{"id":89110,"date":"2018-07-03T16:41:36","date_gmt":"2018-07-03T16:41:36","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/los-juegos-y-la-busqueda-de-la-autonomia\/"},"modified":"2018-07-03T16:41:36","modified_gmt":"2018-07-03T16:41:36","slug":"los-juegos-y-la-busqueda-de-la-autonomia","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/los-juegos-y-la-busqueda-de-la-autonomia\/","title":{"rendered":"Los juegos y la b\u00fasqueda de la autonom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Las matrioskas son las famosas mu\u00f1equitas rusas contenidas unas dentro de otras. Se supone que su origen est\u00e1 relacionado con una estatuilla japonesa de Buda, tallada en madera, que lleg\u00f3 a Mosc\u00fa a finales del siglo XIX, tra\u00edda por Savva Mamontov, fundador del c\u00edrculo art\u00edstico de la Colonia Abramtsevo. El Buda japon\u00e9s conten\u00eda en su interior otras 4 estatuillas m\u00e1s peque\u00f1as pero id\u00e9nticas. Lo interesante es que las mu\u00f1ecas huecas japonesas generalmente vienen en grupos de 7, representando a los dioses internos, seg\u00fan dicen.<\/p>\n<p>Nos gustar\u00eda hablar de lo mucho que estas mu\u00f1ecas dicen de nosotros, sobre todo con respecto a nuestra relaci\u00f3n con los juegos y la influencia que recibimos de ellos. Las Matrioskas son, al mismo tiempo, un fragmento del infinito y un paralelo con la vida que llevamos. De hecho, por parad\u00f3jico que pueda parecer, se sabe hoy que existen infinitos contenidos dentro de infinitos mayores. El conjunto infinito de n\u00fameros irracionales se considera mayor que el conjunto, tambi\u00e9n infinito, de los n\u00fameros racionales, y ambos est\u00e1n contenidos en el conjunto infinito de los n\u00fameros reales. Por otro lado, si establecemos que la vida que llevamos es un conjunto de \u00abjuegos\u00bb en los que estamos obligados a seguir las reglas, nos damos cuenta de que hay juegos de micro perspectiva contenidos en juegos de macro perspectiva.<\/p>\n<p>En ese paralelo, el juego de la vida en sociedad contiene el juego de la vida familiar, que contiene el juego de la vida amorosa, que contiene el juego de la individualidad. En la pr\u00e1ctica, es dif\u00edcil determinar en qu\u00e9 juego se encuentra. Tal vez la secuencia dada arriba est\u00e1 equivocada o tal vez var\u00eda de persona a persona (de acuerdo con las prioridades de cada uno).&nbsp; Pero parece inevitable que tarde o temprano nos demos cuenta de que esta relaci\u00f3n de contenci\u00f3n existe y que forma la estructura de nuestras vidas. Si nos mir\u00e1ramos desde fuera, ver\u00edamos un sistema abierto donde varios sistemas interact\u00faan, dando entradas y salidas unos a otros. Y nosotros, supuestamente en el control, respondemos a las condiciones que cada juego impone, si nos sentimos integrados al sistema, o las rechazamos, si percibimos el sistema como una prisi\u00f3n que nos priva de autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Buscamos autonom\u00eda, pero si, una vez m\u00e1s, nos mir\u00e1ramos desde fuera del sistema, ver\u00edamos la mara\u00f1a de factores que condicionan nuestras elecciones. Las condiciones de actitud, comportamiento y esfuerzo de nuestro empleador nos dan las reglas para el juego del trabajo, as\u00ed como las condiciones de la vida en familia nos dan las reglas para el juego familiar, y las condiciones de la vida amorosa, de la vida en las escuelas y de la vida cuando no trabajamos nos dan las reglas para el juego de las parejas, el juego estudiantil y el juego de los desempleados. Es dif\u00edcil ver d\u00f3nde empieza y d\u00f3nde termina.<\/p>\n<p>Por lo tanto, debemos concluir que la creencia de que poseemos autonom\u00eda es, en \u00faltima instancia, ilusoria. No tenemos autonom\u00eda ni siquiera sobre nosotros mismos, pues no somos m\u00e1s que personajes usados por otras personas en sus juegos, nos guste o no. Nosotros mismos nos transformamos en los personajes que debemos representar. Desde la primera infancia, somos impulsados a actuar. Nuestros padres nos observan, siendo los primeros espectadores de nuestros movimientos, esperando nuestra mejor actuaci\u00f3n. Se nos impide ser quienes realmente somos porque queremos cumplir las expectativas ajenas y las que creemos que son las nuestras. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos tener autonom\u00eda si nuestra vida se reduce a intentar alcanzar los est\u00e1ndares que los juegos en los que estamos insertados nos imponen?<\/p>\n<p>Espera, espera un segundo. Debido a que estamos jugando el juego de la escritura, tenemos que escribir de la manera en que pensamos que nos va a entender, y ya nos hemos alargado demasiado en la introducci\u00f3n hablando de juegos. El tema central de este art\u00edculo son los juegos electr\u00f3nicos, cuyo mercado es uno de los que m\u00e1s crecen en el mundo, y que ahora pasa a protagonizar su lectura.<\/p>\n<p>Los juegos electr\u00f3nicos han ca\u00eddo en el gusto popular desde hace tiempo y se les acusa de lanzarnos fuera de la realidad, como si antes de ellos no hubiera nada que realizara esa tarea. Los juegos electr\u00f3nicos son juegos dentro de juegos, adem\u00e1s de un subsistema entre tantos. Pero mejor que cualquier otro subterfugio de escape, los juegos propician interacci\u00f3n, permitiendo que realicemos en \u00e9l nuestras aspiraciones de hero\u00edsmo, habilidad, estrategia etc. A diferencia de la vida real, el juego nos trae prop\u00f3sitos muy claros: dice el camino a seguir, nos da atajos, herramientas y nos premia con cada logro. Nuestros castigos no son tan serios. En el juego puedo eliminar a mis enemigos y llegar al punto de morir, pero a\u00fan as\u00ed me levantar\u00e9 de mi silla ergon\u00f3mica y comer\u00e9 un s\u00e1ndwich con k\u00e9tchup, decepcionado, pero ileso. De todos los \u00abescapes de la realidad\u00bb de que disponemos, los juegos son los que m\u00e1s permiten nuestra interferencia. En \u00e9l nos sentimos libres y pensamos tener aquella autonom\u00eda mencionada en los p\u00e1rrafos anteriores.<\/p>\n<p>Porque reflejan la vida real &#8211; la misma donde el 3D no requiere gafas &#8211; los juegos son una fuente de observaci\u00f3n de nosotros mismos. Su \u00e9xito deja claro que huimos de la infelicidad, pues en ellos lo que queremos es saber por d\u00f3nde ir, tener libertad de elegir el camino, hallar tesoros\u2026<\/p>\n<p>Queremos rutas, pistas precisas, y los juegos ofrecen todo eso. Pero nunca nos realizamos enteramente en ellos, pues buscamos fuera de nosotros lo que s\u00f3lo puede ser encontrado dentro. Tomamos caminos externos y jugamos juegos de imitaci\u00f3n. Eludimos nuestros instintos con los juegos. Ellos nos proporcionan algo m\u00e1s sutil, pero ese algo es s\u00f3lo reflejo del lado de aqu\u00ed, m\u00e1s de lo mismo. As\u00ed que, por mucho que nos den satisfacci\u00f3n temporal, los juegos no nos hacen sentir completos.<\/p>\n<p>Tendremos autonom\u00eda cuando nuestras acciones se vuelvan hacia la senda interior. S\u00f3lo as\u00ed, hartos de todos los juegos externos, experimentaremos la libertad. Al igual que las Matrioskas, al recorrer todas las fases, es decir, al conocer y superar a todos los otros \u00abyo\u00bb que habitan dentro de nosotros, hay una \u00faltima mu\u00f1equita, la m\u00e1s peque\u00f1a, la m\u00e1s real y la \u00fanica que no se puede dividir o separar. Es el final del juego y el principio de la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3294,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110089],"tags_english_":[],"class_list":["post-89110","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-science-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/89110","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89110"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=89110"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=89110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}