{"id":115315,"date":"2025-01-14T15:31:56","date_gmt":"2025-01-14T15:31:56","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/aprender-a-morir-aprender-a-vivir-en-la-intensidad-del-momento\/"},"modified":"2025-01-14T15:31:56","modified_gmt":"2025-01-14T15:31:56","slug":"aprender-a-morir-aprender-a-vivir-en-la-intensidad-del-momento","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/aprender-a-morir-aprender-a-vivir-en-la-intensidad-del-momento\/","title":{"rendered":"Aprender a morir, aprender a vivir en la intensidad del momento"},"content":{"rendered":"<p><em>La vida y la muerte son como las dos caras de una misma moneda. La encarnaci\u00f3n y el tiempo entre la muerte y el nacimiento constituyen el curso de las encarnaciones.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><em>Sin embargo, para la consciencia ligada a la materia, tales pensamientos son pura teor\u00eda; pues solo puede ver el ser y el no ser y, por tanto, reh\u00faye la muerte. Pero, \u00bfno disminuye tambi\u00e9n este punto de vista la amplitud de la vida?<\/em><\/p>\n<p>Quienes no conocen ni perciben su finitud viven como si fueran eternos. Pero se trata de una eternidad que muta en mera duraci\u00f3n, agazapada bajo el r\u00e9gimen plomizo del tiempo.<\/p>\n<p>Durante la infancia tenemos la sensaci\u00f3n de ser ilimitados, en nuestra autopercepci\u00f3n y en la relaci\u00f3n con el tiempo. El yo y el mundo fluyen juntos y solo se separan por momentos cuando no se puede conseguir algo deseado. Los ni\u00f1os y ni\u00f1as viven el momento. Lo que acaba de ser se olvida. La alegr\u00eda y el dolor desaparecen cuando se presta atenci\u00f3n a cada momento, a lo que es ahora es nuevo. El tiempo est\u00e1 lleno, cada d\u00eda parece una eternidad. Sin embargo, no permanece as\u00ed. Durante la infancia nos vamos familiarizando con las cosas y los procesos y comienza el desarrollo de las rutinas. La consciencia se aleja cada vez m\u00e1s del momento inmediato. Crecemos y tomamos decisiones, elegimos el camino en la vida: la cuesti\u00f3n de si algo -o alguien- puede ayudar a conseguir un objetivo influye en algunas de nuestras percepciones y cierra la consciencia a otras. Los espacios en blanco resultantes se llenan de planes, sue\u00f1os y miedos. As\u00ed, la intensidad de la infancia y la adolescencia se desvanece lentamente y comienza la objetivaci\u00f3n del mundo. En alg\u00fan momento, esa objetivaci\u00f3n se extiende -normalmente sin mala intenci\u00f3n- a las personas cuando son interesadas en las relaciones. Entonces se pierde la plenitud del momento sin objetivos, y el tiempo se convierte en un \u201caplazar las cosas\u201d, en un camino hacia el final.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento de este desarrollo, empezamos a echar de menos la infinitud de experiencias de la infancia y la juventud. Podemos darnos cuenta de que la infinitud solo puede alcanzarse con una gran apertura, pues solo podemos abrazar realmente el nuevo momento si dejamos ir tanto el pasado como nuestras expectativas de futuro. A esto se opone nuestra arraigada manera de coleccionar cosas y experiencias para llenar nuestra consciencia (y a menudo tambi\u00e9n nuestro entorno privado). Tambi\u00e9n se opone nuestro ego, que es el resultado de toda esa acumulaci\u00f3n. \u00abSoy lo que he hecho, lo que amo, lo que aun pretendo conseguir&#8230;\u00bb. Los momentos bellos de nuestra vida sirven para enriquecer esta cuenta de cr\u00e9dito interior, decoran la narraci\u00f3n de nosotros mismos. As\u00ed es como solemos vivir, aunque hayamos experimentado la belleza y la plenitud que solo se consiguen soltando las riendas y dej\u00e1ndose llevar por la corriente. Practicar este \u201cdejar ir\u201d a peque\u00f1a escala es una buena manera de experimentarnos de nuevo en relativa libertad, lejos del flujo de nuestra propia narrativa y desapegados de las cosas, incluida nuestra propia historia.<\/p>\n<p>Tememos y negamos la muerte porque queremos realizar todo lo que es grande y eterno en la fugacidad, porque nos hemos encerrado a nosotros mismos y a nuestros objetivos m\u00e1s elevados de la vida en el tiempo. Buscamos la permanencia. La belleza, la fuerza, la sabidur\u00eda y el amor deben sumarse a la perfecci\u00f3n, como prueba de \u00e9xito. Incluso quienes se han despedido de las grandes ideas a lo largo de su vida, buscan proteger y aferrarse a la relativa felicidad que se encuentra en las peque\u00f1as cosas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la clave de la abundancia reside en la muerte del ego en cada momento. Si nos aferramos a nuestro ego, seguiremos contando su historia en variaciones atadas a la cuerda del tiempo hasta que no haya nada m\u00e1s que contar. Si podemos desprendernos de nuestro ego, entonces podemos morir al tiempo y descubrir un nuevo estado de vida.<\/p>\n<p>El ego es, en s\u00ed mismo, la frontera que nos cierra a la vida m\u00e1s profunda y hace que la muerte sea para nosotros un misterio y un horror. Tanto m\u00e1s cuanto que en nuestra sociedad la vejez y la muerte est\u00e1n separadas de la vida normal, y nos gustar\u00eda ver la historia de nuestra vida como un desarrollo infinito.<\/p>\n<p><strong>Samurai y budismo zen<\/strong><\/p>\n<p>En el Jap\u00f3n del siglo XVII hay vestigios de un enfoque de la vida en el que la repetida confrontaci\u00f3n con la posibilidad de la propia muerte y una filosof\u00eda espiritual del no-yo llegaron a una s\u00edntesis que condujo a la trascendencia de la vida y la muerte, y marc\u00f3 un profundo impulso cultural. En esta \u00e9poca, en el Jap\u00f3n feudal, el camino de los samur\u00e1is y el budismo zen confluyeron intensamente. El maestro zen, Takuan S\u00f4h\u00f4, (1573-1645) escribi\u00f3 varias cartas a un maestro de esgrima. Estos textos describen el arte de la esgrima desde una comprensi\u00f3n fundamental del oficio del espadach\u00edn y lo muestran como un camino hacia la conquista de uno mismo.<\/p>\n<p>Takuan S\u00f4h\u00f4 presenta el arte de la esgrima como un c\u00edrculo: desde el desprejuiciado comienzo del novato, pasando por la complejidad del aprendizaje, hasta la recuperada ausencia de esfuerzo del maestro. Queda claro que el maestro no solo ha superado el esfuerzo de integrar en una unidad su postura, su manejo de la espada y su dominio del espacio, sino que tambi\u00e9n puede y debe volverse espont\u00e1neo para fundirse tambi\u00e9n con la acci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Uno solo se convierte en maestro cuando deja de pensar en s\u00ed mismo, incluso en una lucha a vida o muerte.<\/em><\/p>\n<p>Takuan S\u00f4h\u00f4 escribe en este contexto:<\/p>\n<p><em>Como el principiante no sabe nada ni de la postura de su cuerpo ni de la colocaci\u00f3n de la espada, tampoco su mente se detiene en ninguna parte dentro de \u00e9l. Si alguien le golpea con la espada, \u00e9l simplemente contrarresta el ataque sin tener nada en mente.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando estudia varias cosas y se le ense\u00f1an las diversas formas de adoptar una postura, la manera de empu\u00f1ar la espada y d\u00f3nde poner la mente, su mente se detiene en muchos lugares. Ahora, si quiere golpear a un adversario, se siente extraordinariamente inc\u00f3modo. M\u00e1s tarde, a medida que pasan los d\u00edas y el tiempo se acumula, de acuerdo con la pr\u00e1ctica, ni las posturas del cuerpo ni las formas de empu\u00f1ar la espada pesan en su mente. Su mente simplemente vuelve a ser como era al principio, cuando no sab\u00eda nada y a\u00fan no se le hab\u00eda ense\u00f1ado nada en absoluto[1].<\/em><\/p>\n<blockquote><p>Si uno pone su mente en la acci\u00f3n del cuerpo del oponente, su mente ser\u00e1 tomada por la acci\u00f3n del cuerpo de su oponente.<br \/>\nSi pone su mente en la espada de su oponente, su mente ser\u00e1 tomada por esa espada.<br \/>\nSi pone su mente en los pensamientos de la intenci\u00f3n de su oponente de golpearle, su mente ser\u00e1 tomada por los pensamientos de la intenci\u00f3n de su oponente de golpearle.<br \/>\nSi pone su mente en su propia espada, su mente ser\u00e1 tomada por su propia espada.<br \/>\nSi pone su mente en su propia intenci\u00f3n de no ser golpeado, su mente ser\u00e1 tomada por su intenci\u00f3n de no ser golpeado. [&#8230;]<br \/>\nLo que esto significa es que no hay lugar en el que la mente deba morar[2].<\/p><\/blockquote>\n<p>Estas l\u00edneas son la pieza central de la obra, raz\u00f3n por la cual su edici\u00f3n inglesa se titul\u00f3 \u00abUna mente sin l\u00edmites\u00bb (The Unfettered Mind). Sin embargo, desatarse en una lucha a vida o muerte requiere algo m\u00e1s que un ejercicio mental. Este empe\u00f1o solo tiene \u00e9xito si la persona supera realmente su ego, su anclaje en el tiempo y el espacio y, por tanto, sus miedos m\u00e1s profundos a la existencia, si se atreve a morir antes de morir[3]. Morir en vida era un tema central no solo para los m\u00edsticos cristianos, sino tambi\u00e9n en el Zen. En consecuencia, el paso hacia la iluminaci\u00f3n tambi\u00e9n se denominaba salto (mental) al precipicio. \u00abMuere en vida [&#8230;] y todo ir\u00e1 bien\u00bb[4]. Era una frase de \u00e1nimo muy extendida en los monasterios zen de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>\u00bfNo es fr\u00edvolo siquiera suponer espiritualidad en el sangriento oficio de los guerreros? \u00bfPuede utilizarse el arte de la guerra como herramienta para superar el ego? O, dicho de otro modo: \u00bfpuede alguien que ha superado su ego seguir levantando una espada? En la sociedad feudal de la \u00e9poca, todo el mundo ten\u00eda un lugar fijo desde su nacimiento. El campesino segu\u00eda siendo campesino; el samur\u00e1i, samur\u00e1i. Cada uno solo pod\u00eda ocupar su lugar de forma m\u00e1s o menos correcta y honorable. En su novela La muerte del maestro del t\u00e9, el multipremiado escritor Yasushi Inoue (1907-1991) explora la cuesti\u00f3n de por qu\u00e9 Sen n\u00f4 Riky\u00fb (1522-1591), el maestro del t\u00e9, recibi\u00f3 la orden del entonces Sh\u00f4gun[5] Hideyoshi de suicidarse ritualmente y si Riky\u00fb ten\u00eda siquiera la intenci\u00f3n de acatar esta orden. El libro muestra a un grupo de samur\u00e1is estudiando el arte zen de la V\u00eda del T\u00e9 con el famoso maestro de t\u00e9, e interrumpiendo ocasionalmente sus reuniones para entrar en combate. La imagen que surge es la de un grupo de personas que mantienen su estado mental meditativo hagan lo que hagan. Adoptan su determinaci\u00f3n de morir en la casa de t\u00e9. La ambivalencia que subyace en el encuentro entre la v\u00eda meditativa y el arte de la guerra se pone de manifiesto en la novela: Riky\u00fb estuvo presente en la muerte de varios samur\u00e1is. \u00bfCu\u00e1ntos fueron a la batalla despu\u00e9s de tomar el t\u00e9 con el maestro Riky\u00fb? Y encontraron la muerte. Si has preparado tantas muertes violentas, no puedes morir en tu lecho[6].<\/p>\n<p>Sin embargo, en el budismo zen la situaci\u00f3n del guerrero antes de la batalla decisiva tambi\u00e9n se aplicaba a quienes buscaban la iluminaci\u00f3n. Se ve\u00eda como una referencia al ahora, en el que solo puede tener lugar el salto a lo desconocido de la iluminaci\u00f3n: \u201cUn practicante valiente que se comporte como un guerrero acosado por enemigos por todas partes, puede alcanzar la iluminaci\u00f3n en un instante, pero los que se entretienen tardar\u00e1n tres eones en despertar\u201d[7]. Solo cuando el esfuerzo espiritual adquiere esta cualidad existencial puede convertirse en el fundamento de la vida (y de la muerte).<\/p>\n<p>No hay demora: la muerte llega ahora. El camino no puede recorrerse ma\u00f1ana, sino ahora.<\/p>\n<p>El samur\u00e1i gana la intensidad del momento en la consciencia de que est\u00e1 experimentando todo (potencialmente) por \u00faltima vez, y por su consentimiento a ello. Cuando se sit\u00faa conscientemente en el flujo del tiempo sin querer detenerlo, gana tambi\u00e9n la frescura del comienzo, de lo nuevo. Es como un despertar que en realidad puede significar emerger del flujo del tiempo. El modo de vida de los samur\u00e1is, a menudo, ha sido idealizado y adaptado a la cultura popular. Sin embargo, la verdadera raz\u00f3n para enfrentarse a la muerte y lograr una nueva vida a partir de ella -y la ayuda para hacerlo- exist\u00eda[8].<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n puede aplicarse a nuestra vida actual. Todos los retos, todas las crisis pueden convertirse en puntos de inflexi\u00f3n en la vida en los que las personas aceptan el fin de lo antiguo y, por tanto, tambi\u00e9n de su antigua existencia. Un camino de vida en el que se instala una insatisfacci\u00f3n fundamental con la peque\u00f1a existencia burguesa, razonablemente segura, tambi\u00e9n puede anunciar el fin de la temporalidad. Cuando algo en el interior de una persona quiere romper el caparaz\u00f3n que se ha vuelto demasiado apretado y consiente, incluso acepta valientemente lo nuevo desconocido, puede suceder. Tal final es un despertar cuando la conciencia del Otro, que vive en las profundidades del propio ser (tambi\u00e9n un lugar com\u00fan en el Zen, por ejemplo en D.T. Suzuki) comienza a emerger: une la vida y la muerte y, por tanto, trasciende ambas.<\/p>\n<p>Siguiendo la buena tradici\u00f3n zen, Takuan S\u00f4h\u00f4 escribi\u00f3 el car\u00e1cter del sue\u00f1o, yume, como un poema sobre la muerte&#8230; y muri\u00f3.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>[1] Takuan S\u00f4h\u00f4: Una mente sin l\u00edmites. Escritos del Maestro Zen al Maestro de la Espada. Trans. por William Scott Wilson, T\u00f4ky\u00f4, Nueva York, Londres, 1986, p. 23<\/p>\n<p>[2] p. 29<\/p>\n<p>[3] Como dijo Angelus Silesius (1624-1677): \u00abMuere antes de morir. Morir, entonces, no morir\u00e1s: muere antes de morir muriendo, entonces no morir\u00e1s. \u00bb<\/p>\n<p>[4] En John Stevens: Tres Maestros Zen. T\u00f4ky\u00f4, Nueva York, Londres, 1993, p. 66.<\/p>\n<p>[5] Samurai de alto rango que se encargaba de los asuntos de gobierno en lugar del emperador.<\/p>\n<p>[6] Yasushi Inoue: Der Tod des Teemeisters (La muerte del maestro del t\u00e9) Frankfurt am Main, 2007, Seite 148. Por favor, busque el libro en ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>[7] Una de las ense\u00f1anzas de Hakuins, en John Stevens: Tres Maestros Zen. T\u00f4ky\u00f4, Nueva York, Londres 1993, p. 77<\/p>\n<p>[8] Este trasfondo espiritual no puede compararse con la motivaci\u00f3n de los terroristas suicidas. No se trata de la presencia embriagadora antes del acto, ni de promesas sobre lo que espera despu\u00e9s de la muerte. Se trata m\u00e1s bien de soportar las infinitas posibilidades del ahora y aceptarlas, traigan lo que traigan.<br \/>\nAprender a morir, aprender a vivir en la intensidad del momento.<\/p>\n","protected":false},"author":925,"featured_media":107376,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-115315","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/115315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/107376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=115315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=115315"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=115315"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=115315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}