{"id":105431,"date":"2023-10-09T15:39:22","date_gmt":"2023-10-09T15:39:22","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/arder-y-crecer\/"},"modified":"2023-10-09T16:18:42","modified_gmt":"2023-10-09T16:18:42","slug":"arder-y-crecer","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/arder-y-crecer\/","title":{"rendered":"Arder y Crecer"},"content":{"rendered":"<p>Para Jung, estos <em>Sermones<\/em> <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> forman un mito gn\u00f3stico que revela, en un proceso s\u00e9ptuple, la plenitud divina del ser en las almas humanas que se sienten como muertas.<br \/>\nConduce, a trav\u00e9s de su oscuridad inconsciente, a la realizaci\u00f3n consciente de la propia luz interior. Durante este proceso, la totalidad del ser humano atado a la naturaleza se transforma: toma consciencia de su ser divino m\u00e1s \u00edntimo como su verdadera naturaleza original.<br \/>\nLas numerosas im\u00e1genes y s\u00edmbolos de este serm\u00f3n se basan en una abundancia inconmensurable de elementos procedentes de evoluciones humanas pasadas. Son expresiones inconscientes de experiencias del alma y de realidades espirituales (arquetipos), que contienen la estructura de los misterios (secretos del alma a\u00fan por revelar).<\/p>\n<p>\u00abLa Verdad no vino al mundo desnuda, sino en tipos e im\u00e1genes\u00bb <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, se dice en el <em>Evangelio de Felipe<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Eros y el \u00e1rbol de la vida<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><br \/>\nJung contrapone en este serm\u00f3n las poderosas im\u00e1genes an\u00edmicas arquet\u00edpicas de \u00ablo que arde y lo que crece\u00bb. Son dos impulsos espirituales que revelan una dualidad de abismos irreconciliables en nuestra alma humana. Sus s\u00edmbolos son el fuego y el agua.<\/p>\n<p>\u00abEl ardor es Eros en forma de llama. Brilla consumiendo [&#8230;], se enciende y se apaga\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCrecer es el \u00e1rbol de la vida, florece nutri\u00e9ndose de materia viva (&#8230;), el \u00e1rbol de la vida crece\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>El fuego y el agua son dos elementos b\u00e1sicos fundamentales de naturaleza bipolar. Forman las energ\u00edas primarias masculina-positiva y femenina-negativa. No son un juicio \u00abmoral\u00bb, sino interacciones interdependientes.<\/p>\n<p>El fuego simboliza la energ\u00eda masculina: irradia luz y calor, tiene un efecto dinamizador, pero tambi\u00e9n secante y endurecedor; se mueve verticalmente. El agua representa la \u00abmadre de la vida\u00bb en la imagen del mar primordial; la sustancia primordial, que se mueve horizontalmente, tiene un efecto receptor, es cambiante (se disuelve, se evapora, se cristaliza) y es portadora de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ardor corresponde al impulso energ\u00e9tico ardiente en el alma y su amor (Eros); insta a un cambio libre, din\u00e1mico-creativo del ser. Crecer, por su parte, se\u00f1ala un impulso del alma que se despliega y preserva la vida que corresponde a la energ\u00eda del agua.<\/p>\n<p>Como microcosmos, el ser humano despliega una consciencia diferenciada de s\u00ed mismo y de las formas de vida que le rodean inmediatamente y, al mismo tiempo, se sit\u00faa en una gran naturaleza y sus implicaciones, que le tocan como macrocosmos. Estas dos condiciones orientan las dos direcciones de sus energ\u00edas vitales.<\/p>\n<p>Por un lado, lucha por el autoconocimiento individual y libre, por el desarrollo creativo de sus capacidades y, al mismo tiempo, busca el sentido de la vida como unidad espiritual superior, \u00abvertical\u00bb. \u00abEl alma tiene un sentido (logos) que se enriquece cada vez m\u00e1s a partir de s\u00ed misma\u00bb, dec\u00eda Her\u00e1clito, y el alma ardiente-espiritual seca [es] la m\u00e1s sabia y la m\u00e1s perfecta\u00bb. Mirando a gran parte de la humanidad, a\u00f1ad\u00eda: \u00abSon hombres extraviados, pues no reconocen lo que est\u00e1 ante sus ojos&#8230;\u00bb <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<br \/>\nEl ser humano, por otra parte, forma una comunidad colectiva a nivel horizontal:<\/p>\n<p>\u00abLos seres humanos son d\u00e9biles y no pueden soportar su diversidad, porque viven cerca unos de otros y necesitan de la comunidad para poder soportar su particularidad\u00bb, se dice en el mito de Jung.<\/p>\n<p>Ambas potencias, la que arde y la que crece, crean conjuntamente la civilizaci\u00f3n y la cultura de nuestras sociedades y, sin embargo, viven en dos mundos an\u00edmico-espirituales diferentes. Siempre surgen nuevas formas y estructuras que se hacen m\u00e1s complejas con el paso del tiempo y siempre deben renegociarse juntas. La creciente quiere preservar los valores adquiridos y sus tradiciones; su energ\u00eda cristalizadora empieza a apagar la llama libre de la ardiente. En este punto, los dos poderes libran su \u00abbatalla m\u00e1s fat\u00eddica\u00bb.<\/p>\n<p>El ser humano libre e individual debe superar su propia naturaleza, transformarla y crecer m\u00e1s all\u00e1 del crecimiento. \u00abNo es la sociedad la que guiar\u00e1 al h\u00e9roe creador, sino al rev\u00e9s\u00bb. <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>El organismo ps\u00edquico es una unidad y, sin embargo, tremendas fuerzas duales luchan siempre en su interior por la superioridad. Son las dos almas de nuestro pecho de las que hablaba Goethe. Son tambi\u00e9n los esp\u00edritus del mundo y los dioses que, en la mitolog\u00eda griega, entrelazados en el alma c\u00f3smica del mundo, luchan entre s\u00ed en una lucha mortal.<\/p>\n<p>Ambos poderes forman parte del orden de la naturaleza. La lucha por la conservaci\u00f3n de la vida, la evoluci\u00f3n, la decadencia y la renovaci\u00f3n son energ\u00edas de la ley dial\u00e9ctica de la naturaleza. Hay en ella un apacible amanecer y una violenta erupci\u00f3n volc\u00e1nica. El dulce ruise\u00f1or es tan natural como el \u00e1guila peligrosa. El ser humano, que a su vez forma parte de esta naturaleza, puede ser cari\u00f1oso y vicioso. Sin embargo, tambi\u00e9n tiene la posibilidad, como \u00fanico ser de la naturaleza, de penetrar en una nueva consciencia del alma que le permita superar su naturaleza anterior.<\/p>\n<p>Por otra parte, el deseo de intervenir en la din\u00e1mica de la naturaleza y de unir sus contrarios surge de la configuraci\u00f3n inconsciente humana con sus valores morales abstractos, y no viene dado por la naturaleza con sus opuestos. Por ello, siempre ha resultado un gran fracaso en la historia.<\/p>\n<p>El concepto de Rousseau de la voluntad humana, que en el estado natural es buena, pero que mediante un contrato social se subordina a la voluntad de todos por el bien de la colectividad, expresa una ley natural que se basa en la idea abstracta de una sociedad ideal de iguales.<\/p>\n<p>Esta ley natural, en \u00faltima instancia, condujo a que personas de ideas afines \u2013con el fin de proteger a su comunidad\u2013 se separaran y excluyeran a \u00abotras personas con otras ideas afines\u00bb. Una visi\u00f3n que no solo condujo a la fase del \u00abReinado del Terror\u00bb (1793-1794) durante la Revoluci\u00f3n Francesa, sino tambi\u00e9n a muchas grandes cat\u00e1strofes de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p><strong>Un par c\u00f3smico de opuestos<\/strong><\/p>\n<p>Los dos poderes se basan en los principios c\u00f3smicos primigenios de lo masculino (fuego) y lo femenino (agua), y est\u00e1n conectados originalmente en una unidad divina. Sin embargo, en el mundo de la experiencia humana, el cosmos y todas sus criaturas est\u00e1n sujetos a los procesos de la dualidad. Su devenir y su desaparici\u00f3n tienen lugar en forma de polaridad, ruptura y uni\u00f3n se manifiestan como dos cualidades diferentes y opuestas.<\/p>\n<p>Este proceso se representa en el s\u00edmbolo del yin y el yang: en el yang lleno de luz, masculino-espiritual-creativo y en el yin, principio femenino oscuro, receptor y cambiante. Ambos contienen el polo opuesto como un punto en sus s\u00edmbolos: el yang en el yin y el yin en el yang. Esto se\u00f1ala la relaci\u00f3n y el crecimiento simult\u00e1neo del uno en el otro, el d\u00eda en la noche y la noche en el d\u00eda.<\/p>\n<p>Para Her\u00e1clito, todo lleva en s\u00ed mismo lo opuesto y, sin embargo, lucha por una armon\u00eda invisible. \u00abArmonizar lo contradictorio y crear la m\u00e1s bella unidad a partir de lo discordante\u201d, <a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> para volver a luchar eternamente entre s\u00ed.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo griego ve dentro de s\u00ed mismo todo el movimiento din\u00e1mico del fuego original, espiritual, y solo en este sentido, dijo, es el Uno al mismo tiempo que los Muchos. El fuego original construye y destruye y, sin embargo, da forma, seg\u00fan un orden interior invisible y leg\u00edtimo, al devenir incesante y evolutivo de la creaci\u00f3n y de sus criaturas. \u00abEste orden del mundo [&#8230;] fue eterno y es y ser\u00e1 su fuego eterno, ardiendo seg\u00fan medida y extingui\u00e9ndose seg\u00fan medida\u00bb <a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. \u00abEl eterno y an\u00edmico devenir, la completa impermanencia de todo lo real, que continuamente solo obra y deviene y no es, como ense\u00f1a Her\u00e1clito, es una concepci\u00f3n terrible y adormecedora; y su influencia est\u00e1 m\u00e1s estrechamente relacionada con la sensaci\u00f3n con la que alguien, durante un terremoto, pierde la confianza en la tierra, firmemente asentada\u201d. dijo Nietzsche<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Dos dioses-diablos<\/strong><\/p>\n<p>En el Cuarto Serm\u00f3n de Jung, los dos poderes -el que arde y el que crece- se denominan como dos dioses-diablos, pues \u00abel bien y el mal se unen en la llama, y el bien y el mal se unen en el crecimiento del \u00e1rbol. La vida y el amor se oponen en su divinidad como un par de opuestos\u00bb.<\/p>\n<p>Ambas potencias no solo est\u00e1n sujetas a la din\u00e1mica polar de la luz y la oscuridad, sino que en cada una de ellas existe una oposici\u00f3n a\u00fan mayor y, al mismo tiempo, relaciones de cooperaci\u00f3n entre el bien y el mal.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Cuarto Serm\u00f3n dice: \u00abInconmensurable, como la multitud de las estrellas, es el n\u00famero de dioses y demonios. Innumerables dioses aguardan la encarnaci\u00f3n [&#8230;]. El ser humano participa del ser de los dioses, viene de los dioses y va al Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Jung llama aqu\u00ed la atenci\u00f3n sobre el hecho de que el n\u00famero \u00abinconmensurable\u00bb de todos los dioses y diablos corresponde a una abundancia igualmente grande en el mundo no espacial de la naturaleza an\u00edmica \u201c, que millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n de la vida han acumulado y condensado org\u00e1nicamente [&#8230;]. Y estas im\u00e1genes no son p\u00e1lidas sombras, sino poderosas condiciones del alma [&#8230;]\u00bb, que debemos traer a nuestra consciencia y as\u00ed liberarlas.<\/p>\n<p>En su mito, Jung recuerda la rica imaginer\u00eda de los antiguos mitos gn\u00f3sticos y enfatiza el empobrecimiento y debilitamiento de nuestras almas cuando las simplificamos y racionalizamos en t\u00e9rminos vac\u00edos. \u00abCon ello cre\u00e1is [&#8230;] la mutilaci\u00f3n de la criatura cuya esencia y aspiraci\u00f3n es la distinci\u00f3n\u00bb. \u00abSolo puedo permanecer inm\u00f3vil en la m\u00e1s profunda admiraci\u00f3n y asombro ante los abismos y las alturas de la naturaleza espiritual (&#8230;)\u00bb. <a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>\u00abCada estrella es un dios y cada espacio que llena una estrella es un demonio. Pero el vac\u00edo del todo es el pleroma\u00bb, prosigue el texto. La luz de una estrella (o de cualquier otra fuerza) es as\u00ed -seg\u00fan el principio fundamental de polaridad- transportada y engullida de nuevo por su propio espacio oscuro y vac\u00edo. Este \u00abtodo vac\u00edo\u00bb es el pleroma, la plenitud vac\u00eda que transporta, une y disuelve todos los opuestos.<\/p>\n<p>En todas las criaturas terrenales el pleroma se desgarra en opuestos. La fuerza activa de los opuestos es el dios Abraxas, que revela las fuerzas dial\u00e9cticas y las insta a reunirse. \u00abEl activo los une. Por lo tanto, lo activo est\u00e1 por encima de ambos (&#8230;), pues une la plenitud y el vac\u00edo en su efecto.\u00bb <a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> Los hombres terrenales experimentamos las potencias del arder y del crecer como dos opuestos separados entre s\u00ed, como el bien o el mal, como efectos luminosos u oscuros.<\/p>\n<p>El m\u00edstico Juan de la Cruz describi\u00f3 c\u00f3mo se hab\u00eda sentido de repente en una noche oscura y solo m\u00e1s tarde pudo darse cuenta de que era luz divina.<\/p>\n<p><strong>Se abre una puerta a la libertad del alma<\/strong><\/p>\n<p>Durante un largo viaje de experiencias, el alma humana puede experimentar ese breve momento en el que los opuestos, en su interior, de repente se detienen. Es el momento en que se produce un cambio r\u00edtmico en la luz que arde en la oscuridad que crece y viceversa. Este estrecho punto de transici\u00f3n es el punto medio entre el movimiento vertical y el horizontal de los dos opuestos que se cruzan. El punto de intersecci\u00f3n se encuentra en el coraz\u00f3n del ser humano, que es el centro del fuego espiritual en su microcosmos y tambi\u00e9n en el macrocosmos. Forma el tercero, el centro equilibrador de las dos potencias polares.<\/p>\n<p>En el \u00abahora\u00bb vivido, el coraz\u00f3n del ser humano se abre y libera al alma de la garra estranguladora de lo inconsciente, que suscita en ella el efecto enga\u00f1oso y doloroso de los opuestos.<\/p>\n<p>En este \u00abahora\u00bb el ardor, el amor (Eros), tambi\u00e9n puede decidirse a favor de la vida y renovarla mediante su entrega. El alma comienza ahora a sentir la totalidad infinita de este acontecimiento y dice \u00abs\u00ed\u00bb al gran poder que se revela en ella.<\/p>\n<p>En su diario, Dag Hammarskj\u00f6ld da testimonio de un momento as\u00ed vivido:<\/p>\n<p>\u00abNo s\u00e9 qui\u00e9n -o qu\u00e9- formul\u00f3 la pregunta, ni s\u00e9 cu\u00e1ndo se formul\u00f3. Ni siquiera recuerdo c\u00f3mo respond\u00ed. Pero en alg\u00fan momento respond\u00ed \u00abS\u00ed\u00bb a alguien -o a algo- y desde ese momento tuve la certeza de que la vida ten\u00eda sentido y que, por tanto, el objetivo de mi vida era la entrega.\u00bb <a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/p>\n<p>El \u00abS\u00ed\u00bb que el alma pronuncia le confiere la grandeza a la que Jung se refiere cuando dice: \u00abPero el interiormente grande sabe que el amigo del alma largamente esperado, el Inmortal, ha venido ahora en realidad a \u00abllevar cautivo a su prisionero\u00bb (Ef. 4,8).\u00bb <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><\/p>\n<p><strong>El Ser<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es este amigo tan esperado?<\/p>\n<p>Para Jung, en este escrito gn\u00f3stico, se trata del yo interior del ser humano, que est\u00e1 presente en nosotros desde el comienzo de nuestra vida como una fuerza divina, como \u00abuna sola estrella en el c\u00e9nit\u00bb. El verdadero yo es la chispa espiritual del fuego divino que se encuentra en el coraz\u00f3n del ser humano, en el centro del microcosmos y une lo consciente y lo inconsciente en su interior como una totalidad. \u00abNada se interpone entre el ser humano y su Dios, siempre que pueda apartar la mirada del espect\u00e1culo llameante de Abraxas\u00bb.<\/p>\n<p>Jung ve a Cristo como el s\u00edmbolo arquet\u00edpico del yo. De Cristo se dice que es un \u00abpoder c\u00f3smico primigenio\u00bb de la potencia de fuego espiritual del sol, que est\u00e1 \u00abpor encima de toda realeza, autoridad, poder, dominio [&#8230;], no solo en este mundo, sino tambi\u00e9n en el venidero\u00bb (Ef. 1, 21 ss.). En \u00e9l, por tanto, se resumen y se cumplen todos los arquetipos activos, porque en \u00e9l \u00abse cumplen todas las cosas en todo a trav\u00e9s de m\u00e1s vida, m\u00e1s plenitud, m\u00e1s poder\u00bb<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de Cristo, el Pleroma se convierte en un s\u00edmbolo de plenitud. Para Jung, el Yo es ese principio inherente al ser humano que lucha por la plenitud y la totalidad. Es un poder que, gradualmente, toma consciencia de la unidad y multiplicidad de este yo cuando, tras un largo proceso de maduraci\u00f3n, se entrega al proceso de cognici\u00f3n del alma. En este proceso, el alma va completando gradualmente los valores colectivos con los individuales, y los valores y preceptos inculcados por las autoridades externas son consumidos por el fuego de la combusti\u00f3n y sustituidos por sus propias leyes interiores.<\/p>\n<p>\u00abSe pueden comparar las doctrinas con el elemento agua y el cumplimiento de estas doctrinas con el elemento fuego\u00bb y entonces el ser humano se convierte en \u00ab&#8230; el maestro constructor\u00bb que realiza la \u00abunidad entre el agua y el fuego\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de ahora, el Ser puede trabajar en la consciencia purificada con la ayuda de una actitud de vida adecuada por parte del ser humano, sin que este \u00faltimo sea capaz de captar plenamente al Ser. El Ser se percibe como \u00ablo otro\u00bb, lo cual, sin embargo, se hace posible gracias a ser diferente a la totalidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, el ser humano lleva en su interior la meta de su anhelo, del mismo modo que la oruga lleva en s\u00ed misma su potencial de culminaci\u00f3n como mariposa.<\/p>\n<p>Para Jung, el camino del crecimiento an\u00edmico-espiritual del ser humano es un proceso de autoevaluaci\u00f3n, porque el yo comienza a llevar a cabo su proceso interior de transformaci\u00f3n. Jung lo denomina \u00abproceso de individuaci\u00f3n\u00bb; la palabra <em>individuum<\/em> se refiere a la totalidad consciente e indivisible (de lat. individuum = lo indivisible) del ser humano <a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p>Jung dijo: \u00abNo soy yo quien me creo a m\u00ed mismo, sino que soy yo quien se acontece a s\u00ed mismo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> C.G. Jung (1875-1961), fundador de la psicolog\u00eda anal\u00edtica, escribi\u00f3 el tratado <em>Septem Sermones ad Mortuos<\/em> (<em>Siete discursos a los muertos<\/em>) despu\u00e9s de haber experimentado una profunda crisis a la edad de unos 40 a\u00f1os, tras la separaci\u00f3n de su maestro Sigmund Freud. Sobre los <em>Siete discursos a los muertos<\/em>, v\u00e9ase el art\u00edculo <em>La ciencia, nacida del misterio del alma.<\/em> Las citas de este discurso figuran en cursiva.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>Stephan A. Hoeller: <em>Der gnostische Jung<\/em>, ( <em>Jung gn\u00f3stico<\/em>). 1\u00aa edici\u00f3n, Calw, 1987, p. 152.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>Ibidem, <em>El Cuarto Discurso: Zarza Ardiente y \u00c1rbol de la Vida<\/em>, pp. 125-153.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Her\u00e1clito: <em>Fragmente<\/em> (<em>Fragmentos,)<\/em> Munich y Zurich 1986, p. 35 y 21 (en la edici\u00f3n alemana).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Joseph Campbell: <em>El h\u00e9roe de las mil caras,<\/em> citado por C.G. Jung (en <em>Der gnostische Jung<\/em> (<em>Jung gn\u00f3stico)<\/em>, p. 133-134).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Her\u00e1clito, ib\u00edd., p. 9.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ib\u00eddem, p. 15.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Friedrich Nietzsche: \u201cHeraklit\u201d, en <em>Texte der Philosophie (Textos de filosof\u00eda)<\/em>, Munich, 1973, p. 8-9.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Stephan A.Hoeller: ib\u00eddem, cita de C.G. Jung, p. 153.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> V\u00e9anse los tres primeros discursos del mito y el art\u00edculo en LOGON (v\u00e9ase m\u00e1s arriba).<br \/>\n<a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Stephan A.Hoeller: ib\u00eddem, p. 137-138.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ib\u00eddem.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Alfred Dedo M\u00fcller: <em>Prometheus oder Christus<\/em>, Leipzig, 1944.<br \/>\n<a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> C.G. Jung: <em>Das Selbst in der Tiefenpsychologie<\/em> (<em>El s\u00ed mismo en la psicolog\u00eda profunda<\/em>), Selbst en Wikipedia.<\/p>\n","protected":false},"author":925,"featured_media":100484,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-105431","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/105431","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/925"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/100484"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=105431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=105431"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=105431"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=105431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}