{"id":89733,"date":"2019-07-21T18:03:50","date_gmt":"2019-07-21T18:03:50","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-corazon-enfermo-parte-1\/"},"modified":"2019-07-21T18:03:50","modified_gmt":"2019-07-21T18:03:50","slug":"el-corazon-enfermo-parte-1","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-corazon-enfermo-parte-1\/","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n enfermo (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<p><em>Nunca impulsado a esta b\u00fasqueda:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Muerte y renacimiento!<\/em><\/p>\n<p><em>Sigues siendo un invitado l\u00fagubre<\/em><\/p>\n<p><em>en nuestra tierra sombr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (J. W. Goethe)<\/p>\n<p><strong><em>El coraz\u00f3n: \u00bfes una bomba de succi\u00f3n reemplazable?<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La cardiolog\u00eda moderna ha desarrollado algunas t\u00e9cnicas de diagn\u00f3stico sorprendentes, que nos informan sobre la calidad del sistema cardiovascular y su funcionalidad. A pesar de este gigantesco desarrollo, la principal causa de muerte hoy son las enfermedades cardiovasculares, particularmente en nuestra civilizaci\u00f3n occidental.<\/p>\n<p>Las t\u00e9cnicas reparadoras y quir\u00fargicas tambi\u00e9n se han perfeccionado de manera admirable, de modo que se pueden intercambiar v\u00e1lvulas card\u00edacas defectuosas, se puede reparar la obstrucci\u00f3n de los vasos mediante puentes o baipases, se pueden implantar corazones artificiales temporales en el cuerpo si el m\u00fasculo card\u00edaco se ha vuelto inestable, etc. Los marcapasos artificiales funcionales pueden controlar la frecuencia del pulso y, finalmente, los trasplantes de coraz\u00f3n son posibles si el \u00f3rgano ha dejado de funcionar por completo y ya no puede latir por s\u00ed solo.<\/p>\n<p>La base de este enorme desarrollo es la visi\u00f3n mecanicista-fisiol\u00f3gica del \u00f3rgano card\u00edaco como una bomba de succi\u00f3n que pulsa r\u00edtmicamente, como propone la teor\u00eda de William Harvey ya en 1628.<\/p>\n<p>Sin embargo, en este enfoque sintom\u00e1tico y puramente mecanicista del coraz\u00f3n humano, la comprensi\u00f3n real del significado del coraz\u00f3n humano y las causas de las enfermedades card\u00edacas siguen siendo confusas.<\/p>\n<p><strong><em>Inteligencia del coraz\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se han producido hallazgos completamente nuevos en la investigaci\u00f3n energ\u00e9tica de nuestro ser, que sin embargo todav\u00eda no son muy apreciados por la medicina card\u00edaca cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>Hemos aprendido mucho m\u00e1s sobre este \u00f3rgano especial y sus m\u00faltiples funciones vitales a partir de las mediciones de la frecuencia card\u00edaca y su fina variabilidad. Esto nos muestra claramente que nuestro coraz\u00f3n logra mucho m\u00e1s que simplemente bombear sangre a trav\u00e9s de los vasos del cuerpo. Este \u00f3rgano, para los humanos, es un segundo cerebro, por as\u00ed decirlo. Su sistema nervioso consta aproximadamente de cuarenta mil neuronas, y est\u00e1 interconectado con nuestro cerebro en diferentes niveles e intercambia informaci\u00f3n vital con el mismo. Controla la informaci\u00f3n cognitiva y emocional, al igual que lo hacen las \u00e1reas superiores del cerebro. Est\u00e1 en estrecha comunicaci\u00f3n con la am\u00edgdala, nuestro centro cerebral, en el que se juzgan y procesan todas nuestras emociones, miedos e instintos. As\u00ed, podemos decir que nuestro coraz\u00f3n es capaz de \u201cpensar\u201d.<\/p>\n<p>Esta investigaci\u00f3n de nuestra \u00abinteligencia card\u00edaca\u00bb tambi\u00e9n puede mostrarnos que los sentimientos de alegr\u00eda, amor y agradecimiento tienen un efecto medible y alineado armoniosamente con los ritmos card\u00edaco y respiratorio, mientras que la ira, el estr\u00e9s y el miedo perturban este equilibrio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;nos muestra claramente que una consonancia o una disonancia en estos ritmos psicosom\u00e1ticos, la sincronizaci\u00f3n o el caos, juegan un papel en nuestra salud y, particularmente, en nuestro proceso de envejecimiento biol\u00f3gico que hasta ahora no se ha tenido muy en cuenta.<\/p>\n<p>El comportamiento de resonancia de las c\u00e9lulas musculares fusiformes en un coraz\u00f3n sano, que se contraen todas al mismo tiempo despu\u00e9s de un impulso del nodo sinusal, es un excelente ejemplo de cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica y promotora de la salud. Este comportamiento nos recuerda los movimientos sincr\u00f3nicos de un banco de peces.<\/p>\n<p>Nuestro coraz\u00f3n nos muestra su comportamiento amoroso hasta en cada una de las c\u00e9lulas. Una c\u00e9lula est\u00e1 ah\u00ed para las dem\u00e1s, sin ninguna excepci\u00f3n, y todas reciben impulsos de un centro. Esto es innato, por as\u00ed decirlo, en las c\u00e9lulas card\u00edacas sanas. En un cultivo, podemos ver que dos c\u00e9lulas del coraz\u00f3n con diferentes latidos del mismo coraz\u00f3n saltan a una sincronizaci\u00f3n repentina cuando se acercan, incluso antes de que se toquen.<\/p>\n<p>Por lo tanto, queda claro incluso a nivel celular si somos poco entusiastas o si hay un coraz\u00f3n ambivalente latiendo en nuestro pecho.<\/p>\n<p><strong><em>El coraz\u00f3n original: la puerta creativa de nuestra vida individual<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Si echamos una mirada m\u00e1s profunda al misterio de nuestro coraz\u00f3n, nos encontraremos con algunos procesos fascinantes en el desarrollo embrionario, que nos dejar\u00e1n asombrados. El coraz\u00f3n se desarrolla en la tercera semana de embarazo, por encima de la futura cabeza. Es el coraz\u00f3n original. Est\u00e1 lleno de c\u00e9lulas sangu\u00edneas que se forman al principio y se comportan de manera extra\u00f1a. &nbsp;En el coraz\u00f3n embrionario el l\u00edquido &nbsp;se queda de repente completamente quieto durante aproximadamente 48 horas. Est\u00e1 lleno de un silencio din\u00e1mico. Es como si una semilla espiritual de amor y sabidur\u00eda fuera sembrada en el coraz\u00f3n durante este silencio. Este coraz\u00f3n original solo consta de una c\u00e1mara, todav\u00eda est\u00e1 en unidad. Despu\u00e9s de estas 48 horas, el coraz\u00f3n original se mueve desde el lugar por encima de la cabeza hasta la mitad del cuerpo del embri\u00f3n en desarrollo. [v\u00e9ase Michael Shea y Erik Sliepen: <em>Embryonale Entwicklung. Forschungen zur Biodynamischen Wahrnehmung<\/em> &nbsp;(<em>Desarrollo embrional. Investigaci\u00f3n sobre la percepci\u00f3n biodin\u00e1mica<\/em>)].<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de una c\u00e1mara permanece en su unidad hasta el nacimiento. Durante el tiempo embrionario solo hay una c\u00e1mara card\u00edaca y un sistema circulatorio. Al nacer, cuando respiramos por primera vez, el coraz\u00f3n se abre a un sistema de dos c\u00e1maras, y es entonces cuando se produce la gran circulaci\u00f3n corporal; esta lleva la sangre a los \u00f3rganos internos y a todo el cuerpo, y tambi\u00e9n la peque\u00f1a circulaci\u00f3n pulmonar comienza su trabajo. Solo nos sumergimos en el mundo doble al nacer, cuando, llorando, respiramos por primera vez.<\/p>\n<p>Si ampliamos nuestro \u00e1ngulo de visi\u00f3n de esta manera, quedar\u00e1 claro que el coraz\u00f3n es el centro determinante de la vida de nuestro organismo.<\/p>\n<p>Es la puerta tanto para nuestra encarnaci\u00f3n como para nuestra excarnaci\u00f3n. Realmente solo respiraremos nuestro \u00faltimo aliento cuando el coraz\u00f3n deje de latir, independientemente de la determinaci\u00f3n instrumental de la muerte cl\u00ednica.<\/p>\n<p><strong><em>El coraz\u00f3n: un recipiente muy sensible a nuestros sentimientos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Nuestro coraz\u00f3n material es el centro de control fisiol\u00f3gico en el fluido equilibrio de nuestro organismo. Es, al mismo tiempo, el recipiente a trav\u00e9s del cual se perciben y se pueden expresar nuestros sentimientos.<\/p>\n<p>Todos sabemos por experiencia que nuestro coraz\u00f3n late m\u00e1s r\u00e1pido cuando vemos a una persona amada. Tambi\u00e9n sabemos que nuestro coraz\u00f3n se detiene y comienza a tropezar cuando nos sacude una conmoci\u00f3n repentina.<\/p>\n<p>Cuando experimentamos una p\u00e9rdida repentina y dolorosa, nuestro coraz\u00f3n se siente como si estuviera \u00abroto\u00bb. Y los insultos o frustraciones repetidos conducen a un endurecimiento del coraz\u00f3n debido a una actitud de autodefensa del ego.<\/p>\n<p>Por lo tanto, entendemos que la causa de los problemas card\u00edacos tambi\u00e9n son siempre <em>problemas del coraz\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p><strong><em>El coraz\u00f3n como templo de nuestra alma<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El coraz\u00f3n tiene un significado aun mayor que el de v\u00ednculo con nuestras emociones, es el templo de nuestra alma, de nuestro verdadero yo.<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n, en medio de nuestro sistema vital, la innata chispa de luz divina toca nuestro ser biol\u00f3gico. Aqu\u00ed, la eternidad irrumpe en la temporalidad. Los encuentros con nuestra identidad espiritual tienen lugar en el silencio de nuestro coraz\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1 el \u00fatero de nacimiento de la intuici\u00f3n pura del alma. Y aqu\u00ed est\u00e1 la puerta para un eventual despertar en un espacio transpersonal de conciencia, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y el espacio.<\/p>\n<p>Nuestra l\u00f3gica racional del yo recoge su conocimiento de las experiencias del mundo sensorial, que son, sin embargo, enga\u00f1osas. El coraz\u00f3n, que se ofrece con una presencia silenciosa, sabe y comprende. El coraz\u00f3n tiene su propia sabidur\u00eda que trasciende, con mucho, el conocimiento de la mente racional.<\/p>\n<p>Sri Aurobindo escribe en su folleto \u201c La hora de Dios\u201d: <em>Mant\u00e9n tu alma alejada del ruido del ego, aunque sea solo por un tiempo, entonces puedes encontrar lo inesperado, lo impredecible, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda inteligencia mundana.<\/em><\/p>\n<p>En esos momentos de silencio, podemos escuchar el pulso c\u00f3smico en nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.logon.media\/es\/el-corazon-enfermo-parte-2\">(Contin\u00faa en la Parte 2)<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":6445,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110089],"tags_english_":[],"class_list":["post-89733","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-science-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/89733","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6445"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89733"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89733"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=89733"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=89733"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}