabi)<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\" title=\"\">[i]<\/a>. &nbsp;Esta obra representa su intento de &nbsp;\u00abentender\u00bb, desde dentro, los pensamientos de Ibn Arabi (1165-1240), uno de los profesores m\u00e1s importantes del sufismo. La \u00fanica manera de entenderlo es convertirse, por un momento, en su disc\u00edpulo, acercarse a \u00e9l como \u00e9l mismo se acerc\u00f3 a muchos maestros del sufismo. Por un momento<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\" title=\"\">[ii]<\/a>, tratemos de compartir su espiritualidad con \u00e9l.<\/p>\n<p>En general, esta rese\u00f1a del Libro de Corbin, se limita esencialmente a exponer algunos aspectos de su contenido. Se trata de un potencial de consciencia a la espera de su desarrollo. En la actualidad, Ibn Arabi, que ha ejercido una enorme influencia sobre la m\u00edstica del Islam, comienza a adquirir relevancia m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras religiosas. Se trata de comprender y experimentar la Verdad.<\/p>\n<p>\u00a1El libro de Corbin, en un lenguaje moderno, abre horizontes internos de una profundidad y un alcance impresionantes!<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n del exterior de las cosas, y la necesidad de estudiarlas, inspir\u00f3 la cooperaci\u00f3n mundial entre cient\u00edficos naturales. De manera similar, la percepci\u00f3n de los mundos interiores de la vida podr\u00eda conducir a una cooperaci\u00f3n de personas que exploran las dimensiones ps\u00edquicas.<\/p>\n<p>La imaginaci\u00f3n creadora, la herramienta para ello, no es nueva. Sin embargo, en los \u00faltimos siglos ha pasado a segundo plano y ha sido olvidada o descalificada en comparaci\u00f3n con el deseo de descifrar el mundo material. En la \u00e9poca del Renacimiento, la imaginaci\u00f3n creadora estaba presente en Europa occidental. Corbin nos recuerda a Jakob B\u00f6hme, J.G. Gichtel, Valentin Weigel, Swedenborg y a otros, afirmando que los sucesores de Ibn &nbsp;Arabi &nbsp;se habr\u00edan llevado muy bien con el c\u00edrculo que se reun\u00eda alrededor de Johann Valentin Andreae (en el que se formaron los tres manifiestos Rosacruces, 1614-1616)<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\" title=\"\">[iii]<\/a>. En el \u00faltimo siglo, el inter\u00e9s por la imaginaci\u00f3n creadora comenz\u00f3 a reavivarse<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\" title=\"\">[iv]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Sobre la estructura de la realidad<\/strong><\/p>\n<p>Percibir, significa participar en la realidad, y lo que percibimos, siempre es nuestra realidad. Ibn Arabi se\u00f1ala, de acuerdo con las ense\u00f1anzas intr\u00ednsecas de todas las religiones, que hay tres niveles de realidad que son radicalmente diferentes (y que, de hecho, solo el nivel m\u00e1s elevado merece el t\u00edtulo de realidad inmutable).<\/p>\n<p>Conocemos el mundo visible que es accesible a nuestros sentidos y a los instrumentos cient\u00edficos que dise\u00f1amos. Adem\u00e1s, como su polo de poder, existe el mundo espiritual divino de las ideas puras, de las que parten impulsos creadores. Y entre las dos esferas est\u00e1 el mundo espiritual. Es una sustancia sutil en la que las im\u00e1genes de las ideas divinas se presentan como formas arquet\u00edpicas. El mundo espiritual est\u00e1 poblado de muchas maneras. Sus criaturas tambi\u00e9n son creadoras: crean la forma en nuestro mundo y alimentan sus impulsos en las formas as\u00ed creadas.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n imaginativa se centra en este plano medio de la realidad. Desde all\u00ed se forman tambi\u00e9n los \u00f3rganos necesarios para percibirla. En el ser humano est\u00e1n presentes los tres niveles de realidad, aunque solo uno de ellos se haya desarrollado completamente. Una vez que los ojos se abran a la imaginaci\u00f3n creadora, se habr\u00e1 dado un paso adelante. Se est\u00e1 abriendo otra esfera de realidad. Al mismo tiempo, se acerca el sentido de la existencia, porque, como Ibn Arabi y muchos otros indican, nuestro mundo se est\u00e1 desarrollando desde el interior<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\" title=\"\">[v]<\/a>. Ibn Arabi compara nuestro mundo con un libro que ha ca\u00eddo del cielo<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\" title=\"\">[vi]<\/a>. &nbsp;Solo desde all\u00ed el contenido del libro puede ser descifrado de la manera correcta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sobre el Creatividad<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, la imaginaci\u00f3n creadora va m\u00e1s all\u00e1 de la percepci\u00f3n y el reconocimiento. Es \u00abcreadora\u00bb, porque a trav\u00e9s de ella los entornos interiores reciben impulsos, son revividos y fertilizados. El perceptor y lo percibido se impregnan y se transforman unos en otros. El perceptor adquiere una nueva forma espiritual, a la que pertenecen los nuevos \u00f3rganos de la imaginaci\u00f3n<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\" title=\"\">[vii]<\/a>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ibn Arabi, la Creaci\u00f3n es un proceso interminable<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\" title=\"\">[viii]<\/a>. En cada momento, la divinidad saca a la luz su potencial desde el nivel m\u00e1s elevado de la realidad. Y lo hace usando su propia imaginaci\u00f3n, la imaginaci\u00f3n divina, el poder divino de la concepci\u00f3n. El nivel m\u00e1s elevado est\u00e1 formado por los \u00abnombres divinos\u00bb, es decir, las cualidades e ideas divinas. Son elementos vivientes de la divinidad y en ellos vive la necesidad de manifestarse, de presentarse en formas f\u00edsicas. Por lo tanto, se manifiestan en los reinos ps\u00edquicos de la materia sutil como entidades inmortales. Ibn &#8216;Arabi&#8217; tambi\u00e9n llama a estos reinos intermedios &#8216;La Nube&#8217;<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\" title=\"\">[ix]<\/a>.<\/p>\n<p>Este proceso genera entidades inmortales, \u00ababsolutas\u00bb<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\" title=\"\">[x]<\/a>, que a su vez producen im\u00e1genes propias, porque la imaginaci\u00f3n est\u00e1 en su propia naturaleza desde el nacimiento. As\u00ed es como se forma el mundo denso y cristalizado en el que vivimos. Cada especie de plantas y animales y cada uno de los seres humanos son el reflejo de una individualidad inmortal, y esta, a su vez, es el reflejo de un nombre divino. Esto significa que cada ser humano tiene una profundidad trascendental que se extiende a los reinos del alma y m\u00e1s all\u00e1 (en una segunda etapa), a los reinos de lo espiritual-divino. Ibn Arabi afirma que cada persona, en el fondo de s\u00ed mismo, tiene su propio \u00abEsp\u00edritu Santo\u00bb, su \u00abSe\u00f1or personal\u00bb, su propia relaci\u00f3n directa con lo espiritual-divino<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\" title=\"\">[xi]<\/a>, su \u201c\u00e1ngel del conocimiento y de la revelaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\" title=\"\">[xii]<\/a>.<\/p>\n<p>Toda la b\u00fasqueda de conocimiento de la humanidad se basa en esta dimensi\u00f3n oculta en \u00e9l, en este \u00abcielo interior\u00bb. El aspecto trascendente del individuo se proyecta en el ser humano mortal y lo impulsa a buscar la perfecci\u00f3n latente dentro de \u00e9l. As\u00ed como hay infinitos nombres divinos, cualidades divinas, hay innumerables diferencias en las formas individuales y personales de los seres humanos. Y debido a las acciones humanas, estas diferencias se multiplican hasta el infinito.<\/p>\n<p>Podemos percibir a las criaturas de la naturaleza (incluy\u00e9ndonos &nbsp;nosotros mismos), como meros seres naturales, ignorando as\u00ed la dimensi\u00f3n trascendental de la existencia de estas criaturas y de nuestra propia existencia. Percibimos la forma externa como el \u00fanico aspecto de su existencia y, con eso, su mundo interior ps\u00edquico permanece oculto para nosotros. Seg\u00fan Corbin, estamos atrapados en la trampa de la idolatr\u00eda<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\" title=\"\">[xiii]<\/a>. Entonces, consideramos la imaginaci\u00f3n mera fantas\u00eda, confundiendo lo imaginativo con lo imaginario, con algo que es claramente ideal<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\" title=\"\">[xiv]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, quien permite que emerja la imaginaci\u00f3n creadora, entra en un proceso de nacimiento espiritual en el que todo lo que percibe se revela en su interior. Simult\u00e1neamente, se revela el origen de la imaginaci\u00f3n, basado en la existencia de la imaginaci\u00f3n divina y creadora que est\u00e1 orientada hacia abajo, hacia los reinos de la materia densa y de la materia sutil. Puede (y quiere), generar un eco, una respuesta en la consciencia humana. El eco correcto es responder al descenso divino con una elevaci\u00f3n interior. Y esto ocurre a trav\u00e9s de las mismas fuerzas por las que desciende lo divino<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\" title=\"\">[xv]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero, quien permite que emerja la imaginaci\u00f3n creativa, entra en un proceso de nacimiento ps\u00edquico en el que todo lo que perciben revela su lado interno. Simult\u00e1neamente, se revela el origen de la imaginaci\u00f3n. Se basa en la imaginaci\u00f3n divina y creativa, que est\u00e1 dirigida hacia abajo, hacia los reinos de la \u00abmateria gruesa\u00bb y la \u00abmateria sutil\u00bb. Puede (y quiere), provocar un eco, una respuesta dentro de la mente humana. Y el eco \u00abcorrecto\u00bb es responder al descenso divino con un ascenso interior &#8211; que, a su vez, sucede a trav\u00e9s del mismo poder por el que desciende el divino. [15]<\/p>\n<p>Las energ\u00edas creadoras, a trav\u00e9s de las cuales se promueve la imaginaci\u00f3n creadora, se concentran en el coraz\u00f3n. En cierto modo, el coraz\u00f3n desarrolla un conjunto de \u201cojos ps\u00edquicos\u201d, inspirando un v\u00ednculo entre comprensi\u00f3n y amor<a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\" title=\"\">[xvi]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sobre lo simb\u00f3lico<\/strong><\/p>\n<p>Entonces, nuestro mundo aparece como una \u00abrepresentaci\u00f3n pura\u00bb, como un s\u00edmbolo. Este s\u00edmbolo remite a su origen trascendente y se convierte en una infinidad de \u00absombras luminiscentes\u00bb; sombras que testimonian de la luz que las crea<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\" title=\"\">[xvii]<\/a>. &nbsp;Todo lo que est\u00e1 vivo ante los ojos externos es transformado en s\u00edmbolo<a href=\"#_edn18\" name=\"_ednref18\" title=\"\">[xviii]<\/a> por la imaginaci\u00f3n creadora, como una maravilla inspiradora.<\/p>\n<p>Eso incluye a los propios seres humanos. La revelaci\u00f3n m\u00e1s importante revelada a un ser humano por la imaginaci\u00f3n creadora, es percibir con los sentidos y sentir con los sentimientos al \u00abotro divino\u00bb que hay en \u00e9l, su Se\u00f1or interior<a href=\"#_edn19\" name=\"_ednref19\" title=\"\">[xix]<\/a>. &nbsp;Es el contrapunto de nuestra existencia mortal. Corbin, una y otra vez, insiste en la visi\u00f3n de Ibn Arabi de que este \u00abopuesto complementario\u00bb del ser humano \u201cnunca encarna\u201d. Nunca asume la forma f\u00edsica de \u00abcarne y sangre\u00bb, permaneciendo siempre la prefiguraci\u00f3n, cuya intenci\u00f3n es generar una imagen cada vez mejor de s\u00ed misma. Llama a la imagen, es decir, al ser humano, a la resurrecci\u00f3n en los reinos \u00abcelestiales\u00bb sutiles<a href=\"#_edn20\" name=\"_ednref20\" title=\"\">[xx]<\/a>. Sin embargo, tambi\u00e9n en este caso se mantiene la dualidad, y el nombre divino se manifiesta ahora en el mundo espiritual.<\/p>\n<p>Ibn Arabi describe el modo en que el ser humano encuentra su realizaci\u00f3n en la percepci\u00f3n y el reconocimiento de su Se\u00f1or interior y de entrar en \u201csu para\u00edso\u201d<a href=\"#_edn21\" name=\"_ednref21\" title=\"\">[xxi]<\/a>. Aclara que los nuevos ojos, los \u00f3rganos de la imaginaci\u00f3n creadora, son en realidad los ojos del Dios interior<a href=\"#_edn22\" name=\"_ednref22\" title=\"\">[xxii]<\/a>.<\/p>\n<p>La lectura del libro de Henri Corbin no es f\u00e1cil, pero solo por el hecho de intentar captar los pensamientos de Ibn Arabi, este libro ya desencadena un proceso interno en nosotros. La mente racional, por s\u00ed sola, no puede verificar las afirmaciones de Ibn Arabi; para ello, es necesario que algo m\u00e1s profundo despierte. Siguiendo el camino de Ibn Arabi, Corbin sigue siendo un investigador que, con un lenguaje claro, esboza los contornos de una verdad multidimensional. Su libro, de acuerdo con las circunstancias de los tiempos actuales, es un est\u00edmulo para seguir un camino espiritual con responsabilidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\" title=\"\">[i]<\/a> Publicada en Par\u00eds en 1958, la traducci\u00f3n inglesa se public\u00f3 en Princeton, EE.UU., en 1969<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\" title=\"\">[ii]<\/a> Henri Corbin, L\u2019imagination cr\u00e9atrice dans le soufism d\u2019Ibn \u2019Arabi, p. 28 (en la versi\u00f3n inglesa p. 5)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\" title=\"\">[iii]<\/a> Ib\u00eddem, P\u00e1gs.113, 195 y con respecto a los rosacruces p.37 en versi\u00f3n francesa; &nbsp;y en versi\u00f3n inglesa p\u00e1gs. 92, 181 y con respecto a los rosacruces p.15<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\" title=\"\">[iv]<\/a> Escritores como Rudolf Steiner, Jan van Rijckenborgh, C.G. Jung y otros se han ocupado intensamente de ello. Incl\u00fayase tambi\u00e9n a Gary Lachman, Lost Knowledge of the Imagination (Conocimiento perdido de la imaginaci\u00f3n), Edimburgo 2017<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\" title=\"\">[v]<\/a> Ib\u00eddem, p.194 (en ingl\u00e9s p. 180)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\" title=\"\">[vi]<\/a> Ib\u00eddem, p. 48 (en ingl\u00e9s p. 28)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\" title=\"\">[vii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 196 (en ingl\u00e9s p. 182)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\" title=\"\">[viii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 111 (en ingl\u00e9s p. 91)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\" title=\"\">[ix]<\/a> Ib\u00eddem, p. 200 (en ingl\u00e9s p. 185)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\" title=\"\">[x]<\/a> Ib\u00eddem, p. 34 (en ingl\u00e9s p. 12)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\" title=\"\">[xi]<\/a> Ib\u00eddem, p. 39 (en ingl\u00e9s p. 18)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\" title=\"\">[xii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 42, 55, 74-82 (en ingl\u00e9s p. 21 y sig., 34 y sig., 54-62)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\" title=\"\">[xiii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 202 (en ingl\u00e9s p. 187)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\" title=\"\">[xiv]<\/a> Ib\u00eddem, p. 209 (en ingl\u00e9s p. 194)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\" title=\"\">[xv]<\/a> Ib\u00eddem, p. 203 (en ingl\u00e9s p. 188)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\" title=\"\">[xvi]<\/a> Ib\u00eddem, p. 119 (en ingl\u00e9s p. 98 y siguientes)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\" title=\"\">[xvii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 210 (en ingl\u00e9s p. 191 y siguientes)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref18\" name=\"_edn18\" title=\"\">[xviii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 101 (en ingl\u00e9s p. 80)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref19\" name=\"_edn19\" title=\"\">[xix]<\/a> Ib\u00eddem, p. 102 (en ingl\u00e9s p. 81)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref20\" name=\"_edn20\" title=\"\">[xx]<\/a> Ib\u00eddem, p. 105 (en ingl\u00e9s p. 84)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref21\" name=\"_edn21\" title=\"\">[xxi]<\/a> Ib\u00eddem, p. 150 (ingl\u00e9s: p. 132), tambi\u00e9n en el art\u00edculo titulado Encuentro eterno entre Rosacruces y Suf\u00edes (p. 64)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref22\" name=\"_edn22\" title=\"\">[xxii]<\/a> Ib\u00eddem, p. 168 (ingl\u00e9s p. 151); Tambi\u00e9n la cita del amor divino (P. 74)<\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":6903,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-89898","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/89898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6903"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89898"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=89898"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=89898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}