{"id":89481,"date":"2019-02-28T06:38:55","date_gmt":"2019-02-28T06:38:55","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-golem-segunda-parte-el-presente\/"},"modified":"2019-02-28T06:38:55","modified_gmt":"2019-02-28T06:38:55","slug":"el-golem-segunda-parte-el-presente","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-golem-segunda-parte-el-presente\/","title":{"rendered":"El G\u00f3lem. Segunda Parte: El Presente"},"content":{"rendered":"<p>En la primera parte de &#8216;El G\u00f3lem&#8217; vimos que la identidad y la imitaci\u00f3n tienen un papel fundamental en el \u00e9pico viaje humano a trav\u00e9s de los diferentes planos de la vida.<\/p>\n<p>Tomemos otro ejemplo de la mitolog\u00eda griega, que ilustra muy bien estas cuestiones. Esta vez el mito nos habla de Faet\u00f3n, hijo del dios Sol, Helios. Este joven dudaba de que Helios fuera realmente su padre, por lo que fue a su palacio. Este lo reconoci\u00f3 y Faet\u00f3n logr\u00f3 persuadirlo para que le concediera todo lo que le pidiera.<\/p>\n<p>Faet\u00f3n dese\u00f3, para consternaci\u00f3n de su padre, conducir el carro del dios Sol por un d\u00eda. Helios trat\u00f3 de disuadir a su hijo de su est\u00fapido plan, indic\u00e1ndole los peligros. Pero Faet\u00f3n insisti\u00f3 y finalmente Helios, obligado por su juramento, tuvo que cumplir la demanda de su hijo. Entonces el joven despeg\u00f3 y condujo el carro fuera de las puertas orientales del palacio solar. Pero pronto el temor de su padre se hizo realidad, porque Faet\u00f3n no pudo controlar a los cuatro caballos, que lanzaban fuego, y el carro se desvi\u00f3 de la \u00f3rbita requerida.<\/p>\n<p>Ello produjo grandes devastaciones en la Tierra: se originaron enormes incendios y los r\u00edos se evaporaron. Al ocurrir esto, la diosa de la Tierra alz\u00f3 la voz hacia el dios supremo Zeus, que actu\u00f3 y puso fin a la imprudencia de Faet\u00f3n con uno de sus rayos. El joven cay\u00f3 del cielo y no sobrevivi\u00f3 al accidente.<\/p>\n<p>Lo primero que nos llama la atenci\u00f3n es que Faet\u00f3n dude de su origen. Se encuentra en una especie de crisis de identidad, que desencadena una serie de eventos que conducen a un final catastr\u00f3fico. Necesitamos saber qui\u00e9nes somos para poder encontrar el camino correcto.&nbsp; Necesitamos conocer nuestro origen, tomar nuestro destino en nuestras propias manos. Es por ello por lo que el axioma \u00abCon\u00f3cete a ti mismo\u00bb estaba inscrito en el frontispicio del templo de Delfos. Y es exactamente esta falta de autoconocimiento lo que nos lleva a los poderosos brazos de un mundo lleno de ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Conocemos a nuestros padres, pero no a nuestro Padre celestial. Conocemos nuestros derechos civiles, pero no nuestros derechos divinos. \u00bfQu\u00e9 sabemos acerca de la herencia divina que est\u00e1 escondida en el centro de nuestro ser? \u00bfQu\u00e9 sabemos acerca del microcosmos en el que vivimos?<\/p>\n<p>Estos dos mitos griegos describen una parte de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>El ser humano celestial eligi\u00f3 un camino que lo encaden\u00f3 a la materia. Ya no pod\u00eda revelarse m\u00e1s el hombre celestial, y el otro estaba condenado a la inactividad: el sue\u00f1o de la muerte se apoder\u00f3 de \u00e9l. Hab\u00eda vendido su primogenitura celestial a los elementos en constante cambio. Tal vez usted diga: \u201c\u00bfEs \u00fatil para nosotros esta historia antigua? \u00bfNo deber\u00edamos vivir en el presente?\u00bb S\u00ed, deber\u00edamos. El continente lemuriano ha sido tragado por las olas hace mucho tiempo; su era fue seguida por la era atlante y luego por la era aria, en la que ahora vivimos.<\/p>\n<p>Han pasado cientos de miles de a\u00f1os. Las toscas personalidades lemurianas se han desarrollado a trav\u00e9s de las \u00e9pocas hasta convertirse en las personas que somos hoy. La personalidad f\u00edsica ha evolucionado y ahora est\u00e1 equipada con su propia inteligencia y consciencia. El orgulloso hombre del presente, es decir, nosotros, se llama a s\u00ed mismo la \u00abcorona de la creaci\u00f3n\u00bb. Pero es una corona de hojalata, con desagradables bordes afilados y diamantes hechos de vidrio. \u00bfNuestra inteligencia? \u00bfNuestra consciencia? \u00bfNo son tridimensionales, egoc\u00e9ntricas, dirigidas a nuestros propios beneficios y placeres, y no dejan tras de s\u00ed un rastro de devastaciones, como hizo Faet\u00f3n?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no est\u00e9n de acuerdo con estas conclusiones. Tal vez las encuentren extremas y ofensivas. Ya en Lemuria hab\u00eda una divisi\u00f3n entre el grupo que comprend\u00eda el peligro del desarrollo descendente, a los que se les llamaba \u201cHijos de la Luz\u201d, y el otro grupo, los \u201cHijos de las tinieblas\u201d, que continuaron con sus acciones experimentales en el mundo material, pues cre\u00edan en este camino de involuci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLos hijos de las tinieblas\u201d siempre se han esforzado en desarrollar una personalidad material perfecta. No piense que estos \u201chijos de las tinieblas\u201d son malas personas o criminales: una parte de ellos se inspira en los m\u00e1s altos ideales. Por ejemplo, se esfuerzan en eliminar todas las enfermedades que atormentan el cuerpo humano. El \u00fanico problema es que quieren lograr lo imposible. Quieren crear un cielo en la Tierra. En lugar de perseguir un renacimiento espiritual, cavan m\u00e1s profundamente en el pantano del mundo material.<\/p>\n<p>Debido a esta b\u00fasqueda continua, ahora, en nuestros tiempos, se est\u00e1 agregando un nuevo cap\u00edtulo al viejo libro del &#8216;G\u00f3lem&#8217;. Para obtener una visi\u00f3n m\u00e1s profunda de este tema, necesitamos saber algo sobre las doce fuerzas que gobiernan el mundo en que vivimos. Son las doce ideas principales del plan material de vida. Estas fuerzas son los doce Eones: representan doce ideas, doce ilusiones, doce intentos de transformar el mundo material en un para\u00edso.<\/p>\n<p>En la tercera parte de &#8216;El G\u00f3lem&#8217; intentaremos profundizar en los objetivos de las fuerzas e\u00f3nicas y sus aspiraciones en el mundo material.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":917,"featured_media":5702,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-89481","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/89481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/917"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89481"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=89481"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=89481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}