{"id":88616,"date":"2017-11-13T18:40:16","date_gmt":"2017-11-13T18:40:16","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/elemire-zolla-y-el-secreto-del-espejo\/"},"modified":"2017-11-13T18:40:16","modified_gmt":"2017-11-13T18:40:16","slug":"elemire-zolla-y-el-secreto-del-espejo","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/elemire-zolla-y-el-secreto-del-espejo\/","title":{"rendered":"El\u00e9mire Zolla y el secreto del espejo"},"content":{"rendered":"<p>En la primavera del a\u00f1o 2002, en las adoradas e impresionantes colinas de Siena, en Montepulciano, donde pas\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida, muri\u00f3 El\u00e9mire Zolla, un literato y un cham\u00e1n, recordando el t\u00edtulo de uno de sus libros de \u00e9poca (I letterati e lo sciamano, Bompiani 1969).<\/p>\n<p>Su figura sigue siendo bastante desconocida, a pesar del generoso compromiso de Grazia Marchian\u00f2, la mujer y estudiosa que se centr\u00f3 en la filosof\u00eda de Asia y del Este y que lo acompa\u00f1\u00f3 durante gran parte de su trayectoria como hombre e investigador; ahora se ocupa de la edici\u00f3n de las obras completas de Zolla, para Marsilio Publishing.<\/p>\n<p>Significativamente, otras dos mujeres, que han marcando las etapas de un apasionado viaje hacia el conocimiento y el prodigio, han sido emblem\u00e1ticas en su existencia: la poetisa Mar\u00eda Luisa Spaziani en los primeros a\u00f1os de su compromiso como escritor y traductor; la escritora Cristina Campo en los tiempos del descubrimiento y de la creaci\u00f3n de una antropolog\u00eda ilimitada de lo sagrado, desde los Indios de Am\u00e9rica a los m\u00edsticos de Occidente, as\u00ed como su inmersi\u00f3n en la espiritualidad de Oriente en los muchos a\u00f1os de trabajo y convivencia con Grazia Marchian\u00f2.<\/p>\n<p>Esta constelaci\u00f3n esencial que siempre lo ha acompa\u00f1ado, a pesar de ser Zolla un viajero incansable con una vida llena de encuentros y amistades, subraya su naturaleza esquiva, no amante de las multitudes chillonas y de los focos y cierta propensi\u00f3n a no conformarse a las modas pol\u00edticas o culturales que existiesen.<\/p>\n<p>Se distanci\u00f3 a menudo, de forma altiva, de los gur\u00fas de la escena cultural italiana entre los a\u00f1os sesenta y noventa, y tuvo la suerte y la oportunidad de consagrarse silenciosamente a su trabajo regalando tesoros como la revista \u00abConocimiento religioso\u00bb (1969 &#8211; 1983), que se centr\u00f3 en la mitolog\u00eda, etnolog\u00eda, alquimia, religiones comparativas y literatura, contribuyendo a \u00abdesatar\u00bb en Italia los primeros nudos de un cierto sectarismo, provincial y dogm\u00e1tico, en los estudios sobre la espiritualidad.<\/p>\n<p>En su extensa producci\u00f3n, gracias a su conocimiento interminable, tanto por sus experiencias como por sus intereses, nos volvemos hacia unos valores centrales, temas vitales, tan especiales para \u00e9l y siempre presentes en cualquier sociedad y convivencia humana, como en cualquier realidad interior. Estos n\u00facleos, a menudo encarcelados bajo muchos clich\u00e9s y estudiadas falsificaciones, fueron recogidos y ofrecidos por Zolla como joyas de valor inestimable porque se ofrecen sobre la base de la libertad de pensamiento. Cuando un pensamiento, el movimiento interno del pensamiento, es realmente libre, significa que otros, si as\u00ed lo desean, pueden sacar de la misma fuente, libremente.<\/p>\n<p><strong>El espejo y el encuentro con la imagen<\/strong><\/p>\n<p>Revelaci\u00f3n, conocimiento de s\u00ed mismo y gu\u00eda del Otro, al otro. La m\u00faltiple funci\u00f3n del espejo conduce al proceso de conocer -volviendo a la fuente del ser, a esa situaci\u00f3n (al espejo) tal y como la llamamos com\u00fanmente- la insostenible presencia del Otro que es la misma fascinaci\u00f3n insostenible de nuestra propia imagen. Es el misterio de la visi\u00f3n o la trampa de la autocomplacencia, la libertad de la creaci\u00f3n o la prisi\u00f3n de la repetici\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podemos ser liberados de las prisiones de la repetici\u00f3n? A lo largo de esta l\u00ednea del ojo que conoce no puede haber ninguna divisi\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; En efecto, B\u00f6hme observ\u00f3 que el abismo de las tinieblas es tan amplio como la supremac\u00eda de la luz: estos dos no est\u00e1n distantes, sino interpenetrados&#8230; Siempre se ha adorado, enfrentado a la principal fuente de luz, el sol negro, y \u00e9ste fue el emblema de la melancol\u00eda que, cavando en nosotros mismos de manera desesperada y obsesiva, abre el camino hacia el conocimiento profundo&#8230; En G\u00e9nesis, la luz y las tinieblas son creadas juntas por Dios, que declara \u00abbuena\u00bb la luz. Pero hay dos luces: la primera, misteriosa, creada el primer d\u00eda; y coincidiendo con la que nos es tan familiar, creada en el cuarto d\u00eda, el Sol y la Luna. El hombre ha debatido interminablemente sobre la diversidad de estas dos iluminaciones y el misterio todav\u00eda intriga&#8230;\u201d (Lo stupore infantile, Adelphi 1994, El asombro infantil).<\/em><\/p>\n<p>Estas pocas l\u00edneas dan testimonio de una profunda y no s\u00f3lo erudita comprensi\u00f3n, incluso cuando, siguiendo el texto, el ojo de Zolla pasa con una ligera y brillante atenci\u00f3n del Para\u00edso Perdido de Milton a la Divina Comedia de Dante, de De Luce de Grossatesta a la Teolog\u00eda m\u00edstica del Pseudo Dionisio, comentando entonces:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; en la historia cristiana sobrevivi\u00f3 una antigua doctrina: la luz ser\u00eda el quinto elemento despu\u00e9s de la tierra, el agua, el aire, el fuego, y tendr\u00eda un car\u00e1cter seminal, procreativo y aglomerante, servir\u00eda para conectar el alma con el cuerpo. En esta perspectiva, la luz se convierte en sin\u00f3nimo de semilla, \u00e9ter, conectividad. Este quinto elemento estar\u00eda escondido en la materia y el alquimista lograr\u00eda extraerlo\u00bb (ib\u00eddem).<\/em><\/p>\n<p>\n<strong>Superar la divisi\u00f3n de los opuestos<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00abCuando la psique percibe y las cosas percibidas, sujeto y objeto, se mezclan y absorben mutuamente, ocurre lo que definimos experiencia metaf\u00edsica. No es desconocido para la poes\u00eda, es el mar en el que naufraga suavemente el Leopardi del Infinito. La experiencia metaf\u00edsica es un buen nombre para denotar esta confusi\u00f3n del yo con el ser, pero es s\u00f3lo un nombre que no debe ser confundido con la cosa (&#8230;) La persona que se interna en s\u00ed mismo se parece a una tortuga cuando retrotrae su cabeza, retirando su cola y patas&#8230; La mente hace lo mismo cuando se concentra en su propia identidad. En Indo-European sm significa unidad, unificaci\u00f3n, que viene del s\u00e1nscrito sam\u00e0, id\u00e9ntico, el mismo\u00bb<\/em> (Arquetipos, 1981, Caracas).<\/p>\n<p><em>La experiencia de la unidad original se puede vivir con respecto a \u00ablo externo\u00bb y\/o \u00ablo interno\u00bb:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abEn el mito de Tiresias, en el yoga y en el tantra, el motivo de las serpientes cruzadas representa el equilibrio perfecto de las energ\u00edas interiores&#8230; Mantener una relaci\u00f3n con este n\u00facleo de vida c\u00f3smica es el objetivo del iniciado, tanto alquimista como m\u00edstico. El iniciado se identifica con Mercurio, el principio fluido y andr\u00f3gino de la realidad&#8230;\u00bb <\/em>(The Androgynous, 1982)<\/p>\n<p>\n<strong>El secreto del movimiento<\/strong><\/p>\n<p>Nacimiento, muerte y renacimiento, un movimiento que aparentemente no tiene salida, en el que estamos involucrados en la rueda de las encarnaciones, creamos o no en la reencarnaci\u00f3n o consideremos que el renacimiento est\u00e1 en un mundo \u00abcelestial\u00bb, en un \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb tradicional.<\/p>\n<p>Esta \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb se resuelve en el conocimiento de la Luz, un tema al que Zolla consagr\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su obra y que ha dado origen a la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma del texto \u201cDescenso al Hades y resurrecci\u00f3n\u201d, del que&nbsp; citamos algunos extractos:<br \/>\n<em>\u00abUna buena parte de la vida com\u00fan se vive en el estado de sue\u00f1o. S\u00f3lo pocas personas saben d\u00f3nde comienza el reino del sue\u00f1o, saben d\u00f3nde est\u00e1 la frontera y son realmente cuidadosos de no atravesarla&#8230;<br \/>\nLa mayor\u00eda de ellos viven en el sue\u00f1o y no saben cu\u00e1ntas veces y en qu\u00e9 momento cada d\u00eda atraviesan la frontera que divide la realidad del sue\u00f1o&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Entre los manuscritos de Nag Hamm\u00e4di, el Tratado de resurrecci\u00f3n denuncia el mundo como ilusi\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00abS\u00f3lo la resurrecci\u00f3n conduce a la verdad plena\u2026 No s\u00f3lo el bautismo salva al hombre, el conocimiento (lo salva) tambi\u00e9n\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>La inmersi\u00f3n bautismal une los opuestos, el paso de la inmersi\u00f3n en las aguas hasta la salida del cuerpo, por lo tanto, del paso de la oscuridad a la luz, hace que el gn\u00f3stico sea dotado de conocimiento, como saber perfecto, alejado de cualquier posible inadecuaci\u00f3n\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>Muy diferente del bautismo com\u00fan es el gn\u00f3stico.<br \/>\nEl Hijo del Hombre no bautiz\u00f3 a ning\u00fan disc\u00edpulo,<br \/>\nel Testimonio de la Verdad nos lo recuerda. \u00c9l realiz\u00f3 su qu\u00edntuple iniciaci\u00f3n simplemente pasando del pl\u00e9roma a nuestro mundo<br \/>\ny volviendo a \u00e9l: con un bautismo, una unci\u00f3n, un acto de gracia (eucharis), una redenci\u00f3n y una c\u00e1mara nupcial (nymph\u00f3n)\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El camino del alma hacia la Luz se describe con estas palabras:<\/p>\n<p><em>El hombre celestial, elevado como la estrella polar, abierto a todas las fuerzas del cosmos, vaciado, sin cabeza, se convierte en un espejo puro del universo.<br \/>\nDe esta manera el alquimista en su vaso funde plomo y mercurio<br \/>\nobteniendo, como proporci\u00f3n de los dos opuestos, el metal que \u00e9l desea\u00bb (Descenso al Hades y la resurrecci\u00f3n, 2002).<\/em><\/p>\n","protected":false},"author":919,"featured_media":2338,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063,110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-88616","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/88616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/919"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2338"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88616"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=88616"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=88616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}