{"id":100450,"date":"2023-02-19T17:30:04","date_gmt":"2023-02-19T17:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/logon.media\/logon_article\/la-puerta-estrecha\/"},"modified":"2023-02-19T17:30:04","modified_gmt":"2023-02-19T17:30:04","slug":"la-puerta-estrecha","status":"publish","type":"logon_article","link":"https:\/\/logon.media\/es\/logon_article\/la-puerta-estrecha\/","title":{"rendered":"La Puerta Estrecha"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Encontrar el camino<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n interior, el descubrimiento de que hay m\u00e1s de un mundo de vida, una realidad o campo de existencia desde el cual se puede vivir, no es necesariamente una experiencia f\u00e1cil. Existe el mundo que conocemos, con sus m\u00faltiples facetas, tanto visibles como invisibles, en el que nacimos y continuamos viviendo y, simult\u00e1neamente, existe otro mundo, un reino completamente distinto, del que generalmente no sabemos nada y ajeno al mundo que experimentamos. \u00bfO s\u00ed? Desde mi punto de vista y experiencia, se nos presenta la posibilidad de salir de nuestro mundo familiar para entrar en otro. Puede parecer una transici\u00f3n sencilla, pero \u00bfes realmente as\u00ed?<\/p>\n<p>Veamos a nuestros hijos como ejemplo. Los ni\u00f1os peque\u00f1os parecen tener una habilidad innata para pasar de un mundo a otro. Viven en muchos mundos y est\u00e1n constantemente hablando de ellos, ya sea para una audiencia o para s\u00ed mismos, no parece importar. Se considera aceptable e incluso simp\u00e1tico. La televisi\u00f3n, los videojuegos y las pel\u00edculas lo alientan. Hay una deliciosa sensaci\u00f3n de libertad y fluidez al poder pensar y sentir como un ni\u00f1o, algo que la mayor\u00eda de nosotros, los \u201cviejos\u201d, parecemos haber perdido. Estamos atrapados en un solo mundo.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo podemos, una vez superada la infancia, encontrar otra realidad? \u00bfOtro mundo, uno que no sea de este mundo, del que o\u00edmos que, despu\u00e9s de todo, est\u00e1 \u201cm\u00e1s cerca que las manos y los pies\u201d? \u00bfC\u00f3mo nos conectamos con \u00e9l y, lo que es m\u00e1s importante, c\u00f3mo nos mantenemos conectados?<\/p>\n<p>Hay un camino que conduce a ese otro mundo, un camino bien transitado con una estrecha puerta. Lo sabemos, hay muchas referencias en la Biblia y en otros lugares. A medida que envejecemos, se hace m\u00e1s dif\u00edcil atravesar esa puerta con todos nuestros lazos y ataduras materialistas, mentales y emocionales. Solo cuando comenzamos a sentirnos insatisfechos con la vida, con todos nuestros apegos, percibimos esa otra realidad, tenemos un presentimiento de que podr\u00eda haber algo m\u00e1s adem\u00e1s del mundo que conocemos. Y cuando reconocemos la insatisfacci\u00f3n en nosotros mismos, en nuestro ser interior, nos encontramos en un camino, en el comienzo de un camino que conduce a esa puerta estrecha. Y cada vez m\u00e1s esa nueva realidad nos llama, nos gu\u00eda. Nuestro reconocimiento viene de adentro, de nuestra estrella interior que nos gu\u00eda, y confiamos cada vez m\u00e1s en esa gu\u00eda. Descubrimos que tenemos que dejar muchas cosas atr\u00e1s a medida que avanzamos en este camino y, por supuesto, si la puerta hacia la que nos dirigimos es estrecha, eso tiene mucho sentido.<\/p>\n<p>Comenzamos a conocer dos realidades: una que comienza a disminuir a medida que avanzamos en el camino, y otra, fugaz al principio, que gradualmente se fortalece y comienza a vivir dentro y alrededor de nosotros. No es f\u00e1cil permanecer siempre en nuestro camino, mantener nuestra direcci\u00f3n, pero si recordamos nuestro punto de partida, ese reconocimiento interior y con fe en esa gu\u00eda interna, nuestro camino ser\u00e1 evidente. Disminuye la confusi\u00f3n y la frustraci\u00f3n inicial, \u00a0crecen la tranquilidad y la paz. \u00a1Y, de repente, ah\u00ed est\u00e1 delante de nosotros, la puerta estrecha!<\/p>\n<p><strong><em>Ver la puerta<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Bonita puerta. Un poco estrecha, creo. Me recuerda a la puerta de embarque de un aeropuerto. Durante gran parte de mi vida adulta he volado, de aqu\u00ed para all\u00e1 y a todas partes. Siempre el mismo procedimiento: registrar el equipaje, dirigirse a la sala de embarque, abordar el avi\u00f3n (\u00a1esto es, por supuesto, antes del Covid!). Era un procedimiento relativamente f\u00e1cil hasta que introdujeron l\u00edmites m\u00e1ximos de equipaje, ya que siempre me las hab\u00eda arreglado para colarme los pocos kilos extra de pertenencias absolutamente vitales que simplemente \u201cten\u00eda\u201d que llevar conmigo. Ahora, de repente, eso estaba limitado a un peso fijo y ten\u00eda que obedecer las normas. Una vez facturado el equipaje y dejados atr\u00e1s todos nuestros accesorios \u00abnecesarios\u00bb, se nos permite acercarnos a la sala de embarque, verificar nuestra identidad y pasar por la puerta de embarque al avi\u00f3n. \u00bfEs tal vez as\u00ed como funciona la puerta estrecha que est\u00e1bamos considerando en un principio? Despu\u00e9s de todo, no estamos volando de un pa\u00eds a otro, sino de una realidad a otra. Del mismo modo que con gusto dejamos atr\u00e1s nuestro equipaje para poder abordar el avi\u00f3n, tambi\u00e9n debemos dejar voluntariamente nuestro equipaje, nuestros apegos al mundo, para entrar en una nueva realidad. No podemos atravesar la puerta aferr\u00e1ndonos a ellos, no importa cu\u00e1nto lo intentemos. Y lo intentamos.<\/p>\n<p>Recuerde: no siempre es f\u00e1cil. Solo cuando, conscientemente, nos liberemos de todas nuestras ataduras, dejaremos espacio, interior y exteriormente, para que se presente una nueva realidad. Entonces, y solo entonces, podremos pasar esa puerta estrecha. \u00a1Y de hecho es una bonita puerta!<\/p>\n<p><strong><em>Pasar por la puerta<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entonces, despu\u00e9s de haber trabajado muy duro para minimizar nuestros apegos a las cosas terrenales, ya sean mentales, emocionales o f\u00edsicas (y s\u00ed, incluso espirituales), esperamos, por supuesto, poder atravesar la puerta. Pero no es as\u00ed. Descubrimos que no funciona de esa manera. No solo no es f\u00e1cil, sino que no es posible. Mientras una parte de nosotros \u201cquiera\u201d pasar a trav\u00e9s de la puerta, incluso una parte infinitesimalmente peque\u00f1a, una parte que quiera encontrar una manera de abrirla, fracasaremos. Todos los \u201cdeseos\u201d tienen que irse, dejarse ir. Cada vez que queramos, deseemos o intentemos, se nos negar\u00e1 la entrada. Al igual que en el aeropuerto, si nos presentamos en la puerta de embarque con algo mal, no podremos abordar el avi\u00f3n. Y es posible que ya nos hayamos dado cuenta de que la puerta que estamos tratando de abrir no tiene pestillo, ni cerradura, ni cerrojo, ni manija. Tambi\u00e9n es posible que hayamos descubierto al continuar nuestro camino, con firmeza, con perseverancia, que en momentos extra\u00f1os, en su mayor\u00eda totalmente inesperados, la puerta se abre sola, env\u00eda un rayo de luz, de paz y tranquilidad que nos toca, nos anima y nos despierta. Brevemente. Y luego desaparece, tan repentinamente como apareci\u00f3.<\/p>\n<p>Ese toque de otro reino, esa otra realidad, nos conmueve interiormente. Es tan diferente de todo, de cualquier experiencia dentro de este reino terrenal, que no podemos olvidarlo. Tan hermoso, tan ajeno a este mundo, que empezamos a anhelarlo. Una chispa interior de reconocimiento. Algo dentro de nosotros sabe, aunque sea brevemente, que hemos encontrado nuestro verdadero hogar. Que el mundo en el que hemos aprendido a vivir, a considerarlo nuestro hogar, es en realidad una ilusi\u00f3n. Nuestro reconocimiento de ello nos conduce a un anhelo interior cada vez mayor y encontramos que la puerta se abre cada vez m\u00e1s, durante per\u00edodos de tiempo m\u00e1s largos, aunque nunca cuando podr\u00edamos esperarlo. \u00a1La esperanza tambi\u00e9n tiene que irse! No se trata de esperar, tampoco de querer. Est\u00e1 relacionado con nuestro anhelo, con el anhelo de una realidad que gradualmente se vuelve m\u00e1s y m\u00e1s real, m\u00e1s tangible, mucho m\u00e1s apreciable. Tambi\u00e9n con nuestra disposici\u00f3n a abrirnos a ella, a entregarnos a ella. Y entonces, un d\u00eda, para nuestra sorpresa y alegr\u00eda, la puerta se abre y nos permite entrar, donde sea que estemos, sin importar lo que estemos haciendo. F\u00edsicamente no nos movemos a ninguna parte, pero nos hemos trasladado, en otro sentido, a una realidad que es tan sorprendente, tan indescriptible, m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, que solo podemos experimentarla.<\/p>\n<p>Entramos por la puerta. Y sonre\u00edmos, la puerta se cierra suavemente detr\u00e1s de nosotros.<\/p>\n","protected":false},"author":923,"featured_media":56178,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"tags":[],"category_":[110102],"tags_english_":[],"class_list":["post-100450","logon_article","type-logon_article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category_-spiritsoul-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article\/100450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/logon_article"}],"about":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/logon_article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/923"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/56178"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=100450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=100450"},{"taxonomy":"category_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/category_?post=100450"},{"taxonomy":"tags_english_","embeddable":true,"href":"https:\/\/logon.media\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags_english_?post=100450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}