{"id":108809,"date":"2024-04-08T17:56:12","date_gmt":"2024-04-08T17:56:12","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/en-busca-del-sonido-dorado\/"},"modified":"2024-04-08T18:02:39","modified_gmt":"2024-04-08T18:02:39","slug":"en-busca-del-sonido-dorado","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/en-busca-del-sonido-dorado\/","title":{"rendered":"En busca del \u201cSonido Dorado\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>El Grial es luz y sonido: el sonido de la luz y la luz del sonido inaudible del origen. Es el lugar donde el tiempo se convierte en espacio &#8230;<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>&#8230; y donde es posible escuchar con el \u00abtercer o\u00eddo\u00bb la armon\u00eda de las esferas.<\/strong><\/p>\n<p>(Fragmento fonos\u00f3fico [1])<\/p>\n<p>El Grial es el lugar donde el tiempo se convierte en espacio y donde es posible escuchar con el \u00abtercer o\u00eddo\u00bb la armon\u00eda de las esferas. La b\u00fasqueda del Grial es la b\u00fasqueda del coraz\u00f3n del sonido, del sonido del vac\u00edo: un sonido de luz increada: el \u00absonido de luz\u00bb, el \u00absonido de oro\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En un pasaje del primer acto del \u00faltimo drama musical de Richard Wagner, Gurnemanz pregunta a Parsifal qui\u00e9n le dio el arco con el que mat\u00f3 al cisne. Parsifal responde que lo hizo \u00e9l mismo \u00abpara espantar a las \u00e1guilas salvajes del bosque\u00bb. A esto Gurnemanz dijo: \u00abPero t\u00fa mismo pareces noble y de alta cuna\u00bb. Aqu\u00ed Wagner hace un juego de palabras altamente simb\u00f3lico que, a primera vista, podr\u00eda pasarse por alto: Se establece una relaci\u00f3n tonal entre \u00ab\u00e1guila\u00bb y \u00abnoble\u00bb (en alem\u00e1n: \u00abAdler\u00bb y \u00abadlig\u00bb). El \u00e1guila simboliza lo real y lo solar; el \u00e1guila puede mirar directamente al sol, la fuente de luz, la verdad. El b\u00faho, en cambio, es un ave nocturna, el ave de Atenea, la diosa nacida de la cabeza de Zeus. La racionalidad, el cerebro, es un instrumento con cualidad lunar, un \u00f3rgano que \u2013como la luna\u2013 no irradia calor propio a pesar de su deslumbrante funcionalidad.<\/p>\n<p>Para generar pensamiento vivo, el cerebro debe reflejar la luz del coraz\u00f3n. No es casualidad que las formas repetitivas de oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n se encuentren en diversas tradiciones m\u00edsticas: el mantra yoga en los Vedas y entre los hind\u00faes, el <em>dhikr<\/em> entre los suf\u00edes, la pr\u00e1ctica del <em>nembutsu<\/em> en el budismo Amitabha.<\/p>\n<p>Mediante la repetici\u00f3n de f\u00f3rmulas, se intenta sincronizar la cabeza con el coraz\u00f3n, con lo que se consigue una consciencia ininterrumpida de la presencia de lo divino. Estas pr\u00e1cticas tambi\u00e9n existen en la tradici\u00f3n cristiana: Pensemos en las letan\u00edas, el rezo del rosario o la \u00abOraci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb de los cristianos orientales, especialmente en el Hesicasmo [2]. La \u00abOraci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb, tambi\u00e9n llamada \u00abOraci\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb, consiste en la repetici\u00f3n constante de la frase \u039a\u03cd\u03c1\u03b9\u03b5 \u1f38\u03b7\u03c3\u03bf\u1fe6 \u03a7\u03c1\u03b9\u03c3\u03c4\u03ad, \u03a5\u1f31\u1f72 \u0398\u03b5\u03bf\u1fe6, \u1f10\u03bb\u03ad\u03b7\u03c3\u03cc\u03bd \u03bc\u03b5 \u03c4\u1f78\u03bd \u1f00\u03bc\u03b1\u03c1\u03c4\u03c9\u03bb\u03cc\u03bd (griego: Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed), al ritmo de la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>En su autobiograf\u00eda, Carl Gustav Jung cuenta que, durante su viaje a Am\u00e9rica en 1924, conoci\u00f3 a Ochwi\u00e4 Biano (\u00abLago de la Monta\u00f1a\u00bb), el jefe espiritual de los pueblos de Taos. Ochwi\u00e4 Biano le dijo: \u00abMira qu\u00e9 crueles parecen los blancos. Sus labios son finos, sus narices puntiagudas, sus caras est\u00e1n surcadas y deformadas por las arrugas, sus ojos tienen la mirada fija, siempre est\u00e1n buscando algo. \u00bfQu\u00e9 buscan? Los blancos siempre quieren algo, siempre est\u00e1n inquietos. No sabemos lo que quieren. No les entendemos. Creemos que est\u00e1n locos\u00bb. Jung le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 afirmaba tal cosa. Y el indio respondi\u00f3: \u00abDicen que piensan con la cabeza. [&#8230;] Nosotros pensamos aqu\u00ed\u00bb, dijo se\u00f1al\u00e1ndose el coraz\u00f3n. Jung se sumergi\u00f3 \u00aben una larga contemplaci\u00f3n\u00bb [3] &#8230;<\/p>\n<p>Las historias del Grial desempe\u00f1aron un papel fundamental para Carl Gustav Jung desde su juventud. Las ley\u00f3 por primera vez cuando ten\u00eda quince a\u00f1os. La fuerte impresi\u00f3n de esta lectura nunca le abandon\u00f3. En sus \u00faltimos a\u00f1os, admiti\u00f3 que solo la consideraci\u00f3n por el trabajo de su esposa Emma \u2013que ve\u00eda la investigaci\u00f3n de este tema como el trabajo de su vida\u2013 le hab\u00eda frenado a la hora de incluir la leyenda del Grial en su estudio de la alquimia [4]. El libro de Emma Jung, <em>Die Gralslegende in psychologischer Sicht<\/em> (<em>La leyenda del Grial desde una perspectiva psicol\u00f3gica<\/em>), fue completado y publicado p\u00f3stumamente gracias al trabajo de Marie-Louise von Franz[5].<\/p>\n<p>Parsifal, noble como un \u00e1guila, es un h\u00e9roe solar. Su historia es un camino inici\u00e1tico, un redescubrimiento gradual del significado oculto de las cosas, del yo.<\/p>\n<p>Parsifal mata al cisne. En \u00e9l, el impulso de matar no es \u00abmaligno\u00bb, sino un instinto l\u00fadico-animal. As\u00ed act\u00faan, por ejemplo, los gatos y otros depredadores: atacan lo que se mueve. Parsifal no teme admitir lo que ha hecho cuando Gurnemanz le pregunta si fue \u00e9l quien mat\u00f3 al cisne sagrado: \u00ab\u00a1Ciertamente! En vuelo alcanzo a lo que vuela!\u00bb, dice orgulloso, con \u00edmpetu juvenil.<\/p>\n<p>Pero entonces, con una serie de preguntas apremiantes, Gurnemanz pone en marcha un proceso de autoconocimiento: gnozi sauton, \u0393\u03bd\u1ff6\u03b8\u03b9 \u03c3\u03b1\u03c5\u03c4\u03cc\u03bd. Cuando la mirada del cisne moribundo se clava en Parsifal, este se siente tan cautivado que rompe su arco y arroja las flechas lejos de s\u00ed. Y cuando m\u00e1s tarde Gurnemanz, despu\u00e9s de mostrarle la sagrada comida de los caballeros del Grial y al doliente Amfortas, le pregunta: \u00ab\u00bfSabes lo que has visto?\u00bb, Parsifal calla y \u00abse aprieta convulsivamente el coraz\u00f3n y luego sacude un poco la cabeza\u00bb. El coraz\u00f3n es como un jarr\u00f3n, un athanor, un horno alqu\u00edmico en el que se realiza la \u00abmagnum opus\u00bb: el sufrimiento se transmuta en oro, en amor para ser irradiado.<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n se produce a trav\u00e9s de la experiencia, primero del sufrimiento, luego de Eros (a trav\u00e9s de las fragantes \u00abmuchachas-flor\u00bb y de Kundry, que intenta asumir el papel de su madre Herzeleide). En la mirada del cisne moribundo, Parsifal obtiene una premonici\u00f3n del sufrimiento c\u00f3smico en el que\u2013 seg\u00fan la visi\u00f3n budista\u2013 est\u00e1n implicados todos los seres. La experiencia er\u00f3tica es tambi\u00e9n algo tr\u00e1gico, algo tr\u00e1gico-dionis\u00edaco. El placer y el dolor se mezclan. La uni\u00f3n de lo masculino y lo femenino es un Mysterium Tremendum.<\/p>\n<p>Lo central en el \u00abB\u00fchnenweihfestspiel\u00bb de Wagner es el concepto de \u00abcompasi\u00f3n\u00bb (en el sentido de Schopenhauer, seg\u00fan el cual solo la compasi\u00f3n puede superar el ego\u00edsmo y conducir a la identificaci\u00f3n con otro ser). Parsifal es el \u00bb loco puro \u00ab: es ciertamente un loco, pero su locura es, (tambi\u00e9n) pureza de coraz\u00f3n. La realidad \u00faltima solo puede ser percibida por los libres de culpa o por aquellos que han creado y cultivan el vac\u00edo, (kenosis) en su interior. Al final del proceso de individuaci\u00f3n, Parsifal \u00abconoce a trav\u00e9s de la compasi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El Parsifal de Wagner es una obra lit\u00fargica, un drama de conocimiento por excelencia. El sonido de Wagner, especialmente en las \u00faltimas obras, es poderoso, seductor, er\u00f3tico-m\u00e1gico. Tiene la capacidad de introducirse profundamente en la psique de un modo tiernamente venenoso. El poder de esta m\u00fasica no es comparable a cualquier otra. El arte sonoro de Wagner tiene el don de la transmutaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El objetivo del arte, si es que existe, es la metamorfosis, la transformaci\u00f3n interior. Y esto requiere tambi\u00e9n una transformaci\u00f3n exterior: otros cielos, otras tierras&#8230; Con Wagner, la historia de Parsifal y, por tanto, la saga del Grial, se convierten en un drama de \u00abconocimiento a trav\u00e9s del sonido\u00bb, (phonosophia). Quien se dedique seriamente a esta obra se ver\u00e1 probablemente sacudido y obligado a refundarse psicof\u00edsicamente.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Me guiaron en mi camino fonos\u00f3fico, entre otros, dos personalidades cuyos nombres llevan las letras iniciales G y S. El primero es Giuseppe Sinopoli, (1947-2001); el segundo, Giacinto Scelsi, (1905-1988). Ambos est\u00e1n enterrados en Roma, en el Cimitero del Verano. Ambos reconocieron la m\u00fasica como una \u00abGran V\u00eda\u00bb, un camino hacia el conocimiento metaf\u00edsico: como algo a la vez espiritual y sensual, expresivo y gn\u00f3stico; ef\u00edmera y pasajera, la m\u00fasica encarna una poderosa ambig\u00fcedad. El poder de la m\u00fasica y del sonido en general ya era reconocido en la Antig\u00fcedad. Pensemos en Orfeo, en Anfi\u00f3n, en las murallas de Jeric\u00f3, en Ari\u00f3n, en Pit\u00e1goras, en la doctrina del ethos de Dam\u00f3n, que tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel decisivo en Plat\u00f3n, (v\u00e9anse sus di\u00e1logos Politeia y Nomoi), en la doctrina de los efectos del Barroco, en la filosof\u00eda rom\u00e1ntica de la m\u00fasica&#8230; hasta llegar a la cim\u00e1tica de Hans Jenny. No cabe duda de que los sonidos pueden surtir efecto no solo en el estado de consciencia de los seres humanos y los animales, sino tambi\u00e9n en la llamada \u00abmateria muerta\u00bb: pueden mover piedras, hacer bailar peque\u00f1as part\u00edculas y crear formas&#8230; La m\u00fasica, en definitiva, tiene la capacidad de abrir el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es el coraz\u00f3n? Desde el punto de vista puramente anat\u00f3mico, es un \u00f3rgano que permite que la sangre fluya por todo el cuerpo; tambi\u00e9n se considera tradicionalmente el lugar del sentimiento, de la mente, de las emociones. Pero el coraz\u00f3n es mucho m\u00e1s: es un \u00f3rgano de percepci\u00f3n. Coraz\u00f3n no significa simplemente \u00absentimientos agradables\u00bb. Es m\u00e1s bien un espacio, un espacio de resonancia c\u00f3smica: una \u00abcueva\u00bb, un lugar donde -por utilizar las palabras de los antiguos indios- Atman y Brahman se encuentran. Aqu\u00ed, en este punto oculto, en lo m\u00e1s peque\u00f1o, en un \u00abgrano de mostaza\u00bb, se genera todo el espacio. El Ser (Atman), oculto en el coraz\u00f3n, es la red invisible en la que se teje el espacio. Dentro del coraz\u00f3n hay una llama y un sonido. El sonido como fuego que medita&#8230; (el sentido del ser). \u00abSo\u00f1amos con viajes a trav\u00e9s del universo: \u00bfpero no est\u00e1 el universo dentro de nosotros? No conocemos las profundidades de nuestro esp\u00edritu. El misterioso camino se dirige hacia el interior. Dentro de nosotros, o en ninguna parte, est\u00e1 la eternidad con sus mundos, pasado y futuro\u00bb (Novalis, Bl\u00fcthenstaub, fragmento 16). Las intuiciones del joven Friedrich von Hardenberg (Novalis) son \u2013por su inescrutabilidad\u2013 comparables a las del pueblo v\u00e9dico.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Hay un t\u00e9rmino especial que no se encuentra en los Vedas ni en los Upanishads, pero s\u00ed en las escrituras t\u00e1ntricas: \u201can\u00e2hata\u201d. Se\u00f1ala el inaudible sonido primordial que los vedantistas llamaban \u201cBrahman nirguna\u201d. En los textos t\u00e1ntricos, empezando por el Tantraloka de Abhinavagupta, aparece por primera vez el t\u00e9rmino \u201can\u00e2hata\u201d, (\u201cunstruck\u201d, sonido metaf\u00edsico, sin causa) como ant\u00edtesis de \u201c\u00e2hata\u201d, (\u201cstruck\u201d, es decir, sonido material, audible).<\/p>\n<p>Curiosamente, \u201can\u00e2hata\u201d es tambi\u00e9n el nombre dado al \u00abchakra del coraz\u00f3n\u00bb en la tradici\u00f3n del yoga: all\u00ed, en el espacio oculto del coraz\u00f3n, se manifiesta la vibraci\u00f3n primordial como Atman.<\/p>\n<p>No solo Jean-Claude Eloy est\u00e1 cerca de estos conceptos, un artista que me inspir\u00f3 mucho y al que dediqu\u00e9 mi libro Musica Cosmogonica \u00a0\u2013entre otras cosas porque una de sus obras se llama An\u00e2hata&#8230;\u2013, sino tambi\u00e9n el ya mencionado Giacinto Scelsi. El t\u00edtulo de una de sus obras juveniles, \u00abChemin du c\u0153ur\u00bb, anticipa su trayectoria posterior como compositor. Pero Scelsi no se consideraba en realidad un \u00abcompositor\u00bb, sino un simple \u00abcartero\u00bb del m\u00e1s all\u00e1. Es conocido por su \u00abmusica su una sola nota\u201d (\u201cm\u00fasica en una sola nota\u201d). Con ella, en lugar de \u00abcomponer\u00bb (cum-ponere: juntar notas), intentaba llegar al coraz\u00f3n del sonido para manifestar la energ\u00eda cosmog\u00f3nica que contiene. Con su m\u00fasica, Giacinto Scelsi viajaba al centro del sonido.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>A Scelsi le gustaba contar historias zen. Una de sus historias favoritas era la del piojo: un joven deseaba aprender tiro con arco, as\u00ed que acudi\u00f3 a un maestro. El maestro le dijo: \u00abS\u00ed, puedo ense\u00f1arte tiro con arco, pero antes quiero que aprendas a ver el coraz\u00f3n de un piojo\u00bb. \u00ab\u00bfPerd\u00f3n?\u00bb, pregunt\u00f3 el joven, \u00ab\u00bfel coraz\u00f3n de un piojo? \u00bfC\u00f3mo es posible?\u00bb \u00abEs muy sencillo\u00bb, respondi\u00f3 el maestro, \u00absolo tienes que clavar dos palos en la tierra y estirar una cuerda entre ellos. Luego pones un piojo en la cuerda y te tumbas en el suelo y lo observas c\u00f3mo salta de un lado a otro.\u00bb \u00ab\u00bfPero cu\u00e1nto tiempo debo hacerlo?\u00bb, pregunt\u00f3 el joven. \u00abMucho tiempo&#8230;\u00bb, respondi\u00f3 el maestro. El joven hizo obedientemente lo que el maestro le ped\u00eda: mir\u00f3 atentamente al piojo, que poco a poco se fue haciendo m\u00e1s y m\u00e1s grande en su percepci\u00f3n. Tras una larga observaci\u00f3n, de repente vio algo que lat\u00eda: el latido del coraz\u00f3n del piojo.<\/p>\n<p>Para Scelsi, esta historia ten\u00eda sentido en el contexto de su experiencia con el sonido. Si uno escucha atentamente un solo sonido durante mucho tiempo, este empieza a crecer y a hacerse cada vez m\u00e1s grande. El oyente empieza a sentirse envuelto por \u00e9l como un \u00absonido redondo\u00bb y descubre que una sola nota puede ser todo un cosmos, lleno de melod\u00edas, ritmos, armon\u00edas, colores, polifon\u00edas y abismos. Solo quien llega al coraz\u00f3n del sonido es un verdadero m\u00fasico, cre\u00eda Scelsi; de lo contrario, solo se es un buen artesano, pero no un artista. Esto me trae a la memoria una frase de San Francisco de As\u00eds: \u00abEl que trabaja con las manos es un obrero. El que trabaja con las manos y con la cabeza es un obrero. Pero quien trabaja con las manos, la cabeza y el coraz\u00f3n es un artista\u00bb.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Giacinto Scelsi estaba convencido de estar acompa\u00f1ado por una palmera desde hac\u00eda miles de a\u00f1os, en el curso de diversas reencarnaciones. Desde su piso en Roma, en Via di San Teodoro, 8, justo al lado del Foro Romano, ve\u00eda en esta palmera una afinidad electiva, y sol\u00eda observarla atentamente durante mucho tiempo en la meditaci\u00f3n diaria. La palmera, que al igual que el \u00e1guila es un s\u00edmbolo del sol, tambi\u00e9n puede verse como una imagen del sonido. De su centro, que es una especie de tono fundamental, brotan las ramas con las hojas, que son comparables a los sobretonos: se mueven cuando el viento sopla.<\/p>\n<p>Consideraciones similares son posibles en el caso de la estructura de un girasol, con sus espirales contrapuestas que se interpenetran. Alexander Lauterwasser, continuador de los trabajos de Hans Jenny en el campo de la cinem\u00e1tica, pudo desarrollar estimulantes reflexiones sobre la morfog\u00e9nesis, el secreto del nacimiento de la forma, a trav\u00e9s de su profundo examen de las figuras sonoras en el agua: se pueden \u00abrelacionar los brazos espirales que giran a la izquierda y son m\u00e1s largos con un movimiento que va de fuera a dentro y los que giran a la derecha y son m\u00e1s cortos con un movimiento que va de dentro a fuera, comparable a los movimientos respiratorios, o a la s\u00edstole y di\u00e1stole del coraz\u00f3n que late\u00bb.<\/p>\n<p>Si se observa m\u00e1s de cerca, es inevitable darse cuenta de que las semillas de girasol se encuentran exactamente en los puntos en los que estos dos movimientos polares se interpenetran y solapan. Si pensamos ahora en lo que representa una semilla, es decir, la posibilidad de vida futura, se nos revela uno de los secretos m\u00e1s profundos de la vida: solo all\u00ed donde es posible integrar y armonizar estos dos gestos primordiales \u2013de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro\u2013, solo all\u00ed puede algo nuevo, un impulso futuro encontrar espacio en el mundo, llegar, empezar a encarnarse y desplegarse [&#8230;]\u00bb. Y Lauterwasser contin\u00faa: \u00ab\u00bfAcaso la forma vertebral del coraz\u00f3n deber\u00eda ser una cifra por el hecho de que el coraz\u00f3n, adem\u00e1s de su tarea de armonizar el ritmo de toda la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea, representa una especie de \u00f3rgano de percepci\u00f3n? \u00bfPero para qu\u00e9?<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es el Grial?\u00bb, pregunta Parsifal. Gurnemanz responde: \u00abEso no se puede decir\u00bb. Ecuaciones que pueden considerarse aproximaciones:<\/p>\n<p>Grial = Ser = Tao = Vac\u00edo = Ser.<\/p>\n<p>Grial como centro del mundo o centro del ser, desde el que todas las cosas pueden experimentarse \u201csub specie aeternitatis\u201d, m\u00e1s all\u00e1 del \u201cprincipium individuationis\u201d. El centro, sin embargo, est\u00e1 en todas partes, como dicen Giordano Bruno y Friedrich Nietzsche, entre otros&#8230; Lo llevamos con nosotros en el coraz\u00f3n. El coraz\u00f3n es el centro de nuestro ser. El Grial es un s\u00edmbolo del coraz\u00f3n, un s\u00edmbolo de la luz no nacida y del sonido no creado.<\/p>\n<p>El Grial como luz y sonido. Como sonido de la luz y como luz del sonido inaudible del origen. El Grial es el lugar donde la trascendencia puede experimentarse en la inmanencia; el lugar donde el tiempo se convierte en espacio y donde es posible escuchar con el \u00abtercer o\u00eddo\u00bb la armon\u00eda de las esferas.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda del Grial es la b\u00fasqueda del coraz\u00f3n del sonido, del sonido del vac\u00edo: un sonido de luz increada: el \u00absonido de luz\u00bb, el \u00absonido dorado\u00bb&#8230;.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>[1] Fonosof\u00eda: conocimiento a trav\u00e9s del sonido.<\/p>\n<p>[2] Forma de espiritualidad desarrollada en la Edad Media por los monjes bizantinos ortodoxos. El t\u00e9rmino deriva de la palabra griega hesychia (\u1f21\u03c3\u03c5\u03c7\u03af\u03b1 h\u0113sych\u00eda), que significa \u00abcalma\u00bb o \u00absilencio\u00bb. Asociadas a hesychia est\u00e1n las ideas de serenidad y paz interior. Los hesicastas hacen de la consecuci\u00f3n y conservaci\u00f3n de esa calma el objetivo de un intenso esfuerzo sistem\u00e1tico.<\/p>\n<p>[3] Cf. Carl Gustav Jung: <em>Erinnerungen, Tr\u00e4ume, Gedanken (Recuerdos, Pensamientos, Sue\u00f1os.<\/em> Ed. Seix Barral, Barcelona) aufgezeichnet und hrsg. von Aniela Jaff\u00e9, Walter Verlag: Zurich y D\u00fcsseldorf 1971, p. 251.<\/p>\n<p>[4] Ibid. p. 218 y ss.<\/p>\n<p>[5] Studien aus dem C. G. Jung-Institut (Estudios del Instituto C. G. Jung), Vol. XII, Rascher Verlag: Zurich y Stuttgart 1960.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":925,"featured_media":101848,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110089],"tags_english_":[],"class_list":["post-108809","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-science-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/108809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/101848"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=108809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=108809"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=108809"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=108809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}