{"id":103993,"date":"2023-08-01T16:55:54","date_gmt":"2023-08-01T16:55:54","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/friedrich-holderlin-la-mitad-de-la-vida\/"},"modified":"2023-08-01T17:07:58","modified_gmt":"2023-08-01T17:07:58","slug":"friedrich-holderlin-la-mitad-de-la-vida","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/friedrich-holderlin-la-mitad-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Friedrich H\u00f6lderlin.  La mitad de la vida"},"content":{"rendered":"<p>Friedrich H\u00f6lderlin naci\u00f3 el 20 de marzo de 1770. Este a\u00f1o celebramos su 250 aniversario. Muri\u00f3 el 7 de junio de 1843. Esta \u00e9poca est\u00e1 considerada la \u00abEdad de Oro\u00bb del Clasicismo alem\u00e1n; el poeta fue uno de los \u00faltimos grandes cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde encontramos la verdad? \u00bfEn la religi\u00f3n? \u00bfEn la filosof\u00eda? \u00bfEn el arte? \u00bfO solo en la \u00abvida desnuda\u00bb? Para encontrar la verdad sobre un artista, \u00bftenemos que buscar en su biograf\u00eda? \u00bf En sus obras? Ve\u00e1moslo m\u00e1s de cerca.<\/p>\n<p><strong><em>La vida de H\u00f6lderlin<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sabemos de \u00e9l?<\/p>\n<p>H\u00f6lderlin creci\u00f3 en la peque\u00f1a ciudad de N\u00fcrtingen, en el valle del Neckar; tuvo \u00a0una infancia feliz y so\u00f1adora, profundamente inmersa en el exuberante esplendor de la naturaleza: \u00abMe cri\u00e9 con el melodioso susurro de la arboleda, y aprend\u00ed a amar entre las flores. Crec\u00ed en los brazos de los dioses\u00bb. Siguieron a\u00f1os de rigor en la escuela del monasterio de Maulbronn; tambi\u00e9n estudi\u00f3 teolog\u00eda protestante en el monasterio de Tubinga. Luego se apart\u00f3 de todo ello. No quer\u00eda ser pastor, como esperaba su madre; su profunda religiosidad, alimentada por su propio manantial interior, no se lo permit\u00eda; era incompatible con la rigidez del dogmatismo protestante.<\/p>\n<p>Se suceden a\u00f1os de incesantes viajes, con diversos empleos como tutor. En la casa del banquero Jakobus Gontard, en Frankfurt, a cuyo hijo ense\u00f1a y educa, conoce a la esposa de este, que es la personificaci\u00f3n misma de su compa\u00f1era perfecta. \u00a0Susette: graciosa y santa como una sacerdotisa del amor, como tejida de luz y aire, tan espiritual y delicada. La Diotima de <em>Hiperi\u00f3n<\/em>. Pronto los dos est\u00e1n unidos por un amor sincero y entusiasta. El destino les concede dos a\u00f1os, luego la traici\u00f3n; H\u00f6lderlin se ve obligado a marcharse. Al principio, permanece cerca de ella, con encuentros fugaces y poco frecuentes y un r\u00e1pido intercambio de cartas dolorosas. Finalmente, H\u00f6lderlin se aleja. De nuevo se desplaza de forma inestable, viviendo con amigos \u00edntimos. Entonces percibe un cambio incipiente en su interior: \u201cAy, amoroso esp\u00edritu familiar, lejos de ti, qu\u00e9 desgarrador, todos los esp\u00edritus de la muerte tocan para m\u00ed las cuerdas del coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Con el tiempo, sus amigos tambi\u00e9n se dan cuenta de su estado. A\u00fan con la mente l\u00facida, testigo de su propia ca\u00edda, H\u00f6lderlin desciende al delirio. Y, sin embargo, sigue creando, decidido, sin reparar en s\u00ed mismo. Escribe largas eleg\u00edas e himnos, sus obras m\u00e1s grandes y profundas : la oda <em>Patmos, Fiesta de la paz<\/em> , su gran visi\u00f3n de la segunda venida de Cristo y, finalmente, el breve poema <em>La mitad de la vida.<\/em><\/p>\n<p>Al enterarse de que Susette ha muerto, la conmoci\u00f3n le sume a\u00fan m\u00e1s en la locura. A los 36 a\u00f1os, es internado en el hospital psiqui\u00e1trico de Tubinga y, al a\u00f1o siguiente, el carpintero Zimmer, gran admirador de su <em>Hiperi\u00f3n<\/em>, lo acoge en su casa hasta su muerte. Durante 36 a\u00f1os vive en una peque\u00f1a torre sobre el r\u00edo Neckar, en un estado de enajenaci\u00f3n mental, interrumpido ocasionalmente por momentos de claridad luminosa. All\u00ed muere.<br \/>\n<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8369\" src=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Podcast_Holderlin-sm_1-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Podcast_Holderlin-sm_1-300x169.jpg 300w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Podcast_Holderlin-sm_1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Podcast_Holderlin-sm_1-768x432.jpg 768w, https:\/\/logon.media\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Podcast_Holderlin-sm_1.jpg 1536w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<blockquote><p><strong>C<\/strong>on peras amarillas<\/p>\n<p>y llena de rosas silvestres,<\/p>\n<p>la orilla cuelga sobre el lago.<\/p>\n<p>Vosotros, hermosos cisnes,<\/p>\n<p>sumerg\u00eds ebrios de besos la cabeza<\/p>\n<p>en la sagrada sobriedad del agua.<\/p>\n<p>\u00a1Ay de m\u00ed! \u00bfD\u00f3nde encontrar\u00e9 flores<\/p>\n<p>llegado el invierno? \u00bfD\u00f3nde<\/p>\n<p>el espejo del sol<\/p>\n<p>y las sombras de la tierra?<\/p>\n<p>Los muros permanecen<\/p>\n<p>mudos y fr\u00edos. En el viento<\/p>\n<p>chirr\u00edan las veletas.<\/p><\/blockquote>\n<p>El poema apenas requiere interpretaci\u00f3n, tan cercano est\u00e1 a la verdad de la vida de H\u00f6lderlin. Pero fij\u00e9monos en la resoluci\u00f3n art\u00edstica. No hay un \u00abyo\u00bb en esta autobiograf\u00eda l\u00edrica; el autor permanece velado, todo se convierte en sonido (o resonancia), en s\u00edmbolo:<\/p>\n<p><em>\u00abCon peras amarillas<br \/>\n<\/em><em>y llena de rosas silvestres<br \/>\n<\/em><em>la orilla cuelga sobre el lago.\u00bb<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>H\u00f6lderlin evoca la opulencia de la naturaleza y la belleza de sus dones: la orilla \u00abcuelga\u00bb sobre el lago, el cielo y la tierra se tocan.<\/p>\n<p><em>\u00abVosotros, hermosos cisnes, <\/em><br \/>\n<em>Sumerg\u00eds ebrios de besos la cabeza<\/em><br \/>\n<em>En la sagrada sobriedad del agua\u201d.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Ahora es el poeta quien habla, el \u00abcisne cantor\u00bb.<br \/>\n\u00abEbrios de besos\u00bb:<br \/>\nEl poeta est\u00e1 ebrio de besos, de bendiciones de la vida, de corazonadas de lo trascendental.<br \/>\nSe sumerge en las corrientes del \u00e9ter celestial, purificador, divino. Pero entonces:<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00a1Ay de m\u00ed!\u00bb<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Un grito! El destino se derrumba, el bardo es amenazado por la mudez, el cisne, \u00e9l, que se ba\u00f1\u00f3 en las corrientes celestiales.<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfD\u00f3nde encontrar\u00e9<br \/>\n<\/em><em>flores, llegado el invierno,\u00bb<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&#8230; cuando la locura lo venza &#8230;<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfY d\u00f3nde el espejo del sol<br \/>\n<\/em><em>\u00bfY la sombra de la tierra?\u00bb<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde se supone que va a ir sin la pl\u00e9tora de la vida, la graciosa interacci\u00f3n de los acontecimientos?<\/p>\n<p><em>\u00abLos muros permanecen<br \/>\n<\/em><em>fr\u00edos y mudos\u00bb<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>\u00bfAd\u00f3nde puede ir, privado del di\u00e1logo \u00edntimo con lo celestial? \u00bfY el muro? A\u00fan no es el final.<\/p>\n<p><em>\u00abEn el viento chirr\u00edan las veletas\u00bb.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del muro, aguarda la locura.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 poema, qu\u00e9 concentraci\u00f3n de una vida de 73 a\u00f1os en 14 l\u00edneas! La verdad de su vida est\u00e1 completamente contenida en \u00e9l.\u00a0 Y, sin embargo, no dice nada sobre qui\u00e9n vivi\u00f3 esta vida y escribi\u00f3 este poema. Un ejemplo de c\u00f3mo la verdad\u00a0 se muestra en el arte, pues transmuta lo concreto y lo eleva a lo impersonal y, as\u00ed, a lo imperecedero.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n: Thomas Schmidt\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/em><br \/>\n<em>Traducci\u00f3n del poema: Richard Sieburth<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n","protected":false},"author":920,"featured_media":9133,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063],"tags_english_":[],"class_list":["post-103993","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/103993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=103993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=103993"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=103993"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=103993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}