{"id":89470,"date":"2019-02-28T06:25:15","date_gmt":"2019-02-28T06:25:15","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-golem-primera-parte-el-pasado\/"},"modified":"2019-02-28T06:25:15","modified_gmt":"2019-02-28T06:25:15","slug":"el-golem-primera-parte-el-pasado","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-golem-primera-parte-el-pasado\/","title":{"rendered":"El G\u00f3lem. Primera Parte: El Pasado"},"content":{"rendered":"<p>Hay una figura muy antigua que acompa\u00f1a a la humanidad en su viaje por el plano material de la vida. Desde una perspectiva exterior vemos que dicho prototipo cambia de apariencia a lo largo de los tiempos, pero la esencia interior siempre permanece igual.<\/p>\n<p>El G\u00f3lem es un personaje de una leyenda jud\u00eda. Se presenta como un ser moldeado con arcilla al que un rabino le dio vida. Es posible que los occidentales nos hayamos familiarizado con este tema a trav\u00e9s de una novela de Mary Shelley \u00abFrankenstein o el moderno Prometeo\u201d. O, y esto es m\u00e1s probable, a trav\u00e9s de las numerosas pel\u00edculas que se han realizado sobre esta historia.<\/p>\n<p>Entendemos que realmente estamos tratando un tema muy antiguo; nos remontamos al antiguo continente de Lemuria o Mu. Los esoteristas piensan que el vasto continente lemuriano se hundi\u00f3 en las profundidades del oc\u00e9ano hace unos 850.000 a\u00f1os, y que Australia, Madagascar y la Isla de Pascua son restos que no fueron tragados por las olas.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo sobre Australia <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a>, Jan van Rijckenborgh<\/p>\n<p>escribe:<\/p>\n<p>\u201cLa personalidad animal extremadamente primitiva y burda de los lemurianos estaba impregnada de las m\u00f3nadas o seres celestiales, que todav\u00eda exist\u00edan alrededor del 90 por ciento en el campo original. En aquellos d\u00edas, una parte de la humanidad original todav\u00eda estaba en camino hacia el descenso completo al mundo material, la involuci\u00f3n. El ser humano celestial a\u00fan no hab\u00eda fallecido; Prometeo a\u00fan no estaba completamente atado. Sin embargo, esta parte de la humanidad ya hab\u00eda creado, sin la gu\u00eda divina, una personalidad primitiva, burda y deforme, sin ninguna inteligencia individual. Esta creaci\u00f3n animal era como un g\u00f3lem, un robot, un aut\u00f3mata vivo de carne, huesos y m\u00fasculos, que reaccionaba por completo a su creador semidivino. Este \u00abrobot\u00bb fue un instrumento infatigable de su creador semidivino, un juguete del hombre Original en decadencia, un instrumento con la ayuda del cual fue capaz de lidiar con la burda materia de la dial\u00e9ctica. De esta manera, este esclavo animal llev\u00f3 a cabo las peculiares y extra\u00f1as ideas y asignaciones de su propia m\u00f3nada, en la medida en que la burda materia le permiti\u00f3 hacerlo. Construy\u00f3 ciudades enormes con formas extra\u00f1as y tall\u00f3 enormes estatuas de roca de lava, que representan a las m\u00f3nadas\u201d.<\/p>\n<p>Por tanto, vemos que en aquellos d\u00edas una parte de la humanidad estaba ocupada con su declive en la materia: el lemuriano como ser doble fue el resultado de esta involuci\u00f3n. Uno puede preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 actuaron de esta forma, por qu\u00e9 eligieron este camino? De hecho, es la pregunta clave. Bueno, parece que nosotros, como seres humanos, tenemos un impulso interior de imitar a nuestro Creador. Seg\u00fan nuestras ra\u00edces divinas somos creadores, somos dioses. Pero ahora la segunda pregunta es: \u00bfc\u00f3mo realizamos este potencial divino? Lemuria nos muestra la idea equivocada, \u201ces el sue\u00f1o del cielo en la tierra\u201d.<\/p>\n<p>Result\u00f3 que la realidad fue bastante diferente. \u00bfQue pas\u00f3? El ser celestial cre\u00f3 un veh\u00edculo, una personalidad material, y asumi\u00f3 que su creaci\u00f3n se desarrollar\u00eda en un nuevo ser humano divino, en el que podr\u00eda vivir y ser. Era un desarrollo comprensible pero peligroso, porque la m\u00f3nada no debe proporcionar prueba de su divinidad en el mundo material. Eligi\u00f3 un camino que no le estaba destinado. Su creaci\u00f3n f\u00edsica, que es una con la materia y, por tanto, est\u00e1 controlada por las leyes de la materia, le domin\u00f3. El ser celestial qued\u00f3 atrapado en un veh\u00edculo de carne y ya no pudo revelarse, se cristaliz\u00f3 en su propia creaci\u00f3n y se convirti\u00f3 en una \u00abimagen de ojos muertos\u00bb.<\/p>\n<p>Las estatuas de la Isla de Pascua dan testimonio de una mordaz iron\u00eda: la m\u00f3nada fue representada en la materia por su personalidad lemuriana, por el robot controlado por \u00e9l. Sin embargo, su constructor no entendi\u00f3 que hab\u00eda registrado su propio futuro en un testamento de piedra. No comprendi\u00f3 que un d\u00eda ser\u00eda como su estatua: congelado e incapaz de realizar ninguna actividad. Y ahora esas estatuas se encuentran en una peque\u00f1a isla que a\u00fan no ha sido tragada por las olas. Con desesperaci\u00f3n, miran a lo lejos, buscando a alguien que vendr\u00e1 a rescatarlos de su perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>Las misteriosas estatuas de la Isla de Pascua hablan a nuestra imaginaci\u00f3n y a nuestro subconsciente. Tambi\u00e9n han sido objeto de teor\u00edas hist\u00f3ricas y cient\u00edficas. Sin embargo, seg\u00fan una leyenda local, estas colosales estatuas un d\u00eda llegaron por s\u00ed mismas. Desde un punto de vista espiritual, esa leyenda contiene algo de verdad, porque \u00bfno fue el hombre de luz celestial quien descendi\u00f3 y comenz\u00f3 a experimentar en el plano material de la vida? Este hombre perdi\u00f3 su libre albedr\u00edo debido a una concepci\u00f3n distorsionada de la vida.<\/p>\n<p>Debemos destacar que se incluya una referencia a Prometeo, tanto en la cita de Jan van Rijckenborgh como en el t\u00edtulo de la novela de Mary Shelley. Prometeo es un personaje de la mitolog\u00eda griega; su nombre significa \u00abel que piensa en el futuro\u00bb. Prometeo rob\u00f3 el fuego a los dioses y se lo dio a la gente, porque sinti\u00f3 que los seres humanos fueron muy pobremente dotados durante su creaci\u00f3n. Como castigo por su rebeli\u00f3n, Zeus lo encaden\u00f3 a las rocas, donde durante el d\u00eda un \u00e1guila le devoraba el h\u00edgado, que luego se regeneraba durante la noche. Finalmente, Prometeo fue liberado por H\u00e9rcules, que mat\u00f3 al \u00e1guila.<\/p>\n<p>A veces, las verdades espirituales universales est\u00e1n ocultas en los mitos. Vemos que en la era lemuriana el ser humano divino, el alma-esp\u00edritu ardiente, descendi\u00f3 a una creaci\u00f3n material como resultado de un experimento. El manas dej\u00f3 los mundos celestiales y se implant\u00f3 en un ser material. \u00bfEl resultado? Encadenado a las rocas, a la materia, sufre, y all\u00ed el \u00faltimo vestigio de su fuego divino es devorado por las fuerzas de la naturaleza. No es demasiado dif\u00edcil entender que nosotros mismos (\u201cel Prometeo encadenado\u201d) somos el resultado de este desarrollo. Prometeo est\u00e1 encadenado a nosotros en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, es nuestra verdadera identidad.<\/p>\n<p>Se pueden establecer ciertos paralelismos entre Prometeo y Lucifer: las acciones de ambos son rebeldes y experimentales. Ambos son portadores de Luz, pero su fuego espiritual se sumerge en un intento por establecer un reino terrenal. De ah\u00ed que veamos que la identidad y la imitaci\u00f3n juegan un papel fundamental en nuestro desarrollo. \u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfCu\u00e1l es mi origen? \u00bfCu\u00e1l es mi destino? \u00bfQu\u00e9 camino debo tomar?<br \/>\nSi alguien te pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres?\u00bb \u00bfQu\u00e9 responder\u00e1s?<\/p>\n<p>En la segunda parte de \u00abEl G\u00f3lem\u00bb exploraremos si nuestra existencia actual puede darnos algunas pistas sobre estas preguntas existenciales. <a name=\"_gjdgxs\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"\/\/\/C:\/Users\/wiesi\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/INetCache\/IE\/X0RU3A8T\/The%20Golem%201.rtf#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> Jan van Rijckenborg: \u201cEl ser humano y la m\u00f3nada\u201d, Pentagrama 6, 2008<\/p>\n","protected":false},"author":917,"featured_media":5677,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110115],"tags_english_":[],"class_list":["post-89470","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-zeitgeist-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/89470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/917"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5677"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89470"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=89470"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=89470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}