{"id":106919,"date":"2024-01-18T16:46:00","date_gmt":"2024-01-18T16:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/autoconocimiento\/"},"modified":"2024-01-18T16:46:00","modified_gmt":"2024-01-18T16:46:00","slug":"autoconocimiento","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/autoconocimiento\/","title":{"rendered":"Autoconocimiento"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n soy yo?<\/p>\n<p>A esta pregunta se puede responder:<\/p>\n<p>\u201cSoy el Sr. X o la Sra. Y. Tengo tal edad y tal formaci\u00f3n. Tengo estas cualidades, estos defectos y estas caracter\u00edsticas. Soy brasile\u00f1o, afrodescendiente, argentino, lo que sea&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Pero la pregunta siempre permanece: \u00bfCu\u00e1l es la verdadera identidad de mi ser? \u00bfQui\u00e9n soy yo?<\/p>\n<p>Ya a una edad temprana, empezaron a surgir en m\u00ed sentimientos, pensamientos y deseos. No recuerdo exactamente cu\u00e1ndo empec\u00e9 a tener convicciones sobre las cosas, a entender que cre\u00eda o no cre\u00eda en ciertas ideas, o por qu\u00e9 ten\u00eda la necesidad de sentirme seguro en alg\u00fan grupo identific\u00e1ndome con su ropa y sus lenguajes, especialmente con amigos y personas de mi entorno social.<\/p>\n<p>A lo largo de mi adolescencia, nunca tuve claro por qu\u00e9 decid\u00ed adoptar una determinada apariencia, ni cu\u00e1ndo empec\u00e9 a buscar tal o cual placer, ni qu\u00e9 me produc\u00eda el dolor y la rabia que sent\u00eda.<\/p>\n<p>No sab\u00eda muy bien cu\u00e1ndo empec\u00e9 a tener dudas sobre aquello con lo que realmente me identificaba.<\/p>\n<p>Buscaba dentro de m\u00ed las razones por las que dec\u00eda ciertas cosas, por las que me interesaban o no ciertas situaciones. Todo era muy confuso para m\u00ed.<\/p>\n<p>Luego vino una fase m\u00e1s madura de la juventud, una fase en la que empec\u00e9 a tener contacto con diferentes corrientes de pensamiento, a refinar mi expresi\u00f3n verbal y a identificarme con ciertos profesores, autores, fil\u00f3sofos, artistas y gente de la pol\u00edtica.\u00a0 Recuerdo bien que empec\u00e9 a buscar respuestas convincentes, incluso para consolidarme en mi entorno social y asegurarme de qui\u00e9n era realmente.\u00a0 Pero segu\u00edan siendo pensamientos muy nebulosos.\u00a0 Realmente quer\u00eda conocerme a un nivel m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es el autoconocimiento?<\/strong><\/p>\n<p>Luego, en mis reflexiones, me encontr\u00e9 con el t\u00e9rmino \u201cautoconocimiento\u00bb, como si fuera un signo m\u00e1gico. Sent\u00ed la necesidad de comprender su influencia en m\u00ed, casi como una necesidad intransferible. Busqu\u00e9 en la filosof\u00eda, en la psicolog\u00eda, en la literatura.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando, en una conversaci\u00f3n con otros j\u00f3venes, o\u00ed la palabra de alguien muy especial para m\u00ed, que me hizo tomar conciencia de la siguiente cuesti\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEl autoconocimiento es fundamental en la b\u00fasqueda interior, pero no es algo que provenga del estudio de libros, de orientaciones intelectuales bien organizadas en las que aprendemos sobre nuestro yo. Todo eso tiene una importancia relativa. El autoconocimiento es una certeza \u00edntima y personal que nace de la presencia de la fuerza del Esp\u00edritu en todo nuestro sistema interno, en nuestra sangre y en nuestra alma. Es la presencia viva de una fuerza circulante del Esp\u00edritu en la propia alma, como una posesi\u00f3n fundamentada y reconocida.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Entonces empec\u00e9 a comprender.\u00a0 El autoconocimiento no es un atributo automatizado en la consciencia humana, sino una fuerza viva que impulsa y posibilita una consciencia creciente de uno mismo.\u00a0 Se trata de la estrella personal, lo que \u00a0se es de verdad, sin etiquetas, sin falsas im\u00e1genes de uno mismo, sin infravaloraci\u00f3n o sobrevaloraci\u00f3n de lo que somos.<\/p>\n<p>Cuando buscamos una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de nosotros mismos, tenemos que empezar por situarnos en una observaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima de nuestro verdadero estado, nuestro car\u00e1cter y nuestros deseos m\u00e1s \u00edntimos.\u00a0 Necesitamos observar las intenciones detr\u00e1s de nuestras acciones, nuestro verdadero car\u00e1cter y, a partir de esta observaci\u00f3n, generar una evaluaci\u00f3n honesta de qui\u00e9nes somos realmente.<\/p>\n<p>Cuando observamos nuestros pensamientos y las verdades que se esconden detr\u00e1s de todo, debemos pensar, no solo en nosotros mismos, sino tambi\u00e9n en nuestros semejantes y en las personas de nuestros entornos m\u00e1s cercanos e \u00edntimos.\u00a0 Entonces podemos empezar a ver que existe todo un espectro de im\u00e1genes sobre nuestra realidad\u00a0 y sobre los dem\u00e1s, sobre la sociedad, sobre el mundo y sobre la humanidad.\u00a0 Estas im\u00e1genes se construyen en los f\u00e9rtiles campos de nuestra imaginaci\u00f3n, mediante conceptos e ideas cuyos or\u00edgenes no siempre conocemos.<\/p>\n<p>Nacen sin que ni siquiera tengamos claro su origen o naturaleza.\u00a0 Simplemente aceptamos lo que nos llega de nuestro entorno exterior y construimos, sin cuestionarlo, ideas a partir de esas experiencias.<\/p>\n<p>Y todo este mar de ideas se conforma gradualmente en mas im\u00e1genes y autoim\u00e1genes que -concluimos\u2013 somos nosotros mismos u otros.<\/p>\n<p>La consciencia egoc\u00e9ntrica est\u00e1 hecha sin ninguna profundidad.\u00a0 Construye pseudo-verdades, las cree y conf\u00eda en ellas de forma inconsciente.\u00a0 Somos creyentes inocentes del mundo interior al que dejamos que crezca y nos controle.\u00a0\u00a0 Este marco lo reforzamos nosotros mismos a lo largo de nuestra vida. Clasificamos poco a poco aquello que nos parece m\u00e1s real y verdadero.<\/p>\n<p>Todo ello porque lo que m\u00e1s desea nuestro ser es seguridad. Y, en nuestro deseo de seguridad, adaptamos una imagen de nosotros mismos lo m\u00e1s real posible.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfes todo realmente cierto?<\/p>\n<p>\u00bfEste mundo que construimos \u2013nuestro tipo, nuestra herencia familiar, nuestras ideas sobre las personas y los lugares\u2013, se basa realmente en verdades incuestionables?<\/p>\n<p>\u00bfNo hay lugar para que dudemos de todo eso?<\/p>\n<p>\u00bfSomos realmente la personalidad que creemos ser?<\/p>\n<p>En la seguridad transitoria de nuestras vidas, nos valemos de todo tipo de peque\u00f1as y fr\u00e1giles verdades para poder acallar la voz m\u00e1s fuerte de nuestro interior: la incertidumbre de la vida y el miedo a la muerte.<\/p>\n<p>As\u00ed, nuestra psique, nuestro \u00abyo soy\u00bb se aferra a una fr\u00e1gil narrativa de ser alguien, de ser un \u00abyo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la pregunta sigue siendo: \u00bfqu\u00e9 s\u00e9 realmente de m\u00ed mismo?<\/p>\n<p>Esta pregunta solo puede responderse cuando dejamos de establecer como verdades interiores el mundo de im\u00e1genes, ideas y conceptos creados por nosotros mismos; cuando conseguimos despejar todo esto y abrir un espacio de silencio en nosotros, para bajar a la ra\u00edz de nuestros sentimientos, a las ra\u00edces de nuestro car\u00e1cter, de nuestro coraz\u00f3n, donde encontramos el centro de lo que verdaderamente somos.<\/p>\n<p>Y cuando logramos abrir este espacio de silencio, donde la confusi\u00f3n de ideas, conceptos, im\u00e1genes y deseos ya no est\u00e1n presentes, podremos, consecuentemente, alcanzar la serenidad que proviene de la base central de lo que verdaderamente somos. Y, ciertamente, nos sorprenderemos al descubrir que lo que somos no representa ninguna postura adquirida, ninguna forma de autoprotecci\u00f3n para la naturaleza de nuestro ser.<\/p>\n<p>Entonces seremos libres, porque el yo original, puro y verdadero no est\u00e1 comprometido con ning\u00fan pensamiento, con ninguna relaci\u00f3n, con ninguna idea.<\/p>\n<p>Podemos decir entonces que el verdadero autoconocimiento no es ni contenido, ni idea, ni concepto abstracto.<\/p>\n<p>El verdadero autoconocimiento no tiene nombre ni se identifica con cosas ef\u00edmeras y externas.\u00a0 Es silencio; calma y no compromiso.<\/p>\n","protected":false},"author":609,"featured_media":105565,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-106919","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/106919","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/105565"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=106919"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=106919"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=106919"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=106919"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}