{"id":111704,"date":"2024-08-16T17:20:04","date_gmt":"2024-08-16T17:20:04","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/axiomas-ritmos-y-la-amada-anarquia\/"},"modified":"2024-08-16T17:20:04","modified_gmt":"2024-08-16T17:20:04","slug":"axiomas-ritmos-y-la-amada-anarquia","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/axiomas-ritmos-y-la-amada-anarquia\/","title":{"rendered":"Axiomas, ritmos y la amada anarqu\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em>Tao, la divinidad y la luz de la vida, el Cristo c\u00f3smico, solo conoce una ley: dar a todas las criaturas, a todas las olas de vida, la oportunidad de pasar por su desarrollo predestinado.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<blockquote><p><!--more--><\/p><\/blockquote>\n<p><em>Hasta que se encuentren en los campos del Infinito, conscientemente y sin dudas.<\/em><\/p>\n<blockquote><p><em>Nuestro destino es reconocer correctamente los opuestos,<\/em><br \/>\n<em>primero como opuestos, pero luego como polos de una unidad. (Hermann Hesse).<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>1. \u00bfLeyes?<\/strong><\/p>\n<p>La vida funciona m\u00e1s o menos autom\u00e1ticamente sin que sepamos cu\u00e1les son sus leyes. Las leyes son: el coraz\u00f3n late, los pulmones aspiran aire y lo devuelven con un ritmo inteligente, nuestros cuerpos funcionan m\u00e1s o menos, y si no lo hacen o se ven limitados, se regeneran por s\u00ed mismos o nosotros les ayudamos a hacerlo. Cuanto m\u00e1s inconscientes somos, menos tenemos que preocuparnos o podemos preocuparnos; la naturaleza funciona, de alguna manera; accidentada y chirriante, pero funciona, solo de alguna manera.<\/p>\n<p>\u00danicamente cuando observamos la naturaleza, las estrellas, las estaciones, las fases de la luna y empezamos a establecer conexiones con nuestra mente perceptiva, entonces reconocemos \u2013a menudo como una feliz intuici\u00f3n\u2013 las leyes que formulan quienes est\u00e1n llamados a hacerlo. Las leyes f\u00edsicas, qu\u00edmicas y otras leyes de la naturaleza que se han establecido a lo largo del tiempo, podemos reconocerlas como un espejo de las leyes universales o de la gran ley en el nivel de la materia.<\/p>\n<p><strong>2. La gran ley<\/strong><\/p>\n<p>Finalmente Tao es la gran ley, la divinidad y la luz de la vida, el Cristo c\u00f3smico, y conoce solo una ley: dar a todas las criaturas, a todas las olas de vida, la oportunidad de pasar por su desarrollo asignado hasta que se encuentren en los campos del Infinito, conscientemente y sin dudas; hasta que despierten en la gran Unidad; en los campos, en los espacios infinitos de la luz que tiene su origen en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>La fuerza a trav\u00e9s de la cual todo esto se hace posible es el Amor. La primera intenci\u00f3n que reside en el Amor se llama Vida, devenir constante, desarrollo. Y esto podr\u00eda verse como la primera ley, el axioma fundamental del universo. De ah\u00ed se derivan otros axiomas o leyes universales, reglas universales del cosmos, para que se cumpla la voluntad del Logos por la manifestaci\u00f3n. Este es el orden que se deposita como una semilla en nuestros corazones: el plan para morir y llegar a ser.<\/p>\n<p><strong>3. Los ayudantes divinos<\/strong><\/p>\n<p>Los siete rayos [1]. La ense\u00f1anza de los siete rayos es tan antigua como la humanidad. Acompa\u00f1an nuestro paso por la materia de experiencia en experiencia, de sufrimiento en sufrimiento, nuestro camino de risas y llantos, de veranos e inviernos. Estos siete rayos, en su eterno juego de cambios, son la ayuda divina y la garant\u00eda de que se realice el plan del Logos. Son la ley y los profetas de los que habla Jes\u00fas; experimentamos esta ley como una coacci\u00f3n, como el destino, como N\u00e9mesis \u2013la diosa griega con los ojos vendados\u2013, y durante mucho tiempo como una experiencia dolorosa. Lo que tiene que suceder se hace sin tener en cuenta a la persona seg\u00fan las leyes mundanas. Solo ocurre para que nosotros, como individuos, y tambi\u00e9n como humanidad en su conjunto, vayamos por el buen camino, es decir, que empecemos a seguir de nuevo a la divinidad permanente.<\/p>\n<p><strong>4. Las leyes del mundo como ayuda<\/strong><\/p>\n<p>Dar a Dios lo que es de Dios, significa hacerse uno con la Ley \u00danica, la de la Luz. Por esto hemos recibido, adem\u00e1s de la feliz alegr\u00eda de nuestro coraz\u00f3n, tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n de las leyes superiores de la que podemos servirnos, a fin de evitar, al menos, las peores dificultades en nuestro camino espiritual.<\/p>\n<p>Y luego est\u00e1 el C\u00e9sar, a quien debemos dar (\u00a1s\u00ed, debemos!, con signo de exclamaci\u00f3n, nos guste o no) lo que es del C\u00e9sar (Mateo, 22-21). Con esto podr\u00edamos entender tambi\u00e9n las leyes hechas por los humanos, las que ayudan a organizar nuestra vida en com\u00fan. Se basan m\u00e1s o menos en todas partes (con grandes diferencias locales y culturales) en una escala b\u00e1sica de valores, que tambi\u00e9n encontramos en los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento. Estas normas terrenales y sociales forman parte del cumplimiento, a veces tan arduo, de las tareas que la vida debe ponernos por delante, una y otra vez, a trav\u00e9s de las cuales podemos entender algo de nosotros mismos y de nuestras vidas, algo que se ajuste a la polaridad superior.<\/p>\n<p><strong>5. La polaridad \u00absuperior\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Vivimos UNA vida con dos polos: es la polaridad superior o gran polaridad [2]. Por un lado, lo exterior, lo que est\u00e1 sometido al tiempo, nuestra personalidad, que encubre como un manto gris el brillo radiante del alma, lo m\u00e1s interior. A trav\u00e9s del entendimiento, el razonamiento profundo, la comprensi\u00f3n de las interrelaciones, la experiencia de la vida como buscador espiritual y el conocimiento inspirado, podemos sentir c\u00f3mo funciona esta gran ley en nosotros, lo m\u00e1s o menos f\u00e1cil que resulta vivir con las leyes y reglas humanas habituales, si permanecemos conscientes de lo m\u00e1s \u00edntimo. Entonces dejamos de calcular y nos alegramos de pagar si es necesario, si hemos conducido demasiado deprisa o hemos presentado la declaraci\u00f3n de la renta demasiado tarde; sonre\u00edmos y agradecemos estos recordatorios para estar m\u00e1s atentos y conscientes de las cosas cotidianas. Sin embargo, si vivimos como v\u00edctimas, si sentimos que se nos ha tratado injustamente, entonces puede ocurrir que, a pesar de todas las buenas intenciones, la resistencia estalle con ira y resentimiento (lo cual, como siempre, es psicol\u00f3gicamente f\u00e1cil de comprender), pero entonces nos atamos a nuestros (supuestos) adversarios con la consecuencia de que el resplandor del alma retrocede y el manto gris permanece. Y permanece gris, como lo es entonces nuestra vida.<\/p>\n<p><strong>6. Anarqu\u00eda interior: el espacio libre para la transformaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver la amada anarqu\u00eda con todo esto? La anarqu\u00eda [3] pertenece a la ley del perpetuo morir y llegar a ser, del sempiterno solve et coagula; surge en la disoluci\u00f3n de la vieja matriz, del viejo automatismo, de los viejos h\u00e1bitos de la sangre en nuestro ser. Es el requisito previo para que se haga efectiva otra ley universal, a saber, la ley de que Dios no puede abandonar la obra de sus manos: la chispa de lo \u00edntimo debe convertirse en llama, en fuego, en luz. El resplandor del alma atrae, seg\u00fan la ley de la similitud, a poderosas fuerzas de ayuda que vienen hacia nosotros de forma solidaria, clarificadora, dinamizadora, como un viento de cola, por as\u00ed decirlo, que nos arrastra hacia los procesos alqu\u00edmicos de transformaci\u00f3n: lo innoble se disuelve en la corriente de luz, se transforma. Puede ayudar algo as\u00ed como una alegre anarqu\u00eda, que tal vez sea algo as\u00ed como un sutil, radiante y secreto no-saber, una reacci\u00f3n espont\u00e1nea a lo que se necesita en cada momento.<\/p>\n<p><strong>7. La dignidad del ser humano<\/strong><\/p>\n<p>Una palabra m\u00e1s sobre las leyes del ser humano. Sabemos c\u00f3mo es, sabemos lo relativa que es la aplicaci\u00f3n de estas leyes. Alfred Polger (1873-1955), conocido escritor austr\u00edaco del siglo XX, lo resumi\u00f3 en pocas palabras cuando escribi\u00f3:<\/p>\n<blockquote><p>Aparte de la luz, nada en la Tierra se infringe tan a menudo como la ley. Y con ello tambi\u00e9n las reglas fundamentales de la humanidad, con las consecuencias de una compensaci\u00f3n k\u00e1rmica (seg\u00fan la Ley Universal de Causa y Efecto) para los implicados, para los infractores de la ley y sus v\u00edctimas.<\/p><\/blockquote>\n<p>Es un hito en el desarrollo de la humanidad que en 1948 se proclamara la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, cuyo art\u00edculo 1 afirma: \u201cTodos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos\u201d. Tal vez podamos entender esta declaraci\u00f3n como un espejo de las leyes universales a modo de pauta general para que el terreno se vuelva apto y permanezca apto durante m\u00e1s tiempo para el desarrollo de las almas.<\/p>\n<p><strong>8. Las lecciones y su finalidad<\/strong><\/p>\n<p>Las leyes espirituales no cometen errores. Experimentamos el mundo tal como es en el presente, y a nosotros mismos en \u00e9l, ya que somos las causas de estas condiciones \u2013con la consecuencia l\u00f3gica de que gran parte de la humanidad est\u00e1 aprendiendo lecciones decisivas y encuentra y abre las puertas a la vida real, las puertas de la luz.<\/p>\n<blockquote><p>Cuando miro en mi consciencia, solo veo una ley que ordena inexorablemente<br \/>\nencerrarme en m\u00ed mismo y terminar de una vez la tarea que me dicta el centro de mi coraz\u00f3n. Obedezco.<\/p>\n<p>(Rainer Maria Rilke)<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>[1] V\u00e9ase Jan van Rijckenborgh: The Egyptian Arch Gnosis and Call in the Eternal Now, volumen 2, especialmente los cap\u00edtulos 5-8 (La Gnosis Egipcia original).<br \/>\n[2] Como polaridad inferior podemos entender la interacci\u00f3n de lo grande y lo peque\u00f1o, el d\u00eda y la noche, la luz y la sombra, etc.<br \/>\n[3] An-archos (griego): sin origen, principio, poder, mandato; el fil\u00f3sofo Paul Feyerabend habla de \u00abanarqu\u00eda serena\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"author":925,"featured_media":105812,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-111704","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/111704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/105812"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=111704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=111704"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=111704"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=111704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}