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	<title>Espíritu &amp; Alma &#8211; LOGON</title>
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	<description>An online magazine with articles about spiritual development</description>
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	<title>Espíritu &amp; Alma &#8211; LOGON</title>
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		<title>La belleza como revelación</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/la-belleza-como-revelacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 19:06:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Cuando nos encontramos con la verdadera belleza exterior, algo de nuestra nobleza interior se hace perceptible. Se despierta en nosotros un anhelo que va creciendo hacia esa belleza y perfección. Una brizna de hierba cubierta de brillantes cristales de hielo, un cielo nocturno sembrado de estrellas, un manzano en flor recortado contra el cielo azul [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Cuando nos encontramos con la verdadera belleza exterior, algo de nuestra nobleza interior se hace perceptible. Se despierta en nosotros un anhelo que va creciendo hacia esa belleza y perfección.<span id="more-126243"></span></em></p>
<p>Una brizna de hierba cubierta de brillantes cristales de hielo, un cielo nocturno sembrado de estrellas, un manzano en flor recortado contra el cielo azul de la primavera, una puesta de sol rojo sangre&#8230; ¿Qué es lo que llena nuestros corazones de asombro y admiración ante tanta belleza esplendorosa?</p>
<p>Parece ser algo intrínseco al ser humano, tan profundo y existencial, que ningún animal sería capaz de sentirlo. Mientras que la felicidad de los animales parece depender principalmente de la supervivencia y la procreación, parece haber algo en el ser humano que también necesita alimentarse de la belleza.</p>
<p>Esto tiene muy poco que ver con la capacidad de pensar que eleva al humano por encima del animal. Más bien, es algo que va mucho más allá, algo directo, casi desconcertante que, de repente, se apodera de nuestro ser interior y nos conecta con una esfera, elevada y verdadera, que no forma parte de nuestra naturaleza mortal.</p>
<p>Todas las grandes obras de arte, tanto en pintura, como en escultura, literatura y música se crean a partir de este principio. Cuando nos sumergimos en una obra de este tipo, adquirimos un sentido de lo que significan la perfección y la eternidad. Despierta en nosotros un recuerdo que reconoce esa perfección. Entonces, algo sagrado nos impacta y nos deja sin palabras.</p>
<p>¿Qué es ese algo? Quizás sea lo que dice Plotino:</p>
<blockquote><p><em>Hay algo en el hombre que se conoce a sí mismo en el sentido verdadero. Es la parte espiritual del alma que se da cuenta de que existe y de quién es. Al contemplar lo existente, la parte espiritual del alma se contempla a sí misma en toda su abundancia.</em></p></blockquote>
<p>Cuando nos encontramos con la verdadera belleza exterior, de repente nos damos cuenta de quiénes somos en nuestro interior: un dios vestido con harapos, una gema preciosa escondida en la piedra gris y rugosa que quiere ser desenterrada y pulida. Algo de nuestra nobleza interior se hace visible. Despierta en nosotros el anhelo de crecer hacia esta belleza y perfección, como una flor que estaba sofocada por la maleza, pero que ahora experimenta por primera vez el poder de la luz, que la eleva y le permite desplegarse.</p>
<p>La belleza está muy relacionada con el amor. Todo lo que contemplo con los ojos del amor se vuelve hermoso. La persona que amo es para mí la más hermosa del mundo. Cuanto más me lleno de amor, más hermoso se vuelve el mundo que me rodea.</p>
<p>Cuanto más libero la joya del manto de materia burda y la pulo, más brilla hacia afuera la belleza de su radiante vida interior. Cuanto más puedo liberar al dios que hay en mí de sus harapos –para que su amor pueda hacerse consciente en mí–, más reconozco la gloria de la vida.</p>
<p>Por lo tanto, la belleza no es objetiva, sino que surge en la mente del observador. Lo que una persona percibe como bello, a otra le deja completamente indiferente. Sin embargo, lo crucial es lo que el observador hace con lo que percibe. ¿Qué resonancia tiene en él la imagen externa? ¿Ha desarrollado ya una conciencia del mundo espiritual?</p>
<blockquote><p><em>La belleza es la armonía perfecta entre lo sensual y lo espiritual,</em></p></blockquote>
<p>dice el poeta Franz Grillparzer.</p>
<p>Pero para percibir esta correspondencia necesitamos tanto un órgano que pueda reconocer la dimensión espiritual, como órganos sensoriales naturales que sean sensibles a los impulsos del mundo exterior. Una persona que solo está inmersa en su lucha diaria por la supervivencia, tendrá poco interés o conciencia de las cosas maravillosas que le rodean. Cuanto más descubramos del mundo espiritual, más belleza encontraremos en el mundo exterior.</p>
<p>Mucho de lo terrenal puede expresarse en metáforas y, cuando reconocemos la realidad que se esconde tras este simbolismo, la belleza de su significado también se nos revela. Algo así solo puede suceder aquí y ahora. Requiere estar alerta en el momento presente para no perdernos los rayos de luz del mundo espiritual en la confusión de la vida cotidiana. La belleza que hemos experimentado en el pasado se desvanece con cada recuerdo que evocamos. La maravilla que esperamos del futuro es solo una idea y no va más allá de lo que ya conocemos. Pero la vida está en el aquí y ahora, y ha esparcido su magia por todas partes, solo tenemos que verla.</p>
<p>Esta belleza atemporal tampoco se puede describir con palabras. No podemos transmitirla a los demás. Cada palabra solo la limita, le quita su singularidad y le roba su esplendor. Si lo intentamos de todos modos, nos daremos cuenta de que solo podemos transmitir una imagen vaga de lo que se ha revelado como un milagro dentro de nosotros. Lo que queda es una sensación de decepción y pérdida.</p>
<p>Este es el caso de todas las cosas del mundo espiritual que queremos manifestar en el mundo material. Solo pueden reconocerse y son efectivas en el momento presente. Cualquier intento de aferrarse a esta felicidad está condenado al fracaso.</p>
<p>Rainer María Rilke lo describe maravillosamente en uno de sus poemas:</p>
<blockquote><p><em>No intentes comprender la vida,</em><br />
<em>para que sea como una celebración.</em><br />
<em>Deja que cada día suceda en ti,</em><br />
<em>como a un niño al pasar</em><br />
<em>se le regalan muchas flores</em><br />
<em>con cada soplo del viento.</em></p></blockquote>
<p>El tipo de belleza del que hablamos aquí nos abruma, nos deja sin palabras y atónitos. No podemos comprenderla, ni tenemos ningún deseo de explicarla. Basta con simplemente experimentar este misterio. Caemos presos de su maravilla y desaparecemos en ella.</p>
<p>Ella es una prueba del mundo espiritual en el que nos fusionamos con la belleza, en el que nuestro ego se vuelve insignificante, en el que formamos parte de este milagro: atemporal, sin espacio y sin límites.</p>
<p>Esos momentos nos dejan sin aliento y nos llenan de una alegría que no se puede expresar con palabras. Son regalos de la eternidad, solo para nosotros y solo para este momento.</p>
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		<item>
		<title>Fe, Conocimiento, Vacío</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/fe-conocimiento-vacio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Feb 2026 16:56:35 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El desarrollo espiritual al que se enfrenta la humanidad conduce desde la fe a un conocimiento superior.El desarrollo espiritual implica una transformación de la consciencia que es más que una expansión de la consciencia con la que se comenzó el camino. Sin embargo, la transformación conduce dentro y a través del vacío, a través del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El desarrollo espiritual al que se enfrenta la humanidad conduce desde la fe a un conocimiento superior.<span id="more-125335"></span></em>El desarrollo espiritual implica una transformación de la consciencia que es más que una expansión de la consciencia con la que se comenzó el camino. Sin embargo, la transformación conduce dentro y a través del vacío, a través del no saber.</p>
<p>En todo momento, las enseñanzas espirituales nos han proporcionado el conocimiento de los desarrollos y los estados superiores del ser que son inherentes a nosotros. Quien es sensible no solo absorbe conocimientos «de segunda mano», sino que a veces experimenta un contacto que abre un conocimiento interior concreto que se asemeja al reconocimiento. Por eso los rosacruces hablan de abrir el conocimiento primordial. Este conocimiento interior también puede describirse como gnosis. Pero la gnosis no es solo conocimiento, es también amor y poder: es el vehículo de un proceso vivo de renovación.</p>
<p>Nuestra consciencia del ego fracasa siempre a la hora de valorar justamente esta energía cuando se presta a acumular conocimiento, incluso si sigue la idea lógica de que el conocimiento así adquirido puede y debe seguir expandiéndose, profundizándose y diferenciándose dentro de nuestra propia conciencia, hasta que, literalmente, se convierta en un conocimiento de todo. Pero aferrarse a él, tarde o temprano,  cierra la fuente de la sabiduría viva. Lo que está vivo y se reconoce como verdad se vuelve frágil, sin vida, incluso aburrido. Uno puede empezar a dudar de ello. (O condensarlo en un dogma y mantener vivo el conocimiento, por así decirlo, con el fuego de la voluntad propia, en la medida en que aún esté vivo entonces&#8230;).</p>
<p>Cuando se abre en nosotros la fuente de la que antes hablamos y que hace fructífera la Gnosis como posibilidad universal, entonces fluye hacia nosotros el poder destinado a devolver la vida al ser humano interior. El ego, que trata el poder y el conocimiento —sin intención— como su propia posesión, interviene y  cierra repetidamente la fuente de la que únicamente fluye el conocimiento vivo. Y, sin embargo, el conocimieno debería fluir hacia todo nuestro ser y nuestra vida. Si el corazón se cierra, entonces la conexión experimentada con la fuente, que en realidad es luz (y por lo tanto conocimiento), llega a su fin.</p>
<p>Cuando el arroyo se seca, aprendemos que no podemos volver a ponerlo en marcha por voluntad propia. Queremos volver a ser tocados, pero no podemos atraer la Gnosis. No podemos hacer nada más que quedarnos quietos y abiertos. Tenemos que admitir ante nosotros mismos que no disponemos de poder ni de conocimiento. Permanecer allí, sin saber y con las manos vacías, nos hace volver a ser receptivos, porque por un momento —quizás aún inconscientemente— hemos renunciado al control.</p>
<p>El yo interior que aún permanece oculto no puede actuar concretamente en nosotros al principio, pero la Gnosis, como principio de poder que lo abarca todo, puede tocarnos, elevarnos, nutrirnos y hacernos comprender cada vez más que solo a través de la devoción podemos recorrer el camino, despejar el camino para el verdadero ser que hay en nosotros. El corazón que persevera en silencio, y se abre, demuestra fe; puede recibir en la ignorancia, en la simplicidad.</p>
<p>Así, llega una nueva corriente renovadora de poder, que transmite un conocimiento mayor y más profundo&#8230; y entonces, en algún momento, el ego vuelve a buscar esta belleza, esta inmensidad, este conocimiento, con el fin de construir un ego mejor, solo para descubrir de nuevo que la corriente viva se ha secado.</p>
<p>Este ciclo de fe, conocimiento y travesía por el vacío implica un proceso de construcción recíproca de lo nuevo y de deconstrucción de lo viejo. Todo nuestro ser se purifica, aprende a soltar; incluso, finalmente, el yo anterior. La percepción asociada a estas experiencias parece más o menos inútil, pero es esencial para el camino. Lao Tse describe algo de este proceso en el capítulo 20 del <em>Tao Te King</em>:</p>
<blockquote><p><em>Deja de esforzarte por aprender y pon fin a tus problemas. […]<br />
Otros tienen más de lo que necesitan, pero solo yo no tengo nada.<br />
Soy un tonto. ¡Oh, sí! Estoy confundido.<br />
Los demás son claros y brillantes,<br />
pero solo yo soy torpe y débil.<br />
Los demás son agudos e inteligentes,<br />
pero solo yo soy torpe y estúpido.<br />
Oh, voy a la deriva como las olas del mar.<br />
Sin rumbo, como el viento inquieto.<br />
Todos los demás están ocupados,<br />
pero solo yo estoy sin rumbo y abatido.<br />
Soy diferente.<br />
Me nutre la gran madre.</em>[1]</p></blockquote>
<p>En el camino, el conocimiento externo, la agudeza y los objetivos externos pierden su poder y significado. En el curso terrenal de las cosas, una persona así parece perdida, pues se rinde al curso del destino y a la intuición que recibe de su madre, la Gnosis. Él mismo no hace planes; deja espacio para aquello que quiere fluir y revelarse. Vive en una conexión silenciosa sin expectativas. A veces puede sentirse inútil, pero su valor reside en su rendición a este proceso impredecible. Por eso puede decir: «Soy diferente».</p>
<p>En el vacío, nuestros conceptos, nuestros deseos y las herramientas que hemos estado utilizando hasta entonces para navegar por la vida se desvanecen. ¿Cómo podemos llegar a estar vacíos? En realidad, de ninguna manera: el vacío es lo contrario de nuestra existencia; solo se produce cuando todos nuestros esfuerzos y acciones&#8230; llegan a su fin y no nos queda nada por hacer, desear, pensar, anhelar o temer en ese momento. Experimentamos un final que es un nuevo comienzo. La primavera vuelve a abrirse.</p>
<p>Darnos cuenta de que lo universal dentro de nosotros puede revelarse a través del no saber e incluso del no ser del ego nos adentra cada vez más en el camino. Se convierte en un estado consciente del ser. El hecho de que el camino hacia el conocimiento interior verdaderamente profundo pase por el vacío es significativo: la nueva conciencia que surge como resultado es una expresión de la conexión y la unidad universales, y no es en modo alguno un depósito de conocimiento, por sublime que sea. En el transcurso de este desarrollo, el foco de la conciencia se desplaza del ego al yo interior, nuestro yo universal.</p>
<p>Así, el proceso de fe, conexión, conocimiento y travesía por el no saber y, en última instancia, el no ser, se transforma en un nuevo ser. En el yo universal, el ciclo se convierte en una trinidad viva y equilibrada. El vacío se revela como el yo más profundo y la fuente de todo, la fe se despliega en la conexión absoluta y el amor absoluto. La sabiduría profunda, que conoce y abraza todo, fluye de la conexión con todo, que es la verdadera unidad.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>[1] Lao Tse: <em>Tao te Ching</em>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Es posible una paz permanente?</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/es-posible-una-paz-permanente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Dec 2025 13:10:57 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Un vistazo a la historia mundial revela una cadena interminable de conflictos entre comunidades, ciudades, pueblos y naciones: guerras, violencia, sufrimiento y desprecio por la vida. A primera vista, muchos de estos enfrentamientos se libran en nombre de intereses políticos y económicos, nacionalismos, ideologías, religiones y prejuicios. Incluso en nombre de la paz y del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Un vistazo a la historia mundial revela una cadena interminable de conflictos entre comunidades, ciudades, pueblos y naciones: guerras, violencia, sufrimiento y desprecio por la vida.</em><br />
<em>A primera vista, muchos de estos enfrentamientos se libran en nombre de intereses políticos y económicos, nacionalismos, ideologías, religiones y prejuicios.</em><br />
<span id="more-124089"></span></p>
<p>Incluso en nombre de la paz y del desarrollo se han construido vastos imperios basados en el poder de un centro dominante, pero solo se ha logrado una paz efímera. Se inauguran monumentos a la paz y, unos años más tarde, reaparecen los mismos conflictos.</p>
<p>En 1932, en una carta a Einstein, Freud argumentó que el principal impulso que lleva a los seres humanos a la guerra es un deseo natural de agresión. La inclinación a la hostilidad entre los seres humanos —presente en todas partes y el mayor obstáculo para la civilización— es, para él, un hecho psicológico fundamental. Incluso si se resolvieran todas las dificultades políticas y económicas, la tendencia a destruirse y humillarse unos a otros persistiría. Freud escribió que estos dos instintos —la vida (Eros) y la muerte o la destrucción (Thanatos)— están en conflicto perpetuo y entrelazados.</p>
<p>En este sentido, Krishnamurti sostenía que no basta con cambiar el mundo exterior; lo que se necesita es una revolución psicológica total en nuestro interior. Este conflicto interno es mucho más complejo, y es la raíz de los conflictos externos. Tal transformación traería, de forma natural e inevitable, cambios en las estructuras sociales, en nuestras relaciones y en todo lo que hacemos.</p>
<p>La pregunta que planteamos vincula dos profundas tradiciones filosóficas: el pensamiento hermético y el pensamiento de Heráclito, las cuales abordan el choque de los opuestos, aunque por caminos diferentes.</p>
<p>Freud refleja la visión de Heráclito de que el mundo está hecho de conflictos, y que esos conflictos son necesarios y eternos. No hay creación sin destrucción, no hay salud sin enfermedad, no hay justicia sin injusticia.</p>
<p>Para Heráclito, los opuestos no son un problema que haya que superar, sino la esencia misma de la vida. Sin conflicto no hay movimiento; sin oposición, no hay identidad. El conflicto es la fuente de la realidad: pone el mundo en movimiento y genera la transformación. Las cosas se definen a sí mismas por sus opuestos.</p>
<p>Krishnamurti, por su parte, se alinea con la idea hermética que propugna la unidad esencial del Ser —libre de opuestos— y el retorno a una conciencia divina en la que todo es uno.</p>
<p>El pensamiento hermético apunta a la posibilidad de poner fin a todo conflicto, ya que considera la consciencia atada el mundo dual (luz/sombra, bien/mal, yo/otro) como un estado de consciencia inferior.</p>
<p>Dentro de esa tradición, el mundo material —lleno de conflictos, muerte, limitaciones y oposiciones— se considera una ilusión o una prisión espiritual. El objetivo del alma, entonces, es volver a la Unidad trascendiendo los opuestos.</p>
<p>Frente a estas perspectivas, nos vemos obligados a reconsiderar lo que entendemos por paz. ¿Es la ausencia de conflicto —como propone el pensamiento hermético— o la aceptación lúcida de su inevitabilidad —como propone Heráclito?</p>
<p>Si Freud nos advierte sobre el poder de los instintos destructivos y Krishnamurti señala la urgencia de la transformación interior, tal vez la respuesta no se encuentre en una utopía externa, sino en un camino de autoconocimiento, en el que reconozcamos los opuestos dentro de nosotros mismos.</p>
<p>La paz permanente, entonces, puede que no sea un estado definitivo, sino un proceso dinámico de integración de contrarios: una búsqueda continua del equilibrio entre Eros y Thanatos, entre la luz y la sombra, entre el mundo tal y como es y el mundo tal y como podría ser.</p>
<p>Por lo tanto, la pregunta «¿Es posible la paz permanente?» sigue abierta, no como un desafío que debe resolverse de una vez por todas, sino como una invitación a construir una consciencia capaz de trascender el conflicto sin negar su presencia en el corazón de la existencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Einstein, A. y Freud, S. : <em>¿Por qué la guerra?</em> Instituto Internacional de Cooperación Intelectual. París, 1933. Serie Cartas abiertas, n.º 2. Recurso electrónico. Disponible en: https://archive.org/details/freud-einstein-1933-war</p>
<p>Krishnamurti, J. : <em>La raíz del conflicto.</em> Ed. Paidós.</p>
<p>Heráclito: <em>Fragmentos</em>. Traducción, introducción y notas de José Cavalcante de Souza. São Paulo: Abril Cultural, 1973. (Colección Los Pensadores). En español, diversas ediciones.</p>
<p>Hermes Trismegistos: <em>La aflicción del alma. </em>Fundación Rosacruz.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Y viajo eternamente por tierras extrañas</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/y-viajo-eternamente-por-tierras-extranas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Nov 2025 18:13:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Porque el yo, lo que soy en verdad, está pleno y satisfecho, porque él es: todo lo demás pasa, es un ir y venir&#8230; Pero, ¿Dónde se encuentra ese yo tan esquivo? [1] No era muy consciente cuando me atreví a entrar en este país. No era previsible que este viaje se convirtiera en una [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Porque el yo, lo que soy en verdad, está pleno y satisfecho, porque él es: todo lo demás pasa, es un ir y venir&#8230;</em><br />
<em>Pero, ¿Dónde se encuentra ese yo tan esquivo? [1]</em><span id="more-123113"></span></p>
<p>No era muy consciente cuando me atreví a entrar en este país. No era previsible que este viaje se convirtiera en una historia interminable. Este ir y venir de un país extranjero es más agotador y arduo que toda mi vida anterior. Todo viajero que haya pasado por el control de aduanas quiere dejar atrás lo antes posible ese trámite tan pesado y engorroso. Pero no quiero quejarme, ni me arrepiento de mi decisión de haber comenzado esta tediosa historia. Al final, ha merecido la pena; mis estancias son cada vez más largas y el país extranjero se está convirtiendo poco a poco en un territorio familiar. Se me permite quedarme aquí porque algunas consciencias se han familiarizado conmigo.</p>
<p>He emprendido este viaje voluntariamente, sin intención alguna, sin conocimiento previo, sin ideas. No podía tener ningún conocimiento previo de las costumbres generales y otras cosas porque nada de eso existe en mi lugar de origen. ¡Cuántas cosas he tenido que pasar antes de poder depositar mi confianza en este país extranjero y solitario! Mi determinación de hacerlo por completo nació del amor por las personas que buscan desesperadamente la plenitud. Son seres llenos de carencias, dolorosos agujeros y vacío interior que anhelan la plenitud, pero nunca pueden alcanzarla, porque tan pronto como se llena un vacío, aparece otro. Estas personas están atrapadas dentro de las fronteras de su país, que erróneamente consideran su hogar. Solo yo sé dónde está su verdadero hogar y dónde encuentran la plenitud. Les envío constantemente mi mensaje y estoy dispuesto a acompañarlos en su camino a casa. Ni siquiera tienen que viajar ni abandonar su lugar de residencia.</p>
<p>Tan pronto como alguien oye mi llamada, corro a su encuentro y lo tomo en serio. Se abre a mí, me deja entrar. Pero muy pronto me ve como a un extraño y me vuelve a echar. Cuántas veces he vagado por ahí preguntándome si alguien de este país me querrá alguna vez de verdad. Siempre me esfuerzo por entrar en las casas ajenas de forma adecuada para no ofender a nadie. Por eso al principio me toleran. Pero, de un momento a otro, de repente vuelvo a estar fuera. Algo va mal, me digo a mí mismo. Y aunque me cuesta mucha energía, empiezo pacientemente de nuevo y busco otras puertas abiertas. Quiero traer la plenitud de la vida. Sé cuánto anhelan las personas estar llenas de vida real. Pero no puedo quedarme con ellas si no me dan alimento y toda su atención, pues solo están preocupadas por sí mismas.</p>
<p>Al principio me sorprendió que mi plenitud de vida no fuera fácilmente accesible para las personas. Luego me di cuenta de que están hechas de un material que las vuelve ciegas y débiles. Ahora sé por qué no pueden verme ni oírme, ni comprenderme, ni seguirme. Se identifican con sus cuerpos, sentimientos y pensamientos, sin darse cuenta de qué manera están estos en constante movimiento y cambio. Son esclavos de sus impresiones sensoriales.</p>
<p>Entonces empecé a hacerme notar. ¡Qué no he hecho para centrar la atención de las personas en lo esencial! He puesto a su disposición colores, imágenes y lenguajes, he creado fenómenos naturales y he impulsado obras de arte. La filosofía y la literatura han llegado al mundo a través de mí, todo para salvar la distancia entre las dos orillas que son infinitamente ajenas entre sí.</p>
<p>Ahora, probablemente, te preguntes quién soy, este extraño ser que también está tratando de ayudarte. A veces puedes notarme cuando sientes claridad y calidez en el centro de tu cuerpo, en la región de tu corazón. Soy la pequeña luz que siempre está cerca de ti. La puerta donde espero hasta que se abra está en tu corazón. Puedes percibirme cuando te quedas quieto y te alejas de los pensamientos que se agitan en tu cabeza. Me encontrarás cuando tu conciencia reconozca y supere los obstáculos. El país extranjero del que provengo te resultará de repente familiar. Te llenará de una calma y una vitalidad que no conocías antes. Te sumergirás en la paz que has sentido en momentos especiales. Porque, ¿no has estado siguiéndome durante mucho tiempo?</p>
<blockquote><p><em>He estado cavando profundo y durante mucho tiempo<br />
<em>En medio del horror, de la suciedad y del fango […]<br />
<em>Una voz gritó: «¡Ve a donde nadie ha ido!<br />
<em>Cava más profundo, aún más profundo,<br />
<em>Hasta que alcances la sombría piedra angular.<br />
<em>Y llames a la puerta sin llave».</em></em></em></em></em></em></p></blockquote>
<p><em>Sri Aurobindo: A God’s Labour, Poems Past and Present<em><em><em><em><em><em><br />
</em></em></em></em></em></em></em></p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><a href="https://logon.media/es/logon_article/y-viajo-eternamente-por-tierras-extranas/#_ftnref1">[1] </a>Satprem,<em> The Way of the Sun.</em> <em>The Key to Conscious</em><br />
<em>Evolution,</em> 2nd edition, Paris 2012, p. 35 ff.<br />
<a href="https://logon.media/es/logon_article/y-viajo-eternamente-por-tierras-extranas/#_ftnref2">[2] </a>Satprem, op. cit.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Criaturas de hábitos o “narices mágicas”?</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/criaturas-de-habitos-o-narices-magicas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Oct 2025 08:46:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Nuestras palabras son, en su mayoría, pasado, futuro o ilusión, porque hablan desde nuestro pensamiento encorsetado, desde las tradiciones que abruman nuestro intelecto. Como la princesa del cuento del Rey Rana, jugábamos con nuestra bola dorada del espíritu en el jardín real hasta que cayó en un pozo oscuro. El poder del alma se pierde [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Nuestras palabras son, en su mayoría, pasado, futuro o ilusión, porque hablan desde nuestro pensamiento encorsetado, desde las tradiciones que abruman nuestro intelecto.</em><span id="more-121339"></span></p>
<p>Como la princesa del cuento del Rey Rana, jugábamos con nuestra bola dorada del espíritu en el jardín real hasta que cayó en un pozo oscuro. El poder del alma se pierde en las profundidades del universo. Cuando perdimos nuestra conexión con el Espíritu, apareció una rana. Nos devolvió la bola, pero solo porque le prometimos dejarla sentarse a nuestra mesa y comer de nuestro plato dorado.</p>
<p>Empecemos por el milagro, porque al principio fue el milagro, luego vino la ciencia; al principio fue el árbol milagroso de la vida, luego vino el árbol del conocimiento del bien y del mal.</p>
<p>El bebé en los brazos amorosos de su madre se maravilla del mundo, crece en ese calor y refleja la sonrisa amorosa de su madre. De esta manera, el mundo se nutre y María es llamada la Madre de Dios. Al principio está el amor maternal y el reflejo de su sonrisa en el rostro del niño. Si buscamos un símbolo, podemos mirarlo en las flores, las cuales han conservado la sonrisa.</p>
<p>Al igual que la princesa del cuento del Rey Rana, jugábamos con nuestra bola dorada del espíritu en el jardín real hasta que cayó en un pozo oscuro. El poder del alma se pierde en las profundidades del universo. Cuando perdimos nuestra conexión con el Espíritu, apareció una rana. Nos devolvió la bola, pero solo porque le prometimos dejarla sentarse a nuestra mesa y comer de nuestro plato dorado. Quizás no recuerdes haber vivido esto y, sin embargo, a veces te encuentras peleando con una rana, en situaciones «ranosas» que parecen extrañas, desagradables, repugnantes, intrusivas, perturbadoras.  La princesa se negó a cumplir su promesa, pero su padre le recordó su deber. Dio la casualidad de que la rana acabó en la cama de la princesa, tras lo cual ella la arrojó contra la pared, con el resultado de que se convirtió en un príncipe.</p>
<h3><strong>No sabemos lo que hacemos</strong></h3>
<p>Daniel Kahneman ha recopilado unas 500 páginas de experimentos científicos en su revelador libro «<em>Pensar rápido, pensar despacio</em>«, que ilustran cómo el «pensamiento automático» toma la mayoría de nuestras decisiones de forma inconsciente, y cómo lo que percibimos como pensamiento racional opera principalmente dentro del marco de este pensamiento automático e instintivo. Kahneman utiliza los términos «sistema 1» para referirse al «pensamiento automático»; y «sistema 2» para referirse al «sistema voluntario». La competencia del sistema 1 se basa en experiencias subjetivas, hábitos, percepción selectiva, condicionamiento, así como en huellas genéticas y sociales.</p>
<p>El sistema 1 produce intuiciones y juicios a la velocidad del rayo con la ayuda del bulbo raquídeo y el sistema límbico, sin que tenga que intervenir el neocórtex, lo que suele ser conveniente para el neocórtex debido a la pereza o al exceso de esfuerzo. Los gatos pueden cazar ratones sin que nadie se lo explique. Del mismo modo, somos más propensos a confiar en mensajes sencillos, bien redactados o en negrita que en mensajes con una letra borrosa.</p>
<p>Este sistema cree en lo que se repite a menudo. Prefiere confiar en el orador optimista, dominante y elocuente que en el investigador concienzudo que presenta los hechos en toda su complejidad y posiblemente se cuestiona a sí mismo. Los narcisistas parecen más confiados y dignos de confianza que los escépticos concienzudos. Cuando nuestro instinto, disfrazado de intuición, nos dice que todo va bien, nuestra mente racional disfruta del placer de pensar sin esfuerzo y nos dejamos influir por la imaginación, las imágenes y los mensajes subliminales, indirectos y manipuladores. El sistema 1 necesita menos energía para tomar decisiones porque se mueve por caminos muy transitados. Se siente seguro cuando está en un grupo del lado de la mayoría. Si cuatro de cada cinco personas opinan lo mismo, instintivamente se reconoce como probado y verdadero. Galileo Galilei tuvo que experimentar esta situación de primera mano, al igual que muchos otros genios y herejes. Probablemente muchos de nosotros hemos experimentado cómo un hecho probado fue barrido de la mesa por una mayoría de votos.</p>
<p>Ahora pasemos a nuestro sistema cognitivo 2: todo juicio es un prejuicio, porque nunca conocemos el contexto completo de un acontecimiento. El contexto de nuestro universo multidimensional nos es desconocido en un 99,999 %.</p>
<p>El sistema 2 interpreta y saca conclusiones, construye historias y cadenas de causalidad, teorías y filosofías para hacer frente al exceso de lo desconocido. Mientras que algunas personas alcanzan la fama y la gloria haciendo esto, otras pueden ahorrarse el esfuerzo, lo que parece sensato, porque el cerebro quema muchas calorías.</p>
<blockquote><p><em>Lo desconocido es agotador e incómodo.</em></p>
<p><em>Así que estamos atrapados en nuestra subjetividad.</em></p>
<p><em>Por eso hay guerras entre las personas, o de vez en cuando aparece una rana en nuestras vidas.</em></p></blockquote>
<p>Somos criaturas de hábitos y “narices mágicas”, y necesitamos ambas estrategias de vida. La sed de aventura y el espíritu pionero nos permiten traspasar fronteras, conectándonos con una totalidad cada vez mayor. Estamos ansiosos por aprender, imaginativos y empáticos, pero al mismo tiempo somos fiables y hemos construido algo en nuestras carreras y familias, en la artesanía y el arte. Los hábitos y la aventura forman parte de nuestras vidas, pero, como podemos ver en Kahneman, los hábitos pueden fácilmente tomar el control.</p>
<p>Si, como el bebé, todo me es desconocido y cada momento me parece nuevo, puedo estar abierto al milagro. Al asombro. La palabra «extraño» no existe.</p>
<h3><strong>Conexión</strong></h3>
<p>El cuento de hadas nos enseña algo muy importante: no olvides que tu alma es una princesa, la hija de un padre real. Tu alma vive en un castillo. Puedes recordarlo. Y si no lo recuerdas, la voz del padre real resonará en tu conciencia. Y si no oyes Su voz, las flores que conservan la sonrisa, las piedras, los ángeles y las ranas te lo mostrarán una y otra vez: no estás solo, eres parte del universo viviente. Alégrate del lugar que ocupas en él.</p>
<h3><strong>Integración de lo desconocido</strong></h3>
<p>A partir de las investigaciones de Kahneman, reconocemos cómo lo desconocido y lo extraño nos parecen poco atractivos. Así es como aparecen las ranas en nuestras vidas. Sin embargo, la conciencia de lo más profundo de nuestro corazón, la chispa del poder creativo primigenio, nos dice que este maravilloso universo es bueno. Así que podemos rendirnos. Podemos permitir que lo desagradable entre en el castillo de nuestra alma. Integramos la proyección, que es el karma hecho visible, amamos a nuestros enemigos, poco a poco, en las acciones cotidianas. Entendemos que nosotros mismos somos ranas. La consciencia del ego se desarrolla desde las profundidades del pozo, del inconsciente, hasta las habitaciones del castillo. Lucha por salir del barro terrenal hasta las alturas regias de una conciencia creativa y aterriza en la cama de la princesa, la fuerza primordial del alma. Y es arrojada contra la pared. La proyección, que se llama a sí misma «yo», se rompe contra la pared del espacio y el tiempo y, de repente, la vida aparece como una unidad de fuerzas del alma y del espíritu. El príncipe y la princesa se encuentran.</p>
<h3><strong>Disolución en la pared del tiempo y el espacio</strong></h3>
<p>Es relativamente fácil rechazar lo desagradable, la injusticia, la brutalidad, la falsedad: en la política, en la sociedad, en otras personas. Pero luego hemos de dejar ir nuestras propias ilusiones, fantasías, comodidades, hábitos, conceptos, ideas, pensamientos, éxitos, pasado y futuro, seguridad e inseguridad: es un camino que podemos seguir y que la vida nos muestra. Nos llevará a conectarnos con todo lo que hay en el presente vivo, radiante y fluido, oscuro y luminoso, sonoro e infinitamente silencioso.</p>
<p>Nada, nadie, ningún lugar y «quizás» significan: todo está abierto.</p>
<h3><strong>Aprende o sufre</strong></h3>
<p>Dejaremos atrás la perfección y el desarrollo planificado, el control y el conocimiento, los planes y las intenciones, porque nos llevan a las comparaciones, los juicios, la competencia y la violencia, que nos atan al tiempo. Estas cosas causan la ilusión del sufrimiento. Podemos dejarlas atrás cuando vivimos una vida de aprendizaje, sin la ilusión de ser o llegar a ser mejores, porque somos ranas y princesas. El conocimiento adquirido excluye el aprendizaje. Este conocimiento nos lleva al pasado subjetivo, compara y nos impulsa a querer más. El aprendizaje es puro ser, presente, abierto a todo, a lo desconocido, sin prejuicios.</p>
<h3><strong>Milagro</strong></h3>
<blockquote><p><em>Así que estás invitado a dar un paso adelante hacia la Luz del Sol Universal con el luminoso aparato del corazón. […] Debes comprender que no puedes simplemente decidir encender la Llama del Fuego Sanador en el santuario de tu corazón. Por supuesto, puedes decidir hacerlo, pero no podrás mantenerlo; no habrá evidencia de estar en terreno firme. Lo que aparece es una caricatura, un sustituto, el polvorín de los poderes naturales reprimidos.  La Antorcha de Fuego debe ser conquistada; el grado necesario de pureza del santuario del corazón solo es posible después de una derrota completa de la naturaleza. Debemos desmoronarnos en lo que respecta a nuestro yo que se aferra.  Nadie puede salir victorioso aquí si no ha estado primero bajo el yugo de la ilusión del sufrimiento.  Cuando la última llama del deseo del ego terrenal se ha desvanecido y solo miramos hacia las colinas de la santificación, el sacrificio puede ser aceptado desde esta purificación de nuestros corazones.</em></p>
<p><em>Cuando la última llama del deseo egoísta terrenal se haya extinguido y solo miremos hacia las colinas de la santificación, el sacrificio podrá ser aceptado desde esta purificación de nuestros corazones.</em></p></blockquote>
<p>(J. van Rijckenborgh) [1]</p>
<p>La rana que es lanzada contra la pared se transforma. No hay muerte. Recuerda que tu alma es una princesa, que tu padre es un rey bondadoso. Que vives en un castillo, aunque a veces las situaciones con las ranas sean difíciles de soportar. Aprende a amar a las ranas. Puede que no seas capaz de aceptarlo en toda tu vida, pero no pasa nada. Experimentas conexión, integración, resolución, el milagro del amor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>Referencias</strong></h4>
<p>J. van Rijckenborgh: <em>The Coming New Man,</em> chapter IV (<em>El hombre nuevo.</em> Fundación Rosacruz)</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>El Centro de Atención</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/el-centro-de-atencion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Sep 2025 15:32:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[¿En qué se centra mi atención?   La atención a menudo se presenta como un punto que gira en círculos y parece que solo pudiera centrarse en ese punto, en una cosa a la vez: algo que veo, o siento, un pensamiento, un recuerdo. Gira en círculos, caóticamente, en remolinos de pensamientos y sentimientos. Sin embargo, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>¿En qué se centra mi atención?  </em><br />
<span id="more-121110"></span><br />
La atención a menudo se presenta como un punto que gira en círculos y parece que solo pudiera centrarse en ese punto, en una cosa a la vez: algo que veo, o siento, un pensamiento, un recuerdo. Gira en círculos, caóticamente, en remolinos de pensamientos y sentimientos.</p>
<p>Sin embargo, mi ojo solo puede ver con claridad  una parte muy pequeña de mi campo de visión en el centro del campo de visión. Como estoy constantemente explorando con la vista, moviéndola de un lado a otro, tengo la sensación de que lo veo todo con claridad. De que hay un todo que percibo. Pero en realidad solo tengo una idea del todo. No veo realmente el todo.</p>
<p>Lo mismo ocurre más o menos con los pensamientos. Solo cabe un pensamiento en mi cabeza al mismo tiempo. Igual que cuando leo o escribo. Mi atención abarca un pensamiento, unas pocas palabras o conceptos. Cuando hablo, también lo hago palabra por palabra. Mi atención siempre se limita a un pensamiento, un recuerdo, un sentimiento, una parte muy pequeña de toda nuestra realidad.</p>
<p>El cerebro crea un todo a partir de ello, una representación del todo con la ayuda de mi memoria, para que pueda actuar de forma significativa en ese mundo del que tengo una representación. Esa representación se expande a través de las experiencias; así es como «aprendemos».</p>
<p>¿No es muy caótica mi atención? Se fija en una brizna, una fracción de todo, también de la realidad que soy yo mismo. Como si casi nunca estuviera completamente conmigo mismo. Sí, ¿qué es realmente ese parloteo en mi cabeza? ¿No es eso un estrechamiento de la consciencia, una limitación?</p>
<p>Un pequeño punto de atención que gira sin cesar. ¿Tengo control sobre él? ¿Me hace feliz?</p>
<p>¿Cuál es el núcleo de mi ser?</p>
<p>¿Cuáles son las fuerzas determinantes principales? ¿No está mi atención determinada por los objetivos de mis deseos y necesidades? El deseo de alcanzar metas en el futuro y tratar de lograrlo pensando y actuando. Un centro de atención que constantemente escanea a su alrededor para determinar su posición y también lo que se le opone. En los animales también se reconoce ese “punto” de atención, que está constantemente alerta: si hay seguridad o dónde hay comida. Se observa una evolución de esta naturaleza de la vida y la consciencia, desde las plantas hasta los animales y los seres humanos. De esta manera, la consciencia se ha desarrollado hasta convertirse en la consciencia del yo que soy ahora.</p>
<p>Mi atención siempre refleja una parte, una fracción de todo el conjunto. Y si ahora intento no fijar mi atención en un pensamiento, en unas pocas palabras o en cualquier otra cosa, sino solo escuchar en el silencio interior me doy cuenta de que todo es, que yo soy, sin saber, sin comprender, y permanezco quieto en el asombro, con toda tranquilidad. Volviéndome hacia dentro, hacia la fuente de mi conciencia, hacia toda conciencia y vida.</p>
<p>Atención al todo. De esta manera, la consciencia puede despertar desde la chispa divina que es una con la fuente de todo. Los rosacruces también llaman a esto el átomo primordial. J. van Rijckenborgh describe una actividad muy especial de este átomo en el libro sobre la Pistis Sophia, en el capítulo acerca del átomo primordial. ¿Qué sucede cuando eres capaz de enfocar continuamente tu atención en ese átomo primordial? Cuando tu consciencia se centra en la chispa divina del corazón, esa brizna de oro que es la fuente de todo, la conexión con el todo, el todo, crece la comprensión de que todo es, al mismo tiempo y en todas partes. Cada pensamiento o interpretación de tu ego perturba esta comprensión. Entonces algo te conmueve, percibes algo que no puedes expresar con palabras, pero surge un profundo anhelo en el que ahora tu atención puede sumergirse. Para que crezca y se haga más fuerte. La chispa se convierte en fuego.</p>
<p>Ahora me doy cuenta de que tengo que rendirme, soltar lastre para desaparecer en esta fuente.</p>
<p>La fuente se manifiesta como el Amor mismo. Así te encuentras ante la puerta donde el yo desaparece y todo lo demás se revela. Permaneces en el deseo por ese Alguien, ese Alguien a quien has reconocido en un abrazo amoroso. Tu consciencia puede convertirse en un lago sin olas donde la Luz puede reflejarse. Entonces la Luz te toca y te conviertes en uno con ella. Desea el Amor, entrégate al Amor. Como una inhalación y una exhalación. Poco a poco te das cuenta de un doble flujo de poder. Recibiendo todo, entregando todo. La consciencia de «todo al mismo tiempo y en todas partes» florece, es Amor. Muchos testimonios místicos de diversas tradiciones hablan de «salir del tiempo». Por ejemplo, Krishnamurti habla a menudo del «fin del tiempo». Él lo ve como un futuro para la humanidad. El yo se da cuenta de la limitación y sabe que debe morir por la limitación del solitario torbellino de atención, y ahora se encuentra en el umbral de la «plenitud», en rendición en una inversión de la consciencia.</p>
<p>Leamos la historia sobre los peregrinos de Emaús (La Palabra Viva, Catharose de Petri). Narra la historia después de la crucifixión, después de la resurrección. La consciencia solitaria y abandonada no puede comprenderlo, no puede entenderlo. Ya no hay forma, la consciencia del yo ya no tiene asideros. Pero Él, el resucitado, es reconocido interiormente por el Amor, al partir el pan, al darlo. La única brújula que poseemos es el reconocimiento de la chispa espiritual, que es Amor. Deja que crezca a través de tu atención, a través de la fuente del Amor mismo. De esta manera, el sentimiento del yo se disuelve y la gota se disuelve en el océano. Deja todo atrás y quédate solo con el Amor.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Transportados por las suaves alas de la serenidad</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/transportados-por-las-suaves-alas-de-la-serenidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Jun 2025 08:20:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La verdadera serenidad no puede basarse en la supresión de sentimientos opuestos. Nos deseamos a nosotros mismos y a los demás toda la felicidad posible, pero ¿y si el sentimiento más elevado de felicidad, si la verdadera serenidad presupusiera un ser humano que también deba haber sufrido el dolor más profundo? ¿Es solo posible la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La verdadera serenidad no puede basarse en la supresión de sentimientos opuestos.</em></p>
<p><em>Nos deseamos a nosotros mismos y a los demás toda la felicidad posible, pero ¿y si el sentimiento más elevado de felicidad, si la verdadera serenidad presupusiera un ser humano que también deba haber sufrido el dolor más profundo?</em></p>
<p><span id="more-119156"></span></p>
<p>¿Es solo posible la felicidad en un corazón que ha madurado a través del placer y la aflicción?</p>
<p><em>La verdadera alegría es un asunto serio.</em></p>
<p>Séneca</p>
<p>No, esto no es una apología de la alegría en tiempos catastróficos. Las razones para no estar alegres se pueden encontrar abundantemente en los periódicos, en los programas de entrevistas, en internet y en nuestra vida cotidiana.</p>
<p>Hagamos la prueba. Un día cualquiera —no necesariamente el primer día soleado y veraniego tras una larga serie de días fríos, grises y nublados— caminemos por las calles de la ciudad. Pasemos junto a hombros caídos, capuchas bajas, rostros que expresan un vacío sordo o una muda desesperación.</p>
<p>¿Ha perdido mucha gente la sonrisa? ¿Es ingenuo, incluso provocativo, atreverse a sonreír?</p>
<p>En su aclamado libro <em>Über die Heiterkeit in schwierigen Zeiten</em> (<em>Sobre la serenidad en tiempos difíciles</em>), Axel Hacke escribe:</p>
<blockquote><p><em>Sonreír tiene un efecto interior y exterior. Alegra a la persona que sonríe y a la persona a la que se sonríe. Sonreír puede provocar una reacción en cadena. Si sonríes a alguien, te devuelve la sonrisa, así que la sonrisa entra en el mundo y viaja más lejos. Solo hay que empezar.</em></p></blockquote>
<p>Hace poco, cuando limpiaba el desván, una actividad que tiene un efecto inmediato de alegría y ligereza, encontré un artículo de 2015. Tras señalar con cierta extensión las crisis actuales, el autor resume de la siguiente manera:</p>
<blockquote><p><em>Es difícil saber si lo negativo y amenazador, si el pesimismo y la misantropía han ganado ya la partida. Sin embargo, una cosa parece cierta: la oscuridad ya ha avanzado tanto que ella misma se ha convertido en una fuerza dominante contra la que hay que dirigir el poder subversivo de la confianza. También es cierto que la gente culpará a otros si no descubre el poder que hay en ellos mismos.</em> (Die Zeit , 27.8.2015)</p></blockquote>
<p>La pregunta es: ¿de dónde sacamos esta confianza, esta fuerza interior?</p>
<p>Siempre he admirado profundamente a las personas que, en medio de los mayores desafíos internos y externos, no solo han conservado su libertad interior y su dignidad humana, sino que se han elevado maravillosamente por encima de sí mismas. Tal es el caso de Viktor Frankl, superviviente de un campo de concentración, por citar solo un ejemplo.</p>
<p>Parece casi increíble que personas en situaciones vitales inimaginablemente espantosas puedan seguir mostrando sentido del humor. Hace años leí un artículo de periódico que me ha quedado grabado en la memoria; trataba sobre unos prisioneros británicos en un campo de prisioneros de guerra nazi. A través de todo tipo de ingeniosas ideas expresaban una sutil burla de sus condiciones de vida, lo que hacía su cautiverio más soportable.</p>
<p>La capacidad de utilizar el humor puede servir como arma contra las aflicciones inevitables de nuestra existencia. Ello atestigua, como dice Friedrich Schiller en su ensayo <em>Sobre lo sublime</em>, que el ser humano es portador de una libertad interior que lo eleva por encima de todo sufrimiento.</p>
<p>La serenidad en circunstancias desafortunadas requiere distanciarse de las propias expectativas, es decir, una actitud de serenidad ante cualquier posible desenlace.</p>
<p>La serenidad tiene que ver con dejar ir. Es similar al perdón: se trata de no guardar rencor. Sentirse sereno no tiene nada que ver con aceptar una injusticia ni con negar el dolor. La serenidad es una actitud de gracia que va de la mano de la bondad y la sabiduría.</p>
<p>¿Debería uno flotar siempre sobre la vida cotidiana sonriendo serenamente y gratificando a nuestros semejantes con una presencia radiante y estar siempre «de buen humor»? ¿No vivimos ya en una «sociedad en constante estado de embriaguez», como lamenta el filósofo Wilhelm Schmid en su libro <em>La felicidad</em>?</p>
<blockquote><p><em>¿Una sociedad caracterizada por la «adicción a la felicidad», incapaz de lamentarse y que, en cambio, intenta hacer la vida más o menos llevadera con la ayuda del alcohol, las drogas y los medicamentos psicotrópicos o dándose atracones de series de Netflix?</em></p></blockquote>
<p>La verdadera serenidad no puede basarse en la supresión de sentimientos contrarios. El poeta alemán Christian Morgenstern escribe:</p>
<blockquote><p><em>Toda la felicidad posible, dicen. Pero, ¿y si el sentimiento más elevado de felicidad presupusiera un ser humano que también deba haber sufrido el dolor más profundo? ¿Y si la felicidad solo fuera posible en un corazón que ha madurado a través del placer y la aflicción? Quien exige el mayor número posible de oportunidades para la felicidad debe exigir también el mayor número posible de infelicidades, o niega sus condiciones básicas.</em></p></blockquote>
<p>Y continúa:</p>
<blockquote><p><em>¿Acaso la posibilidad de una felicidad cada vez mayor no reside en un conocimiento y un amor cada vez mayores (en formas cada vez más elevadas)?</em></p></blockquote>
<p>¿Somos capaces de eso, de una serenidad alegre por decisión propia y por nuestra fuerza?</p>
<p>El regalo de las experiencias dolorosas puede conducirnos a que hagamos un alto en el camino que hemos elegido y empecemos a reflexionar sobre nosotros mismos y sobre la vida en general. Probablemente necesitemos haber sufrido para liberar la compasión, la sabiduría y la serenidad de su prisión en nuestro interior.</p>
<p>No todo el mundo necesita experimentar duros golpes del destino para ello. Sin embargo, hay una profunda verdad en las palabras del místico medieval Meister Eckhart:</p>
<p><em>El sufrimiento es el caballo más rápido hacia la perfección</em>.</p>
<p>¿Cómo podemos alcanzar la ecuanimidad que nos permite estar alegres, tanto si estamos en lo alto como en lo bajo de la Rueda de la Fortuna? Aquí, una puerta se abre y revela un nivel nuevo. ¿Nuevo? ¿De verdad? Los antiguos griegos ya sabían que una vida verdaderamente armoniosa, la <em>eudaimonía</em>, solo puede lograrse en armonía con un orden universal divino, cuando nos experimentamos como parte de la abundancia del infinito.</p>
<p>Lo que constituye un grave problema para muchos contemporáneos, además de la miríada de miedos, quejas y malestares que la existencia trae a la Tierra, es que no se encuentra sentido a lo que está sucediendo. Es difícil reconocer —citando el Fausto de Goethe—<em>lo que mantiene unido al mundo en su esencia</em>.</p>
<p>Por supuesto, puedo gritar a un universo aparentemente indiferente mi desprecio por la muerte con ingenio y humor. Sin embargo, eso no me libra del conocimiento ineludible de mi mortalidad, de la fugacidad de todo y de todos aquellos a quienes he amado. En retrospectiva —no solo a la hora de la muerte—, muchas cosas que antes consideraba que valían la pena, todos los dramas que mantenían girando la rueda de mi vida, pierden su importancia.</p>
<p>Eso puede deprimirme profundamente. ¿O se supone que eso debería alegrarme?</p>
<p>También podría sentir el impulso de una risa increíblemente curativa y liberadora, que resuena en armonía con un universo benévolo que responde a su vez.</p>
<p>Wilhelm Schmid habla de la «felicidad de la coherencia», de una «abundancia de experiencias de trascendencia en lo metafísico»:</p>
<blockquote><p><em>Es muy fácil imaginar que esta es la contribución esencial para realizar una vida plena: abrir la vida a una dimensión de trascendencia que va más allá de los límites de la vida finita&#8230;</em></p></blockquote>
<p>Estas percepciones pueden ser de una ayuda profunda, pero es importante no limitarse a reconocerlas mentalmente. A menudo observamos con asombro que la gente sigue sufriendo, en lugar de desprenderse de sus patrones habituales de pensamiento y sentimientos. La investigación moderna atribuye este hecho a las vías neuronales del cerebro, que se convierten en surcos profundamente grabados por nuestras representaciones repetidas constantemente, atrapándonos así en nuestra dosis tóxica habitual de negatividad. Parece que, así, realmente nos sentimos bien. En cualquier caso, los medios de comunicación prosperan y viven del deseo generalizado de fatalidad y tristeza.</p>
<p>La buena noticia es que podemos crear nuevas vías neuronales en el cerebro. Nuestro corazón es la clave, cuando por fin se abre con amor y alegría. Su papel es entonces relevante en los procesos de renovación.</p>
<p>Cuando estamos dispuestos a abandonar el nivel que consideramos familiar de la realidad, las cosas finalmente se disuelven en un estado de serenidad. Si nos tomamos «en serio» el proceso de experimentación mental y espiritual, el sufrimiento se convierte en alegría. Descubrimos, o más bien <em>des-cubrimos</em>, la alegría como nuestro derecho de nacimiento, ya inherente a nuestro ser.</p>
<p>«Heiterkeit», la palabra alemana que designa la alegría y la serenidad, era originalmente un término meteorológico que describía la luz del cielo. Como la alegría profunda, sin causa, que es independiente de las circunstancias externas. La luz, el color, el sonido, son manifestaciones de nuestro ser celestial.</p>
<p>En las suaves alas de esta vibración celestial, podemos elevarnos en el aire y contemplar desde una perspectiva aérea nuestras vidas y la actividad humana. Con toda compasión: ¡es muy divertido, trágico-cómico y enormemente liberador!</p>
<p>Entonces ya no se trata tanto de hacer frente a la gravedad de la vida, sino de transformarla junto con otros que también están aprendiendo a «volar».</p>
<p>La serenidad alegre no es una evasión espiritual. Ella ilumina la oscuridad y muestra el camino de salida. Conduce del dolor y la tristeza de la separación a la alegría de estar conectado con la fuente sanadora y sagrada de todos los seres.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrañable girasol</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/entranable-girasol/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jun 2025 21:31:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Los arcos de las semillas de girasol comienzan con un ángulo que corresponde exactamente al ángulo de un pentágono. Y siempre hay exactamente 34 espirales dobladas hacia la derecha y 55 dobladas hacia la izquierda. Ambos son números de la serie de Fibonacci, en los que se oculta la proporción áurea. ¿Y todo esto por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Los arcos de las semillas de girasol comienzan con un ángulo que corresponde exactamente al ángulo de un pentágono. Y siempre hay exactamente 34 espirales dobladas hacia la derecha y 55 dobladas hacia la izquierda.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Ambos son números de la serie de Fibonacci, en los que se oculta la proporción áurea. ¿Y todo esto por casualidad?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Una mañana soleada me encontré, de repente, en un nuevo camino que nunca antes había recorrido. Había entrado en un barrio completamente desconocido.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Delante de una casa unifamiliar había un jardín delantero grande y bien cuidado, con una glorieta llena de rosas de distintas variedades y un girasol increíblemente alto que sobresalía justo al lado de la valla. Calculé que medía más de dos metros. Su flor, grande y pesada, se inclinaba sobre la valla desde arriba, como una lámpara de arco.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Me detuve y miré hacia arriba. Y fue como si me devolviera la mirada de forma amistosa.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">«Eres hermoso y brillas como el sol», pienso. «Tus semillas se disponen en hileras armoniosas de forma perfecta. ¿Cómo creaste esta perfección? Esto es un misterio para mí. Me gustaría descifrar este enigma y presiento que también contiene una respuesta para mí».</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Mucha gente se detiene cuando me ve. Las hileras de mis semillas les hacen pensar —me dice.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Sí —le digo—, a mí también. ¿Cómo puedes hacerlo con tanta precisión? ¿Sabes contar?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—No sé lo que es contar —dice—, pero cuando nací, me dieron un pentágono.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Un pentágono? —le pregunto—. ¿Qué tiene eso que ver con el orden de tus semillas?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—En primer lugar, el pentágono se coloca en el centro cuando las semillas quieren formarse.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Cómo se crean las espirales? ¿Dibujas la órbita del Sol con las espirales?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—No, las espirales se forman por la noche.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Examinas las distancias más lejanas, hasta las nebulosas espirales?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Eso puede ser así. Cuando las filas de semillas empiezan a ordenarse, me estremezco profundamente y me siento infinitamente feliz. Tengo la sensación de que, al principio, bailan unas alrededor de otras y luego van encontrando poco a poco su lugar.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Qué te ha tocado por tu nacimiento? —pregunta el girasol tras una pausa.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—No lo sé. ¿Me hicieron algún regalo al nacer?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Por supuesto. Todos hemos recibido algo especial como regalo: nosotras, las flores; los árboles; los animales; los pájaros; los insectos; las piedras&#8230; Todos han recibido algo especial. He oído que vosotros, los humanos, sois los que más habéis recibido de todos. Podéis ver, oír, sentir, actuar, caminar&#8230; e incluso se dice que podéis «pensar». No sé lo que es, pero debe de ser algo maravilloso».</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Me quedo quieto. ¿He oído realmente a un girasol hablarme o es solo mi imaginación? ¿Cómo es posible que haya una nebulosa espiral entre las semillas de una flor? Tengo que sentarme.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Podéis los humanos entender cómo surgió el mundo?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Sí, los científicos han calculado que hace unos 14 000 millones de años se produjo el Big Bang, que dio lugar al mundo que conocemos hoy.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¡Jajaja! —el girasol río a carcajadas—. ¡Estás de broma! Nunca había oído eso antes&#8230; ¡de una explosión! Se dice que el mundo entero fue creado por una explosión. Nunca me había reído en toda mi vida, y ahora me estoy partiendo de risa&#8230; ¡de una explosión! No, ¡es muy gracioso!</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Cuando vuelve a calmarse, dice:</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Ni siquiera sabía lo que era la risa ni por qué hay que reírse&#8230; Ahora lo he experimentado. La risa es algo maravilloso, ¡algo liberador! Pero no lo decías en serio, ¿verdad?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Sí, lo decía en serio. La mayoría de los científicos son serios, y eso es lo que se enseña en las escuelas.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿No preguntan los niños qué pasó antes del Big Bang?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Tienes toda la razón. Esa suele ser la primera pregunta y, que yo sepa, no tiene una respuesta satisfactoria, solo teorías evasivas.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Nadie habló a los científicos de Dios, el creador del universo?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Oh, sí, pero la mayoría de ellos consideran que creer en Dios es un juego de niños. Y si un científico habla de Dios como fuerza creadora, lo expulsan.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Dios mío —exclama el girasol—, creía que los humanos erais las criaturas más elevadas, nobles y sabias del mundo. Y ahora decís que la mayoría de la gente no cree en Dios&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">En ese momento, escucho una voz:</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—¿Le gusta mi girasol, señor? Un ejemplar espléndido, ¿verdad? Estoy orgulloso de él.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Me sobresalto; ni siquiera había oído venir al casero.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Sí&#8230; uno grande&#8230; realmente bonito&#8230; ¡felicidades!</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Me tranquilizo.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Sí, ya sabe, soy biólogo jubilado y cultivo girasoles desde que era niño. Me da mucho placer verlos crecer tan altos a partir de una pequeña semilla.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">¿Conoce el secreto de la disposición de las semillas? Verá, están organizadas en dos filas de arcos, y siempre hay exactamente 34 espirales dobladas hacia la derecha y exactamente 55 dobladas hacia la izquierda. Ya de pequeño las contaba y me maravillaba de que siempre tuvieran exactamente estos números.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Se podría pensar que los girasoles saben contar —interrumpo.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Exacto, pero eso no tiene sentido. Por cierto, estos dos números, 34 y 55, pertenecen a la serie de Fibonacci. ¿Habrá oído hablar de ella, verdad? Los dos números anteriores siempre se suman para formar el siguiente número. En esta serie tan simple se esconde el número de la proporción áurea.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Mis colegas han descubierto, además, que los arcos de las semillas de girasol comienzan con un ángulo que corresponde exactamente al de un pentágono, ¡con una precisión de 0,01 grados! ¿No es asombroso? Y eso me confirma que aún hay muchos secretos ocultos en la naturaleza que esperan ser resueltos. Y el mayor misterio es, probablemente, el ser humano, ¿no?</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Pero, ¿por qué estamos aquí junto a la verja? Le invito a tomar un café o un té, ¿me hace el favor? —Y abre la verja del jardín.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">—Sí, me encantaría —le digo y entro. Me vuelvo de nuevo hacia el girasol. ¿Veo una sonrisa en su flor? Pero probablemente sea mi imaginación.</span></p>
<p style="text-align: justify; line-height: 115%;"><span style="font-family: 'Arial',sans-serif;">Cierro la puerta del jardín. Y aquí comienza una nueva historia, pero eso será en otra ocasión.</span></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Alegres Pájaros</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/alegres-pajaros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Apr 2025 17:32:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El canto de los pájaros puede elevarnos porque estos se mueven en una esfera superior. Su vuelo los eleva por encima de sí mismos a alturas que les inspiran para cantar. Todo lo vivo refleja algo de lo que somos. Tenemos una conexión con todo lo que encontramos en la naturaleza. Por eso todo nos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>El canto de los pájaros puede elevarnos porque estos se mueven en una esfera superior. Su vuelo los eleva por encima de sí mismos a alturas que les inspiran para cantar.</em></p>
<blockquote><p><em>Todo lo vivo refleja algo de lo que somos. Tenemos una conexión con todo lo que encontramos en la naturaleza. Por eso todo nos habla, y cada situación nos dice algo sobre nosotros mismos. La naturaleza nos revela imágenes de aspectos individuales de nuestra alma y nuestro cuerpo. Por eso los sabios siempre se han dirigido a sí mismos cuando perciben algo, y han dicho: «Este eres tú (tat tvam asi)». Los pájaros no son tan alegres como nosotros, las abejas no son tan laboriosas como nosotros, el tronco de un árbol no es tan fuerte como nosotros, pero todos ellos nos lo representan. Las resonancias se crean a través de las conexiones. A través de ellas tenemos acceso a los demás, podemos ayudarnos, unirnos, separarnos, luchar&#8230; y redimirnos.</em></p></blockquote>
<p>La palabra «alegre» está relacionada con la imagen de la luz. Llamamos «alegre» al tiempo soleado. No porque pueda medirse externamente un mayor número de lúmenes, sino porque la luz puede ponernos alegres interiormente. Cuando sale el sol por la mañana o en primavera, también se enciende una luz en nuestro interior y nuestro estado de ánimo se eleva. Cuando sale el sol, también se enciende un «sol» en nuestro interior, y nuestro estado de ánimo se eleva, nos volvemos más radiantes. Sentimos la serenidad en el ambiente. Esto puede evocar un recuerdo, una añoranza de la pureza de nuestro origen, de nuestra alma. Puede ser una respuesta inicial a nuestra búsqueda y llevarnos por un camino totalmente diferente en la vida.</p>
<p><strong>Alegría invisible</strong></p>
<p>La luz se conoce por su apariencia a los sentidos y por elevar nuestro espíritu, pero es invisible por naturaleza. Lo que nos hace radiantes es la luz espiritual invisible que nos ilumina por dentro. Podemos experimentar una chispa momentánea cuando nos sumergimos en una experiencia, por ejemplo; la experiencia de la luz obtenida durante la meditación es más duradera: la expansión del alma en una iluminación interior, o la luz del sol que hace visible el mundo terrenal, todas estas luces demuestran ser poderosas para nuestra alma, más allá de toda medida, a través de su cualidad invisible de espíritu-alma.</p>
<p><strong>Amado por el genio</strong></p>
<p>Los escritores resaltan repetidamente en sus obras el poder edificante del canto de los pájaros. El escritor suizo Albert Steffen (1884-1963) lo describe de forma armoniosa, probablemente con una mirada autobiográfica retrospectiva:</p>
<p>“Al final de un día, el poeta en paro encontró un aforismo de una época en la que aún se le permitía dar rienda suelta a sus impulsos creativos, sin restricciones. Decía así:</p>
<blockquote><p><em>Cuando salgas, debes elegir bien el camino y la hora. Pasear por las villas ajardinadas al atardecer es el momento más propicio. Espíritus amistosos revolotean en las alas del resplandor vespertino e impulsan las bellas experiencias del día que has recogido en tu alma, a abrazar a los dioses buenos de la noche</em>.</p></blockquote>
<p>El poeta fue incapaz de ponerse a la altura de esta máxima. Sin embargo, cuando un mirlo se puso a cantar al otro lado de su ventana, el deleite que se apoderó de él y le dio fuerzas para desprenderse de las imágenes del día anterior, con todas sus decepciones. Se distanció de la vida cotidiana y dejó que su miseria se desvaneciera en la nada. &#8230; El poeta supo enseguida una cosa: su genio le amaba, y eso era suficiente” [1].</p>
<p><strong>La boca de Dios</strong></p>
<p>El canto de los pájaros puede elevarnos porque las aves se mueven en una esfera superior. Lo que nosotros solo realizamos interior y espiritualmente, ellos lo expresan exterior y físicamente. La luz del sol que se eleva con las mañanas de primavera las llena de canto. Su estado de ánimo se levanta, y se elevan a una esfera que los sitúa por encima de sí mismos, lo que los inspira a cantar. Algo superior se apodera de ellos, los eleva hacia sí, y finalmente suena en sus gargantas. Christian Morgenstern (1871-1914) resumió este acontecimiento en un poema:</p>
<blockquote><p><em>En el árbol, querido pajarillo,</em></p>
<p><em>¿cuál es tu canto, tu canto al fin?</em></p>
<p><em>Tu pequeña canción es la palabra de Dios,</em></p>
<p><em>tu pequeña garganta es la boca de Dios.</em></p>
<p><em>El sentir &#8216;Yo canto&#8217; aún no canta desde ti,</em></p>
<p><em>el eterno poder creativo suena</em></p>
<p><em>todavía sin nublar en puro esplendor</em></p>
<p><em>en ti, dulce ornamento.</em></p></blockquote>
<p>Los pájaros cantores expresan algo superior que embarga su ser, y esta elevación se revela a través de su canto. ¿Quién no querría experimentar la belleza del canto de un pájaro tan alegre?</p>
<p>Añadimos un breve extracto del libro: <em>Warum singen Vögel? (¿Por qué cantan los pájaros?</em>) de Hans-Christian Zehnter (ed.) y Wolter Bos, Hägendorf (Suiza), 2018:</p>
<blockquote><p>“Quizá se podría conjeturar que los pájaros cantores y la luz del sol están hechos el uno para el otro. Un júbilo pleno y polifónico, incluso desenfadado, acompaña la salida del sol. Ningún pájaro se contiene ya; ¡con la salida del sol todo empieza a cantar! Así es como el pájaro se vuelve hacia el ser espiritual o divino que le pertenece.</p>
<p>En última instancia, nosotros sentimos lo mismo. Cantamos cuando nos sentimos aliviados –ya sea en la ducha o al fregar los platos– de nuestras preocupaciones cotidianas, libres de espíritu y, por tanto, elevados. Yo canto cuando eso me eleva; y cuando me eleva, me inspira: canta en mí y conmigo. Sin embargo, lo que parece ser un hecho fortuito tiene más consecuencias de lo que se cree. Porque: ¿En qué nos estamos convirtiendo? Y a la inversa, ¿quién o qué nos eleva? ¿Quién o qué nos hace cantar?”</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p><a name="_ftn1"></a><a href="https://logon.media/logon_article/cheerful-birds/#_ftnref1">[1]</a> Albert Steffen: <em>Merkbuch</em>, Dornach 1982, p. 164 ff.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Quién Soy Yo?</title>
		<link>https://logon.media/es/logon_article/quien-soy-yo-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Wiesia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Feb 2025 19:19:21 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://logon.media/logon_article/quien-soy-yo-2/</guid>

					<description><![CDATA[En este método la pregunta final es la única, y se plantea desde el principio. (Ramana Maharshi) La pregunta «¿Quién soy yo?» es el método directo para la realización del «Ser», según Ramana Maharshi. Él llamó «Autoindagación» a este camino directo hacia la iluminación. Y es directo. Esta pregunta apunta directamente al centro, al núcleo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En este método la pregunta final es la única, y se plantea desde el principio. (</em>Ramana Maharshi)<span id="more-108894"></span></p>
<p>La pregunta «¿Quién soy yo?» es el método directo para la realización del «Ser», según Ramana Maharshi. Él llamó «Autoindagación» a este camino directo hacia la iluminación.</p>
<p>Y es directo. Esta pregunta apunta directamente al centro, al núcleo de la existencia humana. Busca el Corazón palpitante del universo y lo descubre en las profundidades de nuestro propio ser. Se trata del sentido. Se trata de la existencia. ¿Qué significa existir como ser humano?</p>
<p>De las profundidades del alma humana, de la consciencia humana, surge esta pregunta. Fluye hacia arriba para encontrarse con nosotros en nuestro mundo de ilusiones. Nos confronta con lo que somos, con lo que hemos llegado a ser. ¿Quién soy yo? Es la última pregunta, la única que necesita respuesta. Es la pregunta que nos acompaña desde el principio.</p>
<p><strong>Autoindagación</strong></p>
<p>Aunque Ramana consideraba el Silencio como la forma más elevada de sus enseñanzas, recomendaba el método de la autoindagación a las personas que le pedían consejos prácticos. La belleza de este método, que consta de solo dos preguntas, reside en su sencillez. Cualquiera puede aplicarlo sin necesidad de conocimientos esotéricos ni de estudiar sistemas filosóficos.</p>
<p>Este sencillo sistema puede ser de gran valor para el ser humano moderno, que parece convertirse en víctima de sus propios pensamientos, de sus propias creaciones. Sufrimos la falta de sentido y, por lo tanto, somos propensos a la depresión, al miedo y a la soledad.</p>
<p>Para entender cómo funciona el método de autoindagación, consideramos los siguientes tres aspectos de nuestra existencia:</p>
<p>En primer lugar, el mundo exterior. Este es el mundo de los objetos, el reino tridimensional del tiempo y del espacio.</p>
<p>En segundo lugar, el mundo interior, el ámbito psicológico, el mundo de nuestros pensamientos y deseos.</p>
<p>Tercero, el mundo espiritual, el reino del Silencio, de la Gnosis. Es el reino del Centro, del Corazón espiritual, del Ser.</p>
<p><strong>Dos preguntas</strong></p>
<p>Ramana señala que cuando nuestra consciencia se dirige hacia el exterior, crea conexiones con los objetos que nos rodean. Utiliza la sorprendente metáfora de la tela de araña. La araña crea la tela a partir de su propio ser. Los hilos que salen son todas las identificaciones que hacemos con las cosas que nos rodean. Una vez que la tela está en su lugar, oculta nuestra verdadera naturaleza, nos volvemos ciegos a ella. Solo vemos y experimentamos la red de identificaciones que hemos creado. La araña desea atrapar algo, pero al final queda atrapada en su propia red de ilusiones.</p>
<p>¿Qué es lo primero que podemos hacer para liberarnos de nuestras ilusiones? Al igual que la araña repliega su tela sobre sí misma de vez en cuando, nosotros también podemos replegar nuestra tela. Para ello, nos preguntamos a nosotros mismos: ¿Quién tiene todos estos pensamientos? Esta pregunta desplaza nuestra atención del mundo que nos rodea a nuestra vida interior. Corta la conexión con todos los objetos del mundo exterior. La primera pregunta del método de autoindagación es: ¿A quién concierne todos estos pensamientos? ¿Quién es el que tiene todos estos deseos y miedos? La respuesta es: yo.</p>
<p>Ahora debe seguir la segunda pregunta. La araña ha replegado su tela en su interior; hemos trasladado la atención a nuestro mundo interior, psicológico. Nos damos cuenta de que la red de ilusiones también existe en nuestro mundo interior. Consiste en todas las líneas de fuerza que conectan nuestra esfera áurica con nuestra personalidad. Para disolver esta red interior, se plantea la segunda pregunta: ¿Quién soy yo?</p>
<p>¿Soy mi cuerpo? ¿Soy mi nombre, mi linaje? ¿Soy mis posesiones? ¿Soy todas mis experiencias sensoriales, es decir, el pasado? ¿Soy mi crianza y mi educación? ¿Soy mis creencias religiosas? ¿Soy mis conocimientos esotéricos? ¿Soy mis talentos y cualidades? ¿Soy mis esperanzas y deseos?</p>
<p>La respuesta de Ramana Maharshi es: “tú no eres todos estos aspectos”. Aunque esta respuesta es un pequeño empujón en la dirección correcta, quien quiera alcanzar el verdadero autoconocimiento debe descubrirlo por sí mismo. Si no somos todos estos aspectos, entonces la pregunta sigue siendo: ¿quién soy yo?</p>
<p>Ramana dice: <em>«El pensamiento &#8216;¿quién soy yo?&#8217; destruirá todos los demás pensamientos, y como el palo que se utiliza para agitar la pira ardiente, al final se destruirá él mismo»[1].</em></p>
<p>Para entender lo que quiere decir, elaboremos un poco más nuestra metáfora. La araña ha replegado la tela de ilusiones en su interior; nosotros nos centramos en el contenido de nuestra propia mente. ¿Por qué hace tela la araña? Para sobrevivir, para mantenerse. Sin su tela, la araña pierde su base existencial. La pregunta «¿Quién soy yo?» permite que la brillante luz de la consciencia ilumine la telaraña de ilusiones. Así se enciende la pira funeraria.</p>
<p><strong>Un descubrimiento maravilloso</strong></p>
<p>Si perseveramos en nuestra autoindagación, llegaremos a una conclusión asombrosa: la propia araña no es otra cosa que la tela, el haz de todos estos pensamientos. La araña, la conciencia del yo, es la síntesis de todo este procesamiento de información. Ramana dice que el pensamiento-yo, es decir, «soy una persona separada que vive en un cuerpo y tengo que mantenerme», es el pensamiento raíz. Tras el surgimiento de este yo-pensamiento, surgen todos los demás pensamientos. Pero cuando se arranca la raíz, todos los demás pensamientos también son desarraigados.</p>
<p>Por lo tanto, el yo-pensamiento es la raíz, la araña, de la que surgen todos los demás pensamientos, la telaraña. ¿Cómo nos liberamos de la araña y de su tela? Con la pregunta «¿Quién está teniendo todos estos pensamientos?», desplazamos nuestra atención del mundo exterior al mundo interior, psicológico. Ahora nuestro mundo subjetivo, el dominio del yo-pensamiento, debe entregarse al mundo espiritual, al Centro espiritual, a nuestro verdadero Ser. La pregunta «¿Quién soy yo?» nos orienta hacia la Fuente Única.</p>
<p><strong>Enseñanza universal</strong></p>
<p>Podemos describir el camino de la liberación como mundo exterior &#8211; mundo interior &#8211; mundo espiritual. O, en otras palabras: cuerpo &#8211; alma &#8211; espíritu. El paso del mundo interior al mundo espiritual es el más abstracto, porque se refiere a una parte de nuestra existencia que nos es desconocida. Como ayuda, podemos utilizar una herramienta que nos proporcionó la <a href="http://www.rosacruzaurea.org">Escuela de la Rosacruz Áurea</a>. ¿Está justificado combinar enseñanzas espirituales de diferentes culturas? Sí, porque tanto el método de autoindagación como las enseñanzas de la Rosacruz Áurea forman parte de la Enseñanza Universal.</p>
<p>La Enseñanza Universal en sí no es un método o un libro, es la plenitud de la radiación cósmica. Puede experimentarse como Amor, Luz, Sabiduría, Verdad, Poder, Gracia y mucho más. Los grandes maestros de la humanidad, como Ramana Maharshi, tienen acceso directo a esta plenitud de radiación. Como personas, se han hecho uno con su Ser espiritual. Beben de la Fuente Única y pueden transferir ciertos aspectos a la humanidad en forma material, como un libro o, más directamente, como radiación etérica. De ahí que podamos cruzar las fronteras culturales que no son más que los hilos de la red. Una Fuente, Una Enseñanza Universal, Una Humanidad.</p>
<p>La Rosacruz Áurea dice: “Un ser humano es un microcosmos”. Este microcosmos es un universo entero a pequeña escala. Es una creación espiritual séptuple, una emanación del Espíritu Séptuple. El arquetipo espiritual del verdadero ser humano es el centro de este pequeño universo. La Rosacruz Áurea lo llama la «Rosa»; Ramana lo llama el «Ser». La Fuente Única emana de sí misma como el Espíritu Séptuple. Esta plenitud de radiación se manifiesta como el universo, como macrocosmos y microcosmos. Así podemos comprender que nuestra rosa central, nuestra chispa espiritual, está conectada con la Enseñanza Universal, con el Espíritu Séptuple.</p>
<p>Quizá esta breve explicación pueda ayudarnos con nuestro último paso: la transición del mundo psicológico al espiritual.</p>
<p>Como personas vivimos en nuestro microcosmos, y no somos conscientes de ello. Nuestra consciencia no es capaz de experimentar la realidad espiritual. La araña y su tela han tejido un velo sobre el mundo espiritual. La realidad que experimentamos refleja nuestras identificaciones, nuestras conexiones con cosas externas a nosotros.</p>
<p>Para quien busca la Verdad, resulta evidente que tanto la araña como la tela deben disolverse, entregarse al fuego espiritual.</p>
<p><strong>Atención</strong></p>
<p>Cuando le pidieron a Ramana que resumiera sus enseñanzas en una palabra, dijo: «Atención».</p>
<p>En el camino de la liberación, desplazamos nuestra atención del mundo exterior al dominio interior. Descubrimos que la red de apegos existe también en nuestro mundo mental, subjetivo. Para disolver esta red, nuestra atención debe alcanzar un nivel más profundo. Necesitamos el fuego purificador del Espíritu. Para alcanzar el reino espiritual dirigimos nuestro foco, nuestra atención, al Centro espiritual, la Rosa, el Ser. La pregunta «¿Quién soy yo?» nos pone en la dirección correcta. ¿Quién soy realmente?</p>
<p>Encontramos una bella confirmación del «principio de atención» en <a href="https://www.fundacionrosacruz.org/editorial-fundacion-rosacruz/los-misterios-gnosticos-de-la-pistis-sophia/">los Misterios Gnósticos de la Pistis Sophia</a>, capítulo 16, «La maravilla del átomo original». Allí leemos sobre las experiencias de una persona que mantuvo su atención fija en este Centro espiritual, su Ser, su átomo de chispa espiritual.</p>
<p>«El capullo de la rosa es un orden mundial, un alma mundial, una omni-manifestación que no puede expresarse aquí. Es una omni-manifestación que no es de este mundo, un reino enorme, pero no de esta naturaleza. El capullo de la rosa contiene una vida sosegada que podría florecer con exuberante majestuosidad».</p>
<p>¿Un ejemplo de una cultura diferente? Sí. ¿Terminología diferente? Sí. ¿La misma Verdad universal? Sí.</p>
<p><strong>Arunachala</strong></p>
<p>De niño, Ramana se sintió atraído por la montaña sagrada de Arunachala, en el sur de la India. A los dieciséis años abandonó su hogar y vivió en una cueva en lo alto de la montaña. Amaba el silencio, pero incluso allí acudían quienes buscaban consejo espiritual. Más tarde se trasladó a un lugar más accesible. Entonces, a su alrededor, al pie de la montaña se formó un gran ashram.</p>
<p>Una antigua leyenda hindú cuenta que el dios Shiva se manifestó como una columna de Luz, pero por compasión hacia la gente que no podía soportar esta Luz, se ocultó en la montaña Arunachala.</p>
<p>Puede ver un bonito vídeo sobre esta montaña aquí. La cita que sigue está tomada de un bello ensayo sobre el poder de Arunachala:</p>
<p>«Arunachala es verdaderamente el lugar sagrado. De todos los lugares santos es el más sagrado. Sepan que es el corazón del mundo. Es verdaderamente el mismo Shiva. Es la morada de su corazón, un kshetra [lugar sagrado] secreto. En ese lugar, el Señor habita siempre la colina de luz llamada Arunachala». (&#8230;)<br />
Sin embargo, como dice el verso anterior del Arunachala Mahatmyam, “Arunachala es un kshetra secreto”. Debido a que es este lugar el que otorga el jnana [autoconocimiento] y debido a que la mayoría de la gente tiene tantos otros deseos y no desea verdaderamente el jnana, Arunachala ha permanecido siempre, comparativamente, poco conocido. Pero para quienes buscan jnana, Arunachala siempre se da a conocer por uno u otro medio».</p>
<p>Intentemos levantar un poco el velo de este misterio. En primer lugar, debemos saber que Shiva es el Espíritu Séptuple, también conocido como Espíritu Santo. Shiva es el arquitecto del universo, del macrocosmos y del microcosmos. Shiva destruye y construye, es el renovador de todo.</p>
<p>Debido a la araña y a su telaraña, la consciencia yo-central con sus deseos e identificaciones, desconocemos nuestra naturaleza séptuple microcósmica. Nos hemos perdido en la red de las ilusiones. Arunachala está oculto para nosotros.</p>
<p>Ahora queda claro por qué Arunachala, que es la Séptuple Luz de Shiva, se muestra cuando empezamos a buscar el verdadero autoconocimiento. ¿Quién soy realmente? Cuando superamos la idea de que somos el cuerpo, la forma, entonces Arunachala vuelve a ser la columna de Luz y revela su verdadera naturaleza.</p>
<p>Escalamos la montaña. Paso a paso descubrimos nuestra verdadera naturaleza. Cada vez más entregamos araña y tela a nuestro fuego espiritual central, a nuestro «Yo». Cuando llegamos a la cima, tiene lugar una coronación espiritual. Shiva se nos revela directamente: es la efusión del Espíritu Santo. Los tamiles hindúes celebran este festival de la luz, lo llaman «Karthika Deepam». En la tradición cristiana lo llamamos «Pentecostés».</p>
<p>Durante el Deepam se enciende una gran hoguera en la cima más alta de Arunachala. Se convierte en un faro de luz que puede verse desde lejos. Por los Evangelios sabemos que cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos se vieron lenguas de fuego alrededor de sus cabezas. Shiva baila rodeado de un anillo de llamas ardientes. Es el mismo simbolismo universal que la colocación de la piedra superior en la pirámide. Deepam, la piedra superior, las lenguas de fuego durante Pentecostés, describen el mismo acontecimiento sagrado cuando Shiva se nos revela.</p>
<p>Entonces nos conocemos a nosotros mismos y al universo. Entonces dejamos de hacernos la pregunta «¿Quién soy yo?</p>
<p>A la edad de setenta años, cuando el cuerpo de Ramana estaba muriendo, algunos de sus alumnos le preguntaron si no podía mantener su forma material. Él les respondió:</p>
<p>«Dicen que me estoy muriendo, pero no me voy. ¿Adónde podría ir? Estoy aquí».</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Referencias<br />
[1] https://www.sriramanamaharshi.org/wp-content/uploads/2012/12/who_am_I.pdf</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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