{"id":88424,"date":"2017-10-09T12:48:34","date_gmt":"2017-10-09T12:48:34","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/el-camino-hacia-el-interior\/"},"modified":"2017-10-09T12:48:34","modified_gmt":"2017-10-09T12:48:34","slug":"el-camino-hacia-el-interior","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/el-camino-hacia-el-interior\/","title":{"rendered":"El Camino hacia el Interior"},"content":{"rendered":"<p>La principal verdad sobre la Verdad es que, si no la obtienes por cuenta propia, nunca se convertir\u00e1 en tu verdad.<\/p>\n<p>Si analizamos objetivamente las convicciones y puntos de vista humanos, nos encontraremos con todo un espectro de verdades que se contradicen mutuamente. Algunas personas tienen la certeza de que hay vida eterna despu\u00e9s de la muerte, algunas creen que tienen un alma, mientras que otras afirman que solo hay materia.<\/p>\n<p>Para evitar el dogmatismo, tendr\u00edamos que considerar la posibilidad de que todas las preguntas existenciales se plantean por el miedo a la muerte, la ansiedad que produce lo desconocido. Por tanto, tal vez no sea el amor sino el miedo la fuerza motriz que nos impulsa a avanzar en el largo camino hacia la gran realidad, la liberaci\u00f3n de la ilusi\u00f3n y el miedo.<\/p>\n<p>Una cosa diferencia al ser humano de todas las dem\u00e1s criaturas que habitan la Tierra. Solo el ser humano puede descubrir el ser que le anima y puede volver a unirse conscientemente con aquel que siempre ha caminado a su lado. S\u00f3lo el ser humano puede reconocerlo y conectarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>El camino yace oculto en cada uno de nosotros, independientemente de la cosmovisi\u00f3n y el conocimiento que poseemos. Se podr\u00eda decir: la verdad est\u00e1 tan cerca, aunque la buscamos en los lugares m\u00e1s remotos. Somos como alguien que muere de sed mientras est\u00e1 parado en el agua.<\/p>\n<p>Si partes al viaje m\u00e1s importante de tu vida para encontrar tu verdadero ser, primero debes dejar atr\u00e1s todo lo personal, todo lo que sabes, todo aquello en lo que conf\u00edas, todo lo que piensas, todo lo que eres. De esta manera, \u00abdesnudo\u00bb, indefenso, como exiliado del cielo de tu vida personal, tienes que emprender un viaje desconocido.<\/p>\n<p>Sin embargo, la voz interior todav\u00eda habla:<\/p>\n<p>Busca la Verdad sin una sola conclusi\u00f3n, sin ninguna suposici\u00f3n a priori. Solo as\u00ed te convertir\u00e1s en un verdadero buscador. Un ojo sesgado es ciego, un coraz\u00f3n lleno de conclusiones est\u00e1 muerto.<\/p>\n<p>Si puedes liberarte de tus convicciones, solo entonces alcanzar\u00e1s el n\u00facleo del problema con el que todo ser que busca la liberaci\u00f3n debe ser confrontado. A continuaci\u00f3n, encontrar\u00e1s tres puertas. El atravesarlas nos abre el camino a la libertad eterna.<\/p>\n<p><strong>Atravesar las tres puertas<\/strong><\/p>\n<p>La primera de las tres puertas lleva la inscripci\u00f3n: \u201cEsclavitud y los anhelos y deseos inherentes\u201d.<\/p>\n<p>En la segunda est\u00e1 escrito: \u201cLa ilusi\u00f3n de la existencia personal\u201d, y en la tercera puerta que accede a la libertad eterna leemos: \u201cDeseo de vida, deseo de existir\u201d.<\/p>\n<p>El camino hacia la liberaci\u00f3n debe tener un solo objetivo: hacer que los buscadores est\u00e9n conscientes de que tienen que atravesar estas tres puertas y proporcionarles las llaves para que puedan abrirlas y pasar. Cuando realmente empezamos a pensar en la naturaleza de la vida y queremos entender nuestras motivaciones y acciones, nos acercamos a la primera puerta. Comenzamos a ver claramente que todos nuestros actos est\u00e1n motivados por la esclavitud. La mente est\u00e1 ligada casi a todo. Puede ser un v\u00ednculo positivo, cuando hay beneficios, o un v\u00ednculo negativo, cuando surge la necesidad de escapar de algo. En ambos casos se trata de v\u00ednculos mentales con una cosa, un ser o una situaci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<p>La mente humana es de tipo conservador. En todo momento, trata de retener lo que ha logrado. No tiene ansias por cambiar. Cada cambio causa movimiento, lo cual la mente rechaza. Y, as\u00ed, el ego termina luchando contra la realidad del cambio.<\/p>\n<p>Sin embargo, el universo es un gran proceso de transformaci\u00f3n, donde es imposible detener el movimiento.<\/p>\n<p>La \u00fanica llave para pasar esta puerta es el consentimiento y aceptaci\u00f3n absoluta de la energ\u00eda que se mueve en el universo y una aceptaci\u00f3n total de todos los cambios.<\/p>\n<p>La segunda puerta hace que el hombre tome consciencia de que lo que sostiene nuestro sufrimiento es la ilusi\u00f3n de la separaci\u00f3n, la ilusi\u00f3n de ser un ser separado. Cuando nos consideramos una entidad aut\u00f3noma, provista de voluntad propia, solo podemos pasar de un error a otro, luchando con todo el universo circundante.<\/p>\n<p>Aprende a verte como una unidad con el Cosmos. Encuentra una salida de los sue\u00f1os de la vida a la vida misma. Solo debes estar siempre presente, dondequiera que est\u00e9s. No crees nada: vuelve al punto cero. Este punto cero es conciencia pura, original, absoluta, perfecta, es la Verdad por encima de la existencia y la inexistencia.<\/p>\n<p>Ah\u00ed se encuentra el sol espiritual, que siempre brilla. Tambi\u00e9n hay nubes, es nuestra ilusi\u00f3n de existencia personal. Estas nubes est\u00e1n dotadas de inteligencia e individualismo. A veces muy densas, pueden ser nubes muy malas, malintencionadas y de truenos, que provocan inundaciones, granizo o niebla. Sin embargo, tambi\u00e9n pueden tomar la forma de nubes suaves y agradables, a trav\u00e9s de las cuales brillan los rayos del sol. La personalidad es entonces d\u00f3cil y amistosa. \u00a1Pero la nube no es un ser aut\u00f3nomo!<\/p>\n<p>Las nubes atmosf\u00e9ricas est\u00e1n formadas por miles de millones de peque\u00f1as gotas de agua y cristales de hielo. Las gotas, inicialmente peque\u00f1as, se agrupan alrededor de part\u00edculas de polvo y otras part\u00edculas microsc\u00f3picas. Para formar una nube, debe haber un punto de condensaci\u00f3n alrededor del cual se acumulan las gotas de agua. Estas part\u00edculas son nuestros pensamientos, conceptos, nuestra imaginaci\u00f3n. Cuando uno limpia este &#8216;polvo&#8217;, las nubes de ilusi\u00f3n no pueden formarse.<\/p>\n<p>El paso a trav\u00e9s de la tercera puerta es el m\u00e1s dif\u00edcil porque toca el instinto m\u00e1s b\u00e1sico de toda criatura que vive y siente. El deseo de existir puede compararse a una llama. La \u00fanica forma de encontrar la realidad y liberarse de la rueda del nacimiento y la muerte es extinguir las fuerzas propulsoras de la vida: los anhelos y todo tipo de polarizaci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<strong>Llegada<\/strong><\/p>\n<p>Mucho se dice sobre el abandono de la egoncentricidad. Sin embargo, esto no es as\u00ed de simple. Es como permanecer en la oscuridad: no puedes abandonar la oscuridad cuando est\u00e1s en una habitaci\u00f3n oscura. Solo puedes traer luz a ella. La oscuridad como tal no existe, en cambio, puede haber carencia de luz.<\/p>\n<p>No puedes influir en la oscuridad misma. Solo se puede utilizar la luz. Entrar en uno mismo y una verdadera meditaci\u00f3n espiritual act\u00faa como la luz que dispersa la oscuridad. Cuando te conviertas en luz, el ego desaparecer\u00e1.<\/p>\n<p>La verdadera meditaci\u00f3n es la vida y la experiencia de la vida sin palabras, m\u00e1s all\u00e1 de las palabras. Entrar en tal meditaci\u00f3n es un extraordinario v\u00ednculo espiritual con todo lo que nos rodea: objetos, plantas, animales, personas. Absolutamente sin palabras. Significa sentir el ser m\u00e1s profundo, sin una palabra.<\/p>\n<p>Entonces te dar\u00e1s cuenta de que hay un lugar que no puede ser nombrado. Hay un espacio donde la vida y la muerte no se siguen. Hay un lugar donde no hay nacimiento ni muerte. Este lugar est\u00e1 en cada uno de nosotros. Es un lugar m\u00e1s all\u00e1 de la vida y la muerte. El despertar a esta realidad, a este espacio, es la gran iluminaci\u00f3n, la gran liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":917,"featured_media":2052,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-88424","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/88424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/917"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2052"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88424"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=88424"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=88424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}