{"id":103874,"date":"2023-07-25T14:40:20","date_gmt":"2023-07-25T14:40:20","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/la-insoportable-libertad-de-cristo\/"},"modified":"2023-07-25T14:40:20","modified_gmt":"2023-07-25T14:40:20","slug":"la-insoportable-libertad-de-cristo","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/la-insoportable-libertad-de-cristo\/","title":{"rendered":"La insoportable Libertad de Cristo"},"content":{"rendered":"<p>Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky (1821-1881) teji\u00f3 la historia del Gran Inquisidor en su novela <em>&#8216;Los hermanos Karamazov&#8217;<\/em>, para se\u00f1alar algunas reflexiones impresionantes sobre la libertad humana.<\/p>\n<p>Tal vez tengamos una necesidad interior de libertad; algo que nos lleve por un camino de vida que conduce a la verdadera liberaci\u00f3n. Pero, \u00bfposeemos alguna idea verdadera de c\u00f3mo ser\u00eda tal libertad? Puede ser una idea o incluso una visi\u00f3n, pero siempre parece ser s\u00f3lo un anhelo que se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del horizonte. Como objeto del anhelo, tiene algo de inalcanzable.<\/p>\n<p>Esta libertad, sin embargo, tiene algo en com\u00fan con el horizonte. El horizonte es un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran. Pero nunca se puede alcanzar un horizonte. Si me muevo hacia \u00e9l, huye de m\u00ed. Si le doy la espalda y me alejo, me sigue. Quiz\u00e1s esto es similar con el l\u00edmite entre el anhelo y la verdadera libertad.<\/p>\n<p><strong><em>El miedo a la libertad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Saber que este horizonte es inaccesible, despierta en muchas personas el deseo de un oasis, un jard\u00edn perfecto que sea muy accesible e invite a quedarse. Este jard\u00edn tiene sus l\u00edmites y en \u00e9l hay quienes tienen la tarea de vigilar para asegurarse de que nadie se desv\u00ede m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que a estos protectores se les llamaba Inquisidores. Eran los gobernantes desenfrenados de un mundo que no teme nada m\u00e1s que la verdadera libertad que amenaza con destruir este oasis. Su pesada tarea consist\u00eda en dar a las personas que no pod\u00edan alcanzar la verdadera libertad, un lugar donde habitar que ddiese cabida a toda su adoraci\u00f3n y necesidad de protecci\u00f3n. Los Inquisidores fueron la casta sacerdotal dispuesta a recibir la adoraci\u00f3n de la humanidad en nombre de Dios, siempre y cuando Dios mismo se mantuviera al margen de sus esfuerzos. Estaban dispuestos a aceptar todo el sufrimiento de este mundo material, siempre y cuando la gente les obedeciese.<\/p>\n<p>Pero, al mismo tiempo, la eterna voz interior de todo ser humano, que llama a pertenecer a ese jard\u00edn perfecto, se convierte en el agitador persistente que sigue a\u00f1orando esa verdadera libertad, ese jard\u00edn perfecto. Y esa voz se convierte en el antagonista que amenaza con socavar el poder de los inquisidores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estos inquisidores reun\u00edan a su alrededor a las personas que les gusta habitar en el oasis, que se sienten m\u00e1s c\u00f3modas permitiendo que sus sacerdotes medien por ellos con su Dios, que son obedientes y se alegran cuando arden las piras, en las que mueren aquellos que con sus corazones ardientes desaf\u00edan su mundo.<\/p>\n<p>En secreto, todos sue\u00f1an con un amor que no necesite ser alimentado con el \u201cpan\u201d terrenal. Sin embargo, aquellos que siguen este sue\u00f1o y sacrifican todo para alcanzarlo, son ciertamente pocos. Viven con el coraz\u00f3n ardiente, en silencio, amando a la humanidad y mostr\u00e1ndole: \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Van \u00abal desierto\u00bb con el coraz\u00f3n ardiente, siguiendo a su Se\u00f1or que una vez venci\u00f3 todo lo terrenal en ese desierto y recuper\u00f3 as\u00ed su libertad original garantizada por Dios. Pero tambi\u00e9n atraen con ellos a quienes, fascinados por el desierto, siguen su anhelo de la verdadera libertad, sin embargo, pronto se enfurecen cuando el pan que esperan escasea. Regresan r\u00e1pidamente al oasis, prefiriendo seguir a quienes les convierten las piedras en pan.<\/p>\n<p><strong><em>El sacrificio del Inquisidor<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La figura del inquisidor, sin embargo, conoce ambas reacciones. Conoce a las personas que, con un coraz\u00f3n que arde en anhelo y un profundo amor por el pr\u00f3jimo, instan una y otra vez a la humanidad a seguir su anhelo de esa mayor libertad. Y conoce tambi\u00e9n a aquellas personas que no pueden seguir su anhelo de una libertad m\u00e1s verdadera.<\/p>\n<p>En este sentido, el inquisidor se convierte en el puente que protege a aquellos que se contentan con su peque\u00f1a libertad, mientras que al mismo tiempo, aleja a quienes buscan la verdadera libertad en su viaje por el desierto. As\u00ed, se convierte en un s\u00edmbolo de una realidad fracturada en la que, tanto las libertades \u00abpeque\u00f1as\u00bb como las \u00abgrandes\u00bb, se interpenetran entre s\u00ed. A veces, el inquisidor se encuentra con el coraz\u00f3n anhelante en el oscuro calabozo de la realidad del individuo y busca un intercambio que lo desv\u00ede de su anhelo.<\/p>\n<p>En su historia <a href=\"https:\/\/www.gutenberg.org\/files\/38336\/38336-h\/38336-h.htm\">&#8216;El gran inquisidor&#8217;<\/a>, Dostoievski relata un mon\u00f3logo que el Inquisidor dirige a Cristo en el silencio de la oscura mazmorra[1]:<\/p>\n<p><em>\u00a1He venido a hablar contigo, a hacerte unas preguntas! \u00bfPor qu\u00e9 has venido a molestarnos? Sabes muy bien que no te necesitamos. Ofreces a la gente la perspectiva de una libertad que no quieren. Cada pira que encienden, cada castigo que infligen, cada guerra que declaran contra los que te siguen, es prueba de que prefieren seguirme antes que a ti.<\/em><\/p>\n<p><em>Una y otra vez, las personas que te siguieron a ti y a tu promesa de libertad, en la hora de su muerte, se dieron cuenta de su fracaso. Les ofreciste libertad cuando dijiste: \u201cNo s\u00f3lo de pan vive el hombre\u201d. Pero, \u00bfes realmente mayor su libertad si se acuclillan como ermita\u00f1os, ayunando en alg\u00fan lugar del desierto, hasta que ya no son conscientes de su tormento? Preferimos darles pan en tu nombre, porque les ayuda a olvidar su servidumbre, aunque se arrepientan en la \u00faltima hora antes de su muerte, cuando finalmente se den cuenta de que ese pan no ha satisfecho su hambre.<\/em><\/p>\n<p><em>Porque ser\u00e1n m\u00edos, y los calmaremos y los conduciremos en tu nombre. Entonces ser\u00e1 demasiado tarde para su libertad. Pero ya ves que prefieren seguirnos antes que fracasar en alcanzar tu libertad. Pero no te preocupes, los cuidaremos, los tranquilizaremos y les daremos lo que les negaste en el desierto. Los llevaremos de regreso al punto donde podamos saciarlos nuevamente con nuestro pan. Quer\u00edas darles libertad, pero se doblegar\u00e1n ante la libertad que les damos, porque podemos saciar su hambre inmediata.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 tipo de libertad es esta que quieres darles? \u00bfEres libre? Despu\u00e9s de todo, todos somos pensamientos de Dios. Todo pensamiento contiene una estructura, es el comienzo de una historia, que ya tiene sus l\u00edmites, entonces, \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre tu libertad y la nuestra? Nuestra libertad es quiz\u00e1s superior, ya que ofrece la dulce distracci\u00f3n de no tener que pensar, y tambi\u00e9n preferimos darles el milagro a cambio.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Los milagros son necesarios<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Pero, para poder darles milagros, te necesitamos. A trav\u00e9s del milagro, hacemos que te adoren y luego nos ponemos en tu lugar y recibimos sus oraciones, porque nos amar\u00e1n porque les ofrecemos nuestro pan. Necesitan tales milagros para poder creer sin cuestionar su peque\u00f1a existencia. El milagro les da la oportunidad de adorarnos en tu lugar. \u00bfNo pretend\u00edas tambi\u00e9n ganar su atenci\u00f3n y adoraci\u00f3n a trav\u00e9s de tus milagros? \u00bfCu\u00e1l era tu objetivo cuando, en Cana\u00e1n, convertiste el agua en vino? \u00bfNo fue este primer milagro tambi\u00e9n destinado a darte autoridad y llamar la atenci\u00f3n? Quer\u00edas que la gente creyera en ti y caminara contigo en perfecta libertad, pero no lo conseguiste. En cambio, los abrumaste y te crucificaron por ello, porque no entendieron tus milagros.<\/em><\/p>\n<p><em>No comprendieron que abr\u00edas una puerta a la libertad; una libertad que sigue siendo inalcanzable para la mayor\u00eda. No puedes escapar del tormento que produce este portal. Porque lo abriste en cada coraz\u00f3n, a trav\u00e9s de tu crucifixi\u00f3n, que permitiste. Ahora tenemos que cerrar el abismo que creaste.<\/em><\/p>\n<p><em>El fuego que encendiste en el los seres humanos, nosotros lo llevamos por ellos. Una y otra vez, fueron necesarias guerras y piras para limitar tu libertad. Y aunque existe una larga historia desde que abriste esta puerta a la libertad, s\u00e9 que le has pedido demasiado a la humanidad. Ahora hemos dividido este fuego en peque\u00f1as llamas controlables. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 regresas para interrumpir ese trabajo?<\/em><\/p>\n<p><em>La humanidad no te necesita, porque le va bien sin ti. Y hemos aprendido a hacer milagros por nuestra cuenta. El ser humano ya no necesita la libertad asociada a los verdaderos milagros. Solo tengo que escenificar mis milagros lo suficientemente bien como para convencer a las masas. Mucha gente ya cree en ellos y se ahorran los esfuerzos del dif\u00edcil camino que les exiges. Puede que tu libertad resulte ser mayor al final, pero \u00bfqui\u00e9n la quiere cuando parece tan inalcanzable?<\/em><\/p>\n<p><em>El secreto que guardamos de la gente es que te conocemos. Siempre hemos sabido que estabas all\u00ed y que debemos contar contigo. Soy tu sombra, m\u00e1s oscura que la noche m\u00e1s negra, y te pertenezco hasta la \u00faltima hora. Cuando llegaste por primera vez, dejaste una luz brillante en la tierra. Te convertiste en el flagelo de la humanidad, y ten\u00edamos que aliviar ese flagelo.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>El secreto<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Tu gran secreto es tu luz, pero la gente necesita alcanzarla desde s\u00ed misma. Cuando tu gran adversario te enfrent\u00f3 en el desierto y te pregunt\u00f3 si pod\u00edas hacer algo por la peque\u00f1a libertad, por todos aquellos que no pod\u00edan alcanzar tu mayor libertad, t\u00fa se lo negaste. No quisiste desvelar este secreto interior al mundo exterior, porque dijiste que estar\u00edas tentando a Dios si saltabas de lo alto del templo para demostrar tu libertad a la gente<\/em><em>. <\/em>As\u00ed tambi\u00e9n, te negaste la \u00faltima oportunidad de dar a la gente una meta alcanzable<em> La gente no debe admirar la luz que hay en ti, sino descubrir la luz que hay en ellos mismos<\/em><em>. No s\u00e9 si eras consciente de que s\u00f3lo ser\u00edas una figura gu\u00eda para unos pocos y nos dejar\u00edas a nosotros ocuparnos del resto. \u00a1As\u00ed que trabajemos en paz y no nos molestes!<\/em><\/p>\n<p><em>Podr\u00eda incluso ahora quemarte en la hoguera, sabiendo que la multitud se regocijar\u00eda, porque estar\u00eda quitando la expectativa que sienten en tu presencia y a la cual solo pueden responder con la adoraci\u00f3n. Pero con cada pira, solo hemos logrado magnificar tu luz; solo hemos logrado que m\u00e1s personas tomen conciencia de tu luz. Podr\u00edamos ayudarte de esta manera, pero solo aumentar\u00eda nuestra agon\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>S\u00e9 que no tienes respuestas para m\u00ed que yo no sepa ya. Y en tu silencio, solo veo el amor ardiente en tus ojos. As\u00ed que no intentar\u00e9 quemarte, porque ya la crucifixi\u00f3n te ha beneficiado m\u00e1s que a m\u00ed. En cambio, abrir\u00e9 la puerta de tu celda y te rogar\u00e9 que te vayas y nunca regreses. Incluso si traes la verdadera libertad al ser humano, no nos ayudas, \u00a1as\u00ed que vete!<\/em><\/p>\n<p><em>El Cristo sali\u00f3 a la noche silenciosa y deambul\u00f3 por las calles solitarias, sin saber cu\u00e1ntos corazones hab\u00eda incendiado en las tranquilas habitaciones de las personas que descansaban.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Reproducci\u00f3n basada en la novela de Dostoievski El Gran Inquisidor: <a href=\"https:\/\/www.gutenberg.org\/files\/38336\/38336-h\/38336-h.htm\">https:\/\/www.gutenberg.org\/files\/38336\/38336-h\/38336-h.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":920,"featured_media":56390,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110063],"tags_english_":[],"class_list":["post-103874","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-art-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/103874","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/920"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56390"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=103874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=103874"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=103874"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=103874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}