{"id":108374,"date":"2024-03-23T17:40:09","date_gmt":"2024-03-23T17:40:09","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/algunas-reflexiones-sobre-la-filosofia-revolucionaria-de-immanuel-kant\/"},"modified":"2024-03-23T17:40:09","modified_gmt":"2024-03-23T17:40:09","slug":"algunas-reflexiones-sobre-la-filosofia-revolucionaria-de-immanuel-kant","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/algunas-reflexiones-sobre-la-filosofia-revolucionaria-de-immanuel-kant\/","title":{"rendered":"Algunas reflexiones sobre la filosof\u00eda revolucionaria de Immanuel Kant"},"content":{"rendered":"<p>Para Kant, el fin m\u00e1s elevado que pueden alcanzar las ideas de la raz\u00f3n pura reside en la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, es decir, en la idea del respeto a la dignidad del ser humano. \u00bfQu\u00e9 gu\u00eda la cognici\u00f3n y la acci\u00f3n humanas?<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En su obra epistemol\u00f3gica, Immanuel Kant, el mayor fil\u00f3sofo de los tiempos modernos, toma un camino que sigue siendo muy actual. Explora la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo la cognici\u00f3n humana genera nuestras experiencias. \u00bfNo nos inclinamos hoy, como los contempor\u00e1neos de Kant entonces, a permitir que autoridades externas -sobre todo la ciencia- expliquen el mundo en sus conexiones y procesos leg\u00edtimos?<\/p>\n<p>De este modo, sin embargo, la verdad permanece siempre fuera de nosotros, dice Kant, y propone un camino diferente.<\/p>\n<p><strong>Una revoluci\u00f3n en el modo humano de pensar<\/strong><\/p>\n<p>Kant pide una inversi\u00f3n de la consciencia humana o una revoluci\u00f3n en nuestra forma de pensar, similar a la que en su d\u00eda pidi\u00f3 Cop\u00e9rnico&#8230;<\/p>\n<blockquote><p>\u2026 quien, tras fracasar en su intento de explicar el movimiento de los cielos cuando supon\u00eda que toda la multitud de estrellas giraba alrededor del espectador, intent\u00f3 ver si no funcionar\u00eda mejor si dejaba girar al espectador y dejaba en paz a las estrellas [1].<\/p><\/blockquote>\n<p>Kant tuvo una experiencia similar cuando descubri\u00f3 que los humanos tienen facultades cognitivas inherentes, \u00aba priori\u00bb, es decir, incluso previas cualquier experiencia, en sus aspectos formales. Solo se convierte en cognici\u00f3n viva la experiencia mediante el trabajo de enlace de nuestra consciencia con los contenidos de nuestra percepci\u00f3n o percepci\u00f3n sensorial.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el mundo de los fen\u00f3menos gira en torno a la facultad cognitiva inherente al ser humano y sus leyes, que se sit\u00faa en el centro como un sol. Las formas puras de percepci\u00f3n del espacio y el tiempo, y las categor\u00edas de cantidad, cualidad, relaci\u00f3n y modalidad no residen, por tanto, en las cosas y sus fen\u00f3menos fuera de nosotros, sino que son ya inherentes a nosotros.<\/p>\n<p>Por lo tanto, cuando pensamos en las leyes universales y en su creador, debemos considerar tambi\u00e9n a la persona que puede pensar o reconocer estas leyes. El ser humano mismo es un creador en su microcosmos y las facultades cognitivas superiores de su alma albergan formas puras de leyes universales de su mundo fenom\u00e9nico. Kant explica el proceso por el cual surgen estas cogniciones en el ser humano; a continuaci\u00f3n seguiremos sus explicaciones.<\/p>\n<p><strong>Las tres facultades superiores de la cognici\u00f3n humana<\/strong><\/p>\n<p>Kant afirma que el ser humano debe su especial capacidad de pensar y reconocer a sus tres facultades superiores del alma:<\/p>\n<p>\u2013la facultad de cognici\u00f3n a trav\u00e9s del intelecto,<br \/>\n\u2013la facultad de juicio (tambi\u00e9n llamada facultad de discernimiento) y<br \/>\n\u2013la facultad de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas facultades est\u00e1n arraigadas en la mente humana. En este art\u00edculo nos centraremos en las facultades de cognici\u00f3n y raz\u00f3n.<\/p>\n<blockquote><p>Mis investigaciones han demostrado que detr\u00e1s de todo el mundo con el que tratamos debe haber un gran director de orquesta que lo dirige todo y que quiere nuestro bien.<br \/>\nAlbert Einstein<\/p><\/blockquote>\n<p>Si tomamos como punto de partida la idea de Einstein, nos imaginamos a un creador divino en un macrocosmos dirigiendo la partitura de su creaci\u00f3n, mientras que en el nivel inferior, terrenal, el ser humano dirige la orquesta en su microcosmos. Como jefe de la primera secci\u00f3n de violines, el concertino es una especie de mediador entre el director y la orquesta; y gracias a estar unido con la orquesta su instrumento puede funcionar.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n que desempe\u00f1a la mente humana en el proceso cognitivo se corresponde simb\u00f3licamente con la funci\u00f3n del concertino en la orquesta. Para Kant, la mente es un aspecto sensible, es decir, sensual, del ser superior que llamamos nuestro verdadero yo. Es capaz de concentrar las m\u00faltiples formas de los objetos \u2013que a priori residen en su alma\u2013 en una unidad. \u00abAfectado\u00bb (es decir, estimulado) por su imaginaci\u00f3n, ahora puede visualizar un objeto dentro de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Al igual que el concertino \u201cafecta\u201d a la orquesta con el sonido de su viol\u00edn, la mente estimula ahora la facultad cognitiva humana para evocar en s\u00ed misma el objeto percibido interiormente.<\/p>\n<blockquote><p>Cualquiera que sea el modo y el medio en que la cognici\u00f3n se relacione con los objetos, el modo en que se relaciona directamente con ellos, y al que todo pensamiento apunta como medio, lo constituye la contemplaci\u00f3n. Sin embargo, esto solo tiene lugar en la medida en que el objeto nos es dado; y esto, a su vez, solo es posible, al menos para nosotros los humanos, si afecta a la mente de una determinada manera. La capacidad (receptividad) de obtener ideas a trav\u00e9s del modo en que nos afectan los objetos se denomina sensualidad. A trav\u00e9s de la sensualidad nos llegan los objetos que nos dan puntos de vista, pero a trav\u00e9s de la mente se piensan y forma conceptos [2].<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>La facultad de cognici\u00f3n a trav\u00e9s de la mente<\/strong><\/p>\n<p>La facultad especial de cognici\u00f3n real reside en la mente humana, al igual que las tres facultades cognitivas de la mente contienen en s\u00ed mismas las formas de sus objetos de cognici\u00f3n. Por tanto, la mente contiene \u00aba priori\u00bb, la capacidad de pensar en t\u00e9rminos de conceptos (categor\u00edas). Tambi\u00e9n tiene otra ra\u00edz en la sensualidad humana: cuando vincula su capacidad de pensar en t\u00e9rminos de conceptos con las impresiones sensoriales que se dan en la contemplaci\u00f3n, surge la cognici\u00f3n, que hace posible la experiencia en primer lugar.<\/p>\n<p>La mente tiene la capacidad de pensar en conceptos, que Kant denomina categor\u00edas.<\/p>\n<p>Las categor\u00edas son formas de nuestro pensamiento en las que lo m\u00faltiple, dado en la percepci\u00f3n, se unifica mediante la actividad de nuestra consciencia. El conocimiento consiste, por tanto, en una s\u00edntesis del intelecto y los objetos percibidos sensorialmente.<\/p>\n<blockquote><p>Los pensamientos sin contenido son vac\u00edos, las intuiciones sin conceptos son ciegas [3].<\/p><\/blockquote>\n<p>De este modo, desarrollamos ante todo una realizaci\u00f3n de la experiencia. Queremos ilustrar este proceso con ejemplos.<\/p>\n<p><strong>Las categor\u00edas permiten el conocimiento experimental<\/strong><\/p>\n<p>Kant nombra cuatro formas en las que pensamos sobre la realidad y llegamos al conocimiento: Cantidad, Cualidad, Relaci\u00f3n y Modalidad. El v\u00ednculo entre las categor\u00edas son las formas puras de percepci\u00f3n del espacio y el tiempo. El espacio se describe como un sentido externo porque no puedo imaginar nada sin extensi\u00f3n espacial. El tiempo act\u00faa como un sentido interno en la consciencia humana. En el siguiente ejemplo vemos el v\u00ednculo entre las categor\u00edas y la percepci\u00f3n.<br \/>\nSuelo salir de casa a las 9 de la ma\u00f1ana y veo delante de m\u00ed la misma imagen de siempre: las casas de enfrente y los \u00e1rboles de delante est\u00e1n ah\u00ed como siempre.<\/p>\n<p>Pero la cafeter\u00eda de la esquina tiene sillas nuevas y blancas. Hoy tengo que esperar 20 minutos en la parada hasta que llega el autob\u00fas, abarrotado como siempre.<br \/>\nCuando pienso en c\u00f3mo se producen estas experiencias, me doy cuenta de que todo sucede en mi consciencia. Mis percepciones me llegan a trav\u00e9s de los sentidos y todo lo que recibo a trav\u00e9s de ellos se me da en las formas visuales del espacio y el tiempo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 ma\u00f1ana se talen algunos \u00e1rboles y se coloquen bancos delante de la cafeter\u00eda, pero en \u00faltima instancia todo seguir\u00e1 dispuesto en una yuxtaposici\u00f3n espacial y, si el autob\u00fas ha tardado m\u00e1s en llegar a su destino esta ma\u00f1ana, eso no cambiar\u00e1 el hecho de que ha transcurrido cierto tiempo entre el embarque y la llegada.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto solo describe una peque\u00f1a parte de mi experiencia cotidiana. \u00bfHasta qu\u00e9 punto participa mi mente en que sucedan?<\/p>\n<p>Solo puedo reconocer la imagen de las casas y calles de hoy como la misma imagen de ayer porque el concepto de una sustancia persistente, es decir, una cualidad, subyace a mi percepci\u00f3n. Sin ella, no podr\u00eda reconocer hoy las casas y calles de ayer, porque el concepto de sustancia (material o materia) se basa en la idea de una persistencia real en el tiempo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, mido el hecho de que hoy he tenido que esperar 20 minutos al autob\u00fas utilizando el concepto de cantidad, que se basa en el recuento, es decir, en una secuencia temporal. Aqu\u00ed, sin embargo, tengo la idea de que he tenido que esperar mucho m\u00e1s y esto se basa en el concepto de modalidad, es decir, en la forma en que he sentido el tiempo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de estos ejemplos, nos puede quedar claro c\u00f3mo podemos reconocer la realidad que se nos da con la mente. Sin los conceptos de orden en el espacio y en el tiempo y los correspondientes conceptos de comprensi\u00f3n, no tendr\u00eda conocimiento de la experiencia, sino solamente una rapsodia de percepciones sensoriales.<\/p>\n<blockquote><p>El orden y la regularidad de los fen\u00f3menos que llamamos naturaleza, por lo tanto, fueron introducidos en ella por nosotros mismos, y no se encontrar\u00edan en ella si nosotros \u2013o la naturaleza de nuestra mente\u2013, no los hubi\u00e9ramos colocado originalmente en ella [4].<\/p><\/blockquote>\n<p>Si antes el ser humano cre\u00eda que son los objetos los que generan la percepci\u00f3n en la mente, Kant dice ahora que, por el contrario, su cognici\u00f3n est\u00e1 ya arraigada en la mente.<\/p>\n<p><strong>Las facultades de la raz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, el conocimiento que solo produce el propio ser humano no satisface a largo plazo a nuestra raz\u00f3n: esta busca tambi\u00e9n experiencias en un mundo suprasensible. Nuestro poder de cognici\u00f3n tiene el impulso de elevarse muy por encima de las experiencias de los fen\u00f3menos (en griego: phainomena) hasta las ideas sublimes, que Kant denomina \u00abcosas en s\u00ed\u00bb (en griego: no\u00fameno).<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica especial de la raz\u00f3n es que busca la totalidad o la naturaleza incondicionada de estas ideas m\u00e1s all\u00e1 de las meras experiencias condicionales. Seg\u00fan Kant, nadie deber\u00eda dudar de que el alma es inmortal, de que el mundo es un todo eterno y de que existe un Dios creador. Sin embargo, la raz\u00f3n infiere aqu\u00ed algo de lo que no tiene experiencia, ni habi\u00e9ndolo visto sensorialmente ni a trav\u00e9s de conceptos. No obstante, se sirve de ello y se deja llevar a juicios que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de su experiencia.<\/p>\n<p>Recurre a conceptos de conocimiento y hace uso de ellos en conflictos sobre las tres ideas antes mencionadas. Esto conduce a contradicciones irresolubles (antinomias), que ahora se enfrentan en forma de tesis y ant\u00edtesis. El problema, sin embargo, es que se sacan conclusiones de los conceptos de conocimiento de las esferas del ser cuando se trata de las preguntas:<\/p>\n<blockquote><p>1. \u00bfEs el mundo finito o infinito en el espacio y en el tiempo?<br \/>\n2. \u00bfEs el alma como sustancia una entidad divisible o indivisible?<br \/>\n3. \u00bfLos fen\u00f3menos naturales solo siguen la ley de la causalidad o existe una causalidad de la libertad?<br \/>\n4. \u00bfPertenece al mundo o a su causa un ser necesario o no necesario? [5]<\/p><\/blockquote>\n<p>Kant se aparta del uso especulativo de la raz\u00f3n en la decepci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>As\u00ed pues, he tenido que abolir el conocimiento para dejar sitio a la fe&#8230;.. [6]<\/p><\/blockquote>\n<p>Al final de sus observaciones, resume a d\u00f3nde le ha llevado la investigaci\u00f3n del conocimiento de la raz\u00f3n. La raz\u00f3n le llev\u00f3 a las ideas especulativas, que a su vez le condujeron de nuevo a la experiencia. Ahora le queda examinar si la raz\u00f3n pura con el uso pr\u00e1ctico conduce a las ideas que alcanzan los fines m\u00e1s elevados de la raz\u00f3n pura.<\/p>\n<p><strong>La raz\u00f3n pr\u00e1ctica y la ley moral universal<\/strong><\/p>\n<p>Todo ser humano puede distinguir lo correcto de lo incorrecto y el bien del mal, presuponiendo inconscientemente la existencia de una ley moral en su interior. Kant ha encontrado la f\u00f3rmula de lo que entendemos por comportamiento moral. Es la exigencia del imperativo categ\u00f3rico, \u00fanica en la historia de la \u00e9tica:<\/p>\n<p>Act\u00faa de tal modo que la m\u00e1xima de tu voluntad pueda valer en todo momento al mismo tiempo que el principio de una legislaci\u00f3n general [7].<\/p>\n<p>Se trata, pues, de que el ser huamano act\u00fae seg\u00fan m\u00e1ximas o principios adecuados a una ley general.<\/p>\n<p>Visualic\u00e9moslo de nuevo con un ejemplo:<\/p>\n<p>El otro d\u00eda, una amiga me cont\u00f3 que un anciano hab\u00eda sido atropellado por un coche delante de su casa. Probablemente, el conductor no hab\u00eda visto al hombre y sigui\u00f3 conduciendo sin detenerse. Como ella en ese momento estaba ocupada con su bicicleta, solo vio al hombre tendido en el suelo con los ojos cerrados poco despu\u00e9s del incidente. Sinti\u00f3 que deb\u00eda atenderle inmediatamente, sobre todo porque ten\u00eda conocimientos de primeros auxilios. Mientras tanto, un transe\u00fante hab\u00eda llamado a la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Para mi amiga era natural ayudar inmediatamente, pues cre\u00eda que sin duda todo el mundo lo habr\u00eda hecho. Cuando lleg\u00f3 la polic\u00eda, un agente critic\u00f3 su actitud y le dijo que deber\u00eda haberles esperado.<\/p>\n<p>Lo significativo de este ejemplo es que Kant quiere consultar a la raz\u00f3n como intuici\u00f3n final y no a la emoci\u00f3n, porque la raz\u00f3n exige que consideremos lo que queremos que haga cada uno en este caso. Pero, \u00bfno pone esto la acci\u00f3n moral (racional) frente a la acci\u00f3n inducida por el sentimiento? \u00bfEs la opini\u00f3n de todos que las acciones basadas en la raz\u00f3n son moralmente m\u00e1s valiosas que las basadas en los sentimientos?<\/p>\n<p>Esta yuxtaposici\u00f3n de raz\u00f3n y emoci\u00f3n no se da en el sentido de Kant. Incluso la deliberaci\u00f3n moral previa a una acci\u00f3n no est\u00e1 exenta de sentimientos. Si, por ejemplo, el imperativo categ\u00f3rico me proh\u00edbe mentir al tomar una decisi\u00f3n, esto me produce inmediatamente el sentimiento de que debo abstenerme de mentir, aunque me haya ahorrado un gran disgusto. Se trata de respetarme como ser humano.<\/p>\n<p>Por tanto, est\u00e1 claro que el sentimiento, pero solo el sentimiento de respeto provocado por la raz\u00f3n, desempe\u00f1a un papel importante en el comportamiento moral. El respeto a la persona, incluida la propia, exige un sentimiento de respeto a la persona del pr\u00f3jimo. Tambi\u00e9n en el amor, el respeto a la persona amada es un sentimiento importante.<\/p>\n<p>\u00bfY la voluntad humana? La voluntad moral suele estar re\u00f1ida con nuestro amor propio. \u00bfQu\u00e9 me hace aferrarme a la ley moral? Es la voz de mando incondicional de mi propia raz\u00f3n. Solo escucho la ley que me he dado de forma autoritaria. La voluntad que escucha la voz de la raz\u00f3n es la buena voluntad.<\/p>\n<p>Como ser sensual, sigo sometido a la ley de la naturaleza. Sin embargo, en mi querer y obrar conscientes, en los que manda la voz de la raz\u00f3n, soy tambi\u00e9n mi propio autor y pertenezco a un mundo de seres racionales en el que manda la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, para Kant, el fin m\u00e1s elevado que pueden alcanzar las ideas de la raz\u00f3n pura reside en la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, es decir, en la idea del respeto a la dignidad del ser humano.<\/p>\n<p>Las maravillosas palabras de Kant al final de La Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica revelan el verdadero sentido de su doctrina a la que se siente unido con toda su inteligencia:<\/p>\n<blockquote><p>Dos cosas llenan la mente de admiraci\u00f3n y reverencia siempre nuevas y crecientes, cuanto m\u00e1s a menudo y m\u00e1s firmemente se reflexiona sobre ellas: los cielos estrellados sobre m\u00ed y la ley moral dentro de m\u00ed [8].<\/p><\/blockquote>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>[1] Immanuel Kant: Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura (Kritik der reinen Vernunft), Hamburgo 1989, p. 21.<br \/>\n[2] Ib\u00eddem, p. 93.<br \/>\n[3] Ib\u00eddem, p. 130.<br \/>\n[4] Ib\u00eddem, p. 229.<br \/>\n[5] Ib\u00eddem, p. 260.<br \/>\n[6] Ib\u00eddem, p. 30.<br \/>\n[7] Immanuel Kant: Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica. Hamburgo 1966, p. 35.<br \/>\n[8] Ib\u00eddem, p. 253.<\/p>\n","protected":false},"author":925,"featured_media":107018,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110076],"tags_english_":[],"class_list":["post-108374","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-livingpast-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/108374","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/107018"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=108374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=108374"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=108374"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=108374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}