{"id":88563,"date":"2017-11-10T21:56:50","date_gmt":"2017-11-10T21:56:50","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/la-isla-de-pascua-centro-de-misterios-del-pacifico-sur\/"},"modified":"2017-11-10T21:56:50","modified_gmt":"2017-11-10T21:56:50","slug":"la-isla-de-pascua-centro-de-misterios-del-pacifico-sur","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/la-isla-de-pascua-centro-de-misterios-del-pacifico-sur\/","title":{"rendered":"La Isla de Pascua, centro de misterios del Pac\u00edfico Sur"},"content":{"rendered":"<p><strong>La sabidur\u00eda de Waitaha<\/strong><\/p>\n<p>No hay isla en el mundo m\u00e1s solitaria que la Isla de Pascua. Aparte de una isla deshabitada a unos 400 kil\u00f3metros de distancia, la isla m\u00e1s cercana est\u00e1 a 2.000 kil\u00f3metros m\u00e1s al oeste; Am\u00e9rica del Sur, el continente m\u00e1s cercano, est\u00e1 a 3.700 kil\u00f3metros. La mayor\u00eda de las islas del gran archipi\u00e9lago al que pertenece la Isla de Pascua, la Polinesia, situado entre Australia y el continente sudamericano, se encuentra a 4000 kil\u00f3metros. En 7.000 kil\u00f3metros de Nueva Zelanda, s\u00f3lo hay oc\u00e9ano. Las dimensiones de la Isla de Pascua son de unos 24 kil\u00f3metros de largo por una anchura m\u00e1xima de 10 kil\u00f3metros. Se puede hablar con raz\u00f3n de una mota de polvo triangular en medio del oc\u00e9ano. Su descubrimiento, en 1722, por el navegante holand\u00e9s Jacob Roggeveen, permiti\u00f3 darla conocer a Europa. La ocupaci\u00f3n de un lugar tan perdido, lejos de todo, no se debi\u00f3 al azar, sino que, por el contrario, fue deseada y guiada por una intenci\u00f3n superior y esto se nos cuenta en el Canto de Waitaha. Las tradiciones de los habitantes originales de Nueva Zelanda se mantuvieron en secreto durante siglos, pero hace algunos a\u00f1os se hicieron p\u00fablicas.<br \/>\nSeg\u00fan estas tradiciones, diversos pueblos, o m\u00e1s bien diversas razas, han sido conducidos a este lugar de la Tierra de manera coordinada por un poder superior. La isla se convirti\u00f3 en un centro \u2013un foco de misterios, se precisa\u2013 para todos los territorios del oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Se dice que Hotu Matua, la hero\u00edna maor\u00ed de la Polinesia, y Kiwa, el navegante del Uru Kehu venido del Este \u2013as\u00ed pues, de Sudam\u00e9rica\u2013 recorrieron los 8.000 kil\u00f3metros que les separaban para encontrarse en este lugar solitario. En esto hay que ver mucho m\u00e1s que el destino de dos personas, al igual que, m\u00e1s tarde, en la acci\u00f3n de&nbsp; su nieto Maui que, empujado no por la sed de descubrimientos sino por una misi\u00f3n interior, parti\u00f3 en busca de Nueva Zelanda. Y luego hubo un tercer pueblo que lleg\u00f3 a la Isla de Pascua: los \u00abhombres de la piedra\u00bb, descritos como pertenecientes a otra raza, la tercera. Parecer\u00eda, pues, que algunos hombres, en sus grandes peregrinaciones mucho m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de las regiones habitadas, fueron llevados intencionalmente a la Isla de Pascua. Durante m\u00e1s de mil a\u00f1os, esta isla muy espiritualmente \u00abcargada\u00bb, situada en pleno oc\u00e9ano Pac\u00edfico, sirvi\u00f3 de punto de partida y de centro de los misterios.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reconstituir la cronolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>La historia de m\u00e1s de setenta generaciones narrada en el Canto de Waitaha, as\u00ed como la menci\u00f3n de una enorme erupci\u00f3n volc\u00e1nica que tuvo lugar en Tamatea, la Isla del Norte de Nueva Zelanda, hace 1700 a\u00f1os, nos permite establecer una nueva cronolog\u00eda. Viniendo de la Isla de Pascua, hacia el comienzo de nuestra era cristiana, Maui, el nieto de Matua y Kiwa, desembarc\u00f3 en Nueva Zelanda. Durante los siglos III y IV, Nueva Zelanda se abri\u00f3 hacia el exterior exportando, entre otras cosas, patatas y el punamu, una piedra verde considerada sagrada, una especie de jade. Estas piedras verdes, recogidas por su poder curativo, fueron esparcidas por todo el archipi\u00e9lago polinesio durante 37 generaciones, es decir, hasta los siglos XII o XIII de nuestra era.<br \/>\nLas invasiones belicosas de los maor\u00edes polinesios en la Isla de Pascua y en Nueva Zelanda mataron a los \u00abpueblos antiguos\u00bb; lo hicieron sin haber tenido la oportunidad de \u00abdar un rodeo\u00bb, es decir, sin haber podido asimilar los conocimientos propios de los ind\u00edgenas de la isla. La historia de la Isla de Pascua tambi\u00e9n podr\u00eda reconstruirse seg\u00fan las concepciones que de ella dan las tradiciones ancestrales. El Canto de Waitaha nos dice que las primeras colonizaciones de la isla tuvieron lugar simult\u00e1neamente. Hotu Maua y su pueblo ven\u00edan de Polinesia; Kiwa lleg\u00f3 aproximadamente al comienzo de nuestra era; poco despu\u00e9s lleg\u00f3 el tercer pueblo, probablemente de Asia.<br \/>\nEn el siglo XIV, los polinesios llevaron la brutalidad, las luchas y los conflictos a Nueva Zelanda y a la isla. No tuvieron consideraci\u00f3n alguna con la cultura ind\u00edgena. Finalmente, en el siglo XVII, la antigua cultura de la Isla de Pascua cay\u00f3. Las piezas encontradas en la Isla de Pascua testimonian que no fue simplemente una tribu local que desarroll\u00f3 una cultura, sino que hubo una civilizaci\u00f3n altamente desarrollada. Las gigantescas estatuas erectas no se encuentran en ning\u00fan otro lugar. Es dif\u00edcil concebir c\u00f3mo hombres sin herramientas de hierro lograron tallar, transportar y erigir esas estatuas de hasta 12 metros de altura y un peso de hasta 90 toneladas. \u00a1En una cantera yace un monumento incompleto de veinti\u00fan metros!<br \/>\nTambi\u00e9n se ha descubierto un sistema de signos propio de esta cultura y que forma parte de las pocas escrituras que a\u00fan no se han podido descifrar, al igual que la de Mohenjo-Daro, la civilizaci\u00f3n del valle del Indo con la que tiene similitudes.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El esplendor del arco iris<\/strong><\/p>\n<p>Estas estatuas de piedra tienen un parecido sorprendente con las que se encuentran en Mongolia, tambi\u00e9n construidas de forma aislada en el paisaje y desprovistas de piernas. En el Canto de Waitaha hay algunas vagas indicaciones del origen asi\u00e1tico de los \u00abhombres de la piedra\u00bb (Lu Takapo) que, bajo la direcci\u00f3n de Rongueroa, llegaron a la Isla de Pascua y son probablemente los creadores de las estatuas de piedra de la Isla. Ellos ven\u00edan de las \u00abmonta\u00f1as m\u00e1s altas, el techo del mundo\u00bb. Estas \u00abaltas monta\u00f1as\u00bb nos remiten a los Andes, ya que Kiwa era originaria de ellos. Por otra parte, el canto insiste, en repetidas ocasiones, en que la procedencia de los tres pueblos correspond\u00eda a tres or\u00edgenes y corrientes totalmente diferentes.<br \/>\nEn la memoria colectiva de la civilizaci\u00f3n de la Isla de Pascua se habla de m\u00faltiples cat\u00e1strofes en las que el fuego desempe\u00f1\u00f3 un papel. \u00c9stas pudieron ser causadas por erupciones volc\u00e1nicas o porque el fuego \u00abllov\u00eda del cielo\u00bb. Tambi\u00e9n se menciona una gran inundaci\u00f3n, una ola enorme venida del mar. En efecto, los arque\u00f3logos han encontrado huellas de ello. Sin embargo, la narraci\u00f3n dice: \u00abEl esplendor del arco iris encierra la certeza de que la gran inundaci\u00f3n no volver\u00e1 jam\u00e1s y que la tierra no ser\u00e1 sumergida por las grandes aguas. Los colores de todos los pueblos de todos los pa\u00edses se ven en el arco iris; el sue\u00f1o se cumple: la promesa de la paz; y como el fuego todav\u00eda tiene que venir para purificar y curar, no se dice nada sobre el gran fuego\u00bb.<br \/>\nEste pasaje del texto da testimonio del recuerdo de grandes inmersiones y calamidades que dieron lugar a la ca\u00edda de civilizaciones todav\u00eda desconocidas, mucho antes de estas narraciones de los ancianos y de sus propios antepasados. \u00bfAcaso el \u00abcentro de los misterios\u00bb de la Isla de Pascua se remonta a los tiempos m\u00e1s remotos? \u00bfA los tiempos de los or\u00edgenes? \u00bfSe habr\u00edan fijado en este lugar los conocimientos originarios del g\u00e9nero humano, quiz\u00e1s pasando por el \u00abcentro de los misterios\u00bb del desierto del Gobi en Mongolia interior? \u00bfLa informaci\u00f3n sobre las grandes inundaciones y la aparici\u00f3n del arco iris tambi\u00e9n proceder\u00eda de ellas?<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La mand\u00edbula inferior y superior<\/strong><\/p>\n<p>Las tradiciones del Waitaha y de otros pueblos antiguos no mencionan nada concreto sobre las ense\u00f1anzas de los misterios, las iniciaciones o los cultos. Sin embargo, podemos discernir claramente dos niveles de conocimiento y sabidur\u00eda: las historias sagradas de la \u00abmand\u00edbula superior\u00bb y la voz de la \u00abmand\u00edbula inferior\u00bb.<br \/>\nLo que compete a la superior es estrictamente secreto, y s\u00f3lo tiene conocimiento de ello un peque\u00f1o n\u00famero de elegidos reconocidos como \u00abhumildes\u00bb, personas formadas desde su nacimiento. \u00abLa fuerza de la mand\u00edbula superior\u00bb nunca se conf\u00eda a quien vive s\u00f3lo para s\u00ed, sin pensar en los dem\u00e1s; nunca llega a las personas \u00abpose\u00eddas por la ira y causantes de sufrimiento\u00bb. S\u00f3lo tienen acceso a estos dominios de conocimiento las personas que tienen una conciencia fuera de lo ordinario y han sido formadas durante mucho tiempo, provistas de grandes dones espirituales. Se acercan a los \u00abantepasados de los mundos\u00bb y participan en algo como un saber original, cuya autenticidad resuena en la tradici\u00f3n verbal fielmente transmitida sin interrupci\u00f3n.<br \/>\nPor el contrario, la voz de la \u00abmand\u00edbula inferior\u00bb no est\u00e1 ligada a una ley del silencio. Sus historias \u00abllaman tanto a j\u00f3venes como ancianos a los fuegos donde experimentan mundos m\u00e1s reales de lo que tocamos, m\u00e1s perceptibles de lo que podemos ver con los ojos, m\u00e1s hermosos de lo que conservar\u00edamos por mucho tiempo\u00bb. Cada una de estas historias es como una semilla que, aunque no pueda germinar en cualquier lugar, se har\u00e1 reconocer siempre por algunos oyentes que descubrir\u00e1n su profundo significado. La paz mutua, la armon\u00eda con la naturaleza, un gran conocimiento de los procesos vitales y de las energ\u00edas de los campos et\u00e9ricos caracterizan esta antigua cultura del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico.<br \/>\nDe manera general, se puede decir que su ambiente era \u00abpuro\u00bb, las energ\u00edas espirituales y sutiles apenas encontraban obst\u00e1culos. Lo mismo se aplica a Nueva Zelanda. Esto se observa en las plantas y las flores en particular, que tienen casi todas unos colores extraordinariamente vivos. No hab\u00eda mam\u00edferos superiores y la presencia humana fue mucho m\u00e1s tard\u00eda que en otros lugares.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cualidades notables<\/strong><\/p>\n<p>Los habitantes originales, que nos dan a conocer el Canto de Waitaha, estaban en armon\u00eda con este medio. Eran suaves, propensos a la armon\u00eda y evitaban, en la medida de lo posible, el conflicto, el exabrupto y la irritabilidad que, por otra parte, eran castigados. Eran muy tolerantes, pero expulsaban a los violentos de su comunidad. Una vez que las amenazas y los conflictos fueron introducidos en su pa\u00eds por conquistadores extranjeros como los maor\u00edes, lleg\u00f3 la hora del declive de la cultura pac\u00edfica. \u00c9sta no pudo coexistir con la presencia de invasores de mentalidad brutal y sin ning\u00fan tipo de moderaci\u00f3n.<br \/>\nAdem\u00e1s de las cualidades mencionadas, los habitantes originales de las islas del Pac\u00edfico deb\u00edan haber desarrollado una valent\u00eda y una perseverancia formidables. Para los viajes mar\u00edtimos se seleccionaba a j\u00f3venes de ambos sexos con esas cualidades. Realizaban viajes de ida y vuelta por las inmensidades del oc\u00e9ano, desde la Isla de Pascua a Nueva Zelanda y a Sudam\u00e9rica, en botes hechos con \u00e1rboles unidos, sin m\u00e1s auxiliares que el firmamento.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfPac\u00edfico regreso de una cultura pascual?<\/strong><\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, muchas almas de la generaci\u00f3n m\u00e1s joven, principalmente de Am\u00e9rica, han introducido en Europa y en otras partes del mundo un sorprendente movimiento nuevo. Estas almas, portadoras de valores como la paz, el amor y una nueva relaci\u00f3n con la naturaleza, pueden llevarnos a una nueva conciencia de nuestro medio ambiente. \u00bfEs posible que los antiguos impulsos de la civilizaci\u00f3n de la Isla de Pascua hayan vuelto a la vida en una forma adaptada a nuestros tiempos? \u00bfSer\u00eda posible que se estuviera asistiendo a la eclosi\u00f3n de una nueva civilizaci\u00f3n en la que los valores de la paz y los conocimientos sobre las fuerzas vitales se ense\u00f1aran una vez m\u00e1s y se practicaran intensamente durante un milenio?<br \/>\n<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fuentes<\/strong><\/p>\n<p>Art\u00edculo traducido, condensado y trabajado a partir de tres art\u00edculos de Winfried Altmann, aparecidos en Das Goetheanum, 1997-1998. En esta serie de art\u00edculos el autor resume la obra Song of Waitaha -The Histories of a Nation: Being the Teachings of Iharaira Te Meihana, c.s. B. Brailsford ed. Ngatapuwae Trust, Christchurch, 1994.<br \/>\nhttp:\/\/www.songofwaitaha.co.nz\/<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2247,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-88563","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/88563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88563"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=88563"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=88563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}